Actualizado el 5 de marzo de 2014

Pijamada en la galería Servando

Por: . 28|2|2014

 Hechizo de luna II, 2013. Óleo sobre lienzoDurante el mes de noviembre de 2013, la exposición colectiva Memento Mori and Joie de vivre ocupó espacios en la galería Servando Cabrera. El encuentro pudo tener su génesis en Bla, bla, bla1, muestra curada por Píter Ortega en la propia galería, para la que convocó a los creadores Michel Pérez (Pollo), Orestes Hernández, Alejandro Campins y Niels Reyes. El mismo Reyes es el comisario de esta exposición que, si traducimos su título al español, podría leerse como “recuerdo de la muerte y alegría de vivir”. A ella, el pintor devenido curador conminó a otros colegas del escenario plástico, como Aliuska Mayans, Osvaldo González, Maykel Linares y Vladimir Sagols. Los ocho jóvenes que protagonizan la exhibición trascienden su pie forzado en pos de una convivencia armónica de prácticas individuales que, a todas luces, sobresale en la arquitectura visual.

En el argot deportivo resulta común escuchar los términos de “visitante”, para referirse a los atletas que son invitados a competir en un terreno foráneo y, “de casa”, para distinguir a los que viven en ese terreno. ¿Por qué no imbricar entonces el deporte y el arte una vez más, y erigir un equipo integrado por líderes visitantes y de casa, teniendo en cuenta los nuevos ingresos?

(VISITANTE) OSVALDO GONZÁLEZ AGUIAR

Osvaldo González (Camagüey, 1982) propone una habitación en la que maneja a su antojo la incongruencia espacial. Paredes truncas, suelos como espejos que reproducen un escenario arbitrario e inexistente, juego de planos y áreas quebradas complejizan el ambiente de este cuarto. El artista construye una realidad en tanto podemos verla, sin embargo, todo lo que se ve no es necesariamente real. Él burla cualquier esquema de representación y desdeña los asideros predecibles. No hay mejor modo que este de aguardar por el astro rey en Esperando por el sol (2013).

Desde el mismo rótulo somos advertidos de la incoherencia que reina en la pieza. No hay presencia humana aunque pueda constatarse sus huellas por la cama destendida y un objeto sobre el suelo que, al parecer, alguien dejó caer. Entonces, ¿quién espera el sol? Evidentemente no interesa, es solo un pretexto. El sujeto en la obra de Osvaldo González constituye quizás un medio, no un fin. En definitiva, cabría preguntarse quién sería capaz de vivir en una habitación con tales condiciones.

También debemos subrayar que detrás de esta visualidad caótica signada por el chorreado, por la mancha desenfadada, por estructuras divisorias (susceptibles a movimientos y desmontajes), por marcos colgados sin fotografías y colores sombríos y contenidos, subyace una soledad aplastante. El lienzo envejecido, con diminutos puntos blancos diseminados, refleja la ancianidad de quien espera el despunte del sol. Claro, toda espera es sempiterna.

(DE CASA) NIELS REYES

 Niels Reyes (Santa Clara, 1977) es un artista reconocido en la producción visual contemporánea insular, ahora mismo con una de sus pinturas en la expoventa Post it, de la galería Galiano. Ha logrado la consolidación de su estilo definido por la recreación de la iconografía infantil a escala monumental, y el manejo agudo de hendiduras en sus lienzos. Hechizo de luna II (2013) y Los sueños de la razón (2013) no son la excepción. Sendos cuadros tienen a los niños como protagonistas, pero sus posibles edades, acusadas por las fisonomías, revelan una complejidad existencial aparentemente dispar y esto el creador lo manifiesta en el orden estético.

La primera obra está inspirada en un polémico spot publicitario conocido en las redes sociales como “niños haciendo cosas de adultos”, divulgado en México, en el que hay un llamado de atención sobre el futuro de los infantes atendiendo a la situación social y política vigente en el país azteca (prostitución, corrupción, narcotráfico, violencia). La pieza recrea una escena del audiovisual en la que el  chico duerme “a piernas sueltas”, como decimos en el argot popular, y su rostro revela un sueño tranquilo y sosegado, mientras su compañera, con rictus aburrido, juega con su cuerpo. El hechizo de luna ha condicionado ese vínculo aparentemente amoroso, y Niels Reyes lo afianza en su tratamiento pictórico. El uso de las luces y sombras, unido a áreas de valor blanco, contribuye a esta atmósfera esotérica, en la que escandaliza la posible relación sexual (insinuada) que tuvieron esos niños, y que esconde, un mundo convulso y brutal. Las incisiones aquí son mínimas comparadas con  la intencionalidad expresiva que el artista les otorga en Los sueños de la razón. Con un guiño al grabado de Francisco de Goya El sueño de la razón produce monstruos (1797–1799), Reyes las extiende en la superficie del lienzo y, junto a un exquisito trabajo del claroscuro, la vivencia onírica, “sosegada” en el cuadro precedente, se torna aquí intencionalmente dramática y oscura. A él no le interesa definir el rostro de esta chica que ya no es tan impúber, si adivinamos la naturaleza distendida de sus sueños, permeados por la razón, y la zona oculta de su cara es tan sobrecogedora como la irradiada.

Sus figuras en la obra cobran una significación superior que los fondos, y este hecho está potenciado por la escala descomunal de sus personajes. Solo en la primera pieza, el autor valoriza un área del fondo, en la que destaca la luna a través de la ventana, por las evidentes implicaciones semánticas que tiene según el título de la tela.

(VISITANTE) VLADIMIR SAGOLS

 Vladimir Sagols (La Habana, 1975) presenta un cuadro sin título del año 2012. Su figuración, con influencias del neoexpresionismo alemán, muestra un escorzo retorcido, de aspecto escuálido. La pieza la protagoniza una mujer sentada en una silla y sus características anatómicas constituyen uno de los elementos plásticos de mayor impacto en el espectador. La fémina, a pesar de su postura sedente, supera los límites del cuadro, hecho que se intensifica debido a la verticalidad de la figura.

Sagols exhibe un desnudo frontal casi fantasmal, tenebroso que solo se sugiere, nunca se explicita. Las partes erógenas del cuerpo quedan desdibujadas e imprecisas. Su pintura está signada por la incertidumbre, por ejemplo, la fisonomía femenina es ambigua por los brazos gruesos y robustos, propios de un hombre, así como su sexo, con rasgos abultados que insinúan la morfología fálica.

Podría pensarse que el medio sombrío ahoga de manera irreversible a la figura, pero, sin dejar de ser razonable, el fondo desaparece ante el enigma central del cuadro, el personaje. Su espíritu turbio, su cuerpo inestable al borde de la caída y su mirada introspectiva hacen de la mujer de Sagols un ser de penumbras.

(DE CASA) MICHEL “EL POLLO” PÉREZ

 Michel Pérez (Manzanillo, 1981) nos tiene acostumbrados a sus criaturas de rasgos esculturales que semejan muñecos de plastilina humanizados. El creador desarrollaba un trabajo procesual antes del producto artístico definitivo que consistía en erigir los motivos “a nivel de maqueta o estudio escultural miniaturizado, llevado más tarde a la iconografía del lienzo final”.2 Sin embargo, “el Pollo”, como se le conoce en el medio de las artes plásticas cubanas, ha modificado dicha estrategia por el vínculo directo y sin mediaciones con el soporte bidimensional. Quizás a ello se deba la visualidad pictórica más marcada en Estómago (2013) que la escultural, o también podría estar relacionado con la ausencia de formas circulares, tan asiduas al autor, que tienden a transmitir volumetría.

La representación del tubo digestivo, donde ocurre la quimificación de los alimentos, está dada a partir de la imagen abstracta con la que el veedor se familiariza mediante el título, por lo que este último elemento ejerce una importancia insoslayable para la comprensión  primaria de la obra.

En otros trabajos realizados por el Pollo puede reiterarse un estado de quietud e inmovilidad  atendiendo al carácter de sus personajes. En cambio, el que ocupa nuestro análisis no denota pasividad, sino movimiento y dinamismo, propiciados por la imagen sinuosa, con repetidas irregularidades, que corresponde a las características del estómago y los procesos biológicos convulsos que le son inherentes.

(VISITANTE) MAYKEL LINARES

Maykel Linares (Villa Clara, 1979) cita en el catálogo de la exposición un fragmento de The Philosophy of Composition (1846) de Edgar Allan Poe. No por gusto se refiere a ese poeta norteamericano pues el espíritu de aquel genio de la literatura universal está sumido en Melancolía (2013). El cuadro muestra un paisaje cubierto de nieve, con exigua vegetación. El pintor cristaliza tal estado con notable destreza e intimismo en el lienzo. Él homenajea  a Poe mediante la inclusión destacada de un cuervo erigido como el motivo principal de la pieza y a través de la imagen desolada, solitaria y estática que nos ofrecen, muy cercana a la experiencia melancólica.

En el paisaje de Maikel Linares se constata el influjo de la práctica pictórica asiática no solo por el equilibrio y sosiego que se respiran en la tela, sino además por el desempeño estético en el que son perceptibles el empleo de una gama cromática reducida, la síntesis compositiva, la estilización del propio paisaje y el trazo preciso en el que apenas se siente el roce del pincel, entre otros recursos. Todo tiene un matiz sutil.

(DE CASA) ALEJANDRO CAMPINS

 Alejandro Campins (Manzanillo, 1981) discursa acerca de la verdad y la muerte, este último uno de los tópicos que aúna los estilos de los jóvenes en la curaduría de Memento…. Veterano (2012) contiene como símbolo la estrella que puede ser conferida a cualquier soldado sobreviviente de la guerra, que estuvo en peligro del deceso mortal y que tuvo a otros como víctimas fatales.

La pincelada espontánea y desprejuiciada caracteriza a esta pintura en  la que sorprenden, de manera intermitente, manchas imprevisibles. Si bien el ejercicio plástico de Campins explora el trazo desenfadado, como Es tan grande que aplasta (2006) y Noise (2009), igualmente hace suya en muchas ocasiones una paleta cromática austera, sobria y solemne. Este es el caso de Punto en boca para la higiene mental (2006) y Veterano.

 (VISITANTE) ALIUSKA MAYANS

Aliuska Mayans (La Habana, 1977), de formación autodidacta, recuerda la labor de tejedoras, no precisamente por la actividad textil, sino por la paciencia y el trabajo minucioso que demanda la labor manual con la plastilina; un lienzo con nombre de mujer así lo comprueba. Carolina (2013) está conformada por grandes y pequeñas áreas de plastilina que en su cohesión originan un universo polisémico. Este se convierte en uno de los aspectos formales más contundentes de la pieza porque, sin que su título la sentencie, él contribuye al punto de partida de múltiples elucubraciones en el que solo el potencial imaginativo traza los límites.

Para ello, Aliuska se apoya en el procedimiento abstracto con el objetivo de encauzar un fundamento en el orden semántico, pero le concede al público la última palabra. Para los ortodoxos, ¿acaso no sería más predecible y hasta aburrida la visualidad figurativa con ese material a la que estamos acostumbrados desde niños? No se trata de ignorar el sentido lúdrico, término sobradamente aprovechado en su ejecución, sino complejizarlo desde ópticas diferentes.

El uso inteligente del color propicia la distinción y armonía entre la figura y el fondo aunque la primera predomine sobre su par. La yuxtaposición de zonas iluminadas y otras más sombrías, desde la selección cromática, otorga certeros matices expresivos a la representación, y orienta al receptor al iniciar posibles asociaciones según su experiencia visual.

(DE CASA) ORESTES HERNÁNDEZ

Klaxon del arcoiris, 2013, Videoanimación Orestes Hernández (Holguín, 1981) completa el grupo de expositores con sello de oro por ofrecer el único video animación del conjunto pictórico. El realizador que participara con una de sus creaciones en la muestra Dibujos tontos, organizada en el mes de septiembre en la galería Rubén Martínez Villena, interviene con Klaxon del arcoíris (2013). Lo llamativo de la pieza radica en la arquitectura carnavalesca animada por la que transitan personajes de diversos tipos, desde secuestradores, víctimas hasta árboles que mutan y devienen helicópteros.

El relato del video gira en torno al secuestro de una mujer, pero la diégesis no es más que la excusa para la aparición de escenarios tan caóticos como inquietantes. En la obra de Orestes Hernández los objetos son humanizados, como las señales del tránsito, y los humanos modifican sus rictus según sus tensiones, que puede apreciarse en el plano formal por la acentuación de unas zonas del rostro sobre otras.

Las imágenes animadas alcanzan un nivel comunicativo sólido, y en ellas se reconoce una gama cromática tanto amplia como reducida y el predominio del dibujo con hálito infantil de líneas gruesas y, con menor énfasis, el de líneas finas. La articulación de los recursos antes referidos en el video está supeditada a la intencionalidad estética del autor. De lo que no cabe duda es respecto a la convivencia de todos aquellos elementos en el soporte audiovisual.

NOTAS

[1].Bla, bla, bla, exposición organizada por Píter Ortega en la galería Servando Cabrera, La Habana, agosto/ septiembre de 2008.

2. Píter Ortega: Contra la toxina, en Arte Cubano. La Habana, no.1, año 2011, p.89.

Categoría: Artes plásticas | Tags: | | |

Director: Fidel Díaz Castro

Diseño web: Héctor Otero

Relaciones públicas: Racso Morejón

Redacción digital: Editor: Racso Morejón y Darío Alejandro Escobar

webmaster: Racso Morejón

Desarrollador web: Escael Marrero

El Caimán Barbudo © Todos los derechos reservados