Actualizado el 12 de marzo de 2012

En la mitad de mi vida

Por: . 12|3|2012

En la mitad de mi vidaAcabo de arribar a la mitad de mi vida. En efecto, el reloj por un instante parece haber equilibrado la carga de arena a ambos lados de su centro. Sin embargo, el flujo no cesa, y raudo discurre a través de esa fina cintura espacio-temporal que es el presente. De este modo, en su porción inferior yace inerte el pasado, mi biografía, mientras que encima, una masa de energía potencial es futuro y utopía. Más allá, para después que caiga el último grano, solo es posible la gran Esperanza, el aliento de la escatología.

Y digo haber llegado a la “mitad”, asumiendo que tenga la venturosa oportunidad de vivir otros cuarenta años. Un cálculo en cuya ecuación es difícil incluir algunas “variables de incertidumbre” como el incesante acecho de patologías agudas y crónicas, malignas y… ¿benignas? de todo colmillo y pelaje, además del resto de los accidentados, y no pocas veces violentos, percances del azar y la inmanencia. Haber cumplido cuatro décadas de vida es ya un gran logro, sobre todo para quien percibe en su día a día (mientras se gana el pan) la fragilidad de nuestra existencia.

Difícil es vislumbrar el final del sendero (aunque podría estar muy cercano, apenas a la distancia de diez latidos), como también resulta inalcanzable, no ya el punto de partida, sino hasta el más reciente paso previo. En efecto, no existe posibilidad de marcha atrás, ni el más mínimo resquicio para la retirada. Somos en el tiempo, guerreros que en cada pisada quemamos nuestras naves. Entonces heme aquí, del universo sencilla partícula consciente que, responsable de sus acciones (u omisiones), aspira a otra “media vida” para enmendar y sanar, amar y perdonar, labrar y construir.

En mi ya lejana adolescencia tuve aspiración de trascendencia terrena en forma de gloria, fama y fortuna (pretensiones lógicas, dadas las altas dosis de Verne y Salgari en mis lecturas de entonces). En cambio hoy, sabiéndome cada vez más cerca de regreso al polvo cósmico y al Misterio de los que provengo, solo pienso en hacer lo mejor posible, la pequeña-gran tarea que me ha sido encargada en el reino de este mundo.

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