Actualizado el 18 de febrero de 2012

Sara por venir

Por: | Fotos: . 18|2|2012

Funeral de Sara GonzálezEn la tarde noche del miércoles 1º de febrero, mientras en el patio-bar de la EGREM la revista El Caimán Barbudo celebraba su habitual peña Trovando, dejaba de respirar nuestra entrañable trovadora Sara González. En ese momento no lo supimos, pero de alguna manera lo que allí sucedía, es decir el canto de numerosos trovadores de las últimas generaciones, era ya un homenaje a ella.

La conocí, como otros muchos, a partir de las grabaciones del Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC y después a través de su disco consagrado a la obra de José Martí, realizado por Casa de las Américas. Disco que ahora mismo me sigue pareciendo unos de los proyectos de mayor plenitud, entre cuantos se han emprendido en nuestro país con la obra de nuestro más grande hombre. En él la joven trovadora echó mano a todos los resortes musicales que habían atravesado su sensibilidad, entre ellos el golpe sonero del órgano oriental.

Después, andando el tiempo, estuve más cerca de los escenarios donde Sara echaba a volar su voz. Supe entonces con orgullo su modo gallardo de defender la patria, su inquietud sin tregua por levantar el legado de otras cantoras de nuestro suelo y el resto de América y un infinito sentido de consecuencia.

Esta mujer nuestra que no deja de electrizarnos cada vez que le escuchamos “Girón, la victoria”, tuvo siempre la gracia suficiente para hacernos reír, para trasmitirnos la alegría congénita y multisecular que los cubanos tenemos para defendernos, incluso de los traspiés de nosotros mismos.

Es verdad, ya no podremos más estar al amparo de su conversación o de su risa. No la podremos ver apoyando directamente a las trovadoras y trovadores que se sumen a la fila larguísima, de quienes a cada minuto salen al camino con voz, guitarra y corazón, defendiendo nuestra identidad. Pero Sara queda en la memoria, a través del recuerdo de cada acto, de cariño o compromiso con su país, quiero decir, con la Revolución, los trovadores más jóvenes. En la parte más alta de los nutridores de la cultura nacional.

Sus cenizas fueron veladas por cantores coetáneos y más jóvenes, por otros artistas, por deportistas, por importantes representantes de nuestra política, por sensibles hijos de vecino, seguros todos, de que tan cierta es la muerte física de Sara, como su capacidad de de seguir enseñoreada de nuestros aires, por las fuertes razones de su voz.

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