Actualizado el 3 de noviembre de 2015

Chago:

Entre líneas, silencios y cajones

Por: . 21|10|2015

Salomón. Publicado en el libro El humor otro, Ediciones R, La Habana, 1963Más de cincuenta años transcurridos desde la aparición del libro El Humor Otro hasta hoy, escamotean lo que definió su destino, tras su aparición en 1963 como parte de Ediciones R. Algunos rastros, sin embargo, han ido emergiendo en el camino de una investigación que se mantiene interesada en develar la totalidad de la obra de Santiago Armada (Chago) (1937-1995), y tiene particular interés en devolver a la cultura visual de la Isla la imagen cabal y todavía desconocida de Salomón, su mítico y controvertido personaje. El testimonio de su viuda Dalia García(1), acerca de la anulación del curso que debió tener el libro, sin que pueda explicarse a partir de documento alguno aquella sentencia sin palabras que impidió —durante mucho tiempo— su llegada a las librerías, tomó otra vez cuerpo con la mención que del caso hiciera Antonio Eligio Fernández (Tonel) en 1998, en  su texto para Arte cubano cuando afirmó con respecto a El Humor Otro:

“Libro, sin embargo, cuya notoriedad mayor dependió durante años de prerrogativas burocráticas: la edición de 3000 ejemplares fue casi en su totalidad retenida, una vez impreso, y solo a finales de la década del ochenta se distribuyó en las librerías. Fue este uno de los primeros choques entre el artista y los “celosos guardianes del canon estético”, quienes con asiduidad y eficiencia comprimieron su obra, durante años, a territorios bien delimitados, entre fronteras perfectamente desmarcadas, convirtiéndole/…/ en paciente e irónico conservador de su propio trabajo, desde entonces almacenado -la más de las veces- en carpetas impecables de cartón humilde”(2)

Más allá de esas referencias, poco se sabe sobre lo ocurrido. No obstante, al volver la mirada a ese momento complejo y contradictorio que fueron los sesenta—que exige nuevas revisiones—se advierte como, a pesar de una existencia escamoteada, hay un grupo de señales que permiten comprender la suerte corrida por El Humor Otro. Pese a tardar veinticinco años en aparecer en librerías, distintos reportes de la época dan fe de su existencia, lo describen y fijan en el tiempo. Tenemos, entre otras, la nota en el periódico Revolución del 23 de diciembre de 1963, que reconocía a un tiempo, como exitosas, la presencia de obras de Chagoen Praga(3) y la aparición del libro. En La Gaceta de Cuba, en julio de 1964, apareció una reseña de Edmundo Desnoes que sopesaba el valor del trabajo de Armada, el lugar de su humor con respecto a la tradición y se detenía ampliamente en los fundamentos del cuaderno en cuestión. Su presencia puede confirmarse como parte de lo atesorado por la Biblioteca Nacional José Martí, a partir del asiento que aparece en Bibliografía Cubana 1963-1964, publicado en 1967.

Información obtenida recientemente permitió corroborarque, solo a partir de 1980,  su libro pudo ser consultado en las salas de lectura. El dato, obtenido gracias a una búsqueda realizada por el Departamento de Arte de dicha institución, se suma a otra referencia obtenida el año anterior, cuando alintentar, ampliar la documentación sobre lo publicado por Chago en la prensa, supe que entre 2013 y 2014(4), la Biblioteca Nacional completó la digitalización de Rotograbado de Revolución(5), un suplemento del que carecían y del que todavía hoy se conoce muy poco. El 21 de diciembre de 1961, en sus páginas vieron la luz Sabino y Salomón, las tiras de Rafael Fornés y Chago, respectivamente, manteniéndose en él hasta ser suprimidas luego del 23 de septiembre de 1963.

Si atendemos a esa fecha y comprobamos que los datos de impresión de El Humor Otro se corresponden con el mes de octubre de ese mismo año tendremos conciencia de la proximidad de esos dos momentos. Si bien, distintos, su coincidencia y los problemas de recepción que enfrentó la obra de Chago, afirman la idea de que sucumbieron ante un mismo efecto silenciador. Profundizando en torno a esto, podemos advertir como la interrupción del curso natural de su personaje y de su libro estarán atravesados por la beligerancia del contexto en que tuvieron nacimiento. Esos sesenta, caracterizados por el afán de justicia social y también por la confrontación con las fuerzas de oposición (interna y externa). Un fenómeno que hizo de los medios (luego de la nacionalización) instrumentos de formación ideológica e información sobre el progreso revolucionario. Años que fueron de transformaciones, de cambios que sacudían al país, y de igual modo, de polémicas extendidas a todos los campos del saber, algunas de ellas visibles en las publicaciones de entonces. Un ámbito caracterizado por la “tensión expectante” y la “extrema politización”(6) —más allá de la vida intelectual.

En aquellas circunstancias, como recuerda la Dra. Graciela Pogolotti, en el prólogo a Polémicas culturales de los 60, la guerra constituía un peligro real. Lo atestiguaban: “Girón, la Crisis de Octubre, la subversión interna y los alzados del Escambray, la agresión económica, la desaparición del mercado azucarero y de los suministros petroleros-, así como el aislamiento internacional”(7) que padeció la Isla.

La metamorfosis política, económica y social que sacudió a la nación a partir de 1959, tuvo una inmediata repercusión en la cultura, y en ella también se expresó la naciente Revolución. Dígase cine, arquitectura, teatro, danza, música, literatura, pero también artes visuales: y en sus predios: pintura, fotografía, gráfica, diseño editorial, humor, entre otras expresiones. El escenario del arte, en general, quedó abierto a nuevos temas, estilos y personajes (alfabetizadores, campesinos, milicianos), pero no por ello dentro de aquel proceso dejó de juzgarse el valor y lugar del arte que se hacía.

Ambrosio Fornét, en la introducción al catálogo de la exposición Mirar a los 60, realizadaen 2004, en Museo Nacional de Bellas Artes, apuntaba que tal vez fue la presión incesante del clima político de entonces lo que “hizo tan compleja la lucha ideológica y sus variantes en aquella etapa inicial”.(8) Esa presión y la lucha de poderes, entre otros factores, contribuyó sin dudas a que la cultura se convirtiera en ese “campo de batalla”(9)—como él mismo la definiera— y fueran notables la agudeza de cuestiones relacionadas con la libertad de expresión y la utilidad del arte. Una utilidad que muchos quisieron reducir a lo didáctico. Recordemos que en ese lapso temporal tuvo lugar la intervención de Fidel (junio de 1961) en la Biblioteca Nacional José Martí conocida como “Palabras a los intelectuales” —luego de pasarse por televisión el documental PM—y también, el cierre del polémico semanario cultural Lunes de Revolución(10), cuyas tiradas llegaron a alcanzar los 500 mil ejemplares en una sola edición, dedicados al acontecer artístico y literario, al debate económico y sociopolítico(11) nacional y que fuera tildado de elitista por unos, y de sectario y extremista por otros.

Un silencio semejante al que ha rodeado a Lunes, gravita sobre Rotograbado de Revolución, Salomón, El Humor Otro y la obra toda de Chago. Un silencio menos perceptible y notorio pero más largo y enconado, que ha impedido se reconozcana cabalidad los aportes del artista a la cultura visual cubana y universal. Entre las razones que dieron al traste con El Pitirre(12) el 22 de octubre de 1961,estuvo, no solo el surgimiento de una nueva publicación de humor de alcance nacional(13), sino la falta de comprensión y la inquietud que causaba el tipo de humor —transgresor y de nuevo tipo— que se hacía en él. La cardinal renovación del humor en Cuba que se produjo en aquella publicación, se eclipsó momentáneamente al decidirse —sin explicación alguna—, terminar con su vocero, un indicador de que la gráfica humorística gestada en El Pitirre, y el humor que allí medía su alcance, no contó con suficiente simpatía a su favor.

Una  afirmación como esta cobra sentido —y se afianza— con la salida forzada de Sabino ySalomón(14) de las páginas de Rotograbado de Revolución en septiembre de 1963. Ello significó el cierre brusco del momento más alto del humor de vanguardia y de una historieta de nuevo tipo. El cuestionamiento con respecto a Salomón(15); la incomprensión que sitió al enigmático mutante: acusado de indecente, de estar apartado del compromiso social que años como aquellos exigían(16), puso terminó al ejercicio conceptual que Chago realizaba en la prensa. Sus tiras de humor filosófico (y las de Rafael Fornés), llamaban a la reflexión. Causaban sorpresa y desconcierto. Querían hacer pensar y no obtener una cómoda sonrisa de los lectores, aquellos mismos que en la calle, la bodega o escribiendo al diario, se preguntaban acerca del significado de su personaje(17), de las situaciones que presentaba. El Humor Otrocargó con el peso de la reprobación de Salomón(18) y la intolerancia con respecto a la obra de Chago, que con ello avanzaba.

El Humor Otro es un ensayo gráfico acerca de la condición humana. Un concentrado de temas esenciales a la proyección filosófica de su creador, que serían constantes en su trabajo: el poder, el sexo, el amor, la verdad, lo escatológico, la muerte. En él, son sometidos a juicio el individuo y la sociedad. Pero el cuaderno también es un manifiesto a propósito del destino del humor, la declaración de un horizonte mayor de búsquedas, la acotación de una distancia crítica con respecto a las convenciones y la separación definitiva de un tipo de apunte en la caricatura, no deseado por el autor, que se apartaba de la tradición para tomar rumbos inexplorados.

Se recogieron en esta obra ideas que el artista venía desarrollando desde 1961 y que tomaron aquí una dimensión universal. Aun que en este trabajo todavía se advertían influencias, las figuras son más sueltas, se apartan de la apariencia grotesca de una parte de lo publicado con anterioridad, buscando nuevas soluciones. Al libro lo define un grafismo sintético, más suelto y por momentos expresionista. La imagen es responsable de la idea que se quiere comunicar en tanto los personajes están nuevamente desnudos pero esta vez sexuados.  Este cuaderno de arte es un concentrado metafórico que solo por excepción da cabida al chiste. Hay espacio para el absurdo, la poesía y el enigma. Pese a que algunos de los dibujos nacieron ligados a las circunstancias y fueron con anterioridad publicados en El Pitirre, emergen aquí libres de los anclajes temporales, lo cual contribuye a un mayor alcance  de la reflexión propuesta.

La presentación hecha por Lisadro Otero bajo el título “ABC de Chago”, es una suerte de bitácora, para remontar  las cavilaciones que Chago quiso llevar al lector a partir las cuatro secciones que conforman la totalidad del cuaderno, donde una y otra vez aparecen de las tiras de Salomón. En Sesudos, sesudos y sesudos, se aquilata el valor del intelecto, del raciocinio humano. El pensamiento visto como prisión, lugar de fabulaciones, de provocadoras fantasías y también de contradicciones. La mente es sitio de discernimiento y confrontación, progreso y creación. Lo mismo símbolo de poder, escenario de la inercia, que lugar  ganado por la simulación o la vaciedad.

Débiles y poderosos, ofrece un amplio diapasón de sentido para esa fuerza que puede inmovilizarnos o impeler a la acción. Chago se refiere a las ideas que ciegan, a las fauces abiertas  que esperan por sus víctimas,  ya sean mediante el uso de la fuerza bruta o de la religión. Habla de máscaras, manipulación o acallamiento, del orbitar cual satélites alrededor de ciertas luces y de los cazadores de trofeos,  entre otros asuntos.

Abierta al amor como alegría y satisfacción, pero sin perderlo de vista como yugo, está la sección El hombre, la mujer y el hombre y… la mujer. Ella remite a ese sentimiento que puede ser de ida y vuelta entre los seres humanos, pero no solo una cuestión de heterosexuales.  Estos apuntes refieren el goce de lo físico junto a la existencia de la vanidad, la egolatría, el narcicismo y la crueldad. Lleva a reparar en el machismo y también en el “hembrismo”, sin que olvide realizar una particular reverencia a la maternidad.

Con Mi amiga la muerte, en el cierre del cuaderno, estamos ante un juego lírico y enigmático con ese destino que el hombre conoce de antemano. Se refiere a cómo la muerte nos controla o seduce, las diferentes actitudes que ante ella tomamos. Recuerda a quienes la temen, a los que pulsean con ella  sin olvidar a los que llegan a desafiarla.

El Humor Otro apareció bajo el sello Ediciones R, unode los proyectos inicialmente impulsados por Lunes de Revolución. El diseño de Raúl Martínez contribuyó a hacer de este volumen dedicado al humor, un libro de arte. Formato adecuado para mostrar con suficiente amplitud cada dibujo. Una composición en correspondencia con la naturaleza del libro. Portada llamativa pero sobria, uso del papel kraft y un tamaño menor en las páginas para distinguir el texto impreso del contenido ilustrado. El uso puntual y por momentos simbólico del color, la acertada ubicación de las imágenes, el manejo del espacio en blanco y el uso deportadillas para enfatizar cada una de las rutas temáticas propuestas por el artista, coronaron esa declaración de principios artísticos y éticos que es el libro del que hablamos.

Quiso el azar que esta presentación de El Humor Otro, solicitada por Yornel Martínez para que se realizara  dentro de su proyecto(19), ocurriera pocos días después de cumplirse veinte años de la desaparición físicade Chago, el 29 de mayo de 1995, y justo en vísperas del aniversario setenta y ocho de su nacimiento, el 20 de junio. Eso llevó a poner algunos matices adicionales a esta intervención. Insisto en que la de Santiago Armada (Chago) es ciertamente una obra transgresora. Crítica, controvertida y polémica. Imposible de etiquetar. Chago es un digno antecedente de la renovación que se produjo en la plástica cubana en los años ochenta. Su huella puede apreciarse en el camino de varios artistas de las generaciones que le sucedieron. Se desbordó desde el humor gráfico hacia otros medios de expresión del arte, sin renunciar a la presencia medular de lo que él denominó Humor Gnosis.

Su legado artístico permanece intacto, inquietantemente contemporáneo dentro de esa sustancia que es el acontecer. El desmontaje analítico nos lleva hacia ese testimonio acerca de su tiempo que es la totalidad de su obra. A través de ella se puede acceder a complejas relaciones con la historia, esas que se descubren en las modulaciones de su arte mismo, en la rutas que fueron trazadas justo desde ese territorio —rebasándolo—como construcción teórica, filosófica y estética, en dialogo con lo vivencial, dinamitando géneros, trascendiendo convenciones, para conquistar toda la potencialidad artística que su propia investigación le permitió inaugurar para la historia del comic, del humor gráfico y de las artes visuales.

Fue en aquel momento citado al inicio, en La Moderna Poesía a finales de los ochenta, que pude hacerme del ejemplar del libro que hoy me acompaña, gracias al aviso de Tonel. Ambos trabajábamos como especialistas en la Dirección de Artes Plásticas del Ministerio de Cultura y compartíamos algunas motivaciones. Para ese entonces Chago, tras una nueva confrontación a propósito de sus obras, había decidido no volver a exponer institucionalmente. Negativa que se extendió desde 1986 hasta 1995, ocasión en que Sandra Ceballos y Ezequiel Suárez consiguieron animarlo a presentar su trabajo en Espacio Aglutinador, su galería independiente. Se exhibieron allí: Eyaculaciones con antecedentes penales, en enero y en abril: Nace el topo. Tras ese prometedor retorno y con mucho que dar todavía, su muerte tomó por sorpresa a todos.

Santiago Armada (Chago) Esta ha sido otra posibilidad para poner fin a la lectura entre líneas de todos sus cuestionamientos, de ensalzar ese humor de edificación que quiso legarnos no solo como una manera de interpretar y explicar el mundo, sino como una forma de transformarlo dada su condición heurística y entregar, como el mismo dijera: “lo oculto, lo inédito, lo oscuro, lo auroral”. Esta ha sido otra posibilidad para poner fin a la lectura entre líneas de todos sus cuestionamientos, de ensalzar ese humor de edificación que quiso legarnos no solo como una manera de interpretar y explicar el mundo, sino como una forma de transformarlo dada su condición heurística y entregar, como el mismo dijera: “lo oculto, lo inédito, lo oscuro, lo auroral”. Que sea esta una celebración a su memoria para limpiarlo de silencios y puedan las obras de Chago salir de tantos encajonamientos. Una celebración que nos devuelva la memoria de su obra, atrapada en un sintético pero ilustrativo recuento gráfico con el que me despido y, a falta del libro como objeto para acompañarnos, está a partir de ahora el archivo digital (20) de El Humor Otro para que todos puedan llevárselo a casa y hacer posible, que de la mano de ustedes pueda de una vez, multiplicarse.

 

Notas:

1.- Entrevista a Dalia García completada entre junio y agosto de 1998, mientras seleccionaba en su colección las obras para Chago-Salomón: el inquietante umbral de lo simbólico, exposición personal del artista presentada en Galería Habana, en noviembre de ese mismo año, como parte del II Salón de Arte Cubano Contemporáneo.

2.- Antonio Eligio Fernández (Tonel). “Brillo de Chago: “Salomón” compartido”.Artecubano, Cuba, No. 1, 1998, pág., 16.

3.- Junto a las de Siné y Steinberg, artistas de fama internacional en el humor. Chago participaba de una  exposición anual  organizada por los humoristas del grupo nombrado Polylegran que tendría su apertura en enero de 1964.

4.- Al completarse lo relativo a Revolución,gracias a una importante donación de microfilmes y a la colaboración brindada por el archivo del periódico Granma, con su cuidada colección.

5.- Aparecido en 1961 luego del cese de Lunes de Revolución, ocupando primero, varias páginas al final del diario y luego, convertido en un tabloide que se mantuvo hasta 1964.

6.- Graciela Pogolotti. Polémica Cultural de los 60. Editorial Letras Cubanas, La Habana, 2007. pág. xix.

7.- Ob.Cit. pág. xii.

8.- Ambrosio Fornés. “La década prodigiosa: un testimonio personal”. Catálogo. Mirar a los 60. MNBA, La Habana, Cuba, 9 de julio-31 de agosto, 2004. (S.P) y publicado en la compilación del autor Narrar la nación. Editorial Letras Cubanas, La Habana, 2011. pág.358.

9.- Ob.cit. pág. 357.

10.- El 6 de noviembre de 1961. Tuvo entre sus redactores y colaboradores a: Guillermo Cabrera Infante, Pablo Armando Fernández, Antón Arrufat, Rine Leal, José Álvarez Baragaño, Virgilio Piñeras, Oscar Hurtado y Humberto Arenal, entre otros.

11.- Ibis Rosquete y Ricardo Moreno. “Órbita de Lunes”. La Gaceta de Cuba, La Habana, Cuba, mayo-junio, 1993, pág. 24.

12.- El Pitirre, tabloide satírico surgido el 17 de enero de 1960, suplemento del periódico La Calle. Estuvo conducido por Rafael Fornés. Aglutinados bajo su conducción estuvieron, entre otros: Chago, Sergio Ruiz, Posada, Nuez, Guerrero, Carlos Pérez Vidal, Frémez y Fresquito Fresquet. Tiene el mérito de haber librado al humorismo de la atadura verbal común a la tradición del humor gráfico cubano, de concederle absoluto protagonismo a la imagen y de alcanzar un alto calibre metafórico. En ella tuvo continuidad la renovación (o revolución en el humor) que arrancó en 1956 de la mano de Jesús González de Armas, con la exposición Dibújese una sonrisa.

13.- Fundada el 16 de octubre de 1961 comoPalante y Palante. Luego sería solamente Palante y contó desde el primer momento con el reconocimiento de la dirección del país.

14.- Habían aparecido por vez primera en el suplemento gráfico deRevolución, el 21 de diciembre de 1961.

15.- Para Chago, Salomón fue la búsqueda del espacio-tiempo, del lenguaje específico de la historieta como arte, el soporte de sus indagaciones existenciales, angustias, dudas. Le confirió su propia naturaleza de inquieto espíritu, cuestionador de todo. La evolución del pensamiento del artista quedó expresada en el contexto filosófico de la serie y su maduración. A eso obedece una representación plástica en constante transformación que incluía el rostro, el cuerpo, el pelo y el escenario gráfico donde tenían lugar sus reflexiones. Su historia no terminó cuando Sabino y Salomón dejaron de aparecer en Rotograbado de Revolución, si no que se extendió durante años y pasaron a ser cada una de sus situaciones, obra única sobre papel o cartulina, en diálogo permanente con el resto de la producción simbólica del artista.

16.- Como puede corroborarse en el texto aparecido en el semanario Mella, en 1963, firmado por Sixto Quintela, titulado “Salomón de Chago”.

17.- Entrevista a Dalia García. Ibidem.

18.- Esta idea no es una especulación. En el momento en que se suprimió de Salomón de Rotograbado de Revolución, el libro presto a circular, contenía quince historietas del personaje, recién excluido de la prensa periódica.

19.- Intervención en la librería FayadJamis, fue el showroom con que participó Yornel J. Martínez en la muestra central de la 12ma. Bienal de La Habana. Del 23 de mayo, al 22 de junio de 2015, la librería pasó a ser una plataforma de trabajo donde se desarrollaron múltiples acciones.  En lo que se denominó Espacio de debate, se realizó la presentación de El Humor Otro. Santiago Armada in memorian, donde este texto fue leído.

20.- El archivo digital de El Humor Otro, no hubiera sido posible sin la asistencia para escanear y limpiar imágenes  que me hicieron David Proenza y Ramiro Zardoya.

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