Actualizado el 15 de junio de 2015

Dramaturgias/Puentes

Por: . 8|6|2015

Matanzas acogió recientemente el Taller Dramaturgias/Puentes. Cuba: Relatos, escenarios y poéticas teatrales contemporáneas, organizado por Traspasos Escénicos. Núcleo de Prácticas Creativas, la Casa de la Memoria Escénica, el CPAE de Matanzas y el Consejo Nacional de las Artes Escénicas. Teatristas de diferentes generaciones y estéticas se reunieron durante cuatro días para intercambiar experiencias y compartir un espacio de diálogo en torno a la dramaturgia.

La plataforma de gestión, investigación y creación Traspasos Escénicos, se une a la tradición matancera de promover a los autores teatrales que, durante años, potencian las Jornadas de la Dramaturgia Cubana encabezadas por Ulises Rodríguez Febles. Matanzas fue el escenario idóneo para repensar el teatro y sus contornos desde diferentes generaciones y estéticas.     

Durante el evento sesionaron simultáneamente cuatro laboratorios, caracterizado cada uno con un color: morado, verde, naranja y azul. Los laboratorios contaron con la conducción de experimentados creadores, quienes guiaron el análisis colectivo de directores, actores, dramaturgos, investigadores, críticos y estudiantes. Cada participante aportó, desde su experiencia creativa, nuevas miradas hacia una dramaturgia entendida como un proceso complejo y dinámico que va más allá del texto teatral.

El Laboratorio Morado: Retablos, títeres y animaciones. Otras dramaturgias integradoras, contó con la conducción del director de Teatro de Las Estaciones Rubén Darío Salazar, quien propuso diversos materiales audiovisuales para definir las coordenadas de lo que conocemos como animación. Durante la segunda jornada, los participantes mostraron sus proyectos más recientes, e intercambiaron sobre las variaciones de los modelos dramatúrgicos que cimentan sus prácticas artísticas.

El Laboratorio Verde: Textualidades y teatralidades en cruce. Dramaturgias y performance, fue dirigido por el crítico, dramaturgo e investigador Norge Espinosa. Durante las sesiones de trabajo se debatieron ejemplos de performatividad presentes en los múltiples materiales escénicos que fueron proyectados en video. Los integrantes también contaron con tiempo para dialogar acerca de sus proyectos creativos, y las conexiones existentes entre algunos de ellos.      

La actriz y directora Antonia Fernández fue la guía del Laboratorio Naranja: El cuerpo como imagen, espacio, provocación y relato. Dramaturgias y rituales. En las sesiones de trabajo se compartió desde la teoría sobre los diferentes conceptos de acción teatral, y la importancia del cuerpo como su vehículo y fin. Los asistentes se asomaron al legado de Grotowski y sus discípulos, y a sus aportaciones al teatro cubano.

El Laboratorio Azul: Realismos y nuevas poéticas teatrales. Escenarios urgentes, estuvo liderado por Carlos Celdrán, director de Argos Teatro. El debate se proyectó hacia los diferentes modelos realistas y sus diversas connotaciones en las dramaturgias actuales. Este intercambio sobre el tema de la realidad y sus negociaciones con la escena, transitó entre acercamientos teóricos y enfoques prácticos.

Cada laboratorio sesionó con una dinámica particular, surgida de las necesidades y los aportes de los participantes. El diálogo sobre la dramaturgia y sus diversos caminos en el panorama teatral cubano y universal fue, en todos los casos, intenso y fructífero. Los cuatro colores se mezclaron en el Ágora, la sesión final de intercambio, donde los laboratorios mostraron sus hallazgos y los nuevos destinos construidos en conjunto.

La muestra de espectáculos estuvo protagonizada por colectivos matanceros. Se inauguró el evento con la puesta en escena El irrepresentable paseo de Buster Keaton, montaje de Teatro de las Estaciones inspirado en el original de Federico García Lorca. Otros espectáculos fueron Aires, de Teatro Icarón y El Mirón Cubano, escrito y dirigido por Gilberto Subiaurt; Los nacidos en los 80, de El Mirón Cubano, con dirección de Rocío Rodríguez a partir del texto original de Rogelio Orizondo; y la puesta callejera El viejo y el mar, dirigida por Francisco Rodríguez. También se presentó un Programa Concierto de Danza Espiral, con coreografía y dirección general de Liliam Padrón.   

Sin dudas, la propuesta más esperada fue el estreno de Café CCPC, de El Portazo, dirigido por Pedro Franco sobre textos de varios autores. Este espectáculo es una suerte de cabaret político en el que intervienen el pastiche, el artificio formal, el travestismo, un avezado lenguaje corporal y códigos espectaculares que se perfilan desde la música, la pasarela y la interpretación. Un elenco joven y numeroso consigue revelar en la escena el más profundo sentir del cubano: su memoria, sus carencias, sus alegrías y sus nostalgias.

De las puestas en escena suscitó un especial interés El limbo, el Péndulo y el Carrusel, escrita y dirigida por Ricardo Muñoz Caravaca, importante dramaturgo y director cubano egresado del ISA a finales de los 80, y que desde hace varios años radica en Colombia. Teatro a Cuestas nos propone un espectáculo dedicado a los niños de la calle, donde la actriz Ruby Del Rosario Marrugo se inspira en anécdotas reales para interpretar a un niño que vive en las alcantarillas acosado por el recuerdo de su madre, el peligro y el desamparo.

Otros puentes fueron lanzados en esos días: las conferencias impartidas por la Dra. Raquel Carrió y el maestro Francisco López Sacha; la participación especial en el evento del dramaturgo cubano Joel Cano, autor de Timeball, quien llegó desde Francia a la ciudad de Matanzas; y no podía faltar el puente hacia la dramaturgia de los 60 y el homenaje a José Ramón Brene, autor de la antológica Santa Camila de La Habana Vieja.

Representantes de la dramaturgia joven de los años 80 como Ricardo Muñoz y Joel Cano, ambos residentes en el extranjero, confluyeron con sus contemporáneos y con algunos de nuestros más jóvenes teatristas. El reencuentro de estos creadores con muchos de sus compañeros, colegas y amigos, fue un hermoso gesto que validó el esfuerzo por tender puentes.  

El interés por la dramaturgia se extendió durante el Taller a espacios nocturnos e informales como La Enredadera, donde se establecieron lazos de toda índole. Traspasos Escénicos tendió puentes dramatúrgicos entre la teoría y la práctica, el texto y la escena, lo artístico y lo pedagógico. La experiencia del evento promovió el abrazo entre generaciones y cristalizó nexos profundos entre muchos de los que, hoy en día, hacen teatro en Cuba.

Categoría: Artes escénicas | Tags: | | | |

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