Actualizado el 2 de febrero de 2016

EJO, una utopía en el Camagüey

Por: . 24|12|2015

Y se hacen cosas: el Salón de pequeño formato, la Bienal de Oralidad. EJO dirige desde hace ocho años el Pabellón infantil de la Feria del Libro en Camagüey, y produce infinidad de obras de teatro, conciertos y encuentros literarios.En estos tiempos llenos de intereses cobrados con intereses mayores, es difícil decir que algo es desinteresadamente bueno, sin que nos tachen de, por lo menos, ingenuos. Son las horas de hacer por todos sin esperar nada, para los románticos que aun creemos en la Utopía de simplemente hacer este espacio de promoción cultural.

Estoy hablando de trabajo sociocultural. No del concepto de trabajo sociocultural, sino de la labor realmente hecha, allí, donde hace falta, con quien hace falta. Estoy hablando de un grupo de personas que hoy mismo, ahora, están trabajando por el arte y para el arte, pero ojo, con la más alta concepción de trabajo social.

Me refiero al proyecto EJO, de Camagüey, un nido de quijotes inspirados por las ganas de hacer, y la dirección de dos artistas que empezaron a soñar un día con que se podía producir arte a quien quisiera hacerlo y tuviera la calidad suficiente como para ser mostrado. Así, Omar González y Julio Hernández decidieron hacer…

Surgió este proyecto, como casi todo, de un hecho pequeño: una salita de exposiciones que no podía albergar obras muy grandes, un espacio de arte en pequeño formato. Este es el origen del salón que hoy es nacional y que se convoca bienalmente con el concurso de artistas profesionales y aficionados en igualdad de condiciones, pues para estos señores de la promoción y la producción artística solo cuenta la calidad.

Ya cumplen quince años, maravilloso momento para hacer un recuento y agradecer a nombres de personas que acogieron el proyecto con la fuerza que le imprimen Julio y Omar. Es el momento de recordar a Alberto Tomas Carraleros, primer director provincial de cultura que vio al dúo de artistas con buenos ojos e impulso hasta el estatus de realidad, lo soñado. Iris Cruz e Irma Horta, la actual directora provincial. Nombres que han dado fuerza al trabajo, haciéndolo valedero en momentos en que confiar es difícil a la hora de arriesgar. Pero estamos hablando de trabajo serio, no puede ser de otro modo.

Hoy el proyecto está catalogado como Institución Cultural de Alta Complejidad, puesto que abarca un diapasón bien amplio de manifestaciones artísticas. Del teatro a las artes visuales, de la literatura a la danza. Por eso no pertenece a ningún Consejo, por eso está puro de los vicios de las instituciones, de la desidia y el paternalismo. Por eso brilla como una luz en el mundo del arte de la Isla toda.

Sus objetivos están en el rescate del arte aficionado, más bien en el rescate de la confianza en el arte aficionado. Es un equipo de promoción para desarrollar el arte todo. “No me interesa la exclusividad”, me dice Omar, “lo nuestro es hacer cultura y la propuesta está hecha. El arte desde el disfrute del arte, para la gente. Empezamos autofinanciados y hoy estamos sujetos a la UPAAC (Unidad Presupuestada para la Atención a la Actividad Cultural), pero tengo en mi equipo todo un aparato de control para que nadie me diga cómo tengo que hacer las cosas”. Y se hacen cosas: el Salón de pequeño formato, la Bienal de Oralidad. EJO dirige desde hace ocho años el Pabellón infantil de la Feria del Libro en Camagüey, y produce infinidad de obras de teatro, conciertos y encuentros literarios.

Por eso es que, además, es grande el trabajo cultural que acompaña las bellezas de la comarca hermosa. Y donde quiera que se mire está presente la obra de artesanos y artistas, formando parte del cuerpo de la ciudad. Una ciudad que es en sí una obra de arte.

Ahora se construye una sede nueva para EJO, el espacio que permitirá darle rienda suelta a los sueños de cualquiera que se acerque a este proyecto, donde los artistas son lo principal. Un espacio con sala de teatro, con mesas para compartir en lugar de lunetas que individualizan al espectador. Galería y patio. ¿Cómo pudiera existir en el Camagüey un espacio sin su patio lleno de plantas y frescor, que recuerde siempre las tertulias de los patricios y sus damas para decir los versos de hoy como se dijeron los de ayer, escritos con las mismas manos que empuñarían luego los machetes por la libertad?

Así van ellos, entre pintores y narradores orales, entre músicos de excelente factura y actores de teatro, entre ceramistas y artesanos que hacen con la confianza de ser llamados artistas por estos hombres y mujeres del proyecto EJO. Así van ellos, entre pintores y narradores orales, entre músicos de excelente factura y actores de teatro, entre ceramistas y artesanos que hacen con la confianza de ser llamados artistas por estos hombres y mujeres del proyecto EJO. Allá en el Camagüey, en la comarca hermosa de sombreros y pastores, donde una ciudad antigua y orgullosa acoge al caminante y le muestra su más puro sentir a través del arte. Así van, habitando el tiempo de la desconfianza y el temor, con una luz encendida en la frente y puestos de pie sobre el yugo del desamor y la desconfianza.

Yo lo vi, nadie me lo dijo, mientras caminaba despacio entre las casas que bordean las calles antiguas y llenas de vida de la antigua ciudad.

Categoría: Artes plásticas | Tags: | | |

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