Actualizado el 11 de octubre de 2013

El Caimán Barbudo saca la cara

Por: . 8|10|2013

 

Rafael Grillo Junto a Francisco López SachaMartes 1 de Octubre, 4:00 PM. Sala Villena de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

 FLS: Ante todo me voy a hacer una autocrítica. En 1992 yo dirigía la revista Letras Cubanas, acababa de desaparecer El Caimán Barbudo, yo escribí en el colofón de la revista y dije: “el desaparecido mensuario cultural Caimán Barbudo”. En el 92, yo no tenía ninguna fe de que El Caimán Barbudo iba a resucitar; pensé que ya estaba muerto, como otras publicaciones de esa época que perecieron; había 72 publicaciones seriadas y creo que quedaron con vida 8 o 10 en aquel período tan terrible, cuando no se hablaba de la crisis del papel, sino de un eufemismo, que era la “multiplicación del papel”. No sabemos por qué pero era así… Lo cierto es que en realidad la revista que yo dirigía sí desapareció para siempre, el último número lo presenté en 1995.

Pero El Caimán volvió a renacer…, porque creo que quiénes lo realizan, quiénes lo hacen,creen en “la futura germinación del porvenir”, como decía Alejo Carpentier, y El Caimán se levantó de sus cenizas y volvió a ser la importantísima revista cultural que ha seguido siendo desde que se fundara a principios del año 1966. Desde entonces El Caimán Barbudo sigue siendo la revista por excelencia, diría yo, de cada nueva generación de artistas y escritores de Cuba. Históricamente le corresponde a cada generación emergente, ocupar o tomar por asalto El Caimán Barbudo, y al hacerlo están iniciando un camino diferente, para bien de la publicación y, desde luego, para bien de la cultura.

Este número en particular, me complació mucho, sobre todo porque reúne varias características históricas de la manera de hacer El Caimán Barbudo,

Creo que, ante todo, El Caimán Barbudo se caracteriza por presentar artículos de fondo o ensayos polémicos sobre diferentes aspectos de la cultura cubana o universal, por presentar escritores extraños o raros, por dar un espacio a la música, sobre todo a la música popular, por debatir cuestiones inmediatas del mundo cultural cubano y por proyectarse hacia nuevas perspectivas de la política cultural…Ese es el rasgo que domina hoy y que ha dominado al Caimán Barbudo, el rasgo que lo marcó en todas sus épocas, desde la época de Jesús Díaz, de Lina de Feria, de Omar González, de Osvaldo Navarro, de Paquita de Armas, de Alex Pausides, donde yo lo dejé, donde se detuvo en el año 92 y ahora desde la nueva época, en la cual ha vuelto a florecer.

Aquí está una Feria del Libro, la Feria de Antofagasta, excelente texto… Está manejándose aquí una manera muy original de presentar un informe de una Feria, que no es cuántos libros vendimos ni mucho menos… Es de  cómo entrar a un mundo cultural tan diferente, el mundo de Antofagasta, el mundo de las minas, el mundo del cobre, como diría Salvador Allende: “el suelo de Chile”, cómo entrar al desierto, cómo entrar a las poblaciones humanas en ese espacio y, sobre todo, cómo retornar a las grandes delegaciones cubanas, algo que también se perdió en los 90, y que, al parecer, la Feria de Antofagasta ha vuelto a resucitar.

“Soy porción —dice Rafael Grillo— de una cuadrilla de 12 cubanos invitados por los organizadores del evento; me flanquean Edel Morales, poeta y vicepresidente del Instituto Cubano del Libro, el laureado cuentista Emerio Medina; la autora de la novela Making of, DazraNovak; la escritora para niños y jóvenes Teresa Cárdenas; el historiador Elier Ramírez, especialista en el diferendo Cuba-EE.UU.; la musicóloga Nisleidys Flores y la investigadora Caridad Tamayo, de Casa de las Américas; la periodista Xenia Reloba, del Centro Pablo; el trovador Ariel Díaz, el poeta y crítico de cine Frank Padrón y Jaffa Valdés, del ICAIC, que aporta una muestra de cine cubano”… O sea, ahí sí hay una gama total, diversa, del espectro cultural cubano. Eso me agradó profundamente del texto y me agradó la escritura, yo se los recomiendo encarecidamente…

Voy a detenerme en el texto de Santiago Gamboa, a quien acabo de conocer en Mantua, en Italia. Allá dictó una conferencia sobre Roberto Bolaño, una excelente conferencia, y aquí escribe un texto polémico sobre Rayuela. Dice aquí Santiago Gamboa: “Me intriga que a pesar de su deseo explícito de dinamitar el concepto tradicional y autoritario de novela decimonónica, Julio Cortázar haya usado para los capítulos de argumento, en los que se sigue la vida de Oliveira, precisamente un narrador en tercera persona (¿por qué no desde el yo del personaje?). El mismo omnisciente de las novelas de Galdós del que Oliveira se burla…”

No, mi querido colega Santiago Gamboa está equivocado. Qué ocurre aquí: Hay una pequeña diferencia entre el punto de vista y el narrador. El punto de vista que utiliza Cortázar en las líneas de argumento es la tercera persona, es el punto de vista espacial: el narrador está fuera de la historia, en eso no hay problemas… Pero eso no quiere decir que el punto de vista sea igual al narrador; el narrador es otro, no es el de Benito Pérez Galdós, que habla un español castizo y que, además, es un narrador que entra en la conciencia de los personajes de otra manera. Cortázar se la está jugando con un narrador particular; para empezar, un narrador jazzeado, está trabajando continuamente la sincopa del jazz, está haciendo brincos continuos; es decir, buscando nexos musicales en la estructura de Rayuela, y él mismo lo ha declarado: Rayuela es una “jazzuela” o sea es una novela con la composición aleatoria sobre todo del cooljazz y del freejazz… Eso no lo tenía Benito Pérez Galdós, que no sabía ni bailar una zarzuela. Por lo tanto no estamos de acuerdo con Gamboa. En el resto del texto sí estoy de acuerdo con él, pero marco esta precisión porque me ha costado más de cuarenta años entenderla. No es lo mismo colocarse en un punto de vista que ser un narrador. Un narrador es un personaje, que, como me dijo un día José Soler Puig, hay que vestir, hay que calzar, hay que poner a hablar… Y cada narrador es diferente, aunque miren el mundo desde la tercera persona; compruébenlo leyendo a Hemingway, o leyendo a Flaubert, o a Tolstoy, para que vean la diferencia enorme que hay entre los narradores, y mucho más una novela tan audaz como Rayuela, una novela que rompió todos los códigos y que inició, indudablemente, la apertura hacia una construcción no aristotélica y no dramática del argumento.

Fíjense en la grandeza de RayuelaRayuela tiene principio, pero no tiene ni medio ni fin. La novela no se acaba, el último capítulo te remite a otro, por lo tanto el lector es quien realmente termina la novela. Es la primera vez en la historia de la cultura latinoamericana y posiblemente mundial, en la cual la comunidad del relato: escritor, autor, narrador, personaje y lector, entran a formar parte del argumento.

Por supuesto, viene para mí un momento importante, porque hay una excelente entrevista que le han hecho a Eduardo Heras León. Eduardo tiene una excelente entrevista, hecha por Revolución y Cultura hace más de 15 años, y ahora esta que le ha hecho Antonio Herrada… Qué me interesa, qué me importa que ustedes puedan asimilar aquí, de este texto… Lo primero, la confesión manifiesta de Eduardo de que en los últimos años de su vida le ha importado mucho más el magisterio que la creación. Con esto quiero añadir que para Eduardo Heras León “el magisterio es la creación”; por eso él puede decir: “ustedes escriben los libros que yo he dejado de escribir”, pero no los libros que yo enseño, no la manera que yo me proyecto como especialista como profesor y como pedagogo…

Lo importante de esta entrevista es el recorrido que hace Eduardo de cómo ha fundado una manera de hacer la enseñanza de la escritura, que era un fenómeno críptico, para la enseñanza en este país. En realidad, la Universidad de La Habana no forma escritores, forma críticos, forma teóricos, pero no escritores. El ISA (Instituto Superior de Arte) debió formar escritores, pero no los formó: formó pintores músicos, actores, directores de teatro, pero no escritores…

Entonces, el Centro Onelio Jorge Cardoso, históricamente, desde los últimos 15 años ha llevado esa tarea. En condiciones muchas veces precarias y difíciles, pero sobre todo con una enorme fe; la fe de que para ser escritor hay que hacer un buen lector y hay que preparar al escritor futuro en la lectura, en los códigos y las maneras enigmáticas de cómo leer un texto, de cómo conocer un texto, de cómo proyectarse como lector dentro de un texto para poder entrar a la dimensión de la escritura.

Creo que Eduardo ha hecho una labor inconmensurable para la cultura cubana. Nos ha dejado un camino que es necesario continuar, ampliar, desarrollar, puesto que, obviamente, es la primera vez entre nosotros que la formación del artista llamado escritor, es trabajada desde la perspectiva de la técnica y es trabajada desde la perspectiva del conocimiento empírico y teórico, luchando sobre todo por ampliar los horizontes, algo que está más allá de los textos teóricos. Necesariamente me encanta la entrevista, y desde algún modo desde aquí le estoy diciendo al chino que le aplaudo su mérito, y también su condición de maestro, de verdadero pedagogo.

Hay un cuento aquí de Elaine Vilar Madruga, muy interesante… Solamente les recomiendo que lean La pradera de Ray Bradbury, porque si no entienden La pradera no podrán disfrutar plenamente este cuento. Bradbury se anticipó a todo, en el año 52, cuando salió Crónicas marcianas y luego, en el 57, cuando salió El hombre ilustrado, cuando hizo el primer televisor virtual en tercera dimensión, donde los niños jugaban adentro del televisor… todavía no hemos llegado a eso, pero estamos a punto de llegar, ya eso estaba anunciado desde el año 57. En el cuento original de Ray Bradbury, los niños siempre quieren ver la pradera africana, y el padre se da cuenta con horror de que los niños están obsesionados con el olor a chamusquina de la selva, con los buitres, con los leones que se comen a los antílopes, entonces él busca un psicólogo y este dice: ciérrame el cuarto de juegos. Lo cierran, pero lo que el psicólogo no puede prever es que los niños tienen la clave mental para volver a abrir el cuarto, y el final del cuento es atroz, porque el león del cuento, el león virtual se está comiendo la cartera de cuero del padre; es decir, el padre entró y los leones de la pradera se lo comieron. Creo que hay todo un espectro simbólico en el texto de Bradbury, sobre cómo la audiovisualidad va a terminar consumiéndonos y creándonos como una especie de rehenes virtuales de ella misma.

Francisco López SachaHay un texto muy hermoso sobre Quiero una canción; no conozco el libro, me encantaría tenerlo, tiene algunos pasajes muy importantes…Pero no quiero pasar por alto algunas entrevistas que están en la línea de la entrevista a Heras León. He dicho que El Caimán se ha caracterizado también por hacer entrevistas muy audaces, aquí están la de Luis Morlote y la de Luis Silva. Voy a fijarme en la de Luis Morlote, especialmente en este párrafo: “Los cambios que hoy tienen lugar en el país obviamente también impactan a la cultura y se trata de seguir promoviendo y salvaguardando el talento, lo cual implica estimular y proteger la experimentación artística. En momentos en que se impone lo banal y lo superficial, la cultura y la creación artística en particular constituyen, sin duda, un ámbito de resistencia contrahegemónica.”

Sí, desde hace más de 55 años esa ha sido la política esencial de la revolución: el ámbito de resistencia contrahegemónica. Porque la hegemonía está en lo banal, la hegemonía está en la cultura de masas, desdichadamente nosotros somos una happyfew, la minoría feliz, la que está luchando desde adentro por establecer valores nuevos para la cultura cubana, la que está premiando al artista cuando es audaz y no cuando se adocena, la que está premiando el trabajo de tantos artistas y escritores en Cuba para lograr realmente sostener una sociedad en proceso de crecimiento.

Esa tarea es muy dura y muy áspera, cuando uno siente que todavía, a pesar de haber llegado a un público de lectores, no hemos llegado a la excelencia en la formación cultural, profesional e intelectual de nuestro país, entonces la tarea de Morlote es también la tarea de esta organización, de la UNEAC… Este fue ya un principio enarbolado por nosotros desde 1988, cuando Abel Prieto asumió la primera presidencia de la UNEAC, se reiteró en el congreso del 93, se reiteró, sobre todo, en el congreso del 98; y ha vuelto a reiterarse en el congreso más reciente. Es decir, no podemos bajar la guardia, de lo contrario no hay capacidad de resistencia; me gusta hablar en esos términos porque el concepto de “cultura de la resistencia” es un concepto que Graciela Pogolotti enarboló para explicarnos por qué la cultura cubana más moderna tuvo que luchar desde la resistencia en el siglo XX, para imponerse finalmente durante la revolución. Pero esta cultura que estamos haciendo hoy, sigue siendo de resistencia, no lo podemos olvidar… Y cuando van pasando los años, nos damos cuenta que la ecuación de los 60 fue una resistencia frente al mal cine norteamericano, frente a la cultura banal, frente a la superficialidad, etc, etc. Todos los grandes movimientos de la cultura cubana se han opuesto a eso, lo mismo la Nueva Trova, los movimientos del diseño, de la plástica, el cine cubana, el ballet, la danza contemporánea, han luchado por establecer modelos coherentes, modelos modernos, sensibles, contemporáneos, de cultura, por eso me parece importante esa observación de Morlote en este texto.

Como me sigue pareciendo importante, también, el criterio de Luis Silva de que se puede hacer realmente humor desde la seriedad… ¿Qué significa la seriedad? La seriedad significa tomarse en serio el trabajo de humorista, no entregarse a lo banal y lo superficial del humor, sino encontrar las causas profundas con las cuales el público puede reír y al mismo tiempo meditar, reflexionar, actuar. Realmente, él ha logrado crear un gran personaje, el personaje de Pánfilo Epifanio, ha vuelto a ser el personaje del pueblo otra vez, el personaje que le pone una asistencia de agua a la libreta de abastecimiento… Eso me parece una de las grandes metáforas de la cultura cubana, puesto que el objeto “libreta de abastecimiento” se está extinguiendo, como los dinosaurios, todavía no ha caído el meteoro que lo va a matar, pero prácticamente cada 6 o 7 meses le quitan algo, o unos espaguetis, o una libra de azúcar, o la sal y ahorita estará extinguido…, los huevos, ya le quitaron los huevos, nada más dan 5 huevos, ¡terrible! Entonces, Pánfilo Epifanio, allí, con su asistencia espiritual, para evitar que la libreta termine de derrumbarse, y con ello algo que yo no soñé cuando era adolescente; yo creía que algún día se iba a ir la libreta, sí, pero porque iba a haber mucho, no precisamente ahora, donde no hay mucho, y lo que hay cuesta muy caro. Realmente la historia nos sorprende, nos sorprende mucho…

Quiero hablar de dos artículos musicales muy, muy buenos…“¡Ponte pa´la música!”, excelente texto de Joaquín Borges-Triana, no solo por su valoración musical de un movimiento alternativo de música en Miami, sino por lo que significa que los músicos cubanos estén interactuando con nosotros desde allí, fuera de las presiones políticas y de las tensiones que provocó la derecha anticubana en los años 60, 70, 80 y todavía provoca. Lo importante es que ya hay una cultura musical seria, que está avanzando, progresando, que tiene el vínculo con Cuba y que se está metiendo en las raíces de lo cubano, o sea está ocurriendo lo que finalmente se predijo: Cuba está tomando la Florida, no al revés, no es la Florida quien está tomando a Cuba sino Cuba entrando a la Florida y tomando valores espirituales y culturales y rehaciéndolos allí.

Más allá, por supuesto, todo el trabajo seriecísimo de este artículo sobre las posibilidades que tiene la cultura hip-hop, la cultura rock, todo aquello que fue de cierto modo estigmatizado, marginalizado desde los años 60, cómo, sin embargo, está tomando cuerpo en los fenómenos contemporáneos de nuestra cultura. Yo soy de la opinión de que son “raíces profundas” que están volviendo a renacer; de que todavía no hemos terminado de recibir el aporte definitivo de África y, cada cierto tiempo, un movimiento musical nos despierta una zona oscurecida o marginal del mundo africano que no ha entrado aún a la corriente principal de la cultura cubana. Creo que el hecho de que el hip-hop se haya prodigado en la cultura cubana, es una victoria de esa raíz. La raíz española, a mi modo de ver, cesó, desde que cesó la dominación colonial, mientras la raíz africana estaba tan oculta que ahora realmente es que está brotando.

El texto de Humberto Manduley me llena de satisfacción y de placer. Todo el mundo sabe que yo escribo porque me gusta el rock and roll, si no existiera el rock and roll yo no sería escritor… Manduley hace un trabajo precioso sobre Metallica y hace una pequeña observación: “La fórmula —de Metállica— se concretó en riffs turbulentos, despiadados ritmos de batería y textos existenciales: thrash en su mejor esencia”. Siempre he recordado aquella canción que Paul McCartney compuso e incluyó en el Álbum Blanco que se llama “HelterSkelter”. Fue la primera canción metálica, la primera canción enloquecida, donde realmente la melodía cedía espacio a la competencia de la intensidad de la música y donde había una distorsión muy clara de los valores tradicionales, incluso de la propia música de The Beatles.

El trabajo de Metallica está orientado hacia una construcción de cómo el rock de los 80 tuvo que tomar otro camino, el camino anterior estaba viciado, había que abrir una nueva perspectiva para el rock. Me encanta que Humberto Manduley diga: “Mirándolo bien, Metallica y Rolling Stones comparten paralelismos”. Creo que sí, mirándolo bien comparten paralelismos, no solo por la edad, no solo por las posiciones musicales, sino por la crudeza de su música, por no hacer concesiones y por seguir trabajando un sistema de valores musicales que no son fáciles de captar. Están entrando en una extraña dicotomía con otras zonas de la música aleatoria, o zonas de la música concreta, donde ya el rock ha entrado a manos llenas y ha saqueado desde el sistema dodecafónico hasta todas las variantes posteriores de ese arsenal. Por lo tanto, el rock se ha convertido en un enorme tiburón que se está tragando todo lo que le rodea y lo está devolviendo en términos de rock.

Antes de entrar en los dos textos que me importan más de este número, hay uno en que Rito Ramón Aroche habla de Seamus Heaney. Hay un poema precioso de Seamus Heaney… Yo conocí a Seamus Heaney en Irlanda, era un hombre encantador, desdichadamente acaba de morir, era un gran poeta. Rito Ramón hace un estudio inteligente y muy interesante de su figura. Yo lo invité entonces a Cuba, pero tenía tan llena su agenda que me dijo: Tienes que hablar con mi representante, ya yo no sé ni cuándo voy ni a dónde voy, él es el que me lleva. Pero en principio estaba de acuerdo en venir, estaba de acuerdo sobre todo por la posición que siempre adoptó, de defender sus criterios como católico, sus  criterios como revolucionario y sus criterios como poeta, pues Heaney defendía la independencia de Irlanda del Norte, la defendía desde el catolicismo, pero la defendía con la sangre y con la vida.

Eran tan duras las circunstancias de aquel año cuando yo visité Irlanda del Norte, que yo quería tomar un cerveza negra, bah, quién no, pero el pub estaba en una calle que iba hacia allá… y los que me acompañaban, me dijeron: tenemos que dejarte solo, porque si mañana se enteran que nosotros hemos cruzado la línea del barrio protestante, amanecemos muertos. Entonces yo tuve que caminar hasta el pub y pedir una cerveza y tomármela solo, nadie me pudo acompañar, me dije: esto es lo que es un país ocupado, y no solo por los ingleses sino por las tensiones de la religión.

Aquí hay dos textos a mi juicio muy importantes: el texto “Arte y giro cultural” y el texto “Cambiar todo lo que debe ser cambiado” de Paquita de Armas. Son los que cierran de modo teórico la proyección de este número del Caimán. Hay un trabajo enorme, recomiendo que lo lean despacio, es un texto teórico denso, heavy… pero dice aquí: “En su ensayo de 1968, La crisis de la cultura, Hannah Arendt argumenta que el arte verdadero no tiene utilidad, y por eso no es parte de la acción política”. Bueno, en ese mismo año Julio García Espinosa estaba diciendo lo mismo en “Por un cine imperfecto”. ¿Y de dónde lo sacó Julio García Espinosa? Lo sacó de Walter Benjamín, que lo había dicho en 1938; es decir, que esto no es nada nuevo, no hay nada nuevo bajo el sol…

Según Arendt, “el arte y la política son esferas separadas, ya que la acción política, o tomar la palabra, implica medios o fines, mientras que el arte es autónomo y no necesita justificación”. Bueno, eso también lo dijo Aristóteles en el siglo V a.n.e, recuerden que Aristóteles escribió la Poética y la Política, y ahí estableció las diferencias entre la polis y la labor del poeta. Muy bien (sigue leyendo la cita): “Cuando el arte tiene como finalidad la política se convierte en propaganda (por ejemplo: el realismo socialista impulsado bajo el régimen Stalin). Para Arendt, lo que tienen en común el arte y la política es que ambos se llevan a cabo —usando un término posterior a Arendt— en la esfera pública.”

Bueno, esto dicho por Arendt, en realidad, ya la vanguardia lo machacó, machacó los conceptos del realismo, la política de Stendhal, las posiciones de avanzada, eso ya está dicho… Pero hay algo nuevo en el enfoque de este ensayo: “La cultura es, por lo tanto, una esfera de producción de significación que logró que el significado se multiplicara movilizando a todo un sistema de referencias culturales imbricado por un lado, en generar plusvalía económica y por otro, en la producción de la vida social: los estilos o formas de vida”…Estoy plenamente de acuerdo, o sea, la cultura se expandió: ha dejado de ser, diríamos, la médula de la manera de vivir del hombre, de construir un hábitat, de hacer costumbres, de crear arte, de hacer filosofía o religión, para convertirse en una producción de sentido. La cultura es la que da sentido a nuestras vidas. Ustedes deberán recordar, o si no vuélvanlo a leer, el comienzo de Calibán de Roberto Fernández Retamar que dice:

“Un periodista europeo, de izquierda por más señas, me ha preguntado recientemente: « ¿Existe una cultura latinoamericana?» Conversábamos, como es natural, sobre la reciente división entre la plana mayor de la intelectualidad latinoamericana y aquellos intelectuales burgueses o aspirantes a serlo, ante el fenómeno del caso Padilla. Yo pensé que podía formular la pregunta al revés: ¿Existen ustedes? —se refiere a los europeos— porque negar la existencia de una cultura es negar la existencia de nosotros mismos”.Ese inicio de Calibán es definitorio. Por lo tanto, ahora es eso, la cultura somos nosotros, negar la existencia de una cultura o de una “infoesfera”, como le llama este ensayo, es negarnos; por lo tanto hay que ver la proyección en el contexto de la “infoesfera”. (Sacha continúa citando el ensayo) “En el contexto de la Infoesfera, se ha dicho que el activismo político implica propagar y compartir el deseo de cambiar las formas de vida y que los movimientos sociales son los vehículos para cambiarlas”; o sea, sí estamos hablando de la cultura, obviamente se trata de ello.

Justamente, a continuación: “Cambiar todo lo que debe ser cambiado”. ¿Qué informa Paquita de Armas, con su particular lucidez de gran periodista? ¿Qué debe ser cambiado del cine cubano? Cómo el maravilloso proyecto que la revolución inauguró en marzo del 59 envejece, y no solo envejece, retrasa, demora los procesos actuales de la conducción del cine, porque ha cambiado el lenguaje del cine… Para empezar, ha cambiado la instrumentación del cine, ha cambiado el público del cine, el público del cine se ha atomizado, ya no es el público que va a los cines de la calle, sino que es un público que está viendo televisión por cable —los  que la tienen—, internet, cine en video, etc, etc… O sea, aquella multiplicación del público propuesta por Peter Weir y Grotowski en el teatro, está entrando al cine ahora, 40 o 50 años después. Por tanto se acabó el monopolio del cine, se acabó el monopolio de una industria que fabrica películas, ahora el cine lo puede hacer usted en su casa. ¡Ah!, búsquese quién se lo distribuya, porque ahora el cuello de botella no está en la producción, sino en la distribución y en el tipo de público a quien tú vas a dirigir ese cine.

El enfoque de Paquita es sobre el llamado G-20, muy simpáticamente, un G-20 cubano… Son 20 cineastas que están tratando de crear o fomentar una nueva ley de cine, y de crear condiciones actuales de producción para el cine, con lo cual se beneficie la cultura cubana, que es lo más importante… No es que haya que apuntalar el ICAIC (Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos): hay que ampliar las zonas de influencia que ya tiene el cine cubano, y crear estamentos nuevos, donde se reconozcan el trabajo de los productores, de los cineastas que no necesariamente deben tener crédito del estado, porque pueden hacerlo con sus medios, y nosotros podemos crear condiciones para que eso se reproduzca y tengamos variedad dentro de la producción de cine y diversidad cultural y cinematográfica.

Esta es la nueva pelea, este es un enfoque importante, porque hasta este momento, hasta este Caimán, la prensa cubana no ha dicho ni media palabra de lo que está pasando en las discusiones del ICAIC… Y es El Caimán Barbudo quién saca la cara por una discusión esencial para la cultura cubana… No vamos a olvidar que la única vez en la historia de esta revolución que un decreto del Consejo de Estado se viró para atrás, fue por el ICAIC, cuando se planteó aquella unificación del ICRT (Instituto Cubano de Radio y Televisión) con el ICAIC, entonces se paró mi querido amigo Senel Paz, como siempre, y dijo: “Eso es como si la RDA (República Democrática Alemana) hubiera anexado a la RFA (República Federal Alemana)”.

Rafael Grillo junto a Francisco López SachaBueno, creo que hay dos o tres detalles más… Está el trabajo sobre Julio César Peña que es espléndido, al que me referiré finalmente, por la vida y la muerte, esas extrañas calaveras a lo Posada, pero sobre todo por el pulóver que lleva la portada del Caimán, el título de una frase que terminó siendo una canción de John Lennon: “Working class hero”…

Creo que deben leer este Caimán y conservarlo; los textos publicados aquí son parte, por supuesto, de nuestra actual pelea cultural.

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