Actualizado el 14 de septiembre de 2012

La Trovuntivitis, novia de El Mejunje, está en sus 15

Por: . 12|9|2012

Los 15 de La TrovuntivitisEn aspirina*, como en los viejos tiempos, salimos poco después de las 9 de la mañana hacia Santa Clara; algún que otro licor hizo más llevadero el calor (paradójicamente) y acercó humanamente a los recién o poco conocidos —qué decir de los viejos amigos. Pasadas las 3 llegamos y de aspecto tal que nos encerraron en el Psiquiátrico. Broma. Nos hospedaron en las habitaciones hoteleras del antiguo Hospital Psiquiátrico, hoy una deslumbrante escuela de teatro y danza, con salas de lustrosos (y costosos) tabloncillos y espejos. Ni calentamos las confortables habitaciones, dejando el equipaje (y no sin cierto asombro de que el tema almuerzo no fuera abordado) partimos hacia el ICAP.

Allí, en la peña de Eliot, La Casa como un Árbol, tuvo su inicio la intensa jornada por los 15 años de La Trovuntivitis. Esta peña que se hace todos los meses, está dedicada a los 5 héroes cubanos que hace 14 años fueron hechos prisioneros y, tras un turbio juicio, injustamente condenados a sentencias increíbles, que todavía cumplen, incluyendo a René González, quien se encuentras retenido en los Estados Unidos pues, al terminar su condena le aplicaron un régimen de libertad supervisada, otro ensañamiento para impedir su regreso a Cuba. Delegaciones solidarias, incluyendo una amplia del pueblo norteamericano, estudiantes de otros países, poetas y escritores, extendieron su abrazo a Fernando, Antonio, Ramón, Gerardo y René, con el compromiso de seguir en el empeño de romper el cerco mediático que impide que se divulguen todos los oscuros manejos que los mantienen en prisión. Comenzó a llover y del patio nos refugiamos en la sala y allí salieron las guitarras y el canto selló el pacto solidario.

Allí en el ICAP nos invitaron a comer (nos desquitamos bien desquitados) y partimos hacia la UNEAC, donde una gran descarga se extendió hasta bien avanzada la noche.

Los 15 de La TrovuntivitisAl día siguiente todo el día trovando en El Mejunje. Desde bien temprano Audis Vargas y Etién Fresquet, ofrecieron las primeras canciones; luego Richard Gómez con Fidelito, con Jorgito el rapero, Silvio Alejandro con Fernando Bécquer, un concertazo de Irina González y Yaima Orozco, con hermosas piezas brasileras, y una descarga con todos que tuvo su eco en el parque por la madrugada.

Algunos de los trovadores de Santa Clara están en Argentina, pues allá harán una gira de La Trovuntivitis. Roly, El Friki, ya están por Buenos Aires, pero con nosotros estuvieron Raúl Marchena, Irina González y Yaima Orozco, Alain Garrido, Leo García, Yordan Romero, Yasser Rodríguez y de resaltar las más nuevas generaciones, especialmente los muchachos de la peña La Caña Santa, de la Universidad Central de Santa Clara. Muy jóvenes empiezan a encontrar ya sus sellos guitarrísticos, sus voces, y especialmente muestran una mirada aguda, una honestidad en lo que dicen acerca de la realidad que vivimos, de las ilusiones y desencantos, de las maneras de amar, de los caminos por abrir. Yunieski Cabriales (el Wisky), Carlos Andrés Abreu, Amaury González, Pedro O’Reilly, y Daniel Hernández, son estos trovadores que emergen al calor de La Trovuntivitis y de los que pronto se estará hablando.

En esos 15 de La Trovuntivitis quiero resaltar a dos músicos que tocan en el grupo de Silvio Alejandro: el guitarrista Yoelxys Amiel y el percusionista Fernando Yero, quienes estuvieron acompañándonos, con gran capacidad para improvisar, a veces sobre temas que nunca habían escuchado, insertándose en sonoridades diversas, con gran espíritu jazzístico, adentrándose con virtuosismo en los estilos de trovadores disímiles.

Dos muchachas: Carolina (del Centro Pablo) y Francis, fueron tomando detalles con sus cámaras.

Los 15 de La TrovuntivitisFueron unas 48 horas en las que realmente no se descansó un minuto, algunos dormimos apenas unas 4 o 6 horas, otros explotamos dentro de la intensidad, y como siempre, La Trovuntivitis demostrando que no es solo un movimiento musical de la mayor importancia, sino también —y especialmente— una cofradía espiritual, en la que no hay “figuraos” ni estrellas; la sencillez y la naturalidad priman en estos grandes trovadores. Estamos ante un movimiento que constantemente incorpora nuevas voces, gracias a una eticidad en la que el más humilde joven con su guitarra es atendido y estimulado, tratado de a igual, donde la música no es objeto de mercadeo sino prenda espiritual profunda para poetizar la vida.

De regreso —en otra aspirina— me leí de un tirón el libro La vena del centro: trova santaclareña, de Alexis Castañeda Pérez de Alejo, rememoré momentos de vuelo poético vividos allí, entre las ruinas de aquel Mejunje de almas, que es como el escondrijo de los pobres de la tierra; allí donde todos los seres humanos, con sus credos, sus músicas, sus aficiones sexuales, sus razas, son como hermanos, todos hijos de Silverio. Rincón que ha sido por algunos mal mirado, pero esos malos ojos no pueden con los sueños creadores de ese amasijo de culturas diversas.

Vienen buscando esta casa
y el reloj en la pared
donde cuelgan de tarde en tarde
sus bastones de papel.
Y estamos aquí con la sensación
de no ver la luz, pero no verla es mejor:
luces nunca tuvo nuestra casa.

(Fragmento de “La casa”, canción de Raúl Marchena).

NOTA

*En Cuba se les llamaba aspirina a los antiguos ómnibus Girón.

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