y cuando el pincel se cambia por la pluma
En 1930, Carlos Enríquez tiene que abandonar La Habana amenazado por el tirano Gerardo Machado, a quien ha ridiculizado en uno de sus cuadros, y perseguido por el revuelo que desata el realismo de sus desnudos entre la pacata burguesía cubana de su época.
Copia y pega esta URL en tu sitio WordPress para incrustarlo
Copia y pega este código en tu sitio para incrustarlo