Actualizado el 2 de abril de 2013

Surcos en la ciudad:

Mucho más que murales

Por: . 22|3|2013

Surcos en la ciudadEn el medio de la pasada edición de la Bienal de La Habana, un proyecto artístico tuvo un gran impacto sobre la ciudad y sus personas. Niños, jóvenes, adultos, eran sorprendidos en esquinas y calles por figuras gigantescas que transformaban el entorno urbano. La calle, el espacio público o la esfera pública, como se ha conceptualizado más de una vez en el Centro Teórico Cultural Criterios, comenzaba a activarse.

Existía en esos murales un elemento inquietante, que rompía la dinámica monótona de los muros, que obligaba al transeúnte a detenerse a mirar. Recientemente, en el Centro Cultural Fresa y Chocolate del Instituto Cubano del Arte y la Industria Cinematográfica (ICAIC) se realizaron la presentación de la película y el catálogo del proyecto artístico Surcos en la ciudad.

La idea fue gestada por el artista francés JR y ejecutada en conjunto con el artista cubanoamericano José Parlá. La praxis artística de Parlá es deudora de la concepción del postgraffiti y además el artista posee lazos familiares en Cuba. JR ha realizado murales en otras partes del mundo como Francia e Italia, pero esta vez Cuba fue el escenario elegido.

El proyecto consistió en una serie de veinte murales realizados en la ciudad de La Habana. Los protagonistas de las obras fueron ancianos, elegidos al azar. Los espacios se eligieron con antelación por los especialistas del Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam. Debido a que las gestiones se hicieron de forma previa, los murales han podido perdurar. Entre los espacios elegidos se encuentran los siguientes: el Callejón de Hamel, la calle Empedrado, la Avenida de los presidentes, popularmente conocida como Calle G, la calle de Belascoaín, entre muchas otras.

Las piezas se acompañaron de las pinturas abstractas de Parlá. El estilo de Parlá es una suerte de caligrafía. Los trazos dotan al retrato de un espacio propio, de una especie de tiempo detenido, robado para cada sujeto. La letra, desde su abstracción construye un espacio histórico para el personaje.

La presentación fue hecha por Jorge Fernández, director del Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam.

El libro lleva por título JR & José Parlá: los surcos de la ciudad, La Habana, Cuba. El libro consta de 160 páginas y estuvo a cargo de la Editorial Standard Press y Damiani Editore. Asimismo, incluye ensayos de la artista y teórica Michael Betancourt, la curadora y codirectora de DesPacio, Clara Astiasarán, y la curadora de arte latinoamericano contemporáneo Janet Batet. El volumen recoge el trabajo de ambos artistas y el impacto social de su obra; además, documenta el proceso creativo de los murales, desde los personajes escogidos y la realización de sus retratos hasta la búsqueda e intervención de los distintos espacios de La Habana.

Según Jorge Fernández: “Se conocieron en 2008 en la pasada Bienal de La Habana y se dieron cuenta de que eran muy parecidos. Les interesaba el origen del graffiti, la idea del postgraffiti, y descubrieron que tenían mucho en común. De ahí surgió la pregunta de cómo fusionar a Cuba con su arte (…). Este proyecto les permitió conocer una Cuba más profunda. La familia de Parlá vive en el Vedado, aunque tiene ascendencia en Cayo Hueso también. Era muy interesante; la idea que nos plantemos en la última bienal fueron las prácticas artísticas, los imaginarios sociales, la esfera pública y este proyecto respondía a eso. Caminaron la ciudad y la obra fluyó. JR decía que no hacían una obra en sentido político, pero sabemos que hay algo político cuando plasmamos una foto. En el proyecto lo más importante es la alegría de vivir, de estar físicamente. La película es una experiencia de vida”.

En un segundo momento, Jesús Parlá añadió que era un placer trabajar con JR y en Cuba. La conferencia finalizó con las palabras de JR: “Las personas son felices de participar. Además la energía es interesante. La foto no puede describir toda la energía de la gente que nos ayudó. La experiencia fue muy buena, al estar en colaboración con las personas, porque trabajas en la calle. En los ambulantes, artistas, niños, hay diferentes cambios de energía”, aseguró.

“El proyecto comenzó con nosotros almorzando en New York y allí decidimos hacer un intercambio de obras. Eso no ha pasado, pero hicimos un proyecto enorme. No es solo la ciudad, sino las grietas de la ciudad. En los surcos de los rostros hay historias. Todo se envió desde Francia y venir también fue difícil. Nadie nos ayudó financieramente; se pagó todo con el proyecto de las ventas de arte en las galerías”, declaró.

“Wrinkles of the City”Y, para finalizar, expresó: “No imaginamos cómo el tiempo iba a cambiar los murales. Algunos se están descomponiendo, pero queda la historia. Eso es parte del carácter efímero de la obra: el sol, la lluvia, las personas que le arrancan un pedacito. Era interesante hacer el proyecto en Cuba porque aquí no hay publicidad. Las fotos de los muros son de Fidel, del Che, pero nosotros escogimos a los héroes comunes”.

Se percibe en el proyecto una voluntad de volcarlo hacia la calle, de experimentar la riqueza de los intercambios con los públicos heterogéneos. El carácter popular de Surcos en la ciudad, constituye uno de sus grandes atractivos. En segundo lugar, la selección de los retratados y las poses escogidas. El artista ha logrado extraer de cada sujeto un aliento de vida, un optimismo que sobrecoge porque todas son personas muy ancianas. Esa espera que tanto conocemos, es afrontada con ilusión y esperanza.

A la vez, no se desliga de cada uno de ellos la dignidad. El documental, sirve para profundizar en la historia individual de los personajes. Se detecta satisfacción por el protagonismo que se les brinda y, a la vez, orgullo por el papel que han desempeñado durante su vida. Para unos, como eslabones dentro de un proceso de cambios políticos; para otros, lo esencial es cómo conquistaron a su compañera de la vida.

Un elemento aplaudible es que el propio JR confiesa que él sabe que el mural es concebido de una manera, pero en Cuba es imposible acercarse siquiera a la interpretación que le dan las personas. Sabe el artista que la complejidad sociocultural de Cuba es tan única que absolutizar sería un error total. Y es que JR entiende que cuando termina de pegar el último fragmento de papel, la pieza deja de ser suya para cobrar miles de significados e interpretaciones. En el caso de Cuba, el reto es solo más grande.

Surcos en la ciudad es una manera de congelar las historias de unas personas, de detener en el tiempo a unos rostros, de hablar del pasado desde el presente y también de retratar a una isla. JR y Parlá han hecho realidad sueños de gentes sencillas y han indagado en las subjetividades individuales. Esos surcos en los rostros debido a los años, son más que eso y estos artistas lo saben. Constituyen una historia de vida, fragmentos de un proyecto de emancipación y, al final, mucho más que murales.

Categoría: Artes plásticas | Tags: | | | | | | | | | |

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