Actualizado el 30 de abril de 2014

El Diablo tiene sus mañas

Por: . 28|4|2014

Acerca de “Dios los cría…”, muestra colectiva en Factoría Habana

Dios los cría... Desde hace unos meses se siente el azufrado aliento de este aquelarre. Buscando por aquí, por allá, su artífice principal hilvanaba los ingredientes de una exhibición a la que no sabría calificar de colectiva o personal, y que no tendría caso especificar. En diversos espacios públicos, casi siempre galerías de arte, René Peña comenzó su labor proselitista, estableciendo puentes y conexiones con otros creadores, regularmente más jóvenes, que entablaran el diálogo que al reconocido fotógrafo le interesaba articular en su triple condición de creador, curador y creador-curador.

Sin lugar a dudas se trata de un inteligente recurso creativo, para quien se ha propuesto hacer un análisis prospectivo de su propia obra, reflejada y desdoblada desde ella misma, y en la mirada de artistas, que en mayor o menor cuantía han bebido de su influencia en la plástica cubana contemporánea. De no ser así, la mera proximidad conceptual y formal de sus tempranas urgencias creativas, bien encajan en este coro. Ubicado en “un antes y un después”, o como causa-efecto, perfectamente subvertible, René se establece como mediador generacional, estéticamente acompañado de la fragmentada percepción de lo que, en rigor, pudieran ser sus prolongaciones artísticas en la pupila del otro. En un mosaico con identidad propia, no faltan referencias de la historiografía artística, como obligatoria cuenta de presumibles influencias para el creador.

En un diapasón visual que se extiende desde la fotografía, en todas sus variables técnicas, pasando por la pintura y la video creación, la indiscutible percepción antropológica, desde y hacia el hombre, establecen parámetros interpretativos que pudieran ser resultado artístico-metabólico de una sola persona; bien sea a lo largo de una carrera, o, de ser posible, en vidas sucesivas. El tema subrepticio de este encuentro es el del ser humano en su escrutinio de la realidad, en su más vertical y depurada transparencia, que pasa de lado soluciones facilistas como el consabido recursito de “lo político”, u otro ardid de rápida y telenovelesca aceptación.

Es evidente, sin embargo, y he ahí el mérito curatorial de esta muestra, la contrastante versatilidad de las estéticas individuales, que cruzan miradas portadoras de un entendimiento contenido de odio-amor, típicamente humano. Adrián Fernández, Aimée García, Alfredo Ramos, Amilkar Feria, Arien Chang, Cirenaica Moreira, Duniesky Martín, Eduardo Hernández, Eduardo Muñoz, Glenda León, Jenny Brito, Marta María Pérez, Pepe Menéndez, Raúl Cañibano, Reinier Nande, René Peña, Reynier Leyva Novo, Rodney Batista y Yomer Montejo, son los ingredientes auspiciados por la coordinación de Elisabetta Alé, la dirección de Concha Fontenla, la atención de Onedis Calvo, y el insoslayable desempeño de Fernando Reyna y Raúl Quiroga en el montaje, evento que estuvo acompañado desde la radio por la timba feroz de “Pupi y los que son, son”.

Mucho se ha difamado del Diablo, un ser transformador, un sembrador de dudas, uno que nunca duerme (ni deja dormir), para que los pasos del mundo no se detengan nunca frente al árbol de la complacencia, y el consiguiente “achantamiento” de piecitos metidos en agua tibia. Dios los cría, y el Diablo los convierte en seres inconformes y reflexivos.

Categoría: Artes plásticas | Tags: | |

Director: Fidel Díaz Castro

Diseño web: Héctor Otero

Relaciones públicas: Racso Morejón

Redacción digital: Editor: Racso Morejón y Darío Alejandro Escobar

webmaster: Racso Morejón

Desarrollador web: Escael Marrero

El Caimán Barbudo © Todos los derechos reservados