Actualizado el 25 de junio de 2012

Tras la huella de Albertico

Por: . 19|6|2012

Tras la huella de AlberticoAlberto Luberta Martínez es hijo de dos paradigmas de la radio en Cuba: del consagrado Alberto Luberta, quien por varios lustros ha escrito el guión del programa diario Alegrías de sobremesa, y de Caridad Martínez, reconocida como una de las mejores directoras de ese medio en nuestro país.

Y por aquello de que de casta le viene al galgo, Albertico, con sólo 21 años, recibió el Premio Margarita Xirgu que convoca Radio Exterior de España en teatro radiofónico. Luego merecería múltiples galardones en el festival de la radio y en el Caracol. Es un triunfador en el medio que aprendió de todo: desde escribir y musicalizar hasta dirigir.

A pesar de esos lauros, tres años atrás, cuando lo entrevisté, me confesó que hacía los pininos en la televisión, que lo atraía mucho. Encontró un sendero en Tras la huella y ahí realizó la primera dirección a la sombra de Chucho Cabrera.

Con guión de Fernando Loredo, fallecido recientemente, Albertico acometió, bajo su dirección general, la serie Abismo (filmada y terminada entre el 14 de junio y el 1º de agosto del 2010) y que se ha trasmitido dos años después por la televisión, luego de que pasara mediante discos o memorias flash por no sé qué cantidad de casas. Pienso que se vio en muchos hogares porque un vendedor de DVDs me confesó: “Hace poco más de un año era una de las series más solicitadas”.

Indudablemente que cuando se compara con otros Tras la huella, esta propuesta nos entrega unos hechos que, aunque desgraciadamente hoy existen en nuestra realidad, no son comunes en ese espacio: muchachas engañadas para ejercer la prostitución, otras que lo hacen por convicción, donde no faltan proxenetas y alcahuetas que responden a un jefazo que se da la gran vida. Es esa una parte de Cuba que no se puede desconocer, para un día destruirla.

Tras la huella de AlberticoEste es un ingrediente atractivo, por supuesto, pero no es la única virtud de Abismo. En su primera incursión, con toda la responsabilidad, Albertico tuvo mano como director de actores: Ariadna Núñez, en el papel de joven e inexperta pinareña a quien inducen al jineterismo, está muy bien. Su personaje, bien interpretado, en un giro grande deviene agente de la Policía, actitud que debió trabajarse más, aunque la actriz lo hizo bien hasta donde el guión le permitió.

Jorge Martínez vuelve a demostrar que los villanos le quedan muy bien. Eslinda Núñez y Norma Reina convencen como alcahuetas. No sucede así con los “chulitos” Alejandro Cuervo y Néstor E. Jiménez, aunque no creo que sea por un problema de actuación, sino porque sus personajes están diseñados con un nivel de vulgaridad que hacen dudar de su poder de convencimiento para que alguna muchacha se vuelva jinetera. No pretendo que sean nuevos Yarinis, pero sí más creíbles en ese don de lograr que una mujer se sienta cautivada a pesar de “lo malo” que es el tipo.

De nuevo los personajes positivos, empezando por Roberto Perdomo, son los más predecibles y repetitivos. Es como si esos oficiales no tuvieran mujeres, enfermedades, falta de dinero y cansancio, entre otras tantas posibilidades de que, a la vista de los televidentes, se vuelvan más humanos.

De todas formas, con Abismo hemos presenciado el nacimiento de un director que quizás en el futuro sea de los imprescindibles. Para ser esta su primera dirección general en solitario, está muy bien. ¡Qué lástima que se demoraran tanto en pasarla por la televisión! Él, o los responsables, hoy deben sentirse muy mal.

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