Actualizado el 1 de diciembre de 2011

Inicio de una fabulación1

Accidente en el Capitolio habanero

Por: . 1|12|2011

Por suerte restan pocos metros para llegar a la casa. La persistencia del calor y el bullicio constante de los autos en la calle nos colocan ante la disyuntiva de salir o permanecer en los apartamentos. La esperanza de disfrutar del aire acondicionado en el Museo Nacional de Bellas Artes por algunos minutos fue disipada durante la visita a la exposición de Rigoberto Mena. No obstante, las obligaciones deben ser cumplidas y mañana intentaré plasmar mis ideas acerca de esta muestra en el ensayo que tengo que entregarle a la profesora Adelaida de Juan. ¡Qué buen augurio para la ciudad ver que el Capitolio está siendo restaurado! Quizá con ello merme la circulación de patinetas por…

—¡Ay, no puedo creerlo! ¿Ahora qué hago con una sandalia rota en el Capitolio? Tengo que llamar a mi hermano desde el teléfono público de enfrente para que me auxilie.

Ya hablé con Abraham. Solo me queda aguardar por él.

Esto parece cosa del destino o de la exposición Hablando en lenguas, realizada por el artista Rigoberto Mena Santana. Tengo que permanecer sentada, repasando la arquitectura capitalina mientras transcurren horas sempiternas. Las edificaciones urbanas no se han apartado de la estimulación retiniana en la obra de Mena.

Lo manifestado anteriormente es palpable en las telas protagonistas de Hablando en lenguas. Las construcciones citadinas cubanas han sido orquestadas esta vez a partir de una visualidad informalista, en la cual la pincelada suelta y el chorreado, entre otros elementos formales, condensan la esencia de su referente arquitectónico. En lugar de planos más o menos delimitados, insertos en piezas precedentes de este pintor, Mena aboga en la actual etapa de su trabajo por la concreción de formas sin formas, de áreas contaminadas sin el mínimo rubor y de trazos que se filtran en espacios quizá ajenos antes, pero que ahora son totalmente suyos.

Ni siquiera me asemejo a Nemesia, la de los pies descalzos, pues los míos están semidescalzos. Podría dejar de quejarme sobre mi suerte; el acontecimiento fatídico pudo haber sido en condiciones más graves. Debo admirar la circunstancia de estar rodeada de centros culturales con gran prestigio nacional e internacional: el teatro García Lorca, el Capitolio de La Habana y la galería La Acacia.

Hablando de La Acacia… ¿El hecho de que yo curse la carrera de Historia del Arte, y debido a ello mantenga vínculos con el circuito galerístico, no favorecerá la ayuda que los profesionales de la galería pudiesen ofrecerme con respecto al accidente con la sandalia? Sería una asistencia entre personas de la misma esfera. Creo que la pérdida de la zapatilla me ha provocado una pérdida también de razonamiento.

Esta situación (me refiero a la invención y recreación de ideas) debió ocurrirle de manera similar al artista Rigoberto Mena. Todo proceso creador está sujeto a la Tierra y al Aire, y los cuadros de Hablando en lenguas no han de ser la excepción, atendiendo al elevado nivel poético que expresan. Las pinturas abstractas descubren recurrentes veladuras que las visten y desvisten a través de múltiples transparencias cromáticas. No obstante el desarrollo de procedimientos plásticos diversos, como el chorreado, la pincelada suelta, las manchas y la inclusión de la caligrafía en las telas, todos en direcciones coincidentes y/o opuestas, las obras exhibidas transmiten un interesante estado de equilibrio. Este aspecto, lejos de apuntar una contradicción, complementa y distingue la propuesta ideoestética actual del autor. El reposo experimentado durante la contemplación de las piezas estará influido por el espíritu asiático del ya no tan Lejano Oriente, si verificamos la presencia de rasgos gráficos propios de aquella región en los cuadros, y por las extendidas transparencias ya aludidas en líneas precedentes.

Desde el sitio en el que permanezco sentada puedo asir visualmente las huellas, las fisuras correspondientes al paso inescrutable del tiempo, enconadas en los intersticios edificados de la ciudad. Considero de una tensión conmovedora el reflejo del hombre perpetuado en los muros de su hábitat. Los perennes lunares, las cicatrices multiformes y los grafitis escurridizos forman parte de la fisonomía arquitectónica insular.

El crítico de arte Nelson Herrera Ysla afirmó lúcidamente en Imaginario que fluye: “Mena ha ido de lo macro urbano a lo micro anatómico, de las sólidas racionalidades arquitectónicas a la mutabilidad de lo gestual sin necesidad de desgarramientos, fisuras, traumas”.2 Esta producción del también artista-grabador cubano cuestiona los reiterados discursos sobre la llamada “ruptura” que tanto agradan a los pronunciamientos de la historiografía del arte. El interés en las divisiones, los esquematismos y los descubrimientos adolece de un verdadero sentido de las creaciones.

Rigoberto Mena, en lugar de erigir un pedestal sobre la abstracción y el contexto constructivo de la ciudad, base de su obra pictórica, los ha reverenciado por medio de la cristalización del espíritu de este último en Hablando en lenguas. El artista ha monumentalizado los rastros de lo urbano, que connotan de forma magistral la naturaleza humana y su impronta, en piezas como “Más allá de tus ojos” (mixta sobre tela, 200 x 200 cm). Los trazos dis(continuos), las siluetas amorfas, todo ello a modo de un cuidado palimpsesto lo recrean.

¡No, señora, no estoy pidiendo dinero! Es inconcebible. Una señora me ha dejado un billete de un dólar estadounidense en el calzado roto. La gente no sabe que estoy esperando por mi hermano. ¿Quién me hace compañía ahora? George Washington. La verdad es que en las peores circunstancias siempre alguien está a tu lado, aunque a veces esa persona no sea de gran ayuda.

Pensando en nombres ilustres, ¿qué diría Van Gogh si pudiese observar los girasoles que le ha ofrendado Rigoberto Mena en la exposición de este autor? Los módulos y ramificaciones de “Girasoles para Van Gogh” (mixta sobre tela, 200 x 200 cm) implosionan y abarcan las dimensiones del cuadro, lo cual deviene faena extenuante. El homenaje dedicado a uno de los maestros epónimos de la Historia del Arte se destaca por la reelaboración singular de los paradigmáticos girasoles. El icono floral está circundado por una calma densa, que moviliza a la composición. Sin dudas, ellos también comportan enigma y personalidad como sus homólogos holandeses.

Quién debe de carecer de algún vestigio de enigma soy yo. A esta hora, un libro abierto me supera en misterio. Aunque la metáfora pudiese tener otro modelo, excepto el libro. Abiertos, cerrados, empolvados, leídos y releídos, los libros no agotan su universo. Solo nuestra experiencia y ligereza epistemológica limita la vida del texto escrito. ¿Cuántas tipologías cromáticas cualificarán a los géneros literarios? Si las novelas de temáticas cursis son reconocidas como novelas rosa; los ensayos de reflexiones optimistas acerca de la autoestima y la comprensión deberán ser señalados como ensayos verdes; y los libros sobre medicina serían identificados como tratados blancos… En las librerías y bibliotecas podríamos obtener los materiales de manera más rápida. Comencé en defensa del conocimiento y he descendido al embrutecimiento. Con tanta diversidad de colores empiezo a ver azul el Teatro García Lorca.

La gama cromática mostró una reducción de su rango en las piezas de Hablando en lenguas. Los matices sepia, carmelita, amarillo y los valores negro y blanco predominan en la propuesta estética de la muestra. Tal selección contribuye y refuerza el universo connotativo que poseen las obras mostradas. Los colores se trastocan, se camuflan hasta cubrir las superficies de los soportes bidimensionales. Los colores y los trazos sueltos en las telas dialogan pacíficamente, sin jerarquías, y logran un efecto de elevadas potencialidades plásticas.

El empleo de los pigmentos mencionados influye en la disposición de áreas con luces y sombras. La existencia humana no se debate entre gloria y fracaso, blanco o negro. Así se comportan las doce pinturas de Rigoberto Mena. Las zonas de claridad y oscuridad manifiestan una disposición pertinente para permitir que las telas respiren.

El creador ha comentado su temor con respecto al dictado de rótulos a los cuadros, debido a la predisposición interpretativa por parte de los receptores. Los nombres que acompañan a las producciones pictóricas permean las posibles lecturas de ellas, pero no son chalecos de fuerza. En el caso de los cuadros de Hablando en lenguas sus títulos constituyen, sin ambages, referentes para el espectro hermenéutico.

Sin embargo, estos son solo puntos de partida en el despliegue de la sensibilidad, la agudeza cognoscitiva y el sentido lúdico. Ejemplos como “La forma sin forma” (mixta sobre tela, 200 x 200 cm), “Proyección” (mixta sobre tela, 200 x 200 cm), “Girasoles para Van Gogh” (mixta sobre tela, 200 x 200 cm), “Sacrificio” (mixta sobre tela, 200 x 400 cm), etc. lo expresan.

—¡Tenga, señor!

Ese hombre necesita el billete estadounidense aún más que yo. A fin de cuentas, ser invidente y andar a tientas por la calle mientras se pide limosnas es una tarea más arriesgada y desgastante que la mía: la de esperar inmóvil en esta geografía. La pérdida de la visión es muy frustrante. Sin embargo, la ceguera provoca en los seres que la padecen mayor conciencia de sus sentidos. Luego, los videntes, que no estamos insertados en la rutina del procedimiento táctil, si tuviésemos que aferrarnos a él, desfalleceríamos tempranamente frente a nuestra torpeza. Descubriríamos la ineficacia en la identificación de un reducido por ciento de texturas ante un mar inagotable de ellas.

Las texturas también participaron del complejo poético aupado por Mena. Empastes sutiles y pequeños núcleos de pigmentos que sobresalen, hacen que se enriquezca el escenario formal. El binomio “El salto del tigre” (mixta sobre tela, 200 x 200 cm) y “Una estrella lleva tu nombre” (mixta sobre tela, 200 x 200 cm) demuestran lo anterior.

Cuando llegue a mi casa, si es posible llegar, voy a deshacerme del calzado defectuoso mediante una ceremonia de incendio provocado. Aunque no sufro supersticiones, prefiero no dejar la sandalia en los cestos del desecho comunal, por si acaso retornara a mi apartamento. Debo mantener las precauciones en mi praxis incendiaria, pues de lo contrario el edificio ardería entre las llamas y ese sí sería un episodio apocalíptico. Los periódicos documentarían el hecho como un acto de vandalismo incentivado por experiencias demoníacas.

Puede que la monumentalidad de tal hecatombe emule con el gigantismo de las piezas de Mena que integran la exposición. Dicho aporte está dado mediante el pronunciamiento del impacto visual y la maximización de la gestualidad informalista. Los trazos parecen desbordarse de los límites espaciales designados a la topografía pictórica; y la idea de continuidad más allá de los márgenes figura un desplazamiento infinito de los rasgos compositivos.

He estado merodeando demasiado alrededor de la obra de Mena. Un refrán cubano enuncia la sentencia siguiente: cuando se piensa o se habla mucho sobre alguna persona, sus orejas resuenan. Si respeto dicho proverbio, las orejas de Rigoberto deben haber colapsado ya. Cada minuto derrochado, sin poder registrar en papel mis imágenes acerca de Hablando en lenguas, provoca inquietud en mi subconsciente. Es como si la voluntad de pensamiento sustituyera la ineficacia del paso del tiempo. Al transcurrir este, el único paisaje que nos deja es la sabana infinita de la inercia. ¿Qué proceso podemos cumplir en tales condiciones? Por ello trato de seguirle la corriente al Tiempo, puesto que no puedo adelantarme a él.

—¡Ya era hora de que llegaras al Capitolio, Abraham!

—Discúlpame, ha habido un incendio en la Compañía de ETECSA y las calles de conexión están cerradas. ¡¿Ahora por qué te desmayas?!

NOTAS

1. Con motivo de la exposición Hablando en lenguas, realizada por el artista cubano Rigoberto Mena. Museo Nacional de Bellas Artes, La Habana, julio-noviembre de 2011.

2. Nelson Herrera Ysla: “Imaginario que fluye”, en Rigoberto Mena. Hablando en lenguas (catálogo).La Habana, Museo Nacional de Bellas Artes, julio-noviembre 2011, pp.3-4.

BIBLIOGRAFÍA

1. Caballero, Rufo: “Relato con intriga y trofeo”, en Agua Bendita. La Habana, Arte Cubano Ediciones, 2009, pp.395-408.

2. Culler, Jonathan: “La crítica postestructuralista”. La Habana, Criterios, 2006, pp.33-43.

3. Herrera Ysla, Nelson: “Imaginario que fluye”, en Rigoberto Mena. Hablando en lenguas (catálogo). La Habana, Museo Nacional de Bellas Artes, julio-noviembre 2011, pp.3-4.

4. Martí, José: “Con todos y para el bien de todos”, en Discursos. La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 1974, p.148.

5. Soler, Ana Margarita: “Rigoberto Mena, hablando en lenguas: nueva exposición en Museo de Bellas Artes”, en www.radiometropolitana.cu

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