Actualizado el 27 de noviembre de 2012

Santa María ¿del Porvenir?

Por: . 24|11|2012

Santa María del PorvenirMeses atrás entrevisté al guionista y profesor Gerardo Fernández. El creador de piezas emblemáticas como La botija y El naranjo del patio y otras obras dignas —El balcón de los helechos, por ejemplo— preparaba un viaje a Venezuela, pero ante mi insistencia respondió el cuestionario en el que no podía faltar su nueva propuesta, según él una suerte de Roque Santeiro cubano.

Entonces Gerardo me dijo: “Se llama Santa María del Porvenir e iba a tener ciento veinte capítulos, pero por problemas de viabilizar la producción se va a quedar en cien. Santa María del Porvenir es un pueblo que le he inventado a la provincia de Matanzas donde a principio de los años 50 caen doce millones de pesos de una avioneta. Hasta ahí. Puro divertimento. Una mezcla de géneros, cinco de los seis posibles. Pura postmodernidad, puro realismo mágico, pura rumba matancera: tragedia, comedia, melodrama, farsa, tragicomedia, es decir, aventura. Todo cambia desde entonces en ese pueblo, principalmente los amores. Un reto, un reto para cualquier director que tiene que bordar la gama de posibilidades del género de cada acción dramática y un reto para los actores que tienen que saber si lo que hacen es un personaje o un estereotipo estilizado”.

Santa María del PorvenirTiempo después leí un reportaje sobre la filmación de la telenovela y su director, Rolando Chiong, confesó que aún poniéndose quimio y radioterapia aceptó cuando le propusieron que realizara aquella historia: “Entonces, me sobrepuse y me metí en este proyecto real-maravilloso que se desarrolla en los años 50 del pasado siglo, en una imaginaria ciudad de Matanzas, cuya tranquilidad se ve perturbada cuando una noche comienza a caer dinero del cielo, que unos malhechores intentarán recuperar”. Para El Chino, como todo el mundo lo conoce, es “una telenovela con una fuerte dosis de costumbrismo; una tragicomedia sobre la cual revolotea un halo de farsa, que espero atraiga al público”.

Director de la exitosa Al compás del son, escrita por Maité Vera, en ella Chiong logró rescatar en la ficción —género que gusta mucho al cubano— la música de los años 40 y 50, y también conmovió con su telefilme Apuntaladas, premio de la Asociación Cubana de la Prensa Cinematográfica en el Concurso Caracol de la UNEAC de 2009, entre otras piezas que ha dirigido con buenos resultados en la televisión cubana.

Con esas dos cartas —Gerardo y El Chino— las apuestas fueron a favor de una telenovela, si no espectacular, al menos atractiva para los televidentes. ¿Qué ha pasado?

A pesar de que parte de los asiduos a ese espacio querían algo para “desconectar”, Santa María del Porvenir no ha sentado a la gente frente al televisor como lo logró Al compás del son.

Que me perdone Gerardo pero, ¿cuáles son en esta propuesta los hombres y mujeres que se recordarán pasados veinte años como hoy hacemos con los personajes antológicos de Regina Duarte (Viuda Porcina), José Wilker (Roque Santeiro) y Lima Duarte (El Señorito Malta) de la propuesta brasileña Roque Santeiro? Opino que uno de los problemas es el propio guión; Gerardo pensó en 120 capítulos y tuvo que dejar la historia en 100. Para colmo, según explica El Chino, no llegaban a 45 minutos y por eso recurrió a su hermana Lucía, quien incorporó otras historias para alargar la telenovela. ¿Por qué no lo hicieron al revés y la dejaron a lo sumo en 40 capítulos?

Santa María del PorvenirHasta ahora (¡¡¡ojalá que levante!!!) lo que se cocina en cuestión de amores, contrariados o no, apenas da para unas pocas noches, ni tampoco se logrará enganchar a los televidentes con los ladrones y mafiosos.

A esta oferta se unen problemas de realización inconcebibles como la construcción del avión de ¿papier maché, madera o cartón? que se estrella cerca del pueblo. Para más desgracia, al otro día en la telenovela brasileña de turno (Insensato corazón) se precipitó “de verdad” un avión. ¿Acaso en vez de construir ese artefacto no se pudo hacer en 3D, o con una buena edición, tomando imágenes de los millones de avioncitos que se han estrellado ante nuestros ojos en películas de todas las nacionalidades?

Como hago cada vez que veo un programa televisivo me pregunto: ¿Cuánto costó esta propuesta? Estoy casi segura de que con lo invertido en ella se pudieran hacer con decoro dos telenovelas o teleseries.

Bueno, aún le queda tiempo en el aire, espero que el porvenir de Santa María ofrezca un vuelco para bien de todas aquellas personas que anhelan y luchan por una mejor televisión. Antes de que finalice volveré a comentar esta historia audiovisual.

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