Actualizado el 11 de diciembre de 2012

De dinámicas urbanas y caprichos estéticos

Por: . 5|12|2012

De dinámicas urbanas y caprichos estéticosI HISTORIANDO

En el contexto artístico cubano se ha dicho que la escultura es la cenicienta de las artes. La frase parte de un fenómeno real: la menor atención que la crítica especializada le ha brindado en reiteradas ocasiones, debido al franco declive que sufrió esta manifestación después de los años 80. Si se revisita el pasado se recuerdan las figuras de Rita Longa, los ensamblajes de Antonia Eiriz —línea continuada por Juan Ricardo Amaya— y artistas puntuales dentro de la manifestación como Osneldo García, José Villa, las obras en terracota de Mateo Torriente, o el vínculo arte-religión en las piezas de Juan Francisco Elso. Sin embargo, después se produce un largo silencio.

II DE DINÁMICAS URBANAS Y RECICLAJES ESTÉTICOS

En una de esas tardes de un calor irresistible, en plena Habana Vieja, sobre la acera del Capitolio Nacional se alzó, robusto y poderoso, un elefante conformado a partir de la suma de telas y madera. La figura, prácticamente inverosímil en aquel contexto era, ante todo, una provocación a la autoridad.

El estudiante

Al otro lado de la calle, el estudiante de Historia del Arte se deleita en el coqueteo con los códigos opuestos de lo establecido/ilícito. La obra quiebra el concepto de la depuración formal. El estudiante sabe que, en este elefante, al igual que en la araña que vio anteriormente, existe una estética distinta, “otra”, como ha aprendido; generada a partir de materiales sencillos. El empleo de elementos matéricos le remite al Arte Povera.

Al tratarse de una estética que seduce sin apelar al preciosismo y sin desatender el rigor en la ejecución, observa la pieza con seriedad. Comienza a realizar conexiones. Recuerda la araña que había sido situada en la Manzana de Gómez, frente al Museo Nacional de Bellas Artes. Por supuesto —deduce— es el mismo artista. Esta pieza lo remitió de inmediato a las obras de Louise Bourgeoise1 y a la producción artística de José Emilio Fuentes Fonseca (JEFF) debido a la recurrencia de temas zoomorfos para provocar un diálogo con el público. El estudiante sonríe, su instinto le deja claro que a pesar de existir un homenaje implícito, estas creaciones rebasan esta intención primaria.

El crítico

Le encanta la propuesta, le agrada que haya un cambio en el espacio y en la manifestación, de la galería a la calle y de la pintura a la escultura. No alberga prejuicio alguno contra la pintura, pero, en alguna medida, últimamente había visto pocas cosas sugerentes en escultura. Recuerda un texto muy atrevido hace unos meses: “se dice que la escultura es la cenicienta de las artes, eso debe ser porque no conocen mi obra”.2

Ante el elefante —si bien es cierto que está al tanto de todos los referentes a los que se ha hecho homenaje—, reconoce una estética libre de los vicios de la academia. El hecho de insertar la obra en una arteria principal de La Habana Vieja, de activar el espacio provocando una nueva dinámica social, lo cautiva. Ese arte que requiere del público, de ese tan aclamado receptor, para llegar a convertirse en una pieza completa, siempre le ha parecido atendible.

No sabe si este artista todavía abraza la ilusión de que el arte puede cambiar a la gente, como creía la vanguardia del pasado siglo, pero sí opina que, al menos, las prácticas artísticas pueden ser portavoces de los imaginarios sociales. “¡Ay, debería existir un evento para eso!”, piensa.

Un artista que no teme hacer homenajes, que se apropia de cuanto necesita en esa suerte de canibalismo estético tan a la usanza posmoderna no le sorprende; pero el emplazamiento fortuito, la identificación que generó inmediatamente y la escala de la pieza, sí las considera meritorias. El crítico ha visto en la obra el desafío, esa “bomba”, que no siempre encuentra en el arte contemporáneo. A la vez, por algún motivo esa Habana para un infante difunto le viene a la cabeza. “La pobreza tiene otro lenguaje”, es cierto. Enfrentar este tipo de creación que nace y va madurando en los márgenes de la institución siempre es un aprendizaje, una educación. “¡Ay Caín, qué razón tuviste siempre!”, medita.

El crítico, desde su experiencia, conoce que esta es una obra mutable desde que fue colocada en el medio urbano. Cada quien construye un significado en su cabeza, pero en la memoria colectiva, que es activada desde el contacto con la pieza, es donde se halla el acierto ¿Es una resistencia a partir del reciclaje, una recuperación de nuestros espacios citadinos? El crítico cavila, la Policía aún no ha tomado acciones acerca del elefante. El sol se hace más intenso, pero hay algo auténtico en esa obra que no le deja marchar. Es la conformación de un lenguaje distinto que parte de la no institucionalidad, del borde, para desde ahí lanzar un discurso de interacción. Lanzar y no solo decir, porque hay mucha energía contenida entre esas telas y tablas.

El crítico admira la paciencia, el ritmo de trabajo de este artista, y su destreza para el ensamblaje de tan diversos materiales. Este arte, hasta cierto punto participativo, que provoca disímiles posibilidades de lectura, le parece digno y atractivo como propuesta. Piensa que al artista le resta mucho camino por andar todavía, pero espera ver más de su obra en el futuro.

III UN ARTISTA AUTODIDACTA

En la esquina cercana, en una especie de trance entre el orgullo —al ver que las personas interactúan con la pieza— y el vértigo que causa la producción en los márgenes de la legalidad, el artista, observa. Su mirada registra las reacciones del público: la sorpresa, el disfrute del show que ha sido orquestado por la Policía, la curiosidad. Saluda a Christo3 y le hace una reverencia desde su esquina. Al igual que aquel, busca propiciar que el objeto sea visto de otra manera, indaga en el reconocimiento de los espacios públicos a partir de la intervención.

El artista pronto participará en un inventario en la Fundación Ludwig, en el que el público será otro y su homenaje se extenderá hasta el excéntrico lenguaje de Damien Hirst.4 “Siempre desde el coqueteo, la ironía y la apropiación”, me explica.

“¿Y cómo acabé yo, siendo la cómplice de tus actos ilegales?”, me pregunto.

Alcántara sonríe. La Policía no ha determinado qué hacer con el elefante, si esperar a que se caiga, como sucedió con la araña, o si moverlo de su lugar.

—Deberías filmarlo, ¿sabes? —me mira desde la sospecha— Lo digo porque es la manera de cerrar el ciclo de la obra, sin ello está incompleta.

—Tal vez.

—Oye, ¿y tú pasaste academia?

—No, soy autodidacta.

De dinámicas urbanas y caprichos estéticosIV LA ESTATUA DE LA LIBERTAD Y EL SECRETO DEL UNICORNIO (O DE CÓMO SE DIBUJA A MICKEY MOUSE)

Con el texto de Regalo de Cuba para Estados Unidos, justo frente al malecón habanero, se encontraba, durante la oncena edición de la Bienal de La Habana una Estatua de la Libertad concebida mediante el ensamblaje de madera y retazos de tela.

Ahora, también recuerdo la cinta Tin tin y el secreto del unicornio. ¡Ah, no! ese es el filme de Spielberg. En este caso, es un unicornio de gran escala la figura que ha invadido el patio del Centro Provincial de Artes Plásticas y Diseño (Luz y Oficios). ¡Ay, qué error… o tal vez no! Creo que sí existe un factor común: la historia en la cinta se construye desde el mito del unicornio que entrelaza a la familia y al barco, en la muestra,5 desde el carácter lúdico se hace una apropiación de la iconografía de Disney y de imágenes muy popularizadas como la Torre Eiffel y la Estatua de la Libertad.

El artista ha concebido la exposición con un carácter procesual: el boceto, la confección de la pieza mostrada desde la documentación visual, la filmación del traslado de la obra y su última fase, el diálogo con los espectadores en el espacio urbano.

En ambos casos, el elemento comercial es importante. En el primero, para garantizar éxito de taquilla; el segundo, porque aprovechando el llamado de atención que crean estos íconos y el efecto de extrañamiento que causan en el espectador al invadir el espacio urbano —en este caso artístico—, obliga al público a repensar, meditar sobre los espacios de interacción.

El hecho de partir de la elección del papel kraft como material para los bocetos tiene ya un significado para el resultado estético final, que lo aleja de las estéticas preciosistas y dulzonas. Es un proyecto acerca del re-empleo de materiales pobres para dar pie a un discurso sobre la resistencia ante la alienación que va creciendo cada día más en los ciudadanos.

Entre la risa de Mickey Mouse y aun con el enigma del unicornio me retiro. Dejo a Alcántara entre los curadores y el público. Creo que lo mejor de su trabajo está por verse todavía, pero que, dada su juventud va transitando por un sólido camino.

Tiempo al tiempo.

NOTAS

1. Escultora franco-estadounidense, gran figura del arte contemporáneo. Las arañas son un símbolo de su arte, focalizado en la relación que se establece entre la interacción del espectador con la obra y el espacio en que es emplazada.
2. Tomado de la invitación impresa de la exposición Los héroes no pesan, realizada en la Galería Teodoro Ramos Blanco en octubre-noviembre de 2011.
3. Christo Javacheff, artista búlgaro que se atiene a la tendencia del nuevo realismo. Su poética se centra en cubrir o empapelar espacios para generar una nueva percepción en el público.
4. Artista británico cuya poética se centra en la muerte. Su serie Historia Natural, en la que presentó animales muertos en formol, es una de las más populares.
5. Resistencia y reciclaje. Centro Provincial de Artes Plásticas y Diseño, Luz y Oficios, julio-agosto, de 2012.

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