Actualizado el 12 de octubre de 2015

Asomarse al abismo de lo imposible

Por: . 9|10|2015

La sincronización de los bailarines constituye un elemento destacable en aras de crear este ambiente convergente.La compañía Danza Teatro Retazos comenzó una temporada de la coreografía Posible, imposible, en su sede de Las Carolinas. La pieza fue una co-producción entre la sueca Memory Wax y Retazos.

La creación comienza esbozando relaciones en forma de espiral, desde los más íntimo hasta lo más expuesto; desde el baile entre dos hasta la danza grupal. Posible imposible, como pieza coreográfica sostiene una idea conclusiva, muy bien pensada, en tanto recrea y explora las relaciones entre los opuestos. En algún momento iniciático los opuestos comenzaron su relación. Para Miguel Azcue y los bailarines de Retazos, empieza en una sensual y heteronormativa interrelación.

La sensualidad de los bailarines provoca una sensación de confort muy distinta a lo que vendrá a continuación. Ambos intérpretes re-crean una intimidad que expone el voyerismo al que los espectadores conscientes o no, asisten.

Sin caer en movimientos estereotipados, el coqueto y búsqueda con la posibilidad de intercambiar y oponer los lenguajes está presente. Las piernas sustituyen a los brazos, o más propiamente, los imitan en una gestualidad tradicionalista pero que no deja de plantear una interesante irreverencia.

Se juega con el absurdo en la pieza, pero no desde el ridículo sino desde la seria posibilidad de que aquello que entendemos como tal no es más que otro modo de ver y percibir el mundo. El caos, la anarquía, lo verdaderamente extraordinario constituyen otro orden que los bailarines de Retazos exploran y muestran a los espectadores que se dejen seducir.

La interrogante what if? recorre la creación coreográfica, invitando al absurdo, provocándolo y haciéndolo parte de una realidad contestataria, pues también se acerca la pieza a bosquejar las relaciones de poder. En tal sentido, las miradas sostenidas de los bailarines, además de las técnicas de contacto, mantienen un ritmo discursivo mediante el cual los intérpretes canalizan todo un proceso sentimental que les provoca la coreografía. Los ojos como parte ineludible del cuerpo poseen una sutileza muy bien llevada por los bailarines.

 

Dispositivos escénicos en acción

Desde mitad del siglo XX, los llamados dispositivos escénicos comenzaron a formar parte del discurso coreográfico. Como elemento novedoso, aún encontramos piezas que no logran un lenguaje común entre bailarines y accesorios. Más que aportar polisemias, crean ruidos en las creaciones. No sucede esto con Posible…, donde el coreógrafo se convierte además en realizador audiovisual, explorando a través de cámara y bailarines diferentes discursos que se unen en escena. Es aquí donde Azcue funde dos mundos: “el real” y el audiovisual. Se crean en escena dos coreografías, que movimentalmente están compuestas de manera similar, pero miradas desde perspectivas diferentes. Crea el coreógrafo una especie de abismo donde observamos a la vez una coreografía, desde la comodidad, y desde el asomo al borde del precipicio, otra. Sostiene Azcue tanto tiempo la relación coreografía “real” y coreografía audiovisual, que llegado el punto, los públicos se someterán a la interrogante de ¿a cuál de las dos prestarle atención?

La sincronización de los bailarines constituye un elemento destacable en aras de crear este ambiente convergente.

Para que simples objetos puedan ser considerados dispositivos escénicos en una creación coreográfica, implica el que los bailarines deben crear una relación discursiva con los mismos; más que usarlos escenográficamente, deben ser pensados integrantes de la coreografía. En esta línea de pensamiento, Posible… va desde la video-proyección hasta el uso de las sillas.

Los límites que se imponen en las relaciones humanas son dibujados por dichos objetos, los cuales, por las reglas de la semiótica se denominan sillas, pero Azcue parece invitar a pensarlas como objetos otros, o como apéndices del cuerpo humano.

Imaginar lo improbable, viable —resulta al menos— un mensaje esperanzador y reconfortante por el cual vale la pena acudir a Las Carolinas para ver a los bailarines de Retazos hacerlo posible.Con respecto a su sucesora Crisálida, Posible… busca una filosofía más trascendentalista y por tanto más abierta al debate. El diálogo con el texto coreográfico se enriquece en la búsqueda e interpelación de los diferentes lenguajes que muestra la pieza. La individualidad, el liderazgo y lo opresiva que puede llegar a ser la masa, constituyen temáticas que se mantienen en ambas piezas. En Posible… se hace uso del espacio colectivo e individual para reforzar dichas ideas. Azcue se caracteriza por la selección de una banda sonora minimal. Más para ambientar, que para comunicar un discurso, se utilizan las cuerdas.

Abordar cuestiones como el poder, la individualidad o el lenguaje desde un lirismo profundo y no con la violencia o la fuerza que llevan estos temas, es una apuesta interesante. Imaginar lo improbable, viable —resulta al menos— un mensaje esperanzador y reconfortante por el cual vale la pena acudir a Las Carolinas para ver a los bailarines de Retazos hacerlo posible.

Categoría: Artes escénicas | Tags: | |

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