Actualizado el 11 de febrero de 2014

La Guantanamera tiene ¡tremendo guararei!

Por: . 10|2|2014

Logo Fiesta de la GuantanameraEn estos días en Guantánamo he despejado una X de casi cuatro décadas. Tendría unos 11 o 12 años, me debatía entonces entre ser cheo o pepillo. Le pedí a mima que le pusiera unas quillas al pantalón (el único de mis primeras fiestecitas) en las piernas, bien anchas, para que el corte tapara los zapatos, y estar a la moda de aquellos años 70 (bien duros tras la zafra que soñó diez millones). De todos modos ambos, cheos y pepillos, usaban aquellos pantalones campanas. Los cheos eran los “guaposos” con pañuelo en la mano, que bailaban con música cubana; los pepillos, una especie de hippies con botas rusas, que solo oían música en inglés. Unos añitos después me incliné por la pepillancia, con los socitos de la secundaria (El Edison, en la Víbora). Le poníamos la antena del televisor al radio para oír emisoras en el inglés que no entendíamos y nos jactábamos de estar oyendo la “dobeliquiueiyen” y la “sibíes” de “Meayami”. Mucho se habla ahora de la censura en Cuba a la música norteamericana en aquellos años, sin embargo recuerdo que en la radio cubana ponían mucho a los Jackson Five, Los Tentation, Barry White, Aretha Franklin, y otros de la música afronorteamericana especialmente. Cierto que mima y pipo me criticaban por ese “desvío ideológico” y me lo decían como secreteando, pero también es cierto que, por ejemplo, una emisora que ya no existe, Radio Liberación, tenía el programa Now donde se escuchaban clásicos de Deep Purple, Led Zeppelin, Chicago, Rare Earth, Black Sabbath, Rolling Stone y Earth Wind ande Fire, entre otros muchos. Yo lo ponía “a todo meter” en el balcón para “el niñaje pepillo” desde mi big radio (creo que era alemán) de los 60. Era un programa donde no daban crédito a las canciones, era una pieza y un bocadillo echándole a los yanquis, otra pieza y otro bloque antimperialista. Tanto lo escuchaba que recuerdo completo el texto inicial que acompañaba al tema de presentación, la antológica pieza “Now” interpretada por la cantante de jazz Lena Horne. El locutor decía: “Muchos pueblos y razas sufren el rigor del imperialismo yanqui, así, de este dolor hecho música, nace un canto de lucha: ¡Now, now, now….!” Así, con eco. Aquella pepillancia mía, fue a fusionarse con la Nueva Trova ampliando el diapasón hacia la Nueva Canción Hispanoamericana, con protagonismo de Serrat, Silvio, Chico y Pablito. Pero un tin antes de todo eso, gocé de la cheancia escuchando especialmente el nacimiento de Los Van Van. Aquellos primeros disquitos de vinilo, con piezas como “La Candela”, “La compota de palo” y el “Guararei de Pastorita” me llevaron a tirar mis primeros pasillos de casino entonando:

Pastorita tiene guararei conmigo, yo no sé por qué será.

Yo nunca le he hecho nada, ella es mi amiga del alma, la llevo con el corazón.      

No sabía en aquel tiempo qué era un changüí, ni que Pastorita era la suegra de la historia. De manera que por entonces (al menos en La Habana) tener “guara” o ser “guaroso” era algo así como tener sexapil para las muchachas; asocié siempre guara con tener buenas relaciones, ser popular y, por extensión, el guararei era como tener mucha gracia, popularidad. De ahí que no me encajaba del todo la idea del texto de la canción, lo interpreté más o menos como: Pastorita quiere tener un romance conmigo y no sé por qué, pues yo no le he insinuado nada, la quiero como amiga, simplemente. ¡Mira que he estado veces en Guantánamo y es ahora que vengo a conocer el verdadero sentido de guararei!: bronca, discusión, problema; casi lo contrario a mi “guara” habanera.

Y un tremendo Guararei ha sido para mí esta Fiesta a la Guantanamera, mirándolo desde las dos ópticas. Ha sido un evento de tremenda “guara” de público y un “guararei”, problema, elegir entre las múltiples propuestas culturales que se daban a la vez (con algún que otro cambio de horario), por lo que puedes participar en una actividad inesperada y perderte alguna para la que te habías programado. De tal manera tuve dos Fiestas a la Guantanamera: la de las actividades por las que pude pasar y la de las que inevitablemente me perdí.

Guantánamo es una vieja novia rejuvenecida, sus calles han cobrado nueva vida, arregladas y pintadas, con nuevos centros culturales, cafeterías, tiendas. Y no ha perdido la ciudad ese despliegue imaginativo de sus personas-personajes, con los que uno conversa y no puede distinguir el límite entre la realidad y la fantasía.

“Las tardes del Bardo siempre dan al parque como todo cuento viaja hacia un final”, escribí allí en 1995 y eso no ha cambiado: el parque Martí con su Iglesia es el centro de la vida guantanamera. En una de sus esquinas está La Primada, una cafetería (supercategoría) del chocolate y el coco, con Baracoa como eje de sus encantos. Todo tipo de bombones, cucuruchos de coco, dulces, bebestibles exquisitos y típicos con un trato de sus dependientes como si cada consumidor fuera un hermano (y ¡a buen precio MN!). La Indiana, un café especializado, no tiene increíblemente el brillo de antes; recuerdo que en pleno Período Especial, cuando todo estaba deprimido, era un rincón de envidiar; ahora estuvieron vendiendo café en el portal, rejita mediante. No sé por qué no abría.

Las tardes del bardo, ¡sí señor!, café retocado, elixir de saborear revelaciones.

La Indiana te exhibe, ¡cómo no!, todos sus rincones

Le sigues despacio y en sus seducciones, dejas los secretos y pierdes la edad.   

Retomo la vieja canción que hice en el 95, pues La Indiana estaba ambientada entonces por cuadros con dibujos arquitectónicos de los edificios y casas principales de la ciudad en épocas antiguas. Ahora, unas pobres pinturas revisten a esa Indiana, a la que le vendría bien su viejo vestido de ciudad —dicen que están guardados aquellos cuadros. Sería hermoso que, además, se escuchara allí únicamente música del oriente, auténtica: el son, el changüí, el bolero, para tomarse uno ese buen café en sintonía espiritual con el terruño.

En otra de las esquinas del parque hay una espaciosa Casa de la Trova “Benito Odio”, ambientada con fotos de los grandes de la trova tradicional y en cuyo portal se hicieron varios conciertos por los que pasaron trovadores y agrupaciones como Nengón Baracoa, Nengón de Imías, Estrellas campesinas, Universales del Son, y la actuación especial del Septeto Santiaguero, como quien dice, acabado de aterrizar de la Gala de Nominados a los Premios Grammy en los Estados Unidos, en la que están seleccionados por el CD Vamos pa la fiesta. Y sabroso fetecún el que dieron en el parque de Guantánamo, que puso a bailar en plena calle hasta al más pinto de la paloma.

En el espacio Bajo la Ceiba, también en pleno parque, desde las mañanas, actividades diversas con Danza Fragmentada, Ballet Folklórico Babul, Danza libre, El Guajiro y su Changüí, el grupo Amanecer, el Nengón Kiribá, y el ballet folklórico mexicano Quetzal de Libres, por destacar algunos. El parque tuvo desde el primer día gran ajetreo con actividades deportivas, para niños, para la tercera edad, en fin, para todos.

Para destacar de este Guantánamo revitalizado, dos construcciones bastante recientes de alto monto: el Teatro Guiñol y la sede de Danza Contemporánea, ambas como suele decirse “con todos los hierros”. Así mismo, aunque no tuve tiempo de entrar, la Casa del Changüí “Chito Latamblet”, lujosa instalación y la sede de la Tumba Francesa.

Llegué allí invitado por Alba Babastro del Centro de Comunicación para la Cultura, para realizar fundamentalmente un par de acciones: lógicamente, presentar la revista El Caimán Barbudo y por un proyecto en el que estoy muy empeñado, y siempre que me invitan a una provincia lo llevo: una especie de taller, ilustrado con videos, sobre el Movimiento de la llamada Nueva Canción, incluyendo en él a la Nueva Trova Cubana, desde los años 60 hasta nuestros días. Se trata de un movimiento musical de la mayor importancia especialmente para la América Nuestra (y Nueva) que estamos construyendo la izquierda latinoamericana, en el que está en juego, incluso la supervivencia humana. Mi propuesta es exponer ese proceso de la canción que llega con gran fuerza a nuestros días, y que los medios masivos ignoran en el mundo porque los dueños, los poderosos, lo impiden; y en Cuba porque la ignorancia nos corroe tanto en medios masivos como en instituciones culturales (o en buena parte de ellos, para ablandar un poco el potaje).

Fiesta a la GuantanameraLos grandes valores de la canción universal son desconocidos (o un ruido remoto) para gran parte de nuestra población, por ello creo de importancia vital llevar videos musicales para que le gente vea (no pocos por vez primera) a verdaderos íconos como Charly García, Violeta Parra, León Gieco, Elis Regina, Chico Buarque, Alí Primera, Mercedes Sosa, Bob Dylan, Milton Nacimento, Víctor Jara, Gilberto Gil, Teresa Parodi, Fito Páez, Víctor Heredia, Joan Baez, Luis Eduardo Aute, entre cientos más, o fenómenos muy actuales como Dame pa matala y La Cantera de Venezuela, Cultura Profética de Puerto Rico, Bajo Tango Fondo, Arbolito, Raly Barrionuevo, Liliana Herrero, o Arika, de Argentina, los españoles Pedro Guerra, Ismael Serrano, los mexicanos Alejandro Filio, Lila Downs, la chilena Camila Moreno… Todo un movimiento revolucionario de la canción, que arrastra grandes multitudes, que fusiona el folklore con el jazz, el hip hop, las sonoridades caribeñas, la música electrónica; en fin, un movimiento que está bullendo volcánicamente en nuestra América, por la fuerza musical, por la calidad de esas poéticas, que exponen un pensamiento profundo, liberador, contestatario, como corresponde a ese nuevo continente que estamos tejiendo.

A Cuba están viniendo muchos de esos valores, y pasan asombrosamente como semiclandestinos; este ha sido un año en el que han venido grandes figuras de Hispanoamérica, desde Fito Páez (el único del que la TV transmitió su concierto, gracias al Festival de Cine, y que tuvo resonancia en la población). Desde aquel 5 de diciembre de 2012 en el teatro Carlos Marx, tras Fito han arribado: Jullia Zenko, Luis Gurevich, Liliana Herrero, y Teresa Parodi (cuatro de los más importantes nombres en la música argentina actual (con todos los premios imaginables), Ismael Serrano de España; jóvenes destacados como Amaranta y José Alejandro Delgado y Leonel Ruiz de Venezuela; de México, Lila Downs y, más reciente aún, Alejandro Filio. Cantores de la mayor relevancia cultural no solo en sus países, y apenas un puñado de gente se enteró (menos mal por Michel Hernández en Granma y el Centro Pablo que ha invitado a buena parte de ellos).

No quiero decir que visitas como las de Álvaro Torres (nacido en Perú) deban ser ignoradas; se sabe que, gracias a la globalización mediática y sus objetivos desmovilizadores, resultan fenómenos inoculados masivamente y no queda más remedio entonces que decirse como Martí: “Para la gente común, su poco de música común, porque es un pecado en este mundo tener la cabeza un poco más alta que los demás, y hay que hablar la lengua de todos, aunque sea ruin, para que no hagan pagar demasiado cara la superioridad. —Pero, para uno, en su interior, en la libertad de su casa, lo puro y lo alto”. Ahora, una cosa es darle un espacio a este tipo de entretenimiento vacuo, y otra, que me deja patidifuso, es que cuando vienen los de verdadero calibre cultural, pasan —como dice el poeta— sin saber que pasaste.

Y ese Martí, que nos tira de la manga, dijo en esa misma carta a su adorada hijita María Mantilla: “A mi vuelta sabré si me has querido, por la música útil y fina que hayas aprendido para entonces: música que exprese y sienta, no hueca y aparatosa: música en que se vea un pueblo, o todo un hombre, y hombre nuevo y superior”.

Todo el que tiene en sus manos la posibilidad de extender luces del arte, debería, si no tiene a José Julián Martí cerca, al menos actuar para esperar su vuelta. Vivimos en un país con una política cultural (generalizadamente tergiversada o ignorada), con todas las posibilidades estructurales para que no tengamos que guardar en la intimidad del hogar la música-arte, y abandonar al pueblo a su buena suerte dándole pan y circo. Creo que la Revolución ha expandido el conocimiento y la dignidad en proporciones tales que una labor mínimamente atinada de los factores que propician, promueven y divulgan la cultura, daría como fruto un vuelco en esa alta contaminación sonora de nuestro medio ambiente. Ya sé que “la pelea es de león pa mono y el mono amarrao”, pero no por ello me bajaré de Rocinante. Y, por cierto, Guantánamo fue un excelente rincón de La Mancha, para esta cabalgata.

Me ofrecieron el video bar del cine. Allí estuvo un grupo de creadores de la radio y la TV; expuse durante más de 3 horas los materiales, debatimos ideas y, lo mejor, copiaron luego en sus computadoras cerca de 500 gigas de videos y discos de esa canción de autor universal y cubana; pues lo mismo que pasa con los grandes músicos de allende los mares sucede con los del patio; grandes valores de la canción de toda la isla son desconocidos. Estuve en la emisora Radio Trinchera Antimperialista, fui invitado a un programa y ellos copiaron la discografía que llevé.

Igualmente presenté El Caimán Barbudo, en descarga con trovadores del terruño. Con el público que repletó el patio del Centro de Promoción Cultural, debatimos en encendida discusión sobre el ambiente cultural alrededor de nuestras publicaciones. Especialmente interesante compartir la presentación con Carelsy Falcón, editora de la revista El Mar y la Montaña que aglutina la creación artística y literaria de la ciudad. Debo subrayar que tanto Alba Babastro del Centro de Comunicación para la Cultura, como el Director de Cultura Provincial Arturo Valdés Curbeira, participaron activamente en todo lo que hicimos, aportando con ideas y propuestas. Estuvieron no solo en lo que estaba programado, hasta improvisamos, con su ayuda, descargas con trovadores, entrevistas, visitas y en todas conté con el entusiasmo, y la participación de ellos. Dígase, por ejemplo, una noche con los muchachos del proyecto Barra Abierta, que emprenden músicos y trovadores de Guantánamo con invitados diversos de otras provincias del Oriente y que tiene un concepto parecido al de Interactivo. Se nos ocurrió a las 8 de la noche y apenas 40 minutos después estábamos empezando aquel encuentro, con audio y todo. Por la manera en que interactúan tanto Alba como Arturo con los creadores del terruño, uno siente el buen trabajo; y de ahí que esta Fiesta a la Guantanamera, más allá de cualquier inconveniente o pifia que uno pueda apreciar (como en cualquier evento de tales dimensiones), es de admirar que no hubiese una presentación que no tuviera el más auténtico sentido cultural.

Baile del ChanguiVer calles e instituciones de toda la ciudad proponiendo arte genuino a todas horas, incluyendo la música grabada de ambientación, es un hecho a resaltar, y que prueba que cuando se convoca a los creadores bajo el signo de la cultura auténtica, el público acude masivamente. Y estamos refiriéndonos tanto a un bailable como a una conferencia o encuentro de historiadores, o conversatorios sobre temas diversos. No pude participar en la gran mayoría, pero supe de primera mano, por los doctores Mildrey de la Torre, Ana Cristina Pereda y Juan Jesús Guanche, protagonistas de muchos de esos encuentros, que la participación en cantidad y calidad de intervenciones, fue de alto vuelo. Casi me vi con ellos solo en el hotelito El Tropical (de atención y condiciones realmente sublimes).

Menciono algunos de los eventos teóricos, que ya por los títulos dan una idea de los temas que centran el evento: Taller de reflexión sobre la ciudad y otro sobre la violencia cotidiana; Simposio sobre el patrimonio de los pueblos del Caribe; conferencia de “El patrimonio inmaterial en Cuba”, Mesa Redonda: “Identidad y Cultura: Los afrodescendientes”, “Las políticas culturales del Estado Cubano. Historia y actualidad”. Estos y otros que incluyen un foro interactivo, muestran la diversidad, profundidad y utilidad de esta gran Fiesta. Que incluyó además, actividades infantiles, deportivas, científicas, presentaciones y venta  de libros.

DEL PATIO Y LA CHANGÜICERA

Un punto bien alto y que le dio un sello de originalidad a esta edición de la Fiesta a la Guantanamera, fue el rescate de una tradición perdida en el tiempo, la Peregrinacion San Lazarina. La idea nació de un proyecto de la doctora Adelaida Gómez Blanco doctora, autora musical, investigadora, su hermano un destacado músico e investigador Ramón Gómez Blanco (Mongo) y el compositor, y estudioso también de la cultura Warner Norman Roberto. Adela y Warnes han ganado como autores premios de música del Carnaval, del Festival Martínez Griñán de sones, y concursos de música infantil.

Tras el impacto de la Peregrinación se fueron concatenando encuentros, le propuse a Adela una conversación y ella llevó a Warner a la entrevista; la charla fue tan rica que partimos luego hacia el Hotel Guantánamo donde tocaba Mongo con sus Universales del Son, y de ahí nos fuimos hasta el Genedis, Centro de Ingeniería y Diseño que celebraban el día del arquitecto con una fiesta que incluía una conferencia de Mongo sobre los orígenes del son urbano y montuno, el changüí, el nengón… en fin una charla en la que va mostrando videos de los más antiguos de nuestra música, algunos realmente joyas que ni sospechaba que existían. Doblemente interesante, por la comunicación con la gente del expositor y porque el público eran trabajadores en plena fiesta, lo cual presuponía un estado anímico no apto para una conferencia —que, de contra no fue corta—, sin embargo: hipnotismo, y al final le cayeron a preguntas. Su grupo fue el intro de ese encuentro, poniéndola muy sabrosa: “cuando suena mi changüí hasta la tierra tiembla”.

Pero retornemos a la conversación con Adela y Warner. Lo primero fue indagar por esa peculiar institución cultural: El patio de Adela y el caverchelo.comb”. Lo del patio se entiende, pero ¿qué es el caverchelo? Pues un nuevo instrumento musical que fusiona la marímbula, el guayo y el cajón. Lo toca lo mismo acompañado a un solista que un trío o una agrupación. Lo inventó hace diez años el músico Pedro Caverdós Pérez. El nombre funde el inicio de su apellido Caver y el final del que construyó el primero Sigfredo Taqueché.

Por el Patio de Adela han pasado músicos y personalidades internacionales, poetas, artistas de la danza, de la plástica, declamadores, y el acento especial está en los ritmos tradicionales del terruño, el changüí, el nengón, el kiribá, el son montuno. De esa espesura cultural han salido libros de investigación, un cancionero de changüí, discos, investigaciones, conferencias; en fin que se trata de toda una institución cultural que, además ha realizado actividades con los enfermos vinculadas a Salud Pública.

 LA PEREGRINACIÓN SAN LAZARINA

 Peregrinacion San LazarinaLo que me cuentan Adela y Warner: La Peregrinación surge del profundo estudio de las tradiciones de Guantánamo. Según testimonios de más de 90 años, por allá por 1936, un hombre llamado Julián, sacaba para la calle, en el mes diciembre, un San Lázaro gigante, y lo paseaba por el barrio de la Loma del Chivo. Otros sacaban imágenes de otras vírgenes y santos para rendir cultos. Todo este peregrinar iba acompañado de toques y cantos orales.

Propusimos a los organizadores de la Fiesta a la Guantanamera retomar aquella peregrinación con un sentido profundamente cultural, en el que el pueblo interactúe con sus músicos en plena calle y recorra ese barrio, tan mal mirado por prejuicios que han ido levantando una leyenda negra de marginados, y que no reconoce los valores y expresiones de la gente más humilde. El estudio ubicó las casas de las figuras del arte, del deporte, los combatientes de la clandestinidad, de la Sierra, los Internacionalistas en África, en fin, los hijos más destacados del terruño; hasta un mambí. Lamentablemente, por alguna autorización que faltó, no se pudo hacer la señalización con los combatientes, pero las glorias del arte, especialmente de la música y del deporte, fueron reconocidos con cartones que se fueron colocando en las puertas de las casas donde vivieron esas personalidades; en los casos de fallecidos se les agregaba una cruz. Para la próxima edición se podrían mejorar las señalizaciones. Fuimos casa por casa, pidiendo autorización a los actuales dueños y todos estuvieron de acuerdo.

Así, el 4 de diciembre, poco después de las 3 de la tarde, La Loma del Chivo, vio arrollar a sus hijos, tras un San Lázaro, a golpes de toques, danzas y cantos. La conga fue arrollando acompañada del grupo folklórico Hilda y sus Orishas. Por el camino fueron intercambiando con agrupaciones de diversos formatos, la gente improvisó oraciones que pedían con especial énfasis salud para todos;  se fueron sumando transeúntes y vecinos durante los kilómetros del recorrido y terminamos más de 300 personas.

La Peregrinación salió de la calle Agramonte entre Paseo y Narciso López, allí viven Faustina Santana Pileta, enfermera que practica el sincretismo, y la madre Rufina Campintur. Tienen un altar en su casa, muy reconocido en el barrio. La primera parada fue en la calle Serafín Sánchez y Narciso López, zona importante de folklore de Guantánamo, allí están la Casa del Changüí “Chico Latamblé”, el local de la Tumba Francesa y el British West Indian Welfare Center que agrupa a los descendientes anglófonos y caribeños, donde tocan el Órgano Oriental de Guantánamo, Los Orientales del Son y La Tumba Francesa.

Nos detuvimos en Antonio Saco entre Paseo y 1 Norte, donde vivió el músico Lalito Ascencio, que creó la primera charanga francesa en Guantánamo. Después se siguió hasta la calle Sol entre Paseo y 1 Norte; donde existía un foco changüicero en el que Juan Crech realizaba sus famosas fiestas del changüí, que comenzaban por la mañana y se extendían hasta el otro día. Allí cantaron Las flores del Changüí.

Se hizo una paradita en la casa de la familia Arango, rica en folklore musical y donde se tocaba siempre un bembé el día de San Lázaro y eran músicos de la Conga del Chivo. De ahí arrollando hacia la calle donde se unen los soles, Jesús del Sol y Sol Prado; nos recibió La Conga de la Loma del Chivo dirigida por Gumersindo Salazar. Nos detuvimos frente al Cabildo Naná Burujú, con un toque de bembé. En esa esquina se tocaba rumba. Después siguió la peregrinación hasta Sol y Aguilera, donde estuvo el bar Santa Bárbara en que realizaban sonados bembé. Luego calles Oriente y Prado donde hubo un foco de bembé Chinti, y otro foco más adelante en casa de Fina donde se realizaban cultos sincréticos los 17 de abril. La siguiente parada en la arteria de Oriente entre Narciso López y Jesús del Sol, allí vivió el famoso changuicero Francisco Masó. Vivieron igualmente otras dos señoras de la Tumba Francesa, Clara Terry, conocida como la reina de la tumba y la primera reina del carnaval de Guantánamo, llamada Maruja Fuentecilla.

Importante punto el de Paseo, entre Sol y Oriente. Allí vivió hasta febrero de este 2013 en que murió, Soledad Urgellés. En su casa está el San Lázaro más grande de Guantánamo, nada menos que el que salió en 1936 en la primera peregrinación. Cuando fallece el señor del cabildo, se lo dejan a esta mujer conocida como Naná Burujú, que era una palera fuerte. Increíblemente los hijos no practican cultos y de ahí que no logramos en esta edición tener el permiso para encabezar la actividad con esa imagen original de culto, pues ellos tienen que hacer unas consultas primero. Allí iba mucho Elio Revé, fue en esa casa donde Revé con su orquesta completa dieron su último toque en nuestra tierra. Fue impresionante aquel día con Revé y su orquesta. Poco después ocurrió el accidente fatal.

La peregrinación fue cobrando intensidad y se detuvo en Paseo y Sol, en la casa Puché, promotor cultural que creó la primera agrupación infantil de nuestra música guantanamera llamada Los príncipes de changüí. Seguimos a Paseo entre Serafín Sanchez y Antonio Saco en casa de Muñeca, foco cultural donde se tocaba bembé en la fecha de San Lázaro. Y cerramos en el mismo lugar donde comenzó la Peregrinación, con un wemilere (fiesta de permiso de Shangó), donde la danza, los cantos y rezos cobraron gran intensidad.

Debo subrayar el apoyo de la Sociedad Abakuá, de Luis presidente de la Asociación Yoruba y el vice presidente Hugo Carbole. Así como toda la colaboración de Cultura Provincial. No se me puede olvidar Ramón Moya importante artista naif que hizo un performance, caracterizado como un San Lázaro y peregrinó con las ñañaras y muletas de principio a fin.

Muchas cosas no nos salieron como queríamos, faltaron algunas agrupaciones, eso mismo de las señalizaciones tan modestas y que nos faltaran los nombres de los combatientes, algunos pequeños desajustes en el horario y la promoción, así como variaciones en el itinerario, pero abrimos un camino, en el que el barrio se sumó con entusiasmo y orgullo de sus personalidades, vivas y fallecidas, de su música, su folklore. Creo que La Loma del Chivo está orgullosa de sí misma, y las miradas hacia ella irán mudándose de ese reojo, hacia la admiración.

Las tardes del bardo hoy tienen de Ausencia

pero están a salvo del olvido  

porque las almas ya se han querido

aunque esas tardes no vuelvan más.

Con esa nostalgia cierra mi canción de 1995 y con aquellas almas cargué de nuevo intensos días, en los que tenía al chofer, José Acosta García, como loco, pues no paraba de un lugar para otro; debo decir que, lejos de molestarse, cuando me veía con pena de tanto “quemar ruedas” entre el ir y venir, él me sugería ideas, y me repetía que no mirara horarios, que él estaba listo cuando hiciera falta. Así mismo tuvimos a Alba con ojeras al final, de tanta actividad fuera de programación. Y estos son algunos ejemplos de lo que se antoja como un pueblo en función de su fiesta, a la guantanamera, o sea —como me aclararon varias veces— a su manera. “…A la guantanamera” no quiere decir fiesta dedicada a la mujer, o a la famosa canción, sino fiesta que se hace a la manera de ellos, y ciertamente, Guantánamo tiene un evento que muestra sus múltiples, sus mejores, sus más populares y auténticos rostros de una manera única.

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