Programación de verano:
¿La televisión que queremos?
Sorpresivamente, cierta mañana de agosto una reconocida periodista cubana me llamó y luego de saludarme me dijo: “¿Tú viste lo de Virulo anoche?”. Le dije que sí, que me había parecido bien. “¡¿Bien?!, si ese no era Virulo, además el vestuario…”, me dijo y le pregunté: “¿Tu viste las otras propuestas de Tres por uno estrés?”. No, fue su respuesta y le comenté: “En ese espacio, menos el de Silva, todos los demás aportaron muy poca risa y cierta cuota de vulgaridad. Al de Virulo le sucedió un problema común en nuestra televisión: el descuido de la imagen de actores y conductores… porque cada uno se presenta como quiere, no como debe; pero de todas formas yo prefiero el humor de Virulo, con esa imagen, que el que sigue apareciendo en Salir por el techo”. Esa fue mi respuesta y, para ser justa —porque entonces no se había transmitido—, digo aquí que me pareció muy bien el monólogo de Kike Quiñones. A propósito, extrañé que Nelson Gudín no presentara ninguna propuesta.
Gracias a especialistas del Centro de Investigaciones Sociales del ICRT (CIS), especialmente a su subdirectora Marcia Vera, puedo ofrecerles a los lectores algunos datos de estudios aún no concluidos definitivamente: “El programa Tres por uno estrés, estreno del verano, obtiene audiencias en la mayor parte de sus emisiones inferiores al 10% e índices de gusto que generalmente no superan los 80 puntos. Resulta necesario señalar que, aunque estos valores varían en función del artista invitado y, como se evidenció en los programas donde estuvieron Luis Silva, Onelio Escalona y Virulo, entre otros, su ubicación en la parrilla de programación —martes, 10:00 pm—, no favorece su audiencia, ya que coinciden con espacios de aceptación por otros canales, como la novela Terra Nostra del Canal Habana”.
Ya que empecé por el humor, con esa modalidad sigo: ¿Por qué a un espacio como Vivir del cuento no se le conceden mayores recursos de los pocos que tenemos? El Pánfilo de Luis Silva, uno de los humoristas más completos de la actualidad, es justamente la expresión de la realidad, con el sentido cómico que acompaña al cubano hasta en los peores momentos. Hace que uno ría y piense.
Sobre este espacio se dice en el CIS: “Vivir del cuento, espacio humorístico habitual que se ubica entre los primeros en el ranking de la televisión, al obtener audiencias superiores al 50% y gusto entre 87 y 92 puntos. Es un programa que, a partir de los estudios que se han llevado a cabo con los públicos y la inserción de sus opiniones y sugerencias en la práctica productiva, ha ido elevando su calidad y ganando la preferencia de estos”.
Las emisiones de A otro con ese cuento, un remedo del en su momento criticado Pateando la lata, depende del humorista y del chiste. No es un programa sutil, es un espacio para que se rían aquellas personas que lo hacen con un vecino buen decidor de cuentos. El esquema de Pateando… se repite: machismo, racismo, y otros ismos más, razones por las cuales se cuestionó hace años esa propuesta. Al espacio Por cuenta propia se le debe dar un compás de espera: si hubiera tenido en su momento un programa cero quizás no habría iniciado con tan mal pie, pero ha mejorado*.
Ahora, en esa televisión “que queremos” ¿es imprescindible un programa humorístico diario? ¿Por qué? ¿Porque al cubano le gusta reír? Si la respuesta a esta pregunta fuera sí, por parte de los ejecutivos del ICRT, me parecería totalmente inadecuada: deben existir los programas humorísticos buenos que se puedan realizar. Si no existe un buen guión, elenco y dirección, más vale que la pantalla se quede en blanco.
En otro sentido: con los dineros que se emplean en espacios diversos de poca aceptación, ¿por qué no se le hace una escenografía de calidad, acorde con el guión, dirección y conducción, a El selecto club de la neurona intranquila, un programa que con un poco de humor y de forma entretenida eleva el nivel cultural de la población? Si se buscan programas de participación ese es uno con mayúsculas, y si hay un remedo de Pateando… ¿por qué no se hace uno de 9550 y al ganador anual de El selecto club… se le premia —quizás en coordinación con TeleSUR—, con un viaje a Venezuela? Sobre este espacio las investigaciones dicen: “Con audiencias inferiores, pero nada despreciables, se encuentra El selecto club de la neurona intranquila, que mantiene un auditorio estable, cuyos valores oscilan entre 25 y 30 % de audiencia y 85 y 90 de gusto”.
Creo que a esos espacios humorísticos y otros de orientación social, que son los que llenan la parrilla de la televisión, se les debe dedicar un poco más de lo poquito que existe, claro que exigiendo el nivel estético que merece la población cubana.
Los dramatizados, ¡ay!, los dramatizados. En el verano el horario de la telenovela lo empezó Con palabras propias que supuestamente fue hecha para jóvenes y de la que dije en El Caimán Barbudo y Cubadebate que: “todas las casas son lindas y la del cooperativista parece crecer infinitamente. ¿Cuántos cuartos tiene? Porque cada vez que llega alguien lo invitan a quedarse. ¿Dónde están los conflictos? y… ¿¿¿dónde está la dirección de actores??? Es una puesta de caritas y más caritas. Dicen que estaba concebida para los jóvenes, ¡qué poco se respeta a la juventud! ¿Alguien cree que los jóvenes que se desvivieron por ver Blanco y negro, no y Doble juego son distintos a los de ahora? Aún está fresca en la memoria la excelente historia de Mucho ruido, en la que los conflictos no eran como los de Bajo el mismo sol, pero que sí reflejaban problemáticas de los adolescentes, con personajes bien defendidos por muchachos y muchachas que crecieron en la actuación”.
¿Qué decir de Amores de verano? A esta altura, “yo no sé de qué va”, para usar la frase cliché actual de la TV. Con esa mansión blanca, preciosa, habitada por un médico, todas las otras casas bonitas, confortables, con ropas muy buenas de los personajes, el dueño de un yate, suerte de príncipe azul radicado en España (sería hace unos años porque ahora, ¿en España, esa bonanza?).
Es una historia supuesta de pescadores pero en la que en cada capítulo sucede… ¡nada! A ello se añaden caritas y más caritas, hasta de actores y actrices que se han destacado en otras ocasiones. No me puedo explicar como el Grupo de Creación de Dramatizados pudo aprobar un guión que parece escrito, por su banalidad, para las famosas novelas jaboneras.
Y hablando de telenovelas: ¿Quién compró Passione? ¿Se invirtieron recursos en una de las peores piezas brasileñas que he visto? ¿No se dio cuenta quien la adquirió que las historias se alargan como chicles y que los personajes “malos” se convierten en “buenos” y al revés sin ninguna lógica?
En el caso de estas tres propuestas mis apreciaciones no coinciden totalmente con los resultados de las encuestas: “Entre los espacios de mayor audiencia de la televisión históricamente se han destacado las telenovelas. En estos momentos la televisión cubana posee varias ofertas por diferentes canales y horarios entre las que se destaca especialmente Passione, por concentrar audiencias superiores al 55% e intervalos de gusto que oscilan entre los 85 y 92 puntos, los cuales se consideran elevados. Por otra parte, la telenovela cubana Con palabras propias, transmitida durante los meses de junio y julio, aunque su audiencia fue alta no alcanzó los elevados valores que obtiene la novela extrajera y su índice de gusto no superó en la mayor parte de sus emisiones los 75 puntos, lo que evidencia que aunque la población se expuso de manera continuada a este producto comunicativo, no fue de su total agrado”.
La ¿serie? Amores de verano tiene resultados para mandarse a correr: una audiencia media del 37,3 % y un nivel de gusto oscilante entre el 67 y 78. Tal vez el público ha descubierto Equilibrio, que se transmite a esa hora por Multivisión.
Otro culebrón, Secretos de familia, se dice que a solicitud del público se retransmite los miércoles por la noche. (No solicité los datos al CIS porque el haber decidido su retransmisión, a pedido de los televidentes, se repitió como anuncio unas cuantas veces).
Y es que cuando escucho la palabra público me erizo, porque en su nombre se han hecho atrocidades desde la época romana. ¿Acaso los gladiadores no se mataban entre sí para complacer al público de las gradas? No estoy en contra de que se transmita, pero critico que se retransmita, porque Secretos de familia pertenece al nada selecto grupo de historias que se alquilan como videos. Si encima de esa proliferación de bazofia dramática que existe en el país, gracias al intercambio de piezas banales, nuestra televisión va no sólo transmitir sino a repetir piezas como esta, ¿adónde vamos a llegar? Sería absurdo intentar ganar la pelea al mercado de DVDs y CDs llevando a la pantalla programas y películas que se parezcan a las que circulan al por mayor. Muchos de los lectores me cuestionarán, lo sé, porque ven en la telenovela una forma de “refrescar” pero, ¿acaso se han olvidado de Vale todo, Caballo viejo y Roque Santeiro, en las que no se agredía la inteligencia del televidente?
Dios, más el panteón Yoruba y Carlos Marx me salven de no tener en cuenta a los públicos, no al público, así, como un todo monocorde. El televidente cubano en la medida que ha ganado en instrucción se ha vuelto más diverso y más crítico, por supuesto.
¿Por qué no se transmitió y se repitió por Cubavisión Prácticas privadas, una serie con todos los ingredientes del buen audiovisual de la actualidad? ¿Por los temas? ¿Hasta cuándo vamos a pensar que tratar asuntos contemporáneos, tanto de Cuba, China o Estados Unidos es un delito? Esa propuesta es de Shonda Rhimes, laureada guionista y directora norteamericana, que supo tratar las temáticas más escabrosas con arte y a la vez con un inmenso hálito humano, merece no sólo que se incluya en la programación, sino que se promueva y se repita como muchas veces se hace con espacios menores.
Un buen ejemplo de que el camino del infierno está lleno de buenas intenciones es el espacio dominical Todo con Tony. Opino que un programa con los objetivos de ese espacio es totalmente válido y necesario. He visto museos, cuadros y otras piezas de arte que no conocía; he disfrutado de conversaciones sobre el habla popular muy instructivas. Ahora bien, ¿por qué no me he encontrado todavía a un defensor de esa propuesta? Por Tony. Este actor —Tony Arroyo— que ha realizado estelares papeles en la televisión y en el cine no tiene el carisma necesario para llevar un programa como ese, que fundamenta su efecto precisamente en él. En la medida que han existido momentos muy buenos de promoción cultural, hubo otros tan kitsch como la imagen de Tony “subiendo” por la izquierda de la pantalla de una manera supuestamente cómica. ¿No se pensó en Amaury Pérez Vidal o en Marino Luzardo para esa propuesta? En el CIS se concluye: “La revista cultural Todo con Tony, a pesar de estar ubicada en la tarde del domingo, obtiene valores de audiencia y gusto bajos, lo que denota insatisfacción de la población hacia este espacio”. A esa hora tan estelar en junio tuvo el 4,9 % de audiencia con el 79 al 85 puntos de gusto; en julio el 7,8 %, con el 68 al 75 y en agosto el 5,1 %, con el 76 al 82”.
Antes de continuar voy a detenerme en la transmisión de las Olimpiadas de Londres. Fue una proeza que sólo cinco narradores deportivos cubanos pudieran transmitir durante casi 24 horas. No seguí como otros años los juegos hasta por la madrugada. Lo que logró Cuba en Barcelona 92 no volverá a ocurrir por largo tiempo (ese es un escabroso y polémico tema que algún día habrá que analizar). Entonces vi sólo parte de la programación, pero aficionados que se clavaron al sillón, y algunos profesionales de la prensa, se quejaron de que muchas veces fueron trasmitidos en vivo encuentros, sin ningún cubano presente, que no tenían la atracción de otros sobresalientes que en ese momento tenían lugar.
Lo que sí vi, disfruté y aplaudí, fueron las ceremonias de inauguración y de clausura. La primera creo es uno de los mejores, sino el mejor, espectáculo artístico que se ha trasmitido en Cuba en lo que va del año. ¿Por qué no se dotó a sus conductores de toda la información? Al margen de los secretos, hubo mucho cuadros que fueron públicos antes de las Olimpiadas. El director general de la ceremonia, el cineasta Danny Boyle (Shallow Grave, 1994; La Playa, 2000 y Slumdog Millionaire, 2008, que le valió un Oscar en la edición ochenta y uno de los famosos premios), para algunos con una actuación prepotente, exigió a la BBC que sus narradores no comentaran nada porque su espectáculo era una película que se debía ver, no escuchar. Craso error del director y que parece llevó a nuestros narradores a decir lo mínimo, por ejemplo, que el actor Kenneth Branagh leía un fragmento de La tempestad de Shakespeare, pero fue mucho más: a lo Boyle se montó esa obra, una de las últimas del gran dramaturgo inglés.
Había que comentar que el director montó Glastonbury Tor, conocida como La isla de Avalón, para los británicos, donde se encontraron restos de nuestros antecesores del Neolítico y también se supone estuvo la famosa Mesa Redonda del Rey Arturo.
La Reina Isabel II se interpretó a ella misma en su palacio cuando la fue a buscar el último James Bond encarnado por Daniel Craig; luego sendos dobles se tirarían del paracaídas para aparecer en el palco presidencial. Que yo sepa es la primera vez que un jefe de estado, o mejor dicho jefa, se presta para un espectáculo así.
En fin, fue un repaso brillante a la historia británica; a lo económico con su desarrollo agrícola primero y la revolución industrial, con esas inmensas torres creciendo en medio del escenario; a lo social, con integrantes del Servicio Nacional de Salud que brindan una asistencia gratuita; y a lo artístico, que logró mezclar sabiamente a Shakespeare, Mr. Bean y Paul McCartney. La presencia de este último cantando “Hey Jude” mereció algo más que decir su nombre, porque el estadio completo siguió esa canción de los años 60, 70, 80, 2000 y 2200…
Claro que Boyle no hizo ninguna crítica social. Ese no era su objetivo, sino mostrar la grandeza de su país, y lo alcanzó como desgraciadamente muchas veces no sabemos hacer nosotros al transmitir nuestra historia y logros.
Le agradezco a la TV haber disfrutado de ese espectáculo y el de la clausura, pero, ¡ay!, que me perdonen mis amigos narradores: se debieron preparar mejor. O, incluso, desde aquí se les podría haber alertado por lo que ya estaba publicado en Internet sobre la ceremonia.
En el CIS me informaron que ese espacio tuvo el 96 % de gusto y no es considerable la insatisfacción con los comentaristas. En general fueron altos los índices de teleaudiencia, partiendo de los horarios.
Al Canal Musical le dedicaré un comentario en el futuro. Es necesario, pero tengo que verlo con detenimiento porque de pasada me he encontrado con cosas buenas y otras no tanto.
En fin, ¿qué televisión queremos? Todo el mundo dice que debe ser entretenida, culta, actual, bien hecha. ¿La podemos hacer? En parte sí y en parte no. Sería de tontos aspirar tener en Cuba a un espectáculo que costó 34 millones de euros como el de la inauguración de las Olimpiadas. No hay dinero para eso; ahora bien, si existiera un poco de dinero, ¿se podría llegar a una propuesta digna con todos los espacios? Depende: si se acude a los mejores artistas, probados ya, acompañados de los más jóvenes, que luchan por ideas frescas y tienen soluciones en una simple PC con un software adecuado, entonces se podrían realizar mejores programas. Pero si se trata de imponer criterios y retomar fórmulas viejas, se parirán espacios como A otro con ese cuento.
En la televisión aún quedan artistas de talento pero muchos de ellos están desalentados porque la incertidumbre rodea sus programas; otros han decidido decirle adiós a la pequeña pantalla, ahora cuando el audiovisual rompe casi todas las fronteras. Creo que con las nuevas formas de producción independiente en Cuba, se impone que la televisión pueda comprar un buen programa a un realizador o a un grupo de ellos, o contratarlo sin tener que poner ni gasolina, ni carros, ni supervisores.
Hace un tiempo se habló de los cambios en la TV. Yo, sinceramente, no los veo, a no ser el Canal Musical; pero en lo demás siento que en muchos casos se sigue el paso del cangrejo. Existen deudas pendientes con los artistas desde el VII Congreso de la UNEAC. Creo que una manera de avanzar, y hacerlo bien, es debatiendo con quienes constituyen las vanguardia en el audiovisual actual. No sería útil que en el próximo encuentro de los creadores se repitieran iguales reclamos. Entonces no veo otra salida que trabajar unidos, porque todo el mundo que tiene que ver con la TV quiere lo mismo: que sea entretenida, culta, y un medio movilizador de los mejores sentimientos humanos.
NOTAS
(*) Cuando no cite al CIS es porque yo no pedí información de esos espacios, quizás tuve que hacerlo con todos, pero inicialmente no era mi intención incluir los datos como lo he hecho.
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1 Paquita. 31|8|2012 a las 10:25
Cuando ya habia pulicado este texto me llegó esta Carta abierta de Frank Padrón:
30 de agosto de 2012
Respuesta a los fieles telecinéfilos “De Nuestra América”
Estimados:
Para contestar de una vez y por todas a los muchos de Uds. que han estado enviando mensajes al mail del programa indagando sobre el mismo , como es habitual antes de recomenzar cada setiembre (qué propuestas tenemos, con qué abrimos, sugerencias para los próximos meses, etc) y algunos incluso, si son ciertos los rumores oídos de que no comenzamos en la fecha establecida, e incluso si el espacio “se va del aire”, queremos decirles lo siguiente:
Primero: hasta ahora, permanecemos, y reitero la alocución adverbial: “hasta ahora”, que nunca se sabe, sobre todo porque no ignoramos que algunos, con afanes de mal entendido “sentido popular”, consideran que todo espacio que no tenga un raiting de teleaudiencia elevado, sencillamente, sobra. Por suerte no son ellos quienes tienen la última palabra ni dirigen la TV “hasta ahora”.
Sobre lo otro, es cierto: no volvemos hasta…!mediados de octubre!, por primera vez desde que hace más de 12 años, salimos al aire.
Por decisión de quienes pueden decidir estas cuestiones, no debía interrumpirse la telenovela colombiana de turno que se ha ido programando durante el verano pero que no termina con este, y al parecer no había otro espacio donde ubicarla que no fuera afectando el programa.
Respeto el lugar de la telenovela en el imaginario colectivo, sobre todo de América Latina, y aunque personalmente no consuma ese tipo de producción audiovisual, soy el primero en reconocer sus potencialidades socio-estéticas, solo considero que, quienes privilegiaron ese espacio respecto al nuestro, sencillamente ignoraron, en primer lugar, a personas como Uds. que sí se interesan por el cine “De nuestra América” y lo siguen, de modo que obedeciendo un criterio estrictamente mayoritario (léase, populista) consideraron que era más importante complacer a la gran mayoría. Sin tener por demás en cuenta que pudo complacérsele sin dejar de hacerlo a Uds, el público de nuestro espacio, simplemente buscando otro día u otro horario para seguir trasmitiendo aquella hasta su fin.
Quiero también comentarles que tal decisión fue absolutamente inconsulta, a mí personalmente nadie me llamó siquiera para solicitarme un humilde criterio: se le comunicó a la asesora, como algo ya decidido, sin posibilidad de discusión, y en tal festinada decisión, se ignoró por otra parte el hecho de que el colectivo en pleno dejará de cobrar su salario hasta tanto continué el programa.
Les agradezco su interés y preocupación, en realidad es por Uds que trabajamos. Siempre hemos sabido que el cine latinoamericano no es ni será de grandes mayorías, por lo cual estoy seguro de que –aunque incurramos en cambios formales respecto al espacio, como debe ocurrir con todo lo que aspira a mantenerse vivo- jamás tendremos audiencias exorbitantes, ni falta que hace: se trata de un espacio para quienes están sensibilizados con este tipo de estética que es en definitiva, la nuestra, no con la de Hollywood que, como es sabido, representa una cultura ajena aunque impuesta, mayoritaria pero falsa y manipuladora, aunque sean muchos los que se dejen arrastrar por ella.
Es evidente que quienes toman decisiones como éstas, o amenazan “De Nuestra América” porque carecen de super-raitings (aun cuando generalmente nos situamos en el tercer lugar dentro de la recepción de los espacios fílmicos de la TV cubana) no son de los que gustan demasiado del vino agrio, pero infinitamente más alimenticio y cercano, sobre todo por tratarse de “nuestro vino”.
Sin más, hasta mediados de octubre (no olviden: ¡hasta ahora!)
Afectuosamente,
Frank Padrón.
Guionista, conductor y autor del proyecto TV “De Nuestra América”.
Que los lectores saquen sus propias conclusiones.
2 Dairon. 31|8|2012 a las 15:11
Estoy muy de acuerdo con este articulo. Realmente si mi madre lo pudiera leer tambien, daria los mismos criterios con respecto a las novelas. Pero yo quiero preguntar. ¿Por que nuestra television no cuenta con 24 horas de TELESUR que a mi me encanta, con solo ver la seleccion de(lo mejor de TELESUR) que pone la television.Creo que seria de mucha ayuda contar con ese canal las 24 horas del dia, por que realmente creo que tiene lo que la television cubana busca.
3 El Criticólogo. 1|9|2012 a las 0:03
LES CUELGO ESTA CARTA QUE ESTÁ CIRCULANDO EN LA RED A PROPÓSITO DEL ARTÍCULO DE PAQUITA:
Hola Paquita
Ya había leído tu acertado texto del Caimán. Aunque no he seguido cada programa de la tv de verano, he escuchado criterios de amigos, vecinos y familiares que sí lo han hecho y todos coinciden en que ha sido, decepcionante. Y no es que ésta vez estemos descubriendo el Orinoco, sino que el verano en tv se promovió como una plataforma de lo que sería en esencia “la nueva tv cubana”. Por eso nuestra preocupación debe ser mayor, puesto que mayor pareció el empeño de los directivos del ICRT en superar viejas y nuevas dificultades.
Haces un repaso por varios programas, dramatizados o humorísticos, que fueron “el plato fuerte” de este etapa. No voy a añadir nada sobre ellos, pues en principio estoy de acuerdo con tus observaciones o ideas. Ahora tenemos “la duda razonable” que se cierne sobre el espacio de Frank Padrón, que más allá de consideraciones artísticas puntuales que se le puedan hacer, lo que me parece necesario salvar es el concepto que está detrás del espacio y por ende la pertinencia del programa, tenga una audiencia media, mayor o menor. Al mismo tiempo me parece contradictorio, que se hable por un lado de elevar el nivel cultural de la población, de darle mejores opciones, de lidiar desde los medios con la vulgaridad imperante y sea la misma Tv la que desplace o cercene espacios como este, de su programación.
Es llamativo como, siempre se decide “intervenir” contra los espacios de pensamiento e ideas y no contra los mediocres y vacíos programas que repletan cada canal. La redacción cinematográfica ha sido una de las que más ha sufrido los embates de esta oleada autoritaria. Espacios como 24 x segundo, Historia del Cine, Toma 1, ISA TV, o incluso el aparentemente inocuo Arte 7, conocen una larga lista de suspensiones, cambios de horario, salidas del aire, censuras o prejuicios de los directivos, a lo largo de sus emisiones y no ha importado el impacto cultural o popular que muchos de ellos hayan tenido, pues si alguien determina que deben desaparecer, así ha sido.
Sospechosamente la “severidad” no se ha preocupado por redacciones como la informativa o la deportiva que resultan desde hace décadas las de mayor cantidad de horas en pantalla. No interesa que las noticias sean un chiste, que la manipulación campee por su respeto, que todo sea encartonado, centralizado o superficial, que no exista un real debate sobre cualquier asunto del país, que olviden los principios más elementales de la comunicación audiovisual o que los especialistas y conocedores de ciertos temas rara vez aparezcan para hablar de ellos. Mientras más anodino sea el espacio, mayor es la satisfacción de los directivos o los compañeros del Dpto. ideológico del Partido que son en definitiva los reales mandamases aquí.
Con respecto al supuesto Canal Deportivo, que sí he seguido con mucha atención, te diré que ha sido irrespetuoso con la audiencia. Al inicio del verano y como parte de “las novedades televisivas” se nos dijo que tendríamos un canal enteramente dedicado al deporte. Esta idea que lleva años “cocinándose” al fin llega a su punto de ebullición. Pero una vez más se le pasa al televidente gato por liebre y salvo en los días olímpicos el resto del verano y estamos hablando de casi mes y medio, lo que hemos tenido es reposiciones de eventos pasados de fecha y moda, cuyos resultados ya son conocidos por los aficionados. ¡ Y esto es esencial!. El espectáculo deportivo necesita, vive, late, en la pasión y el momento. Un record, una marca, una victoria, un partido debe verse y disfrutarse con la mayor instantaneidad posible puesto que para los aficionados de una disciplina todo carece de sentido cuando se conocen los resultados de la pugna. La emoción deja de fluir y solo queda una especie de premio de consolación, cuando se aprecia la acción finiquitada. ¿ Qué sentido tiene pasar una y otra vez juegos y partidos de las olimpiadas, cuando estas ya finalizaron?. ¿ De qué sirve pasar un día la final del Wimbledon, semanas después de terminado y sin haber visto el desarrollo del mismo?. ¿ Cuántas cubanas y cubanos pueden sentirse atraídos por las sucesivas emisiones de competencias de autos y motos de carreras?. ¿ Cuántos aquí practican esas modalidades que hasta tienen una sección cada domingo, en la revista deportiva?. ¿ Por qué no hay una respuesta a la demanda de cientos de miles de aficionados acerca de las no transmisiones del beisbol de la MLB o el basquet profesional de la NBA?. Es que ni siquiera se dan los resultados de estos eventos, como si no existieran, Es algo enfermizo y totalmente nocivo para la propia política cultural e ideológica del país. ¿ Hay por cierto alguna en este sentido, alguna con lógica quiero decir? La prensa llegó incluso a anunciar un espacio especializado sobre el beisbol profesional durante el verano, pero sin ninguna razón evidente, jamás salió al aire.
Finalmente, hemos escuchado decir a lo largo de muchos años que uno de los problemas más graves que tiene la Tv es su falta de presupuesto. Estoy seguro que si a los actuales directivos se les entregan mil millones de dólares lo único que veremos es la cara de Serrano con mayor nitidez. Aquí no hace falta dinero, sino ideas y conceptos que renueven y dinamicen esa tv y la acerquen al mundo y las dinámicas comunicacionales del siglo XXI.
Yo francamente, lo que siento es que sus directivos y los que están por encima de ellos son los que han estado usurpándole al Estado ese dinero, de forma sistemática. Sino cómo explicar tan reiterados y sucesivos entuertos, porque, cuántas décadas llevamos debatiendo este tema. Como sabes, han sido infinitos los debates en congresos, eventos, reuniones y paneles, como infinitos los textos, críticas e investigaciones que han aparecido durante años sobre ello.
¿ Cuánto cuesta mantener en el aire una señal?. ¿ Para qué sacas un programa y lo colocas al aire si después su audiencia es ínfima?. ¿ Cómo puede permitirse el lujo, una tv “sin dinero”, mantener en el aire espacios por la simple razón de llenar huecos o porque son políticamente necesarios?. ¿ Si de forma machacona se nos dice que los medios en el capitalismo están en manos de unas pocas corporaciones mediáticas, en manos de quién están en Cuba? ¿ Si la tv es del pueblo, porqué se hace tan poco caso a sus reclamos?. ¿ O es que acaso la Tv cubana fue nacionalizada para simplemente cambiar de dueño y entregársela al Dpto ideológico, o unos pocos ejecutivos sus actuales amos ?.
Paquita el tema de la tv es ya redundante y más que llover sobre mojado, su estado actual resulta, una vergüenza pública.
Saludos,
Gustavo Arcos.
4 Justo Planas. 1|9|2012 a las 11:49
Creo que la falta de rating del programa De Nuestra América solo es un síntoma de que las políticas culturales seguidas por el país para acercar al pueblo cubano a movimientos y expresiones artísticas no hegemónicas no han sido eficientes. No pienso que conformarnos con esta falta de interés masivo de los televidentes cubanos por programas de este corte es la solución y mucho menos dejarnos arrastrar por el destino manifiesto de que Hollywood es, por su indiscutible tino artesanal y sus estrategias de mercado, y será cada vez más, lo único que verdaderamente prefieran públicos diversos.
En vez de amenazar o poner en peligro programas como De Nuestra América deberíamos apoyarlos, extender la experiencia a otras manifestaciones del arte (creo que Música del mundo es otro programa atinado en este sentido). Podría pensarse además que el único mérito (que sería ya suficiente) de De Nuestra América es llevar al pueblo cubano, que ya no asiste a los cines como décadas atrás, el séptimo arte latinoamericano. Nada más alejado de la justa realidad. Los guiones de Frank Padrón son un ejercicio semanal de buena crítica cinematográfica; en la que todos, especialistas como aficionados, aprendemos a ver el cine con otros ojos. Y para ser franco, me cuesta trabajo concebir que los televidentes cubanos prefieran ciertas películas de Hollywood por encima de la selección de filmes que se proyectan en De Nuestra América. Creo que contra este programa atenta el horario en que lo exhiben, la poca divulgación que tiene y ,sí, habría que reconocer que formalmente necesita ser rejuvenecido, me refiero a ciertas cortinillas, a la escenografía e incluso la presentación; pienso que se debe apoyar con mejores recursos escénicos y de fotografía los esfuerzos de Frank Padrón por entrevistar a directores y actores claves del cine latinoamericano cuando vienen a Cuba durante el Festival o en otras ocasiones. Pero insisto sobre todo en que el horario atenta contra la popularidad del programa. Pienso que por lógica muchas de las comedias o dramas brasileños, mexicanos, argentinos que se han exhibido en este programa competirían ampliamente con el interés que le dedican los televidentes a las comedias románticas norteamericanas aburridísimas que aparecen a diestra y siniestra en la televisión cubana. La prueba de que hablo con certeza está en los muchos cubanos que llenan cines durante el Festival Latinoamericano para ver películas que más adelante De Nuestra América llevará a todas partes de la Isla. El humor latinoamericano nos llega más de cerca, las penas nos tocan más hondo, las alegrías de los personajes latinoamericanos bien podrían ser nuestras. A veces no pensamos que ese mundo aséptico de Hollywood se alimenta de la costumbre del público y de la resignación de los programadores. Es cierto que a ratos aparecen en De Nuestra América títulos de más compleja comprensión, que militan en el cine de autor, pero la generalidad de los filmes de este programa se acercan al gusto popular.
Hace años que no veo televisión porque en general no me agrada, y la cubana me parece francamente decadente y machacosa; solo hago una excepción con programas como De Nuestra América, La séptima puerta o De cierta manera. ¿Por qué un público diferente, más cercano a los gustos que defiendo, se tiene que sentir ignorado casi por completo por la programación de la TV Cubana? Siempre he pensado que la democracia no radica en representar a pies juntillas el gusto de la mayoría, si no en ofrecer un diapasón en el que todos los grupos, hasta las minorías se sientan representados.
Hacen falta más programas como De Nuestra América y más hombres como Frank Padrón frente a las cámaras.
Justo Planas
Periodista y crítico de cine.
5 Isamel Albelo. 1|9|2012 a las 11:55
Para Frank y para el Sr. Justo Planas, remitente de esta carta:
Sólo quiero responder -en mi opinión- a la última interrogante de su carta:
¿Por qué un público diferente, más cercano a los gustos que defiendo, se tiene que sentir ignorado casi por completo por la programación de la TV Cubana?
Porque lamentablemente, aunque últimamente se “trata” de promover la “diversidad”, tanto la TV Cubana como otras esferas de nuestras vidas tienden cada vez más a la homogeneización: los “carnavales” de La Habana se “deben” parecer a los de Santiago de Cuba; las raíces cubanas “deben” ser por sobre todas las africanas; la música que “debe” oirse en radio, tv, teatros… y guaguas, “almendrones” y bicitaxis es el regueton; el teatro que “debe” primar en las tablas es el experimental; la ropa que se “debe” usar es la likra, el “bajichupa”, la pantaloneta, el “overall” azul de albañil enrollado en la cintura. Y, como se verá, esa homogeneización de la sociedad cubana tiende a los peores lineamientos de la estética más simple y del gusto más pésimo!!!
Aunque haya sectores -no mínimos, por cierto- que gusta de la ópera, de la música sinfónica, de las canciones de Lecuona cantadas por Esther Borja, de los filmes de Caparrós o Subiela o de la pintura de Romañach, la “mayoría” -gracias a una MUY ESTUDIADA política de homogeneización de toda la sociedad- prefiere quedarse en las subculturas a elevar el sentido estético… o al menos diversificarlo (palabra demasiado manipulada en estos tiempos).
Gracias a Dios -al menos hasta ahora- no hemos llegado a los uniformes chinos ni a las bicicleticas vietnamitas -hoy día historia antigua de esos pueblos asiáticos, que lo han sustituido por los Cardin, Valentino o Saint Laurent… y por las motocicletas-, pero en lo demás la sociedad cubana NO “DEBE” CREER EN DIFERENCIAS: TODOS SOMOS IGUALES -aunque citando a Orwell: “Algunos sean más iguales que otros”.
Todas esas apariencias de “integración” no son más que aparentes acondicionamientos a las realidades contemporáneas… pero en lo esencial, TODO “debe” saber, oler y parecer IGUAL.
Entonces, los que gustan de “Un placo en la ópera”, “De la gran escena”, “De cierta manera”, de CMBF Radio Musical Nacional o de Radio Enciclopedia sencillamente QUE SE JODAN, así, a tono con el léxico ambiental!!! Hay que ser vulgar, comer con el plato en la mano, sentarse hombres y mujeres con las “patas” abiertas, decir malas palabras, adorar a los orishas yorubas -ni siquiera está la opción de los congos o los ararás!!!- y preferir las “Películas del sábado” o “Dojo en TV” o “Piso 6” o “No quiero llanto”, entre otros HORRORES que se nos imponen a los sentidos nacionales.
A Frank Padrón le sería FACILÍSIMO hacer un programa, digamos, como “Oscars en TV” y poner los ganadores de este controvertido premio de la Academia de Cine de USA… y seguro tendría muchos más adeptos de los que tiene -que, por cierto, no son pocos. Pero Frank es un intelectual CUBANO que trata de elevar a los estándares de los cubanos similares a los que poseen en la educación, el deporte, la solidaridad, la dignidad, todo lo que nos ha hecho un pueblo admirado por todo el mundo. Entonces se dedica a hacer un programa inteligente, con filmes excelentes… y a veces no tanto, pero matizados con sus comentarios, con selecciones musicales tan cercanas a nuestra identidad real y ecuménica; igual que a Luciano Castillo, que nos sorprende cada domingo con un programa contemporáneo sobre cine y proyección de las muestras cinematografias cubanas -un renglón que también ha causado admiración en el mundo. Claro, que estas y otras pocas rara avis “deben” también desaparecer o pasarlas para las 4: 30 am en Multivisión para quedar bien “con la cultura de la diversidad”.
Así las cosas, amigos míos. Y no esperen cambios… al menos para mejor: la tedencia actual apunta a la generalización de lo comercial, lo barato, lo superficial y lo cursi. Disculpen el pesimismo pero no creo que haya otra cosa que hacer que ceder el paso paa poder permanecer con el corazón correctamente activo, pues el infarto NO PERDONA.
Saludos
Ismael Albelo
Crítico de danza.
6 Luciano castillo. 1|9|2012 a las 11:58
Querido amigo F.Padrón:
Tu carta es ilustrativa al máximo de ese estado de cosas que es la televisión y que en mi criterio personal, no tiene el menor arreglo o solución mientras sigan las mismas personas y quienes las dirigen. No es una cuestión de recursos, lo he dicho personalmente en mis intervenciones en dos congresos de la UNEAC.
Abrazos,
Luciano.
7 Celima Bernal. 1|9|2012 a las 12:00
Me preocupó el rumor acerca de la ausencia del programa; estuve tentada a escribirte, pero pensé que no era cierto. Ahora, esta noticia me alarma. Además de ser muy interesante por los filmes que presentas, resultan agradables e instructivas, tus palabras iniciales. No me explico por qué proliferan las películas con asuntos que nos son tan ajenos, tan distantes de esta América nuestra, los programas cómicos y los que se dedican a transmitir música bailable. Los hay con recetas, que nadie elaborará, y cuyos ingredientes no se conocen, no se encuentran a la venta en ningún mercado, ni en moneda convertible siquiera, agrégale a esto que no tenemos el paladar acostumbrado a ellas. En otros espacios nos enseñan cómo confeccionar unos objetos, que nos sería imposible lograr y de poder conseguir cuanto se necesitaría para emprender su hechura, nos costarían muchísimo más que adquirir artesanías en las ferias, y dedicar nuestro tiempo a otra cosa más productiva. Tú sabes que escribo para niños, y que los programas infantiles son indispensables, pero siempre me acuerdo de aquel guajiro que me dijo: “Maestra, todo lo muy es malo”. Besos de Chela .
8 Liborio. 3|9|2012 a las 0:10
No tengo nada que aportar a lo que aquí ya se ha dicho, ni tampoco pudiera hacerlo mejor. Más bien quisiera transmitir las preocupaciones del ciudadano común que soy. Quizás, Paquita, estemos pidiendo lo imposible, pues la TV cubana no puede desligarse de un contexto en el que, a pulso, se tensionan las fuerzas de la utopía con la aplastante rudeza de la cotidianidad. Pienso que la TVC no podría cambiar, ni siquiera aunque lo intentase o llegase a disponer de un enorme presupuesto, pues esta es solo un reflejo de los disímiles problemas que atenazan al resto de los sectores de nuestra sociedad. En nuestra TV de hoy nos estamos reflejando nosotros mismos, cual remedo de lo que sucede en la pantalla del filme “El elefante y la bicicleta” ¿lo recuerdan?. Sin embargo no nos gusta lo que vemos: esta imagen nos angustia e inquieta.
Desde la situación actual, siento una gran preocupación por el futuro de nuestro país, que es el futuro de mis hijos y de los hijos de sus hijos. No sólo se trata de la crisis y la precariedad económica que nos agobia. De esta será posible salir siempre que se tomen las decisiones acertadas y se abran oportunidades para incentivar y canalizar nuestras iniciativas y talentos. Tampoco es solo cuestión de la hipertrofiada burocracia, del centralismo asfixiante, de la escasa transparencia, del voluntarismo, el inmovilismo (o el miedo al cocotazo). A mi juicio lo más preocupante es la crisis de sentido, de ese gran vacío axiológico y existencial que se percibe entre nosotros. Estas son manifestaciones evidentes de un daño antropológico que demanda mucho esfuerzo y que no se habrá de resolver de la noche a la mañana, ni siquiera aunque en un mes nos estallen miles de manantiales de petróleo y entremos en plena “danza de millones”.
¿Cómo explicar la banalidad y el hedonismo que nos circundan, del individualismo que nos corroe?. ¡Por Dios!, ¿acaso no hemos caído en la cuenta del consumismo materialista y la idealización del mercado que pululan entre nosotros?. Me resulta difícil asimilar que entre mis amigos y conocidos cunda tanta postura reaccionaria a lo “Tea Party”, tanto racismo, sexismo y homofobia. ¿A caso no perciben quienes debieran que se puede gestar otro episodio de la “ley del péndulo”?. Un pueblo como este, que durante tanto tiempo ha vivido con un sentido de misión histórica, corre el riesgo de ser arrastr ado a un sombrío rincón de la historia, aplastado, más que conquistado, por las fuerzas que tanto combatió. La manzana no caerá madura, hay muchos que apuestan para que se pudra en el árbol.
Entonces, hablar de la TV que queremos pasa por repensar la Cuba que queremos (para hoy y para mañana). Sin embargo, solo un cambio radical de mentalidad, de relaciones y de estructuras puede lograr enrumbar el sueño de lo posible. No obstante, cuando leo a Paquita, esta carta abierta de Frank Padrón o a comentaristas como los de este artículo, mi angustia da paso a la esperanza. Gracias a ustedes y a todos esos que sostienen nuestra esperanza.
9 Batista. 5|9|2012 a las 18:33
Muy buen artículo, así como los comentarios. No sé por qué no se dice nada del programa deja que yo te cuente, para mí el mejor de nuestra TV
10 A LO CUBANO. 13|9|2012 a las 3:27
Muy bien por todos y menos mal que Liborio escribió, para mí lo mejor del debate, porque tocó el meollo de la cuestión, nada fácil de tocar porque todos sabemos que las causas de nuestros males son de naturalezas complejas, dicho así en plural.
En estos tiempos que corren, y si corren por algo será, de doble moneda y doblez moral, hay, por qué estar inquietos por el porvenir. Fijaos que dije doblez moral y no doble, porque para ser pesado no me gusta eso de doble. Que es bueno tener doble moral porque se tiene mucha. La moral es una, lo otro es inmoral. Un jefe o funcionario que le pide a sus súbditos sacrificios y penalidades indecibles, mientras está en Varadero o en los cayos, all included, no solo es un inmoral lindoriano, sino un hijo de madre que comercia con su cuerpo, horizontal, cuatro letras.
En cubano, Frank , mi socio me parece que te quisieron o quieren ¨hasta ahora¨, jorobar.
Batalla pues, y es cierto que he visto como a lo largo de los años han suspendido por motivos varios, sobre todo espacios de la programación fílmica para dar lugar a eventos de audiencia con cifras de –(signo de menos) 97 y gusto cercano a la raíz cúbica de pi por 10 a la menos 15, para decirlo de una forma humorística aunque sea algo tragedístico si se me permite la licencia.
Claro, como siempre los que salimos mal parados somos los liborianos (con permiso de Liborio), los cubanos de a Pes (P1; P2; P7; P12 etc.), con permiso también de Amaury Pérez y sus cubanos de a pie y los que usamos como el Pánfilo de Silva la libreta de abastecimientos.
El escrito a debate se centra sobre todo en los aspectos culturales y deportivos de la T.V. y hace poca referencia a los informativos, asunto bien espinoso y es excusable su omisión porque esto llevaría todo un tratado, por demás enmarañado.
Baste decir como dato anecdótico que el pasado domingo, la mitad de Cuba, creo desde Ciego de Ávila hasta Pinar del Río se quedó a oscuras por mas de 4 horas y al utilizar un T.V. portátil no pude tener en ese tiempo, ni después, ese día, la mas mínima información sobre lo que pasaba y aunque fuere me dijeren que una tiñosa se posó en un cable provocando un corte en la línea central. Tampoco la noticia al momento y la inmediatez de Radio Reloj informando, me dijeron nada a pesar de que estaban dando algo sobre los premios de periodismo en Las Tunas, o algo de eso oí. Pero del apagón nada.
De tal manera que quizás hoy Francia sería un imperio gobernado por los descendientes de Napoleón si se hubieran demorado tanto en dar la noticia de su derrota en Waterloo.
A.L.C.
11 Ioyo. 20|9|2012 a las 10:03
Una fuente del ICRT me dijo que el Tres por uno es tres de Nelson Gudín sencilamente fue censurado, como también estuvo censurado el precioso clip de Buena Fe y Descemer Bueno realizado por Ian Pdrón u que cuenta una historia lésbica, así hay otras censuras más que recuerdan lo peor de tiempor que cereíamos vencidos.
Sobre las transmisiones olímpicas, muy meritorio el esfuerzo, pero no se pueden dejar de señalar las deficiencias:
NUNCA tranmitieron la última jornada de finales de la natación que incluían los siempre espectaculares 50m libres y el récord histórico en medallas de oros y en general de Michael Phelps.
EN las transmisiones de atletismo, en ocasiones, no esperaban a poner las siempre necesarias tablas de resultados.
LAS finales del voly y del basket masculino NO se ransmitieron en vivo, fueron transmitidas al siguientre día (ya clausuradas las olimpiadas) en pésimos horarios. Aunque la del baket fue retransmitida un domingo en Todo Deportes, no así el voly.
LOS primeros días de transmisiones fue una pesadilla la seguidilla qyue tenían con el voly de playa.
LLEVARON una sola periodista (la que no escapó de cometer pifias) cuando debieron llevar al menos dos. Los narradores pudieran narrar desde Cuba, pero el periodista tiene que estar presente en los distintos escenarios y uno solo no se puede dividir para cubrir más de un evento a la vez.
Muy buenas tus críticas Paquita y como las tuyas son las que se necesitan para lograR una mejor TV.
12 Daviddd. 26|9|2012 a las 16:31
Muy bueno el artículo, pero no coincido con lo expuesto en relación a Tres por uno estrés, evidentemente este programa trató de llevar el ambiente de una salita de teatro a la TV con la sobriedad que caracteriza al teatro de este formato. No sé a qué se refiere en cuanto a la vestimenta de los invitados y menos en cuanto a la vulgaridad, porque no se habla de ejemplo alguno en concreto. Precisamente el de Virulo rompió la estructura del programa, pues no fueron tres los monólogos.
Veo criticable precisamente el segundo monólogo que supuestamente es improvisado y sabemos que no fue así por ejemplo con Telo, ya que lo ha presentado en varios escenarios; aunque sí me pareció improvisado el segundo de Silva, excelente humorista.
En fin, que me parece un muy buen programa, de esos que pueden tener otras temporadas, no así No quiero llanto, con un muy buen humorista de anfitrión, pero con un guion endeble. Tres por uno… también se puede guardar y retransmitir perfectamente de aquí a unos años, no así la novela colombiana, por favor!!!
13 desdeadentro. 1|10|2012 a las 9:31
Ya esta semana vuelve De nuestra América, quince días antes de lo anunciado, parece que la presión hizo efecto o se dieron cuenta de una vez de que esa barbaridad no aguantaba más.
Quiero señalar algo, y es que para que no se continúen dando motivos para casos similares hay que pulir los programas. Por ejemplo, en De nuestra América no debe persistir un diseño gráfico tan malo (espero lo hayan cambiado) y ser más valientes en las propuestas cinematográficas. ¿Por qué no se ha puesto la película cubana “Como la vida misma”? Bello filme protagonizado por unos muy jóvenes Beatriz Valdés y Fernando Echevarría y con excelente música de Silvio. Se enmarca en el quehacer del grupo de teatro Escambray y en una escuela en el que hay un fraude de por medio. Tengo entendido que es el fraude el tabú para la transmisión de esta película. Pues a batallar para que la dejen poner, y si no que entreguen la prohibición por escrito…
¿Por qué no se transmite la película de ese gran director peruano que es Francisco Lombardi “No se lo digas a nadie”? El tema gay es un gran tabú en nuestra TV, y deduzco que es el motivo de no transmisión. ¿Por qué siempre hay que acudir al CENESEX para vencer estas trabas? También se debe luchar para poder transmitirla, y si no… por escrito…
Igual pienso que los cortos que se transmiten en el programa deben ser más atractivos. La selección de las películas es fundamental, de nada sirve transmitir un bodrio y explicar que se transmitirá exactamente eso, un bodrio. En fin, el programa debe ser más atractivo y audaz.
Los realizadores de videos clips que tanta batalla dan para las transmisión de los mismos consiguieron que se levantara la censura (a medias) del clip de Buena Fé y Descémer que cuenta una historia lésbica con beso incluido. Pues bien, a pesar de la prohibición institucional, se aprobó que se pusiera íntegro en las noches, no así en horarios diurnos. Es decir, se continúa estigmatizando las relaciones homosexuales, en vez de asumirlas como lo que son, una opción más, y si se transmiten besos heteros en horarios diurnos, ¿por qué no besos homosexuales? Continuamos dicuendo que la opción homosexual es una deformidad, anormalidad y tantos absurdos más.
14 HILDA. 16|10|2012 a las 9:29
la TV Cubana carece de mucho nos imponen esas horribles telenovelas , y en las internacionales no buscan un poco de recreacion, esos culebrones estan horribles he tenido oportunidad de ver telenovelas mexicanas que son del agrado de muchos y simpaticas como la fea mas bella , de los programas comicos creo que ha sido de gran aceptacion el del domingo a las 7 que era como pateando la lata los otros que se puede disfrutar es vivir del cuento y deja que yo te cuente despues los demas pa la tonga gracias por dejarme opinar
15 naira. 18|1|2013 a las 14:56
La televisión cubana se ha encasillado en los mismos progamas.Los humoristico son bueno; pero casi siempre es lo mismo, por momento me aburren. Las series que están buenisima la dejan para el horario de la madrugada.Solo una minoría es capaz de ver. Se Necesita cambiar; por ejemplo poner novelas coreanas que están buenisimas como: Escaleras al cielo, Los muchachos antes de la flor, Cinderella man, el principe del café entre otras.Digo telenovelas coreanas, como pueden ser de otra; ya que siempre es el mismo patrón de las telenovelas brasileñas. Estas telenovelas coreanas tratan muy bien situaciones sociales,el amor,la amistad y es otra rutina que no estamos acostumbrados a ver en nuestra televisión
16 Charlie.. 4|10|2013 a las 11:12
Paquita de Armas siempre dando en el clavo, como decimos los cubanos, sus comentarios y opiniones muy reales y buenas.
Creo que la TV cubana debe cambiar totalmente, la TV cubana es caduca,en forma y contenido.
Hay que cambiar la manera en que se hace la televisiòn, cuando los funcionarios que la dirigen acaben de entender de una vez y por todas que la TV es el medio de entretenimiento por excelencia, pues entonces se harà una mejor televisiòn.
Me pregunto:
Porquè muchas veces eliminan el programa de turno,(Piso 6, Vivir del Cuento) para pasar en su lugar un programa especial en homenaje a cualquier cosa?
Se imaginan ustedes cuantos televidentes estuvieron esperando el programa que tocaba y se quedò sin verlo porque “alguien” decidiò pasar otro en su lugar?..no es posible que eso pase.