Actualizado el 22 de julio de 2015

Cuando me siento a mirar la estela de la Bienal

Por: . 20|7|2015

Obra de Eduardo Ponjuán...la exposición de Eduardo Ponjuán, Gone to the beach, mostró la carrera de uno de los artistas ya significativos en la Historia del Arte Cubano y por tal motivo, tenemos una expectativa alrededor de su obra. Los artistas y sus obras son el sujeto principal de los eventos de arte contemporáneo que se desarrollan en el mundo. Más ahora, con la suerte de fiebre por las ferias internacionales y el mercado, bien desde la producción y sus modificaciones en la manera de construir las piezas de arte para un público específico; o bien por la postura asimilada ante el fenómeno de la obra vs. contexto. 

La 12va. Bienal de La Habana se ubicó en el mainstream de las artes visuales como ese momento en el cual podríamos disertar sobre los caminos del arte cubano contemporáneo. Pues bien, con la premisa de significar una imagen de la cultura y la temporalidad actual, esta edición fue desplegada en la ciudad bajo el tema “Entre la idea y la experiencia”. Así, al asistir a inauguraciones del cuerpo de muestras del evento, el público buscaba todo el tiempo esa fractura, o la muestra de ella en las propuestas curatoriales recibidas.

Ahora bien, la manera en que se curó la megaexposición que es la Bienal, no se enrumbó hacia una línea discursiva obvia, por ello en algunos momentos tuvimos la experiencia de andar por otros caminos alejados de lo que tomamos como leitmotiv para actualizar nuestra imagen de las artes visuales. Considero importante y de prioridad entender las exposiciones como ese sujeto que aprehende más allá que un grupo de obras.

Las muestras, personales o colectivas, no pretendían perseguir “la verdad” del tema de esta edición. Entonces, por favor, miremos con objetividad las individualidades que tenemos como diana. Considero, pasado un tiempo bastante corto, que mirar el evento desde el momento inmediato, una vez terminado, otorga la posibilidad de comparar con otras experiencias anteriores y así, comprender mejor las tesis de los curadores visitados.

La Bienal de La Habana está insertada en un circuito donde las ventas son importantes y definitorias, por lo que antes de levitar con las abstracciones de los artistas y su metafísica, es necesario trazar el plan de su mercancía. Con esta prerrogativa ahora entramos a recordar algunas visiones del evento.

  1. Showtime

La necesidad de rejuvenecer las obras de los artistas, sus dossier y temáticas, es uno de los ítems a celebrar de las grandes exposiciones. La que recién termina buscó también no trazar “el único panorama del arte cubano”, sin embargo, uno muy posible, cercano a la mirada general y actualizada de los principales artistas que, preferentemente en La Habana, se encuentran exponiendo en la red de galerías del Consejo Nacional de las Artes Plásticas.

Obra de Eduardo Ponjuán. En esta ocasión trajo una muestra personal de pintura que no ataca más allá del humor. Las obras de Ponjuán son sintéticamente expresivas. Grandes figuraciones que constantemente resignifican su imagen tras el descubrimiento del signo expuesto.  El posible estado para transitar el camino de La Bienal, sería el de la nueva mirada. Las expectativas de los que fuimos a ver el proceso de exhibición de propuestas curatoriales extranjeras, fueron ciertamente, remuneradas en toda la magnitud de lo esperado. Mas para bien de nuestra promoción, las exposiciones de los artistas cubanos fueron, en buena lid, tan buenas como el resto de las geografías representadas.        

Las muestras que se recogieron en el Complejo Morro-Cabaña, estaban caracterizadas por ser en su totalidad de cubanos. Además de concentrar un estado bello de la plástica, el proyecto Zona Franca asumió el objetivo de enamorar la vista, de internacionalizar el producto que perseguía, y como mercancía al fin, ser vendido.                      

Dentro de ella, la exposición de Eduardo Ponjuán, Gone to the beach, mostró la carrera de uno de los artistas ya significativos en la Historia del Arte Cubano y por tal motivo, tenemos una expectativa alrededor de su obra. En esta ocasión trajo una muestra personal de pintura que no ataca más allá del humor. Las obras de Ponjuán son sintéticamente expresivas. Grandes figuraciones que constantemente resignifican su imagen tras el descubrimiento del signo expuesto. El humor ha estado siempre en la obra del artista, sólo que ahora se adecúa a los códigos de este momento, y con el visor en el siglo XXI y sus maneras, hurga en la mentalidad del espectador.

Otra de las muestras de Zona Franca, y que debe revisarse desde la limpieza y ángulo de atracción, sería Camino al Edén, de Alex Hernández Dueñas y Ariamna Contino Mendoza. La exposición no trajo nada raro para los que seguimos sus carreras: nuevamente los paisajes calados y la minuciosidad en su realización. Sin embargo, en esta ocasión añadieron unos trabajos que se apartan del juego del deleite estético per se, para trabajar el pasado, la historia, la física, la simbología científica. En la búsqueda de los artistas debe también presentarse esta mirada: la arriesgada, esa que abandona lo seguro de una tecné, para lanzarse a otras experimentaciones.

Vale mencionar una de las exposiciones de la ciudad: Vivir la fotografía, de Leandro Feal, expuesta en una de las salas del Centro Provincial de Artes Plásticas Luz y Oficios. La muestra de fotografía estuvo inclinada hacia el retrato de sujetos de la sociedad que han sido sorprendidos por la cámara en pleno goce. Ahora bien, dónde radica lo que nos demuestra, dentro del staff enorme de propuestas de la Bienal, que esta posee una individualidad. Las obras de Feal son profundamente deudoras de la generación Beat estadounidense, la postura morfológica de sus imágenes y su melancólica mirada al presente, reinventando esos ambientes de Andy Warhol, de droga, de espontaneidad, en otro tiempo, viene a ser la sentencia de su obra, la postura de percepción ante un tiempo igual y diferente.

  1. Polvo de estrellasObra de Eduardo Ponjuán.

Las exposiciones de la 12ma. Bienal referidas son ejemplo de la pluralidad de lenguajes presentes, también de los conceptos manejados y de las generaciones participantes. La programación del evento contempló varias performances e intervenciones públicas, para determinar de igual manera que las intenciones de hoy, 2015, van más allá del pensar el individuo y su contexto.

El arte cubano presente estuvo cerca de la norma contemporánea porque no miró su interior con acritud ni crueldad. La mejor postura debe ser la cómoda, y quizás por eso las intenciones de “penetrar la psicología” que removían al público antaño, esté demodé. La solución de hoy: una limonada fría, una tumbona, y una estela  bella de algo que fue radioactivo.

Categoría: Artes plásticas | Tags: | | | |

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