Actualizado el 22 de febrero de 2018

Alguien va a venir, por Berenjena Teatro

Por: . 21|2|2018

...la presencia medio fantasmagórica e irónica de La Abuela —las más de las veces en sombras— los aterroriza y mantiene en constante desvelo.

Fotografías Racso Morejón

“Y es una voz que habla sin hablar, pero es una voz

que casi no es humana, no es en todo caso

 ni la voz del autor ni la del director de escena,

es más bien una voz que viene de muy lejos”1

 

Berenjena Teatro regresa a las tablas luego de varios meses fuera de escena. En esta ocasión se presenta con una versión de la pieza Alguien va a venir de Jon Fosse. Dicha obra constituye la última propuesta de la Trilogía de la Identidad, en la cual la compañía ha trabajado desde el montaje de El hijo, del propio dramaturgo noruego, y Sangre, de Yunior García.

Ella y Él llegan a una casa con vista al mar, con el anhelo de emprender una nueva vida, solos y lejos del restoFue la lectura del programa de mano el primer acercamiento y tropiezo con la representación. Errores ortográficos evidentes y la supremacía de un árbol que no hará monte en la puesta en escena de la obra. Es ella quien redacta las notas al programa, la actriz principal, diseñadora escénica y de banda sonora, su propia productora, quien realiza la adaptación al texto de Fosse, y… la directora de la compañía. ¿Por qué una vez más se nos presenta de este modo Berenjena Teatro?

La pieza inició con la fastuosa idea de una premisa falsa: la puesta en escena simularía un programa de televisión. Así lo anunciaban los parlamentos de Él y Ella, deseándole buenas noches a todos los presentes y anunciando la pronta llegada de alguien más, con desasosiego y reticencia. Nada más alejado de la realidad. Se trata de una obra que, si bien produjo el rictus descontrolado de algunos espectadores que quizá no alcanzaron a entender el estricto sentido del espectáculo, aborda someramente temáticas tan acuciantes como la insatisfacción, incertidumbre, los celos y la incomprensión.

La ʽactuación especialʼ de El gato —según nos informa el programa de mano—resulta admirable, una vez que aligera la tensión de la escena y produce el rictus del espectador.Ella y Él llegan a una casa con vista al mar, con el anhelo de emprender una nueva vida, solos y lejos del resto. Sin embargo, la inquietud se apodera inicialmente de ella, y luego de él, tras manifestar la sospecha de que alguien va a venir. La aparición de ese otro (El Hombre) no se hace esperar, y su presencia amenaza con destruir el sosiego de la pareja. Asimismo, la presencia medio fantasmagórica e irónica de La Abuela —las más de las veces en sombras— los aterroriza y mantiene en constante desvelo.

La poética de Fosse se debate entre el realismo y el absurdo. Sin embargo, la propuesta de Berenjena Teatro no aprovecha íntegramente en su representación esta admirable mixtura de elementos que se bifurcan. Gregory siempre apuesta por la hibridación: música, teatro, danza, publicidad, elementos religiosos. Sin embargo, el resultado final no resulta del todo coherente ante un espectador aguzado.

La escenografía, también a cargo de Gregory, es escasa pero coherente, sin pretensiones de fastuosidad. Actores y bailarines se mueven en sombras tras los marcos de tela blanca dispersos por el escenario. La elección de la banda sonora por la propia directora de la compañía quizá sea el principal elemento que salve la puesta en escena. Temas internacionalmente conocidos como  It’s a man’s world de James Brown; New York, New York de Frank Sinatra y I put a spell on you de Nina Simone2 evidencian la exquisitez y el buen gusto musical de Anaysy Gregory Gil.

Las actuaciones no resultan convincentes y orgánicas en el sentido más estricto. La teatralidad y el gestus de los actores son inapropiados al no conectar en ocasiones con sus parlamentos. Alejandro Bosch (Él) atraviesa la cuarta pared con total descreimiento e insensatez; al tiempo que mastica caramelos obsesiva y desmesuradamente. Aún les falta a estos jóvenes para merecer la armónica ovación del público asistente. Sin embargo, merece Gregory mis parabienes por afrontar con profesionalidad la pérdida de su calzado en medio de una de las primeras escenas de la pieza, el segundo día de función de la presente temporada.

La ʽactuación especialʼ de El gato —según nos informa el programa de mano—resulta admirable, una vez que aligera la tensión de la escena y produce el rictus del espectador. Así, el personaje de El gato títere es manipulado por Frank Andrés Mora y cuenta con su excelente y estruendosa voz. Esta acción le otorga al joven la preferencia del público, que me hace presentarlo como el mejor actor de que dispone la compañía actualmente.

La escenografía, también a cargo de Gregory, es escasa pero coherente, sin pretensiones de fastuosidad. Actores y bailarines se mueven en sombras tras los marcos de tela blanca dispersos por el escenario. Por su parte, el diseño de vestuario resulta apropiado solo por intervalos. Persiste el carácter religioso (danzas intercaladas) y epocal (escenas de Ella y Él), que se intenta infundir a la puesta en escena casi a fuerza de golpes, y que en ocasiones desencaja con la representación.

El texto de Fosse se satura de evidentes obsesiones que definen la poética de Gregory Gil en casi todas sus representaciones. En primer lugar, el tema de la publicidad. ¿Cuál es el objetivo de un cartel que reza ‟Feliz aniversario Thaba”; la inclusión de ‟los clasificados” o alimentos que se reparten en medio de la representación? ¿Es este otro fetiche de Berenjena Teatro? Evidentemente, Gregory pretende explotar el tema de la publicidad en todas sus aristas en la más reciente entrega de su quehacer como directora teatral.

Alguien va a venir resulta en este sentido un mero pretexto para traer a las tablas este pastiche de elementos disonantes y diversos, a los que se aferra Anaysy Gregory Gil.Una entrevista al director de la empresa para que informe acerca de los nuevos proyectos de Thaba y los artículos que confecciona/comercializa. Un desfile de modas en medio de la representación, que sirve de gancho para que repartan artículos de Thaba al público asistente… Alguien va a venir resulta en este sentido un mero pretexto para traer a las tablas este pastiche de elementos disonantes y diversos, a los que se aferra Anaysy Gregory Gil.

Por otra parte, el tema de la religión y los bailes afrocubanos que con cierta inexpresividad presentan a los espectadores. Es esta otra de las obsesiones de la compañía, que apuesta una vez más por la mixtura de elementos que a todas luces se bifurcan, y no surten en el público el efecto deseado. La poética de Gregory como directora de espectáculos intenta aunar elementos como música, danza, publicidad, afrocultura. Mas se queda a medias en su intento de alcanzar el coherente hibridismo y la fastuosidad deseadas.

 

NOTAS

1. Palabras de Jon Fosse en una entrevista.

2. Algunos de estos temas versionados por contemporáneos.

Categoría: Artes escénicas | Tags: | | | |

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