Actualizado el 20 de octubre de 2012

Fans Forever

La unidad de los cubanos en el arte

Por: . 18|10|2012

Más de una vez pudimos ver allí amigos que el destino separaba (…)
conversando con la sonrisa cordial en el rostro,
abandonando en el umbral el fuego de la lucha….
Eugenio Florit

Fans ForeverEl perenne calor de Cuba nos ha hecho adoptar como nuestro un peculiar artilugio que, aunque proviene del Oriente, se ha adaptado perfectamente al trópico y hoy forma parte indisoluble de la cubanidad: el abanico.

Esta pieza, que al decir de Dulce María Loynaz, “es más que un accesorio, es un todo perfecto, una obra de arte en miniatura”, no solo ha servido para refrescarnos del caluroso clima. Sobre su superficie han plasmado su obra prestigiosos artistas de distintas generaciones, asentados dentro y fuera de Cuba. Una selección de estos representativos abanicos será exhibida hasta el próximo 2 de noviembre en el Museo de Arte + Diseño del Miami Dade College, en el Biscayne Boulevard, bajo el título de Fans Forever (Abanicos para siempre).

ABANICOS PARA SIEMPRE Y DESDE SIEMPRE

El flabelo o abanico es de origen asiático, como se manifiesta en los relieves y pinturas de antiguas dinastías egipcias, pero sólo se usaba en los servicios y ceremonias palaciegas. La civilización griega lo introdujo en el uso doméstico desde el siglo V antes de Cristo. De estos adquirieron la costumbre los etruscos y romanos. La tradición continuó durante la Edad Media, sobre todo en celebraciones religiosas, donde se fabricaban abanicos de formas muy diferentes y con materiales muy variados, predominando la tela y la pluma.

El abanico plegable (diseño que predomina en la exposición) fue inventado en China en el siglo VII, inspirándose en el mecanismo del ala de un murciélago. En Europa occidental (principalmente Francia, Portugal e Italia) se popularizó desde finales del siglo XV a donde fue traído desde China y Japón por los portugueses que habían abierto rutas comerciales hacia el Oriente. En un primer momento su uso fue reservado para damas de clase alta, pero luego se extendió a todas las capas de la sociedad. En el siglo XVII llegó a tener la forma que tiene ahora, metamorfoseándose según los caprichos de la moda y la inventiva de los miniaturistas que introdujeron calados, relieves, incrustaciones y materiales preciosos. El costumbrismo fue un motivo habitual en los diseños de los abanicos, sin embargo, todo tipo de imágenes han sido representadas sobre ellos.

En el siglo XVIII se instaló en España el artesano francés Eugenio Prost bajo la protección del conde de Floridablanca, convirtiendo a la metrópoli española en uno de los principales productores del mundo, rivalizando incluso con franceses e italianos. De esta forma es que llega a nuestro país el abanico, para suerte de todos los cubanos.

Fans ForeverEn un principio fue de uso tanto del género femenino como masculino, llevando los hombres pequeños ejemplares en el bolsillo. Sin embargo, su utilización se tornó exclusiva de las mujeres a principios del siglo XX. Estas llegaron a ser tan diestras en el uso de esta pieza que inventaron todo un “lenguaje del abanico” consistente en trasmitir determinados mensajes según la posición en la que se situaba o el modo en que se le sostenía.

En la actualidad, tanto en Cuba como en otros países donde es ampliamente utilizado, el abanico ha pasado a ser más que un complemento en la indumentaria de moda. Su uso en el arte se ha evidenciado sobre todo en el teatro, para lograr varios tipos de sensaciones, trasmitir mensajes e incluso ser usado como máscara o disimulador.

NOSTALGIA DE SIETE DÉCADAS

Fans Forever tuvo como antecedente una exposición similar realizada en el año 1943 del pasado siglo, en la que participaron grandes de la vanguardia cubana como Wifredo Lam, Mario Carreño, Mariano Rodríguez, René Portocarrero, Felipe Orlando, Carlos Enríquez y Cundo Bermúdez. En aquella ocasión las piezas fueron presentadas y vendidas en el Lyceum Lawn Tennis Club de La Habana, con el fin de recaudar fondos para la urgente reparación capital de la Iglesia Parroquial de Santa María del Rosario, emblemática construcción cuya arquitectura es símbolo del barroco del siglo XVIII. De las piezas expuestas poco se sabe, salvo referencias de algunos coleccionistas que han dado señales de posesión de algunas de ellas.

Hoy, a 69 años de aquella experiencia, Gustavo Orta, coleccionista y promotor de las artes plásticas cubanas en Miami, con el apoyo del Dade College (prestigiosa institución de ese territorio), convocó a los creadores cubanos, tanto de la isla como radicados en otras latitudes, a sumarse a este empeño mediante el cual logró reunir medio centenar de abanicos embellecidos por la mano de cuarenta y ocho artistas, entre quienes se encuentran algunos de los participantes del evento precedente (Wifredo Lam, Mariano Rodríguez y Cundo Bermúdez). El abanico de este último, asiduo a las exposiciones del antiguo Lyceum, es el único que, casi con total certeza, pudo haber participado en la subasta del 43, por estar fechado en ese año.

Además de los citados, participan exponentes de la plástica contemporánea residentes en Cuba, entre ellos Roberto Fabelo, Manuel Mendive, Nelson Domínguez, Adigio Benítez, Antonio Vidal y Pedro Pablo Oliva (todos Premio Nacional de Artes Plásticas), así como Pedro de Oraá, Ever Fonseca, José Luis Fariñas, Flora Fong, Ernesto García Peña, Zayda del Río, Manuel López Oliva y Salvador Corratgé, quien incluso asistió a la inauguración. Igualmente se exponen obras de creadores que viven en el exterior, pero que mantienen estrechos vínculos con la plástica cubana, tales como Tomás Sánchez y José Bedia.

Según Orta, también curador de Fans Forever, no es la búsqueda histórica el principal objetivo de esta exposición, sino mostrar en conjunto el quehacer de pintores cubanos de trayectoria relevante en las últimas décadas, asentados dentro o fuera del país, así como lograr la identificación de los presentes con las estéticas de los artistas al verlas plasmadas en el cotidiano objeto.

Fans ForeverAlrededor de cuatro generaciones convergen en la muestra, y la diferencia de edades de los artistas (las piezas se exhiben en urnas ubicadas en la pared de la galería de acuerdo con la fecha de nacimiento de los autores) es casi proporcional a la diversidad de las poéticas, el planteamiento de los temas y el uso de las técnicas.

Cubano por mérito entonces, el abanico ha extendido su utilidad y ha traspasado las fronteras reservadas a su fin último para dejar su impronta también en el arte, sirviendo de base para plasmar diversidad de estilos y tendencias de la creación nacional. Ha servido incluso para extender un puente entre los cubanos de la Isla y los de la ciudad de Miami, equiparados no solo por las ardientes temperaturas tropicales —y por tanto en su gusto por la invención asiática—, sino por un origen, una cultura y una idiosincrasia similares.

Arte funcional —la mejor forma de hacer—, esta vez decorando objetos tan queridos, necesarios y a la vez hermosos. Pedazo diminuto de historia y de arte cubano expuesto en Miami; muestra extraordinaria, de la que sin dudas valdría la pena extraer y repetir experiencias. Fans Forever, al decir del pintor y crítico Manuel López Oliva es “un suceso de la cultura cubana, de la unidad de los cubanos del arte, de la trascendencia de la cubanía, del afán de amor contra el de odio, del deseo de reconstruir, esta vez no la Iglesia de Santa María del Rosario, sino el mosaico artístico actual de nuestra nacionalidad”.

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