Actualizado el 11 de septiembre de 2011

Home Sweet Home

Personal de René E. Quintana Bravo

Por: . 11|9|2011

Para alguien que se manifieste del modo que lo hace este creador, no debió existir banquete más grande que asumir todo un espacio constructivo para desplegar su ingenio visual.

Con una vasta experiencia dentro de la plástica cubana de los últimos años, que comprenden su formación y ejercicios primarios en la última década del pasado siglo, René Quintana es un conocedor de los espacios oficiales y los no tan autorizados, con un despliegue de factura casi constructiva, matérica, heredera de la mejor tradición rayonista, constructivista, precursoras de los posteriores perfiles de la Bauhaus, a los que también hace honores en veladas alegorías a aquel momento en que el diseño comenzó a ganar su espacio autonómico.

Sin embargo, o con él, no es para nada difícil descubrir en su obra las subsiguientes acumulaciones que el arte fue sedimentando sobre aquellas pioneras, y, obvio para un espectador bien informado, el aporte que su dinámica existencial ha colocado en el tramo final de su oficiosa escalera (me lo puedo representar claramente, parado en la cúspide de una de sus piezas).

Cuando Zusel, su esposa, le presentó el espacio de Maceo 260, entre Lincoln y Agramonte (menudo entrecruzamiento de próceres), en el reparto de Santa Amalia, del municipio Arroyo Naranjo, René decodificó aquello como una abierta declaración de contienda creativa. Zusel, por derecho propio coautora del proyecto, no solo por brindarle la posibilidad, sino que fungió como cliente-asistente de cada detalle, en sus necesidades funcionales, que luego René interpretó, partió del principio básico del alto contraste, como presupuesto inicial para detonar las confrontaciones cromáticas que las posibilidades brindaban.

“Yo diría que es un espacio penetrable que alguien se ha concebido para su beneplácito y el de su esposa. Otros se harían una prenda de vestir, a su gusto; o una receta de cocina, también para su gusto. Blanco y negro como principio básico, con algún color aparecido fortuitamente, reconfiguran una construcción doméstica de las más comunes que pueda encontrar. Alguien diría que se trata de ambientación, interiorismo; pero la trascendencia del propósito inicial responde al imaginario de quien vive, literalmente, sus dominios creativos. Pueden suceder otras cosas, cuando se pongan de acuerdo, en este mismo espacio, para otros. Hasta entonces, propóngase algo que revierta sus expectativas mentales, tal como han hecho ellos, que han comenzado con su propia”.

Así escribí para la ocasión, haciendo una breve alusión al potencial que el espacio, declarado por sus ocupantes como “La mata de coco” (por la palmácea que crece frente a la casa) ofrece para otros creadores que se estimulen con la idea de convertir un hogar (este), en toda su magnitud, en una obra de arte para vivir. Desde el 1º de septiembre del año que se tira en yagua hacia sus finales, hasta que a alguien se le ocurra otra cosa, sabe donde ver lo que les cuento.

Categoría: Artes plásticas | Tags: | | |

El Caimán Barbudo © Todos los derechos reservados