Actualizado el 26 de diciembre de 2016

In Situ:

En los bastidores de la Ópera de París

Por: . 22|12|2016

Analogia 1: “Analogías” es la más grandilocuente. Explota la preciosista arquitectura y decoración —exterior e interior— del edificio de la Opera de París. Un cuerpo cae, violento, detrás de otro. Un hombre y una mujer se contorsionan en un gesto afligido. Son dos bailarines que ensayan. Una cámara los mira de manera impúdica ¿Actúan? No lo sabemos. Sus rostros no son visibles. El plano se concentra en sus pies que suben y bajan. Son pies de ballet clásico, pies maltratados y deformes pero bellos en su movimiento ondulante y en ocasiones ríspido. Hay algo de voyeur en el cuadro, en la intención del fotógrafo. La música que soporta la secuencia es de un chello triste que llora una soledad o un desengaño reciente. La melodía le otorga al performance un dramatismo subyugador. Es imposible no conmoverse.

La timidez de Pierre Elie de Pribac se nota al instante. Le huye a todo tipo de protagonismo. Un fotógrafo nato. La curadora, Sara, es una mujer bellísima que maneja al público a su antojo. Ella nos presenta a un joven alto, rubio y despeinado que torpe sonríe para disimular su incomodidad. Es el artista, ya hemos mencionado su nombre. Sus ojos azules témpano mantienen en vilo varios pechos de la sala. Balbucea dos o tres agradecimientos al personal y desplaza la atención hacia sus dos niños pequeños que juegan retozones en los brazos de su madre. No debe pasar de los treinta y cinco años. Hace calor. No es posible esperar más e invadimos los salones.

Catharsis 20: “Catharsis” es el canto del cisne. La joya de la corona. Lo primero y lo último que se debe admirar de la muestra. La muestra In situ está dividida en tres secciones: “Analogías”, “Confidencias” y “Catharsis”. Cada una perfectamente puede presentarse como una exposición en sí misma. No obstante, están montadas con una organicidad que ayuda al visitante a entender varias visiones del fotógrafo sobre los intérpretes que viven y trabajan en la compañía de ballet de la Ópera de París.

“Analogías” es la más grandilocuente. Explota la preciosista arquitectura y decoración —exterior e interior— del edificio de la Ópera de París. A través de los juegos ópticos mantiene una complicidad con el visitante, que puede parecer algo cruel porque crea un efecto que invita a adentrarse en la realidad capturada por la foto. Sabemos que es imposible pero cuesta despegarse de la imagen.

Analogia 8: Las fotos insisten en la idea de que la belleza estática puede significar muy poco sin protagonistas que la realcen o sin miradas que las celebren.Los modelos son parte del cuerpo de baile. Esbeltos bailarines y elásticas muchachas. Hay rostros angelicales, poses de movimiento, rejuegos de sustitución. Son ellos, a la misma vez, público y espectáculo. No hay intrusos. Pareciera que se han puesto de acuerdo para hacer pillerías a escondidas de todos.

En una de las imágenes bailan entre los asientos de la sala principal, en otra asaltan, vestidos de azul cielo, el techo del edificio en romería. Hay una donde pareciera que profanan los salones de conversación, donde normalmente la gente se saluda en frac y smokings y vestidos delicados, con torsos desnudos y danza de travesura. Las fotos insisten en la idea de que la belleza estática puede significar muy poco sin protagonistas que la realcen o sin miradas que las celebren. Somos bellos en la medida que nos vemos unos a los otros. Hay una sensación hedonista el montaje. Puro goce.

“Confidencias” es, definitivamente, la obra de un fisgón. Obvio es que el fotógrafo pasó un tiempo considerable entre sus salones y modelos. Ellos no parecen inquietarse siquiera con su presencia. Estas fotos tienen mucho de reportaje, del momento íntimo que el indiscreto se roba en silencio para disfrute posterior. Son imágenes de fatiga, cuchicheo, ensayo, intimidad y nerviosismo.

Catharsis 18:Las modelos son inapresables. Un movimiento se fractura, un color de difumina, la oscuridad lo rodea casi todo dentro del cuadro. La atmósfera de la muestra es de salón alucinógeno. Los modelos esta vez no posan, al contrario, no saben que los fotografían. Son retratados en su cotidianidad de trabajo diario. Eso es justamente lo que parece: un diario fotográfico de trabajo entre los habitantes de ese país de la belleza que es la Ópera de París. Culto a la naturalidad del proceso creador.

He dicho fotorreportaje, he dicho diario y ahora digo virtuosismo. No son disparos al descuido. Son disparos de francotirador discreto. Ese que espera el momento exacto, la expresión perfecta, el ángulo prohibido. Se nota mucho el cuidado en la selección. El blanco y negro de algunas de las impresiones recalca ese esfuerzo para alcanzar la excelencia, toda esa energía, negativa y positiva, todo el estrés que hay detrás de un estreno, de una presentación al público.

Hay muy buenas historias detrás de muchas de estas fotos. Es posible intuir amores, rivalidades, frustraciones, concentración en los rostros y expresiones corporales de los bailarines. Hay conflictos sin desenlace a medio narrar. Una en especial me seduce. La foto está hecha desde la parte interior de una pata lateral del escenario. En primer plano una cabeza rubia de mujer, de espaldas, observa la práctica. Tiene un cuello de cisne. Erotismo del cuerpo. Algunos cabellos pujan por romper el peinado. En el segundo y tercer plano, el ensayo de una obra se realiza. Es imposible conocer qué pasa por la mente de esa mujer. Pica la curiosidad. No veo su cara. Solo puedo especular. Es el tipo de obra de arte que me obliga a quedarme varios minutos frente a ella. A pensar en lo peor, nunca en lo mejor. Quizás no hay nada especial, quizás solo soy yo y mis fabulaciones obsesivas, probablemente  es solo una espera disciplinada hacia su performance en el ensayo. Pero… ¿Y si contempla, envidiosa, a sus compañeras más protagonistas? ¿Si hay una espera a un amor secreto? ¿Si planea un asesinato? Se respira una fatalidad latente. Un inefable aura de misterio.

Analogia 1: Los modelos esta vez no posan, al contrario, no saben que los fotografían. Son retratados en su cotidianidad de trabajo diario.Mención especial para las representaciones de los objetos inanimados: un par de zapatillas de ballet abandonadas y sucias, el salón de tramoya, los locales de vestuario. Hay una humanidad contenida dentro de esos salones ¿A cuántas personas han visto desfilar? ¿Cuántas lágrimas habrán presenciado? ¿Cuántos cuerpos desnudos?

“Catharsis” es el canto del cisne. La joya de la corona. Lo primero y lo último que se debe admirar de la muestra. El fotógrafo aquí se diluye en la pintura. No hay nitidez en las imágenes pero no se necesita. La abstracción es un recurso más que útil, soberbio, para transmitir esa sensación de sueño, de vahído, de pérdida de la realidad.

Las modelos son inapresables. Un movimiento se fractura, un color se difumina, la oscuridad lo rodea casi todo dentro del cuadro. La atmósfera de la muestra es de salón alucinógeno. Un opio visual que te derrota. Ya hemos dicho antes que la triste música del chello hechiza. Dos instalaciones audiovisuales, una en cada pared frente a la otra, se complementan y al mismo tiempo desafían.

Catharsis 14: La abstracción es un recurso más que útil, soberbio, para transmitir esa sensación de sueño, de vahído, de pérdida de la realidad. ¿Qué somos? ¿Dónde estamos? Son preguntas, acaso posibles, después de diez minutos dentro de la pequeña e íntima sala de exposición en la Casa Victor Hugo. En un momento en que pareciera que los modelos se salen de las fotos y se ponen a danzar juntos y revueltos. Ese es el efecto que me causaron las miniaturas que adornan una pared. No recomiendo pasar demasiado tiempo en esta sala. Hace daño a la razón.

El sol que trae la puerta me devuelve a la calle. Bajo hacia mi casa unas calles más allá. Llevo el pecho contraído. El corazón estrujado. Agradezco una exposición como esta en La Habana. Una ciudad con un público fiel y culto en asuntos de ballet aunque quizás no tanto a las buenas exposiciones de fotografía ¿Es usted un esteta? ¿Aspira a serlo? Pues no falte a esta exposición. Es joven y refinadísimo arte contemporáneo. No hay mucho de eso visible por estos días.

Categoría: Artes plásticas | Tags: | |

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