Actualizado el 2 de enero de 2016

Signos, arte e industria en un mismo espacio

Por: . 28|12|2015

Proyecto TELARTE: Como se puede apreciar, distintas líneas de trabajo confluyeron desde el inicio del proyecto, en el noble empeño de brindar al pueblo una propuesta atractiva para el vestir y para los objetos de consumo diario. En la exposición colectiva “Signos, arte, industria y viceversa”, acogida por Factoría Habana, el concepto de espacio busca decodificarse. Apoyados en sus múltiples dimensiones, este se convierte en soporte y medio de expresiones varias, que se mueven entre los bordes de las clasificaciones y los límites que traza el pensamiento teórico.

Sus curadores, Antonio Eligio (Tonel) y Concha Fontenla, “conciben la muestra como una gran instalación” (1) —quizás por eso la ausencia de fichas técnicas en la presentación de las piezas—, quebrantando así, en primera instancia, el espacio “sagrado” del artista como figura connotativa que muy pocas veces permanece invisible. En otro nivel se discursa sobre el espacio físico y sus variaciones morfológicas, al potenciar la recurrencia de piezas expandidas, que se adecúan al área de la galería aunque sin perder sus contornos de obra individual.

Lo urbano no queda ajeno a esta muestra, desde las fotografías, los dibujos y maquetas de proyectos constructivos, la instalación, se realiza un bosquejo de las iniciativas populares y proyecciones institucionales pretéritas o actuales que forman parte de nuestro devenir. La particular visualidad de espacios domésticos interiores y exteriores, la mística que rodea a la afamada Escuela de Arte ubicada en el reparto Cubanacán, (2) la imposibilidad de leer las señales (de tránsito) o la imperturbable belleza de la lírica arquitectónica, son herramientas que aprovechan los autores de estas propuestas para activar diálogos sobre algunas zonas de lo cubano.

En este espacio de lo urbano, la intención documental juega un papel importante, pues los datos que arrojan estos archivos refieren preocupaciones sociales que permanecen ocultas en los mass media. Por ejemplo, la problemática de la prostitución de jóvenes provenientes de las regiones orientales del país, graficados en los dibujos y notas relacionados con el centro recreativo capitalino “Bim Bom” no posee un foro de discusión visible dentro de los medios nacionales, sin embargo desde este lugar de reflexión, el del arte, esta investigación de sesgo naif inclina sagazmente su mirada hacia un fenómeno que se extiende más allá de las inmediaciones de dicho centro.

En la exposición colectiva “Signos, arte, industria y viceversa”, acogida por Factoría Habana, el concepto de espacio busca decodificarse. Apoyados en sus múltiples dimensiones, este se convierte en soporte y medio de expresiones varias...Otros espacios se reúnen en esta macro exposición: el de la memoria como atesorador de paradigmas continuamente revisitados; el de la abstracción plástica como generador de epidérmicas experiencias o el de la palabra escrita, impresa. Y buscan concretarse en objetos de la cotidianidad plástica: en una versión de La silla, de Wifredo Lam, en unos fotogramas abstractos vagamente titulados Cabaret a la deriva, o unos comics. Realizando pues, un recorrido por los caminos sensoriales, estos espacios se internan allí, donde los códigos de deconstrucción hacen posible la parada estética.

Punto y aparte merece el proyecto TELARTE, que se expone dentro de la muestra en el último piso de Factoría. Durante el renacimiento ochentiano, un grupo de artistas cubanos compartieron su arte en la producción de telas de la industria ligera. Su primera edición, realizada en 1983 en la sala “Tespis” del Hotel Nacional de Cuba, reunió a varios creadores de la talla de Raúl Martínez, Umberto Peña, Manuel Mendive, Zaida del Río, Flavio Garciandía, Santos Serpa y Pedro Contreras, a los que luego se sumarían en posteriores entregas, creadores como Fayad Jamís, Leandro Soto, Sandra Ceballos, José Franco, Gustavo Acosta, Gilberto Frómeta, entre otros. Como se puede apreciar, distintas líneas de trabajo confluyeron desde el inicio del proyecto, en el noble empeño de brindar al pueblo una propuesta atractiva para el vestir y para los objetos de consumo diario. Diseños de motivos geométricos, animales, vegetales o provenientes de la mitología popular cubrieron talqueras, vestuarios, pañuelos…renovando la imagen de lo cubano. Unas palabras de la estudiosa Adelaida de Juan, a propósito de la quinta edición de TELARTE, caracterizaron lúcidamente su fisonomía: “La elección cualitativa, la persistencia y la variedad, la incorporación de producciones museables y de elaboraciones novedosas, la integración de pintura, diseño y fotografía y la asimilación de técnicas diversas han sido los criterios que selectivamente han presidido la producción textil de TELARTE”.(3)

...más allá de clasificaciones, zonas de confort o posiciones antagónicas, existe un espacio de comunión y comunicación divinas.En la exposición, videos de la época proyectaron imágenes de estas propuestas, y un conjunto de objetos dieron vida a lo que fuera una de las más emprendedoras iniciativas institucionales donde arte e industria se dieron la mano. De esta manera, una nueva conjunción de espacios cobraba sentido dentro de la muestra, haciendo gala de la buena puesta en práctica del propósito curatorial.

Carlos José Alfonso, Juan Carlos Alom, Félix Beltrán, Alberto J. Carol, María Victoria Caignet, Gonzalo Córdoba y EMPROVA, Miguel Díaz, Felipe Dulzaides, Leandro Feal, Mario Gallardo, Mario García Joya, Carmelo González, Roberto Gottardi, Arturo Infante y Reinier Quer, Nicolás Landrian, Roberto Matta, Cirenaica Moreira, Ernesto Oroza, Amelia Peláez, Manuel Pina, Rene Portocarrero, Idelfonso Ramos, Leyden Rodríguez, Mariano Rodríguez, Humberto Solas y Héctor Veitía, Lesbia Vent Dumois. Y los proyectos Ediciones en colores, TELARTE, Arte en la Fábrica, Arte en la Carretera y Arte en el Muro fueron los colaboradores —participantes de esta mega instalación, donde la intrusión de un espacio en otro visibiliza los ya conocidos desbordamientos entre las fronteras existentes dentro de los fenómenos culturales.

El extrañamiento o la cierta inseguridad que pueda sentir el espectador frente a trabajos pertenecientes a distintos campos del conocimiento, quedan zanjados al encontrarse bajo el amparo de la galería, pues enuncia que más allá de clasificaciones, zonas de confort o posiciones antagónicas, existe un espacio de comunión y comunicación divinas.

 

Notas:

1.- Tomado de las palabras al catálogo de esta muestra. (sin crédito de autor)

2.- Este equipo creador estuvo dirigido por el arquitecto cubano formado en Francia, Ricardo Porro y de él formaron parte Vittorio Garati y Roberto Gottardi.

3.- Juan, Adelaida de. Telarte V. En Revolución y Cultura, No. 6, 1988, p. 46.

Categoría: Artes plásticas | Tags: | |

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