Actualizado el 19 de noviembre de 2013

CIFO-Europa en el Centro Wifredo Lam Una pareja explosiva

Por: . 19|11|2013

Desnudo con esqueletoLas uniones en todas las esferas de la vida suelen ser fuentes de exploración y reconocimiento. Algunas de ellas alcanzan pálidos alumbramientos; otras, implosionan desde el comienzo sin siquiera atisbar la aventura sempiterna que les aguarda. Las primeras podrían quizás valorar su recorrido; sin embargo, las segundas deben preservar y reconquistar continuamente la pareja. Esta última relación está presente en el vínculo establecido por la Fundación Cisneros Fontanals (CIFO-Europa) y el Museo Nacional de Bellas Artes de nuestro país. Los lazos que aúnan a ambas instituciones, privada la una y pública la otra, constituyen un sólido ejemplo del interés por encaminar y (re)descubrir al público cubano el arte contemporáneo realizado por artistas extranjeros.

Una de las expresiones de este intercambio cultural entre las dos entidades artísticas fue advertida en la muestra CIFO: una mirada múltiple, que tuvo lugar en los predios del Edificio de Arte Universal, en el Museo Nacional de Bellas Artes, durante la Oncena Bienal de La Habana (2012). Dicho acontecimiento propició que los asistentes al Museo confrontaran con un segmento de los fondos de la colección CIFO en el que sobresalían prácticas como la fotografía, la instalación y el video arte. El conjunto de creadores y obras seleccionadas en aquella ocasión se caracterizó por la diversidad manifestada en el ejercicio curatorial, por lo que confluían, en un mismo espacio, maestros y epígonos de diferentes nacionalidades y poéticas ideoestéticas. De esa manera podríamos mencionar a Donald Judd, Joseph Kosuth, Liliana Porter, Félix González-Torres, Gabriel Orozco y Ana Mendieta, entre muchos otros.

Tenemos que subrayar que constituyó una oportunidad valiosa para mostrar lenguajes visuales tan polémicos y aún en pleno enriquecimiento de su corpus teórico, como son la instalación y el video arte. A propósito de la última manifestación, el Museo Nacional de Bellas Artes propuso el proyecto curatorial Turnon, realizado en agosto de 2013.

Siempre escuchamos que la vida está pletórica de ciclos, y unos deben cerrarse para después abrir otros. ¿Será que los ciclos de la vida son esferas aisladas e inconexas, siempre con una idea conclusiva? Más bien ellos podrían ser la apertura a muchos otros ciclos derivados de los primeros. Las casualidades no están previstas por lo que el ciclo que inició CIFO-Europa con aquella exposición del 2012, que integró también al video arte, fue continuado por Turnon, con el objetivo de poner en valor el trabajo desarrollado en los últimos años por el Museo, en pos de incluir al video arte en su tesauro patrimonial. Las piezas adquiridas albergan un notable nivel de experimentación y, sobre todo, un discurso conceptual firme. Entre los autores que prestigian este grupo se encuentran Lázaro Saavedra, Carlos Garaicoa, Glenda León y Luis Gárciga por mencionar algunos.

Por si fuera poco, puede ser que nuestro ciclo de exposiciones de video arte vaya in crescendo y quizá la relación fraternal establecida por CIFO-Europa y el Museo Nacional de Bellas Artes cobre un mayor vigor. Dicha afirmación responde a la iniciativa visual colectiva Memorias de la obsolescencia, efectuada en el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam, desde el primero de septiembre. Según el director de la institución, esta muestra “es la continuidad de lo que sucedió con la exposición de CIFO-Europa, organizada en la pasada Bienal en las salas transitorias del edificio que conserva las obras del Arte Universal pertenecientes al Museo de Bellas Artes”.1El proyecto curatorial, a cargo de Jesús Fuenmayor, aúpa un selecto conglomerado de piezas de la colección CIFO-Europa, que tiene como común denominador a creadores latinoamericanos, en su mayoría, y al video como soporte artístico por excelencia.

Resulta sumamente gratificante que el público habanero tenga la oportunidad de aquilatar la praxis creadora de un grupo de autores de nuestro continente; estos últimos capaces de realizar una obra imponente a través de la utilización de ese medio. La muestra, erigida por dieciocho exponentes de la manifestación, discursa en torno a las cualidades y condiciones intrínsecas del video. La cifra significativa de artistas ubicados en la sala, unido a un núcleo de piezas descollantes, obligan al análisis de un número reducido de ejecutorias.

¡Tantas situaciones se producen continuamente en las que el sujeto debe brindar argumentos y desconfía, absorto por una total incertidumbre, por dónde comenzar! En el caso que nos ocupa determinamos comenzar desde el final. La monumentalidad poética y visual de “Nude with skeleton” (“Desnudo con esqueleto”) (2001-2005) de Marina Abramovic (Serbia) define el umbral de esta lectura El video documenta la figura de la artista acostada y sobre ella un esqueleto que reproduce miméticamente sus acciones. La obra, de carácter autorreferencial, está relacionada, según el curador de la muestra, “al contexto político y personal de turbulencias en los Balcanes (…), marcado por los traumas de una sociedad que envilece al espíritu humano al dejarlo a su suerte en la arena de una ensangrentada y perenne batalla por la supervivencia”.2 No obstante el trasfondo precedente, la creadora construye una metáfora insondable sobre las nociones de la vida y la muerte, y la proximidad y convivencia permanente entre ambas experiencias. La imagen reúne dos cuerpos, sin embargo, valdría cuestionarse por sus actitudes de sobrado paralelismo (posición horizontal, respiración, rictus), hasta dónde son trazados los límites subjetivos de una y otra silueta. Abramovic, figura epónima del performance, destaca sin ambages por las connotaciones que gravitan en su creación.

Los cuatro JinetesOtro ejemplo en el que el lente de una cámara de video adopta una posición fija puede verse en “Los cuatro jinetes” (serie Moderno Salvaje, 2005-2007) de Alexander Apóstol (Venezuela). La obra contiene dos paneles que descubren una composición equilibrada, elegante y preciosista, que puede llegar a ser, incluso, subyugante. Tales elementos no son gratuitos, teniendo en cuenta que la pared señalada, detrás de cada giro, expone los rostros de la modernidad trasladada al contexto latinoamericano: estadio que propugnó la barbarie y la aculturación en el continente. Apóstol, por medio de una acertada síntesis, edifica tal escenario en el que se reconocen animales africanos disecados y flechas por un lado de los paneles y, por el otro, los trofeos con formas zoomorfas estilizadas obtenidos por el cazador, además de vitrinas verticales con diseños abstractos.

Tenemos que advertir el carácter intertextual de la obra audiovisual. La pared registrada forma parte del estudio de la más célebre casa del modernismo caraqueño, la Villa Planchart, diseñada y construida por Gio Ponti, el propio arquitecto que en 1955 se atrevió a decir que esa ciudad era la capital del mundo moderno. Este hecho esclarece aún más la lectura de la pieza para quien lo conozca, pero de igual manera descubre el riesgo de un proceso hermenéutico a medias tintas del artefacto artístico, si los receptores no llegaran a alcanzar aquel nivel de información. Por todo ello “Los cuatro jinetes”, lejos de parecer ingenuo, apuesta por el riesgo y la osadía.

Ana Mendieta (Cuba), junto a Abramovic, es otra de las pioneras de la práctica performática. A diferencia de su obra más reconocida, en la que aflora el vínculo estrecho entre la artista y el paisaje natural, el video “Sin título” (1975) apuesta por la exploración de los sentidos a través de su cuerpo. La exponente femenina recurre a un sensor infrarrojo que mide el calor del cuerpo humano para grabarlo, técnica poco empleada durante la época de producción de la pieza. El desarrollo de ese recurso, junto al resultado expresivo, conforma un ejercicio de altos valores experimentales. Mendieta convida al registro sensitivo más allá de la razón, y para ello se apoya en un amplio espectro cromático que varía según el movimiento de su silueta. El procedimiento, por ejemplo, condiciona la agudización de la vista cuando el veedor persiste en definir los contornos del cuerpo de la modelo o la concentración óptima de los colores.

Uno de los aspectos cruciales en Memorias de la obsolescencia es el diálogo armónico de discursos, problemáticas y cuestionamientos que conviven en la región suramericana. Temas como la vida y la muerte, la aplicación de la modernidad, la identidad, la memoria colectiva y la dinámica urbana. La circulación citadina aparece recogida en el interesante discurso de Nicolás Robbio (Argentina). “Geometría accidental” (2008) aboga por la concientización de objetos que pasan desapercibidos en el tránsito cotidiano de los pobladores, a través del dibujo originado de la unión de varios puntos. La idea de erigir relaciones geométricas mediante vectores permite activar la curiosidad de los transeúntes, y descubrir un número infinito de coordenadas que pasarían inadvertidas de no ser por el ingenio del creador.

El video nos invita a recorrer, desde diferentes perspectivas, la imagen semejante a un esbozo captado por la toma cenital. Robbio propone una visión lúdrica e imaginativa para la desautomatización de nuestra vida diaria, en pos de un disfrute pleno de la arquitectura, los objetos y los seres humanos que nos circundan.

Sin títuloSi hemos comenzado el recorrido de los videos de la colección por Marina Abramovic, por qué no concluir el itinerario audiovisual también con el trabajo de una mujer: Regina José Galindo (Guatemala). No se trata de un feminismo a ultranza, sino que su praxis lo amerita. ¿Quién puede borrar las huellas? (2005) reflexiona sobre la historia guatemalteca, específicamente, la guerra civil, desde la problemática de la desmemoria colectiva. A partir de la documentación de la performance realizada por la artista, el público será testigo del trayecto que hace Regina Galindo por la ciudad con un envase lleno de sangre (símbolo de los miles de muertos en conflictos bélicos) en el que, de forma reiterada, introduce sus pies para imprimir huellas rojas en el asfalto. De la misma manera que los espectadores centroamericanos no interrumpen la acción de la creadora, al mantenerse alejados y pasivos, también la pérdida de memoria de los sucesos violentos en el país se halla condensada en dichas actitudes.

Nos complace que algunos ciclos permanezcan abiertos o, al menos, constituyan la génesis de otros. Agradecemos a CIFO-Europa por conservar en nuestra memoria a Memorias de la obsolescencia. 

 NOTAS

[1]. Jorge Fernández: “El placer de experimentar la temporalidad de la obra”, en catálogo de Memorias de la obsolescencia. La Habana, Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam, 1 de sep.-1de dic. 2013.

2. Jesús Fuenmayor: “Memorias de la obsolescencia”, en catálogo de Memorias de la obsolescencia. Ibídem, p.6.

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