Actualizado el 8 de julio de 2011

María Elena Walsh

El eterno canto de su cigarra

Por: . 19|2|2011

Tantas veces me mataron,
tantas veces me morí,
sin embargo estoy aquí
resucitando.

Gracias doy a la desgracia
y a la mano con puñal
porque me mató tan mal,
y seguí cantando.

Sigue y seguirá cantando en las entrañas de Nuestra América, como su cigarra, Maria Elena Walsh; cantautora y escritora nacida en la Argentina, que falleció este 10 de enero. Claro que los medios globales no armaron ese escándalo con que cuelgan al mundo de una noticia cuando algún “superstar” de su pop o su Hollywood muere, pero el sur desde sus humildes, sin el chapoteo de la gran prensa, sabe regar como pólvora las esencias de sus ídolos —que no serán glamorosos pero se van hacia lo más hondo de los hijos de esta gran tierra y permanecen alimentando sus sueños eternamente.

¿Quién podrá podar de nuestras infancias —y de las que vienen— esos personajes y canciones curadores de espíritu y que nos han ayudado a crecer mutilando odios, abrazando al prójimo, barriendo tristezas? “Manuelita ¿dónde estás?”, “El reino del revés”, “Adivina adivinador”, o el “Brujito de Gulubú”, por mencionar algunas de esas antológicas piezas, cuentan con innumerables versiones de grandes cantores de nuestros pueblos.

Maria Elena Walsh nació en Buenos Aires, Argentina, el 1º de febrero de 1930, así que estaba a punto de cumplir 81 años.

Las reseñas publicadas sobre ella, señalan que “su padre era un ferroviario inglés que tocaba el piano y cantaba canciones de su tierra; su madre era una argentina descendiente de andaluces y amante de la naturaleza. Fue criada en un gran caserón, con patios, gallinero, rosales, gatos, limoneros, naranjos y una higuera. En ese ambiente emanaba mayor libertad respecto de la tradicional educación de clase media de la época. Tímida y rebelde, leía mucho de adolescente y publicó su primer poema a los 15 años en la revista El Hogar. Poco después escribió en el diario La Nación.”

“En 1947, un año antes de finalizar sus estudios en la Escuela Nacional de Bellas Artes, publicó su primer libro, llamado Otoño imperdonable, que recibió el Segundo Premio Municipal de Poesía y fue alabado por la crítica y por los más importantes escritores hispanoamericanos. A partir de allí su vida dio un vuelco: empezó a frecuentar círculos literarios y universitarios y escribía ensayos. En el año 1949 viajó a Estados Unidos, invitada por Juan Ramón Jiménez.”

“En los años 1950 publicó Baladas con Ángel y se autoexilió en París, junto con Leda Valladares. Ambas formaron el dúo Leda y María: actuaron en varias ciudades como intérpretes de música folclórica, recibieron premios, el aplauso del público y grabaron el disco Le Chant du Monde. Por esa época comenzó a escribir versos para niños. Sus canciones y textos infantiles trascendieron lo didáctico y lo tradicional: generación tras generación sus temas son cantados por miles de niños argentinos.”

“Realizó además recitales unipersonales para adultos. En 1962 estrenó en el Teatro General San Martín Canciones para mirar, que luego grabó con CBS. Al año siguiente estrenó Doña Disparate y Bambuco, representada muchas temporadas en Argentina, América y Europa. En los años 1960 publicó los libros El reino del revés, Cuentopos de Gulubú, Hecho a mano y Juguemos en el mundo, entre otros.

En los años 1970 volvió al país, y en 1971 María Herminia Avellaneda la dirigió en el filme Juguemos en el Mundo.

También escribió guiones para televisión y los libros Tutú Maramba, Canciones para mirar, Zoo Loco, Dailan Kifki y Novios de Antaño. En 1985 fue nombrada Ciudadana Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires; y en 1990, Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional de Córdoba y Personalidad Ilustre de la Provincia de Buenos Aires. En 1994 apareció la recopilación completa de sus canciones para niños y adultos y en 1997, Manuelita ¿dónde vas?

Son muchos los juglares que han llevado sus canciones a nuestras vidas, por mencionar algunos: Mercedes Sosa, Joan Manuel Serrat, León Gieco o nuestra Liuba María Hevia. Incontables son las versiones de “Como la cigarra” que es un símbolo de la resistencia cultural, de ese paso íntimo, profundo, poético, que hace que el arte auténtico —el que nos salva de la mediocridad consumista—, pase de boca a boca, como verdad eterna de los pueblos. Maria Elena Walsh se ha marchado, pero ya sabemos por su canción, que otras veces ha muerto y otras tantas ha vuelto, así que solo cabe esperarla una vez más para seguir cantando con ella.

Tantas veces te mataron, tantas resucitarás,
cuantas noches pasarás desesperando,
y a la hora del naufragio y de la oscuridad
alguien te rescatará para ir cantando.

Cantando al sol como la cigarra
después de un año bajo la tierra
igual que sobreviviente que vuelve de la guerra.

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