Actualizado el 25 de abril de 2015

Jennifer y Alejandro, que no Frida y Diego:

Dos caras de la moneda

Por: . 22|4|2015

 

Cuando asistimos al hecho de consumir una obra de arte, percibimos la posibilidad de transformarnos en el sujeto que desde el frente, el derredor, se sugestiona con lo observado. El carácter de transgresión que mueve la obra de arte en los individuos de manera sensorial, personifica el grado cero de la identidad humana cuando se logra la conexión perfecta entre objeto y receptor.

Las piezas de arte pueden conformar con su presencia un salto al vacío de cada cual. Una vez frente a la obra, el individuo se retracta, es instado, provocado, sumergido, trastocado hacia una de sus múltiples posturas en la vida. De ahí lo interesante del diálogo con la pieza, más allá de entender o no, de coincidir o no, con lo que plantea el autor. Al discurrir sobre el texto que se plantea como tesis conceptual, nos movemos en terreno ajeno para nosotros; los conquistadores de una verdad desconocida hasta ese instante.

Podríamos asistir a un duelo entre intelecto y pasión, al decidir sobre una de las obras vistas, cuando la deconstruimos y son vistas angulaciones “contradictorias”. Pero lo importante llega al descubrir los grados de compatibilidad con algo que pensamos lejano respecto a nuestra personalidad.

Jennifer Acuña y Alejandro Barreras son dos artistas jóvenes que exponen en la galería del Miramar Trade Center. Dos muestras personales —inauguradas al unísono— los exhiben como pintores y grabadores: Negro contra color, de Jennifer y La Mancha, de Alejandro. Por lo visto en las piezas, es de su interés la búsqueda en las interioridades de lo psicológico, el replanteo de lo retiniano como ganancia, la muestra de pequeños fragmentos de narración, la cita.

 Jennifer en el valle de las sombras

Cuando el artista se interesa por la búsqueda de las personalidades como trazado conceptual de su obra, por lo general, nos llegan desde la instalación los atisbos de singularidades en los que descubrir el instante de confesión con la no-realidad. Ahora, ¿podríamos valorar su obra desde lo creíble cercano a la normalidad? No. La pieza de arte, aunque parta de lo documental, aunque tenga un fuerte e indudable anclaje en lo personal, la trasciende la metáfora, como expresión de lo ficcional, de magia.

Los cuadros de Jennifer Acuña se plantean como principal incentivo el trazado de lo narrativo. Al pensar la obra bidimensional se cuestiona el nivel de veracidad con que será asumida, así, lo que los espectadores ven es la manipulación de una imagen real, contaminada por filtros digitales; es lo que camufla la invención del cuento metafórico.

Pink, (acrílico sobre lienzo, 80 x 60, 2015) viene a ser una de las imágenes más evocadoras de la exposición. Un retrato en primer plano que se adueña de las miradas de quienes toman el espacio expositivo como sitio para la purgación personal. La pieza mantiene el hilo visual de la muestra de la artista: fondo negro que contrasta con la figuración de las piezas. A través de las líneas las obras se van delimitando en el espacio, se van construyendo ante el público.

 Cómo entender la contemporaneidad de un retrato. Se observa desde las bambalinas de la exposición, donde además de saturaciones de color hay composición y experimentación formal. El interés por llegar a la textura desde la visión del color y su contraposición no es en lo absoluto la   de búsquedas enrevesadas, ni caminos reveladores en la historia del arte. Mas, en la obra de la artista se transforma en un espacio de visibilidad desde el que se adueña. Acuña no se enfrasca en los aportes de su pintura, su obra in extenso se acerca más al arte de acción donde mantiene una posición firme en lo referente a temas como la comunicación y su influencia en los procesos culturales y sociales de nuestra época.

Alejandro surca el mar de la reproducción seriada en los 2000

La visualidad para muchos artistas es una de las principales características por las que se les puede definir. Pero no siempre cuando se habla de definición de la obra, la conversación se mantiene en una recta unidireccional. La posibilidad de mutar en varias etapas, series, de los artistas y de ahí comenzar a verificar su postura ante el arte como discurso, es una verdad de Perogrullo de la que es imposible desligarse.

Alejandro Barreras es un artista que se ha mantenido, desde su graduación en San Alejandro, en el camino de la pintura de manera sólida y con una intención a recrear el espíritu del pop en búsquedas más contextuales últimamente. La Manch, aborda la nueva faceta abstracta en la producción visual del artista.

Las obras que conforman la exposición se concentran en la mirada hacia una postura citatorial a la historia del arte. Los cuadros son composiciones seriadas de objetos, formas, anagramas, donde la vista se acomoda a la ubicación de los colores en el registro individual de cada pieza. Son obras primeramente visuales; luego, si comenzamos a extraer posturas personales de ellas, pudiéramos asistir a una especie de puente simbólico entre los suprematistas y los neoplaticistas de la historia del arte.

La renovación de la mirada con la que observamos se instituye en los artistas de la nueva plataforma del arte joven cubano, como concentración en los maestros del arte y sus teorías creadas para otros contextos, pero que se reciclan en la actualidad en nuestra geografía. La renovación de la mirada con la que observamos se instituye en los artistas de la nueva plataforma del arte joven cubano, como concentración en los maestros del arte y sus teorías creadas para otros contextos, pero que se reciclan en la actualidad en nuestra geografía. La Mancha es una de esas posiciones a favor de la redirección de los conceptos en el arte. Barreras crea una obra donde los que se identifican con las partes sencillas de ideas concretas, tienen una mirada segura.

 Tasación…

Las exposiciones de arte contemporáneo en los tiempos donde la información demuestra constantemente que estamos en arenas movedizas, no pueden ser claras, transparentes, inocentes, simples. La posibilidad de extraer de ellas varias explicaciones, si polémicas mejor, es uno de los premios a los que debemos estar dispuestos una vez que atravesamos el umbral de la galería de arte.

Categoría: Artes plásticas | Tags: | | | | |

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