Actualizado el 22 de diciembre de 2012

Premio Nacional de Literatura 2012

Leonardo Padura: ¿profeta en su tierra?

Por: . 21|12|2012

Leonardo PaduraDesde hace dos días los medios culturales de Cuba (y muchos fuera de ella) replican la información de manera incesante: Leonardo Padura Fuentes acaba de obtener el Premio Nacional de Literatura 2012. Un jurado compuesto por los escritores Reynaldo González (quien ganó también el Premio en 2003), Denia García Ronda, Marilyn Bobes, Cira Romero, Víctor Fowler y Jorge Fornet, optó por el novelista de Las cuatro estaciones entre las dieciocho propuestas que le fueron presentadas por diversas instituciones literarias del país.

El galardón —máximo que otorga el Instituto Cubano del Libro (ICL)— pretende “reconocer la obra de aquellos autores que hayan enriquecido el legado de la cultura cubana en general y de su literatura en particular”, y será entregado en ceremonia pública que tendrá lugar el 17 de febrero de 2013, en la Sala Nicolás Guillén de La Cabaña, como parte del programa de actividades de la XXII Feria Internacional del Libro de La Habana. Hasta aquí la nota, digamos que “oficial”.

¿Que el premio ha generado reacciones diversas? Nadie esperaba otra cosa. De Padura se ha dicho —no sin razón— que se ha convertido “en el escritor cubano más leído” de las últimas décadas y, a raíz del otorgamiento del premio, que “por fin se le confiere a un escritor vivo”. Esta última afirmación no es enteramente exacta; aunque Padura es el más joven entre los que han recibido hasta hoy la alta condecoración (el único nacido después de 1950) y el que mayor visibilidad ha mantenido en los medios, consecuencia tal vez de un ejercicio periodístico del que no ha renegado ni en sus momentos de mayor entrega a la creación literaria.

La llama de la polémica —que lo mueve a opinar lo mismo sobre béisbol o reggaetón que sobre la realidad cubana— ha permanecido “viva” en su quehacer intelectivo y puede que constituya la génesis del aludido comentario. No siempre se valora con entera justicia el papel que pueden (y deben) jugar los intelectuales en el inaplazable proceso de pensar la vida nacional, ni siempre salen al ruedo los intelectuales a desempeñar el rol que por naturaleza les corresponde.

En cuanto al aura de escritor contemporáneo “más leído”, la siguiente anécdota resulta explícita: Febrero de 2011, La Cabaña, XX Feria Internacional del Libro de La Habana. Frente a la Sala Nicolás Guillén —el más amplio espacio de presentaciones en todo el recinto ferial— se ha congregado una multitud que aguarda en silencio mientras reparten pequeñas tiras de papel conteniendo un número: el número que habrá de garantizarles la oportunidad de adquirir un ejemplar de El hombre que amaba a los perros en su edición cubana, cuyo “lanzamiento” está por ocurrir en el interior de la estancia. “En mi país no se ven estas cosas”, murmura junto a mí un camarógrafo extranjero, sin ocultar su asombro. Una hora más tarde, cuando los presentadores han concluido y el propio Padura ha pronunciado su pequeño discurso de ocasión, las puertas se abren y la avalancha humana entra en tropel, papelito en mano. Pocos pueden conseguir el volumen. De alguna manera, las cuatro centenas de unidades que debían venderse se agotan en cuestión de minutos. ¿Alguien recuerda un incidente similar relacionado con la publicación de un libro en Cuba?

Cuando se actúa con equidad, dando a cada quien lo que merece, se recibe puntualmente la aprobación ciudadana. El premio conferido a Leonardo Padura no solo prestigia al popular narrador, sino a las instituciones que lo respaldaron, al jurado que lo acordó y, en última instancia, a la literatura cubana, que termina por salir fortalecida.

El Caimán Barbudo —que no es “un interesante tabloide que tuvo incidencia en la vida cultural del país”, como aseguró el conductor de Para leer mañana (el programa de Canal Educativo) en reciente emisión; porque ni en sus días más oscuros ha dejado de “incidir” en esa vida cultural y acoger en sus páginas la polémica aguda— saluda con especial complacencia este premio: Padura también fue “caimanero” en una etapa de su vida que el propio escritor se ha encargado en numerosas ocasiones de recordar con afecto. Llegue a él nuestro abrazo.

Categoría: Artículos | Tags: | | | | | | | |

El Caimán Barbudo © Todos los derechos reservados