Actualizado el 9 de julio de 2012

Acerca de Boxing citadino, de Jesús Lara

La conducta humana bajo sospecha

Por: . 6|7|2012

Boxing citadinoSi algún elemento favorece al arte cubano contemporáneo es la diversidad de propuestas estéticas que coexisten en nuestro escenario artístico. Cada poética muestra la sensibilidad de ese sujeto tantas veces puesto bajo análisis: el artista. Durante la Oncena Edición de esta Bienal, la temática de la violencia ha sido la médula espinal para la articulación del discurso de Jesús Lara Sotelo (1972), con Boxing citadino, en la Galería Ciudades del Mundo de 25 y L, en el céntrico Vedado.

Siendo un artista autodidacta —aunque creo que ello puede ser más que discutido—, Lara propone un acercamiento personalísimo a la agresión de la que somos víctimas cotidianamente. Su cuestionamiento de nuestro presente histórico se hace desde una mirada fresca y desinhibida, sin miedo a llamar a las cosas por su nombre. Una mirada que se adentra en esos intersticios de la doble moral, de la duplicidad que, infortunadamente, en tantas ocasiones nos sale al paso. Cabría preguntarse si su liberación de la academia no lo hizo también más libre a la hora de conformar su lenguaje.

Si se hace un recorrido por la trayectoria de Lara se constata la transformación de sus creaciones plásticas a lo largo de estos veinte años. Cuerpos esbozados mediante líneas, las manchas y el contraste de los valores a partir de la sugerente visualidad que ofrece el carboncillo, los ídolos, la finitud de la vida como ciclo, son temas que lo obsesionan en esta primera etapa de 1991 a 1998. En ese momento, comienza la experimentación con el color, pero a través de una paleta muy sobria.

En su segunda etapa (2004-2005) centra su atención en un género clásico en la historia del arte: el paisaje. La composición se hace más compleja e incorpora a sus obras un intenso cromatismo. Es toda una fiesta del color, donde los cálidos y los fríos constituyen escenarios exóticos, de matiz onírico.

Entre 2007 y 2008 la pincelada es más fluida; incluso, el trabajo con las áreas de color y la potenciación de un dripping al estilo Pollock para su acabado, anuncia su acercamiento a la tradición plástica del expresionismo abstracto. La naturaleza continúa, al igual que en el año anterior, siendo su temática. Sin embargo, la figuración queda sumergida bajo las capas de pintura del cuadro.

Boxing citadinoEn 2009 su vocación por las posibilidades que ofrece el lenguaje expresionista queda consolidada. Los pigmentos se mezclan en pos de encontrar tonos más terrosos, los empastes aplicados con la espátula son más gruesos, de ahí que alcance mayor preponderancia la textura. Sobre todo, el lenguaje se vuelve más íntimo e encriptado. La técnica se amplía al collage en el que la grafía pasa a jugar un elemento clave como portadora de sentido y, a la vez, como elemento estético. Al mismo tiempo, la experimentación con el soporte lo conduce a confeccionar obras en formatos triangulares y cóncavos.

El año 2010 marca un giro temático en su carrera. Presenta en Cuba Alicia y las odas prusianas, un conjunto de cuadros de gran formato, como homenaje al noventa cumpleaños de Alicia Alonso; pero la violencia es el tema que comenzaría a obsesionarle. Boxing citadino es la concreción de esta obsesión. En la muestra, Lara ha empleado el videoarte, la instalación y la fotografía. Por tanto, recurre a lenguajes más que probados en la historia del arte y a los “nuevos medios”, casi tan viejos a estas alturas como otros más “tradicionales” como la pintura, pero que le sirven para transmitir su mensaje.

ROUND I

La obra de Lara se nos presenta como una indagación en la realidad cotidiana, en la alienación del sujeto contemporáneo y en la conducta humana. La agresividad y la violencia que ejercemos unos sobre otros es mostrada desde el clip, la fotografía y la instalación, pasando por formatos no convencionales en los que apresa entre mangueras de metal a su figura. Esta obra, “Acoso”, construida también con luces de color, de cierta forma presenta la espectacularización que se hace actualmente de la violencia.

“Baño de sangre” es un espacio intervenido, donde cuadros blancos han sido unidos por finas mangueras bajo luz roja, mientras se escuchan aplausos. Es una crítica a la aceptación que hacemos de la violencia, a nuestra actitud pasiva ante ella; esas muertes que acontecen y de las que solo resta el cadáver insepulto como el que reposa en el centro de la sala de la galería. En esta instalación, el cuerpo deviene centro de atención inmediato por su alto dramatismo, a la vez que dialoga con aforismos provenientes de su libro Mitología del extremo (2010). La correspondencia entre el texto y la pieza se verifica en toda la exposición, ya sea mediante un título o mediante la imbricación del texto dentro de la obra. El texto ancla sentido, sugiere significados, se alza como sentencia; como en aquel videoarte donde se declara: todos los plazos se agotan. El texto es, en fin, paladín y tribuna de la subjetividad del artista.

Boxing citadinoLa relación muerte-violencia emerge como el relato central de Boxing citadino. Desde el contraste entre el blanco y el negro de las fotografías —potenciado por la técnica del backlight—, Lara está discursando acerca de la situación convulsa que atraviesa el mundo en este momento. Obras en las que elabora un discurso desde su condición de sujeto negro, jugando con los estereotipos raciales y el cliché del boxeador. De ahí que la oposición entre dichos valores no solo sea un gancho en términos de visualidad, sino que los mismos se constituyen como elementos portadores de otro sentido mayor: remitir a las diferencias sociales que han encontrado, por siglos, basamento en el color de la piel. Raza-racismo-estereotipo, es una relación que constituye el núcleo de esta propuesta fotográfica. ¿Cómo puede lo homogéneo ser diverso?

ROUND II

Si se revisa su producción anterior se advierte —en uno de sus audiovisuales que data de 2010— la transfiguración de un cuerpo humano en bala. En dicha ocasión, el videoarte toma cuerpo a partir de la recopilación de imágenes de diferentes exposiciones realizadas a lo largo de su producción artística y de otras totalmente nuevas, concebidas para esta muestra. La sucesión caótica de las imágenes, en las que se entrecruzan anuncios, imágenes de ciudades y estadísticas, es una alusión directa al mundo de la publicidad.

La agresión a la que es expuesto el sujeto, el bombardeo de información, es una apelación a su condición posmoderna; a la incapacidad del sujeto para articular su existencia en el presente histórico. Todo ello con una imbricación coherente de la tipografía de la Coca Cola, la cual trasmite una sensación de ataque.

ROUND III

La instalación “Salida denegada” se articula a partir de la conjunción de un parabán y dos luces de disco que giran en su interior. La perenne presencia del show, del espectáculo massmediático de representaciones es lo se nos ilustra. La instalación es la presentación del poder que ha alcanzado el simulacro, la escisión entre el yo y mi representación distorsionada en la vida cotidiana. La alienación sufrida por el sujeto contemporáneo parece ser la preocupación de Lara en esta pieza. “Salida denegada” se erige como una metáfora de la manipulación mediática que se sufre, sobre todo, en las grandes urbes.

FIN DEL COMBATE

Después del último asalto, solo resta hacer una reverencia ante la producción de Lara. Boxing citadino se nos queda en el recuerdo como una de esas exposiciones que mueven el escenario del arte cubano contemporáneo. En posición, listo para la defensa, está Lara enfrentando los desafíos de un lienzo en blanco, las complejidades del audiovisual, el lenguaje mágico de una foto digital, como los tiempos nuevos. En posición se halla de asestar un buen golpe estético, de maravillarnos con su arte y de poner, como pocos, la conducta humana bajo sospecha.

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