Actualizado el 22 de octubre de 2012

Un encuentro femenino entre músicas brasileñas y escritoras cubanas

Aquel abrazo

Por: . 20|10|2012

Aquel abrazoCon-ciertos versos y canciones fue el título de un encuentro que reunió a la orquesta Señoritas de Brasilia y a varias narradoras y poetas del patio que integran la antología El retrato ovalado, que coordinó nuestra coterránea Soleida Ríos. La Casa de las Américas fue la sede de tan grato programa.

Las muchachas que integran ese conjunto de cámara se volcaron al rico cancionero de su país para homenajear a las féminas; pudieran ser muchos los repertorios conformados desde el patrimonio musical del “gigante verde amarillo” con piezas que centralizan esa temática e incluso se nominan con apelativos de mujer, mas ellas se decidieron por autores sencillamente imprescindibles: ese gran renovador del bossa nova que fuera Tom Jobin (“Modinha”, “Gabriela”, “Corcovado”), uno de los grandes conocedores del alma femenina, al punto de componer desde ese sujeto lírico, como lo es sin rival Chico Buarque (“A Rita”, o ese precioso himno lésbico llamado “Mar e lua”) , la perspectiva sensorial y elegante de un Milton Nascimento (con la archiconocida “María María (de Minas)”, pero también las preciosas “Cais”, “Minas”, o la no menos popular “Encontros e despedidas” —que contó con una versión al español muy bien interpretada por la cubana, vocalista del grupo Jade—, la impronta neo-tropicalista del eterno Gilberto Gil (“Aquele abraço”) sin olvidar poéticas muy definidas pero no menos esenciales (Toninho Horta, Joao Bosco, Capităo Furtado), lo cual implicó un recorrido por supuesto que breve pero representativo e intenso del llamado MPB (Movimiento de Música Popular Brasileña).

Si algún reproche habría que hacer a las virtuosas que indiscutiblemente conforman este ensemble, fue el ignorar una parcela tan amplia y no menos rica como la que conforma la variopinta y original autoría justamente femenina de ese país (Suely Costa, Fátima Guedes, Marina Lima, Ana Carolina, Adriana Calcanhoto, Marisa Montes y otras tantas). Mas lo escuchado en Casa…fue, de cualquier manera, inolvidable.

Traverso, oboe, clarinete, dos violines, violoncelo y percusión, instrumentos y ejecutantes “capitaneados” por Dora Galeso (dirección, piano, teclados y arreglos) se pusieron en función del bien elegido repertorio, lo cual permitió disfrutar, por ejemplo, el ambiente festivo y mágico de “A Rita”, la totalidad de los temas que conforman Gabriela (y no solo el principal que identificó la famosa telenovela), el ambiente sinfónico (a lo Bolero de Ravel) para todo un bolero popular como “Dois para lá, dois para cá” que en el corpus de su discurso no dejaba de proyectar ese ritmo con gran sentido de la transición y sin que apenas se notaran las rupturas, o finalizar con los aires clásicos de la imponente “Valsa de uma cidade”, de Capităo Furtado.

Aquel abrazoEl intermedio estuvo marcado por varias autoras reunidas en la mencionada antología que leyeron fragmentos o textos completos. Aunque el volumen merece comentario aparte, consignemos al menos que se trata de un curioso y original libro donde escritoras cubanas de diversas generaciones recontextualizan y generan nuevos discursos desde otras voces, ora reales, históricas o fictivas, creaciones de colegas de otros países y culturas.

La coordinadora del proyecto, Soleida Ríos; la profesora y ensayista Maggie Mateo (“Habla Inclitra de Mamporro”) o la novel Legna Rodríguez (“Soy fácil y estoy borracha”) fueron las representantes del amplio y diverso grupo de autoras que integran la selección, aunque no pocas de ellas se encontraban en el público. Justamente por gestiones editoriales del hermano país suramericano (Thesaurus Editora de Brasilia LTDA), y concretamente de la orquesta visitante pudo lograrse el libro, que tiene el diseño —tan sencillo como elocuente y moderno— de la propia directora de las Señoritas… Dora Galesso.

El vigor y la originalidad del movimiento escritural femenino en Cuba tiene otra prueba al canto en El retrato… donde treinta autoras, no solo capitalinas, dan testimonio de ello.

Música y letras, mujeres de dos países con tanto en común se abrazaron una vez más en un encuentro auspiciado por esa institución que sistemáticamente los hace posibles: Casa de las Américas, y esta cita Con-ciertos versos y canciones donde el potencial, la energía y la belleza de Cuba y Brasil se hicieron realidad desde esa mano que, según José Martí y con toda razón, resulta imprescindible para toda obra grande.

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