Actualizado el 27 de enero de 2014

Museo en peligro:

El Big Crush de la mediocridad

Por: . 24|1|2014

HongoMiren esta foto. Muchos dirán que es hermosa; algunos incluso, los más entendidos, pudieran compararla con una pintura de Jackson Pollock, y es que el desastre también puede ser terriblemente hermoso. Esta es la imagen de una colonia de hongos en un cartón de bagazo que funge (o, más bien, finge o fungus) como parapeto en una puerta clausurada del Museo Provincial de Historia Natural de Sancti Spíritus, producto de la humedad existente en el referido museo; humedad que ya ha destruido parte del inmueble y que amenaza con destruirlo totalmente si no se toman a tiempo las medidas pertinentes.

HISTORIA DEL INMUEBLE Y CONDICIONES ACTUALES

Este inmueble posee gran importancia por disímiles causas; la primera de ellas es su valor patrimonial. Esta edificación, dicen los historiadores María Antonieta Jiménez Margolles y Javier León Valdés en su libro Apuntes sobre las construcciones espirituanas (publicado por Ediciones Luminaria, 2009), tiene más de 200 años, ya que fue construida en el año 1812 por Félix del Camino, un relevante personaje de la Villa que era Administrador de las Rentas Reales. En 1965, según el referido libro, esta pasa a ser propiedad estatal y en ella se establecen diferentes instituciones, entre las que se destacan el Archivo Histórico Provincial y, actualmente, el Museo de Historia Natural Juan Cristóbal Gundlach.

Esta edificación requiere desde hace años una reparación de gran envergadura, debido sobre todo al deterioro de sus techos. Sin embargo, la Dirección Provincial de Patrimonio, entidad encargada de dicha reparación, nunca ha asignado un presupuesto para esto, por lo que la necesaria restauración ha sido postergada infinitamente.

Como consecuencia, el pasado 5 de junio se desplomó el techo de una de las habitaciones del edificio, aquella donde residía el Departamento Técnico. En este derrumbe no hubo que lamentar ninguna muerte porque en ese momento, milagrosamente, no había nadie en el concurrido local.

Han transcurrido más de tres meses del incidente y aún no ha habido ningún tipo de acción por parte de las instituciones y autoridades implicadas. Por causa de la inercia, se han extendido ya los daños y afectaciones a casi todos los locales del Museo, amenazando con destruir completamente el inmueble, perdiéndose de modo irreversible todo su valor patrimonial y cultural.

VALORES EN PELIGRO

Planetario de Sancti SpíritusOtro de los valores indiscutibles de la edificación es el valor cultural que posee. En este caso referido, evidentemente, a la cultura científica, un tipo de cultura que es, más que relegada, ignorada por la mayoría de los funcionarios de este sector en la provincia. En sus salas se exhiben restos fósiles, muestras de diferentes minerales. También se encuentran expuestos variedad de ejemplares de la flora y la fauna no solo nacionales, sino de otros lugares del mundo. También está enclavado en este sitio el conocido Planetario, uno de los tres que actualmente se mantienen prestando servicio en el país, el único fuera de la capital y que fue durante un tiempo (hasta la inauguración del planetario de la Plaza Vieja en La Habana) el único que prestaba servicio a la población. Esta es una verdadera joya completamente ignorada y menospreciada por los responsables de planificar y dirigir la cultura que se ofrece a la población. Al menos la cultura que se oferta institucionalmente, que, por suerte, no es la única, pero sí la mayoría.

Este Planetario fue fabricado en 1961 por la marca alemana Carl Zeiss, y si se mantiene funcionando es gracias a la dedicación, inventiva e inversión de varios astrónomos aficionados de la provincia. Mientras muchos otros, en Santiago de Cuba, Santa Clara, Isla de la Juventud, Pinar del Río y La Habana, han dejado de funcionar por falta de mantenimiento, piezas, robos, ciclones y mucha indiferencia, el de Sancti Spiritus sobrevivía; pero su deterioro reciente amenaza con dejarlo totalmente inoperable.

Filtraciones en las paredes y techos del inmueble se han ido extendiendo poco a poco a toda la construcción y amenazan con hacerla colapsar. Recientemente uno de los trabajadores de la institución recibió una descarga eléctrica al tocar el Planetario, debido a la humedad acumulada debajo del equipo, donde se encuentra soterrado su sistema eléctrico.

CULTURA CIENTÍFICA: IMPORTANCIA Y MARGINACIÓN

Para gran parte de los funcionarios de Cultura en esta provincia, ese término solo significa una cosa: “cultura artística”. Tal vez ni siquiera eso, pues habría que ver si no es cuanto menos un eufemismo decir que se está trabajando para la cultura de la población cuando la mayoría del presupuesto asignado para ello se invierte, por ejemplo, en contratar grupos de reggaetón y otras propuestas de seudocultura e incultura, que solo contribuyen a enajenar a las masas y volverlas cada vez más anodinas e irracionales. Mientras que, por solo citar un ejemplo, la Dirección Municipal de Cultura no puede asignar un presupuesto, aquellos míseros 1500 pesos por género, para pagar y, con ello prestigiar un poco, el ya desacreditado Premio de la Ciudad de Sancti Spíritus.

La cultura no es solo un par de maracas y tambor, y mucho menos, muchísimo menos, un grupito de adolescentes incitando a la cursilería y/o la necedad. Si el Museo de Historia Natural debe pertenecer a Cultura Municipal y Patrimonio, o si debe subordinarse al CITMA, no lo decide la población, como tampoco la población tiene la culpa de la desidia e insuficiencia de ciertos funcionarios de cultura; por tanto, la población no tiene porqué pagar un precio tan alto como lo es la falta de verdaderas ofertas culturales y la masificación de la ignorancia.

Se ha alegado siempre la “conveniente” justificación de la falta de presupuesto. Pero es sabido que no es esta la verdadera causa del problema pues, por ejemplo, hace unos meses se asignó un presupuesto para la restauración de los vitrales del museo. Después de la supuesta restauración, sin embargo, los vitrales quedaron tal vez en peor estado que antes de la misma, como los muestran las fotos.

Vitrales del museoTambién fueron asignados hace unos meses 3 mil C.U.C. para la reparación del planetario, cuando el primer Secretario del Partido en la provincia visitó el Museo. El referido presupuesto permitiría comprar lunetas nuevas y resolver otras cuestiones de mantenimiento del local. Posteriormente, se decidió que el dinero no se emplearía en el planetario sino en el acondicionamiento de la sala principal del Museo; finalmente, determinaron emplearlo en la impresión de gigantografías para colocar en esa sala. Es, cuanto menos, absurdo, invertir semejante cifra en gigantografías cuando el local donde pretenden colocarse, con todo el valor que posee, está en peligro de colapsar.

Toda esta situación es más grave aún si se tiene en cuenta que esta institución está enclavada en el área histórica de la ciudad y el próximo año se celebran los quinientos años de fundación de la Villa de Sancti Spíritus.

Si han invertido enormes cifras de dinero en la restauración e, incluso, reconstrucción total de parques, paseos, terminales de ómnibus, calles y demás, ¿cómo es posible que no se puedan asignar cifras significativamente inferiores para reparar otras construcciones aún más valiosas en varios sentidos? No es que no sean importantes aquellos, pero estas instituciones tienen bienes que, una vez destruidos, no son recuperables.

CAUSAS VERDADERAS

Ya se sabe que la cuestión no es de presupuesto, sino, sobre todo, de mala administración e incapacidad.

La exposición a la intemperie y a la humedad deteriora paredes, techos y pisos, amenazando a las piezas en exposición, mientras las depositadas en el almacén van sufriendo daños irreparables. El cóndor, los caimanes y cocodrilos, el majá de Santamaría, los fósiles de perezosos y muchos otros animales y plantas están en peligro de correr esa suerte.

También el planetario, donde niños de varias generaciones se han acercado por primera vez a las maravillas del Universo. Muchos de ellos sin olvidar jamás, ya de mayores, la magia de la noche estrellada bajo su cúpula. En el Museo se unen en perfecta armonía historia y futuro, dos cosas muy importantes para saber quiénes somos.

Jostein Gaarder dice en El mundo de Sofía que uno no debe perder su historia porque: “Solo así serás un ser humano. Solo así serás más que un mono desnudo. Solo así evitarás flotar en el vacío”. Pero también, para evitar todo esto, es necesario conocer nuestro lugar en el Universo, conocer al menos un poco como funciona este sitio extraño donde vivimos. Por eso no debemos dejar que la maledicencia, la mediocridad, o lo que sea, nos lo arrebaten, por eso debemos evitar que todo esto se venga abajo, se desplome como la gran implosión de la desidia, como el big crush de la mediocridad.

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