Nuestra Belleza Latina:
En busca de la mujer florero
El patriarcado logró sobrevivir, y aún dominar, gracias a la ignorancia impuesta, los sistemas políticos, la religión, un núcleo ancestral de costumbres encaminadas a confiar los poderes económicos a los hombres, el consiguiente machismo, los postulados conservadores difundidos por disímiles vías y ¡los medios de comunicación!.
Gran parte de responsabilidad, hoy día, le atañe a la industria musical. Un video clip de Daddy Yankee es más nocivo o tóxico que el tristemente célebre libro Cásate y sé sumisa (2013), de la italiana Constanza Mariano, todo un escándalo en Europa pero convertido no obstante en superventas. Ahí la autora planteaba ideas como estas: “Comprobarás, te lo puedo asegurar, que un hombre no se puede resistir a una mujer que lo respeta, que reconoce su autoridad, que se esfuerza lealmente en escucharlo, en dejar a un lado su propio modo de ver las cosas, que se muerde la lengua, que acepta por amor recorrer caminos muy distintos a los que ella hubiera elegido de estar sola”.
Igual culpa la tiene la producción televisiva. Transcurridos 104 años de que Clara Zetkin proyectase un futuro de dignidad para el sexo femenino, en la II Conferencia de Mujeres Socialistas, de Dinamarca, las productoras regionales —las cadenas mexicanas al mando, en la franja más soez de dicho quehacer— continúan la fabricación en serie de telenovelas cuyo ritornello argumental es la “caza” de un buen partido masculino. A esos abominables culebrones latinoamericanos se suman, en medio de la involutiva época del reality, exponentes como Nuestra Belleza Latina (NBL), concurso de Univisión —principal cadena televisiva en español de EUA—, cuya octava temporada siguen ahora mismo (vía USB Flash o discos agenciados merced al sacrosanto “paquete” semanal) decenas de miles de personas, sobre todo mujeres, en la culta Cuba, donde tanto se ha hecho por defenderlas y concederles el papel que les corresponde.
El espectáculo tiene su cuartel general en Miami, algo en verdad nada fortuito. Cual con razón sostiene el filósofo Fernando Buen Abad Domínguez: “A diferencia de otras farándulas, la de Miami es tributaria de una tradición golpista cultivada a la sombra de los peores intereses comerciales y criminales, de las peores mafias que la historia yanqui ha hospedado y prohijado. Su Alma Mater monetaria sostiene maridajes ideológicos con la moral burguesa de la hipocresía, de la doble moral, de la traición, del crimen organizado, de la prostitución y de todo lo que el capitalismo es capaz de infectar en su carrera demencial por acumular riquezas y humillar a la mayoría de los seres humanos. Y se exhiben sin pudor en los medios que la burguesía les presta.
“La industria del entretenimiento más grande del mundo está en EEUU, y (…) generó un beneficio de unos 726 mil millones de dólares en 2013. Y cuanto más se acerquen a esa cifra los ‘famosos’ de Miami, más poder acumulan para ponerlo a los pies del imperio que les provee casa, nacionalidad e identidad en el reino de los mercachifles. Para acercarse, lo más que puedan a las cifras mayores, son capaces de vender a su mismísima progenie si alguien les prometiera aplausos en las cloacas de la estulticia (…) Esta es una forma de explicar por qué, tarde o temprano, en vivo o a distancia, todos van a parar a Miami, con las mismas empresas disqueras, televisivas, radiofónicas y editoriales. Eso explica por qué todos están montados en el mismo tipo de espectáculos (repetitivos hasta la náusea) el mismo tipo de música, canciones, temas y mercadotecnia. Eso explica por qué todos distribuyen igual, piensan igual, se visten igual y comparten la misma, milimétrica mediocridad servil. Se han convertido en una costra tóxica de la industria cultural de masas plagada por parásitos que gritan, desde su uniformidad mercantil, que son cada uno originales, distintos y únicos seres tocados por la mano de dios. Y chantajean a los pueblos de mil maneras. No importa cómo se llamen, cómo se disfracen ni qué argucias inventen… hasta su mejor faceta humana esta intoxicada por la moral de mercachifles, incluida la misión publicitaria de dar limosnas, hacerse pasar por buenas personas o acariciar a los niños huérfanos.. En Miami tiene asiento la farándula más denigrante, que es antología del horror burgués y que se ha vuelto, cada día, más cínica mientras se exhibe en nombre del arte, la cultura y el ‘entretenimiento’. Una verdadera aberración”, dice Buen Abad.
Durante la temporada al aire de NBL, se llenarán los bolsillos Maybelline, Colgate, Optic Whitey Subway u otros patrocinadores, con el gran negociazo (millones por publicidad) que es este show falocentrista en busca de la mujer florero, en el cual se escara la autoestima de ellas debido a la humillante preceptiva que las sitúa como excluibles sino se adecuan a los cánones o ideales fabricados por el mercado para sí, en donde incentivan “el racismo, el machismo, el erotismo manipulador, la competitividad darwiniana exagerada, el miedo e inseguridad y otros mensajes que la literatura científica ha mostrado claramente que crean gran número de patologías”, para decirlo con las justas palabras de Vicenç Navarro, catedrático de Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra y profesor de Public Policy en The Johns Hopkins University.
La plataforma ideológica del programa es sórdidamente clara, tanto que asusta. La definió uno de sus jurados, Osmel Souza a The New York Times: “Yo digo que la belleza interior no existe. Esos son temas que inventaron las no bonitas para justificarse”.
Literalmente de un plumazo, el ridículo bicharraco se pasó por la piedra un concepto basal relativo a lo filosófico, lo ontológico y, sobre todo, a la sensibilidad humana. ¡Saint Exúpery, te han corregido, alguien quien llama gordas, feas, descaradas o poco talentosas a las concursantes!
Por supuesto, no puede ser otro el cuerpo ideológico del programa. En esta mamarrachada están buscando, santificando, vendiendo el prototipo viciado de la belleza burguesa, de la mascota domesticada que “adorna” la consabida casa de muñecas (pobre Ibsen, ¿para qué te adelantaste a tu tiempo, si se continúan produciendo aberraciones como estas?
Las mujercitas “cultivadas” del tristemente célebre reality de Univisión, quienes se pasean en cámara como si estuvieran en una feria ganadera, deben poseer una levísima pátina de conocimientos sobre insignificancias; de manera que no luzcan mal cuando sus maridos ricos las presenten en sociedad. El espacio viene siendo el correlato del galán rico en la reaccionaria telenovela latinoamericana. O sea, el redentor, el salvador, quien les permitirá a ellas sus gustos y les conseguirá regalos si se atienen a dos elementos fundamentales: tener un buen trasero, saber donde se ponen los cubiertos en la mesa y poseer tacto para menear el rabito en premio a su opulencia regalada o conquistada a base de ostentar las virtudes menos perdurables, para demostrar su alegría, su agradecimiento. Son la versión humana de Hachiko, aquel perrito que esperaba cada día a Richard Gere en la estación, en el largometraje homónimo.
En los culebrones de Telemundo, Cenicienta entrega el pie al príncipe de turno; mientras que en NBL lo entrega al carruaje (el automóvil y billete con que premian a la nicaragüense, venezolana o salvadoreña ganadora; mientras millones de sus mismas edades pasan hambre, se prostituyen o mueren al intentar llegar al norte de México a bordo de La Bestia, el tren de Caronte). Tan anacrónico, falaz y manipulador que da ganas de vomitar.
El imperialismo mental roba y tergiversa el sentido de los nombres. NUESTRA BELLEZA LATINA, la verdadera y no la manipulada en el set de NBL en La Florida, está en el gigantesco reservorio de riquezas y tradiciones del continente, en la historia de mujeres como Manuelita Sáenz y Mariana Grajales, en las doctoras cubanas en Brasil, en las fabulosas intérpretes que cantan en el himno de lucha Latinoamérica de Calle 13, en las que lucharon en las calles caraqueñas contra la revuelta financiada y preparada por Washington contra la Revolución Bolivariana, en las Madres de Plaza de Mayo.
NUESTRA (VERDADERA) BELLEZA LATINA se encuentra en la poesía de Gabriela Mistral, el canto inmenso de Violeta Parra, la voz de viento triste de Chavela Vargas, las letras de Dulce María Loynaz, un bolero de Miriam Ramos, el brazo de María Caridad Colón, las mujeres guerrilleras de los frentes de liberación, las decenas de millones de centro y suramericanas que luchan día a día por llevarles un bocado de comida a sus hijos. Es esa la auténtica; y no un producto de fórmula preparado por los estrategas del mercado para mcdonalizar al sexo femenino.
Espacios como NBL han conducido a innumerables casos de depresión y suicidio de muchachas (“gente descartable”, les llaman) desesperanzadas porque sus conformaciones anatómicas no forman parte de cuanto se entiende y preconiza como “lo ideal”, es decir los conocidos estereotipos de belleza beatificados.
Amén de proyectar una imagen de mujer despersonalizada, sin más identidad que carnes voluptuosas puestas al servicio de otros, como parte de un proceso de cosificación que las termina reduciendo y mostrándolas dependientes y vulnerables a la aprobación ajena, programas de este tipo juegan de forma miserable y cruel con la mentira embellecida, con las falsas ilusiones. Lo resumen bien el pensador español Antonio Fernández Vicente en su ensayo Caridad y envidia televisadas: “Pensemos por ejemplo en esos concursos eliminatorios como La Voz o Tú sí que vales. El formato es siempre el mismo. Para dejar de ser un don nadie, para SER, obtén el reconocimiento público a través de la adaptación a unas reglas del juego excluyentes por principio. Luchando unos contra otros y siendo evaluados, desechados para siempre. Unos pocos triunfarán y los demás continuarán instalados en la miseria”.
Gabriel Lerner, editor del sitio HispanicLA, consideró en artículo sobre NBL que “calificar y evaluar a las chicas por besos a un sapo, meterse en una nevera, escalar paredes y modelar sobre una estera en movimiento serían formidables para aspirantes a trabajar en un circo, o como bomberos. Eso nada tiene que ver con un concurso de belleza femenina. No tiene ningún sentido y además raya en la ridiculez. Lo peor es que quienes pasan estas pruebas de habilidades circenses luego no pueden señalar en un mapa la ubicación de su propio país”.
Categoría: Artículos | Tags: Belleza Latina | Calle 13 | Madres de Plaza de Mayo | Telemundo | Univisión











1 charlie.. 24|4|2014 a las 12:08
Realmente no hay cubano que no siga cada domingo el reality show Belleza Latina, y el que no…consigue el paquete de programas y lo disfruta luego en la comodidad de su casa.
Sè que el show molesta a algunos, por frivolo, superficial, banal, en fin…pero como bien dice el articulo anterior se llenan los bolsillos, los patrocinadores…pero los detractores a este tipo de concursos se llenan la boca para hablar mal de estos, aùn cuando tienen tantos seguidores, incluso en Cuba, pais que NO TOLERA los concursos de belleza.
Nos pasamos la vida entera criticando todo lo que viene de afuera, acaso nosotros seremos màs efcicientes y haremos cosas mejores???
2 JUAN. 25|4|2014 a las 14:29
Charlie que rebueno esta tu comentario,es verdad que vivimos solo para criticar pero estoy seguro que hay miles de hogares cubanos que no se pierden una edicion de este gran concurso de belleza,cada cual hace lo que puede hacer,esta bueno de tanta critica
3 charlie.. 26|4|2014 a las 11:26
Hola Juan…el comentario lo ha leido mucha gente, amigos, compañeros de trabajo, lo màs lindo de todo es que todos coincidimos en que ademàs de “duro” nos dimos cuenta que el autor del mismo, es un detractor nato de este tipo de concursos, arremetiò de lleno con todos los adjetivos negativos posibles en su vocabulario en contra de estos.
Una compañera me dijo, es cierto lo que dice el articulo, pero lo veo pues me entretiene, algo que no sucede con la TV cubana…
Como ves?
4 fciudad. 27|4|2014 a las 13:14
Deseo titular a mi comentario “Fealdad mental que se propaga y asesina” y a pesar que corro el riesgo que muchos no lo lean, creo pertinente hacer un alto en mis tareas hogareñas de domingo y expresar algunas ideas.
La televisión capitalista e imperialista (y no me refiero solo a la estadounidense, sino a otras que en el mundo tienen igual carácter) es por definición una “industria”, que comparte muchas de las características básicas o elementales con su cercana: la del cine. Una de estas características, diría yo que la neurálgica, es que cuando una “receta” funciona en ofrecer ganancias, por mínimas que éstas sean, debe repetirse (sin cansancio alguno) para generar, como alertaran Marx y Engels, mayor plusvalía a costa de cualquier precio.
Es lamentable, que la televisión capitalista (y ahora aclaro que el calificativo no es para criticar sino para diferenciarla de otras que necesariamente no son de este tipo, sean mejores o peores de acuerdo al parecer de quien lo valore) está llena de estas recetas y que por demás se propagan de una cultura a otra por sostenerse no en los elementos externos de la cultura de las naciones y los pueblos; sino en los internos del pensamiento humano básico, en su psicología primaria, en lo biológico de más bajo nivel en nuestra especie. Estas recetas no acuden al conocimiento científico o el nivel cultural del espectador, sino que se burlan de estos y se asen de lo más común entre todos los hombres, que dicho sea de paso no es privativo de la especie humana: el reflejo condicionado de estímulo – respuesta.
Dije arriba que es lamentable, pero por supuesto que lo es para quienes como yo, estas recetas son un insulto tanto a la especie biológica a la que pertenecemos, como a los miles de años de evolución, como también a los sabios que nos han iluminado el camino hasta el presente, como a la propia inteligencia de quiénes observan tales “productos”. Para muchos otros pueden, y de hecho lo son, excelentes programas televisivos. Este es el caso de “Nuestra Belleza Latina” (NBL) una receta compartida por “La Voz [del lugar X]”, “Don Francisco presenta”, “Caza talentos”, entre una lista interminable. Todos conllevan la condición de recurrir mentalmente a un reflejo condicionado donde el estímulo es lo externo, lo fácil, lo que no debe analizarse mucho, lo tonto para ofrecer la respuesta de descanso, risa, tranquilidad, no existencia de problemas. En fin, para absorber toda la atención del espectador, hacerle creer que no tiene otra cosa de que preocuparse que de divertirse, ser feliz, olvidarse de todo. En una palabra: “enagenarlo” por completo.
Sobre esta magistral receta se ha fundado la industria del ocio televisivo a semejanza del modelo industrial de Taylor de especialización y subdivisión de las tareas en una cadena de producción capitalista. Los magnates de la televisión lo aplican en sus “shows” y sus actuales “reality shows” al reducir al mínimo la necesidad de pensar en lo que presentan y casi que solo pedirle al que observa que utilice las funciones basales de su gigante cerebro. Así también por estímulo – respuesta trasmiten e instauran las nuevas marcas, productos, estilos, cánones, patrones no solo del consumo, sino de la cultura en general. Y luego muchos dicen que son los países socialistas los que “imponen” modelos donde quiera y a todos.
Es cierto que muchas y muchos cubanos, a través del “paquete”, obtienen este tipo de programas y otros similares como “Caso cerrado” (donde no se ridiculiza más al latinoamericano porque ya no es posible bajar más en la escala humana). No obstante, no creo que sea porque en Cuba no hacemos este tipo de shows (que irían contra lo que enseñamos en las escuelas, contra lo que hemos creído y defendido en los últimos 55 años, contra lo que quiso Martí, contra lo que criticaron Varela, Luz Caballero y muchos otros cubanos dignos); sino porque hoy en la televisión cubana aún se siguen gastando recursos para producir otras obras televisivas, que a pesar de no ser tan denigrantes, dejan mucho que desear de su estética y su diseño artísticos, que no atrapan inteligentemente al espectador (y no para solo alimentar sus instintos básicos y su enagenación) y que por lo tanto generan un rechazo y la búsqueda de cualquier otro producto que ocupe el tiempo y no cuestione tanto el intelecto.
Estos programas llegan a cautivar a buena parte de la población cubana, porque no se fomentan en la televisión nacional programas donde se hagan concursos, pero sobre otros principios de respeto y enaltecimiento de la especie y en particular de la mujer. Sucede además, porque dedicamos muchas veces los pocos recursos que tenemos a productos televisivos descontextualizados, con guiones deficientes, banales y poco representativos de las problemáticas actuales que tiene la sociedad cubana.
Es en estas ocasiones donde me pregunto por qué si tenemos una universidad de las artes, un instituto superior de diseño, una escuela internacional de cine y televisión, con cientos y miles de estudiantes de las especialidades que tributan a un medio masivo de comunicación y transmisión de cultura, no logramos aún como nación mejores productos televisivos. A dónde va a parar lo que le enseñamos en las escuelas a nuestros niños y jóvenes si luego la televisión, el teatro, el cine, las artes plásticas, la radio, y el resto de las artes en sus distintas manifestaciones no refuerzan ese mensaje y lo hace desde lo ético, lo inteligente, lo respetuoso y lo virtuoso.
“Nuestra Belleza Latina” puede y debe ser lo que el jurado (denigrante como el propio concepto del programa) y el equipo de producción del show creen que es la mujer latina, o peor aún, lo que hacen creer a millones de latinoamericanas que deben ser para considerarse bellas. Revolviéndose en sus tumbas deben estar desde las cientos de indígenas de nuestro continente que murieron luchando contra los colonizadores europeos, hasta las más felices y orgullosas compatriotas y hermanas féminas cubanas y extrajeras que se sienten bellas y dignas de no retroceder en el tiempo y disminuirse a insectos o canes para el dominio del sexo opuesto.
En mi caso personal, mi madre, mi hermana, mis amigas y un montón de mujeres con la que comparto a diario, son bellas no porque posen ante una cámara de televisión y les quede ajustado al cuerpo la última prenda que “Passarella” haya puesto en boga de la moda; sino porque abnegadamente han sobrevivido a las dificultades, han aportado y aportan al mejoramiento de sus coterráneos, se superan y autosuperan a sí mismas cada día y saben dar y recibir amor. Eso es belleza, porque son propiedades que hace amarlas, infundiendo en mí un deleite espiritual al poder verlas, conversar, ayudarlas y dignificarlas por siempre.
5 charlie.. 28|4|2014 a las 9:51
Muy buen comentario el de fciudad, ver màs arriba.
Pero al final seguimos criticando cuando se trata de mostrar la belleza de la mujer ya sea latina, europea, africana o lo que sea.
No me queda claro si lo que critican es el show como tal o que se exponga la belleza de la mujer latina.
Los concursos de belleza datan de la dècada del 50, el primer Miss Universo se celebrò en el 1952, antes se celebraban los Miss Mundo, que son los concursos de belleza màs importante en el orbe.
Cuba no escapò a estos, y tuvimos participantes en ambos concursos hasta el año 1960 en que la hoy directora de Teatro Buen Dia Flora Lauten concursò a nombre de Cuba en Miami Florida ese año 1960, despuès no hubo màs Miss Cuba, al menos no en la Isla (las razones son obvias).
Sè que hay muchos detractores de estos concursos alegando la retrograda y càduca razòn que las mujeres son vistas como objetos sexuales..
Acaso se han olvidado nuestros detractores de los audiovisuales cubanos actuales donde se muestra una imagen de la mujer nada favorable y bien denigrante??
Sin embargo eso no se critica y , se siguen produciendo…al parecer eso a nadie les molesta..
Con relaciòn a la opiniòn de fciudad, coincido cuando expresa que contando nosotros con la Universidad de las Artes, el Instituro Superior de Artes, las Escuelas Nacional de Arte, la Escuela de Cine y TV, me pregunto:
Por què entonces no se aprovecha lo aprendido por los graduados para ser aplicado en nuestra TV???
Què es lo que està pasando con nuestra programaciòn televisiva que los televidentes siguen prefiriendo aùn programas como los que menciona fciudad en su post..
Què pasò con los programas de participaciòn y Concursos en la TV cubana???
Hay muchas preguntas y muy pocas respuestas al respecto, aùn cuando se habla y se habla de mejorar nuestra programaciòn televisiva, porque es insatisfactoria.
Creo que cuando seamos capaces de hacer cosas mejores que las que “tanto criticamos”…entonces la critica de veras serà màs valedera.
Gracias!!
6 Grace. 28|4|2014 a las 13:22
Bueno, bueno… a veces nos callamos la opinión, por estar rodeados de amigos o conocidos -que aunque tengan muy mal gusto, apreciamos de alguna forma- Creo que es realmente vulgar el show de nuestra belleza latina, y no podemos culpar a quines lo disfrutan, se necesita una preparación cultural o al menos un buen referente, para valorar el programa.
Alguien dijo en un comentario que –entretiene- yo no logro pasar de los 15 minutos frente al televisor, es realmente grotesco y a mi entender aburrido, repetitivo.
Criticaban al autor del artículo, por la sobre-crítica, como si existiera tal cosas, lo malo es malo, sencillamente y La belleza Latina creo que encabeza la lista.
Se ha convertido en una epidemia en los hogares cubanos, a pesar de lo educativa de la televisión cubana, -sin hablar de la música, que están acabando con el buen gusto musical de las nuevas generaciones en programas como Colorama y Piso6…entre otros muchos- pero no es una píldora para curar, harían falta muchas otras cosas para la enseñanza.
Ese es mi criterio, apoyo a los que critican CON TODA LA RAZÓN DEL MUNDO A NUESTRA BELLEZA LATINA!
7 mla. 29|4|2014 a las 15:57
Es cierto que estos shows no son más que una gran maquinaria capitalista, donde la populariad esta dada por cuanto el público está dispuesto a pagar por verte ganar, y por supuesto, la que más expoga una vida personal cargada de traumas y caos y aunque su coheficiente intelectual sea muy bajo pero tiene unas hermosas pompis que se muevan bien en una pasarela al ritmo de la música, ganará sin dudas.
Premia a la más bella y a la que esté más dispuesta a deshumanisar su alma ante miles de personas rompiendo cualquier barrera entre lo cuerdo y lo absurdo.
SIN embargo…. ¿quien no lo haría? estamos hablando de 200 000.00 dolares en efectivo más otras bondades que se le brindan a la ganadora.
Sin duda cualquira que reunan al menos el mínimo de requisitos se presentaría.
ASI QUE MI AMIGO EL ESCRITOR, te recomiendo que cambies el tema, no pierdas el tiempo tratando de cambiar el justo malo o bueno de la personas o criticando programas foráneos que en nada perjudican y dedicate hacer artículos mas constructivos, como por ejemplo, que necesita la TVC para lograr la aceptación de su público que tanto lo necesita.
Para que quede claro esos programas ni me van ni me vienen, pero cuando tengo la oportunidad de verlo lo hago sin pensarlo, porque a pesar de todo entretiene.
8 diame. 29|4|2014 a las 16:01
todas las muchachas esperamos con ansias que llegue el domingo para ver el esperado show y conocer a quien eliminan, es algo emocionante los retos y que decir de los vestidos y los zapatos . soy una fan de nuestra belleza latina
9 diame. 29|4|2014 a las 16:05
lo que no me gusta es que critiquen pues no saben que es lo que hay en cada unas de estas muchachas
10 charlie.. 30|4|2014 a las 9:11
El show es eso…un show y nada màs, no està hecho para romperse la cabeza pensando què està bien o què està mal…
No he visto en el programa una mala palabra, ni nada agresivo, ni falta de respeto, ni groserias…
alguien las ha visto?
Sin embargo los audiovisuales cubanos actuales estàn repletos de todas estas cosas negativas y nadie se preocupa por eso!!
Los cubanos seguimos criticando todo, y si viene de afuera…mucho màs!!
Por Dios!!..què mala maña!!
11 mla. 30|4|2014 a las 10:24
A DIAME, lo único que veo en estas chicas es un talento frustrado y un alto nivel de desesperación tanto económico como emocionalmente, pero no importa, es mucha plata, hay que probar suerte, aunque se se rían y me ridiculicen frente a todos.
Recuerda que ese es el objetivo del programa
12 charlie.. 2|5|2014 a las 9:45
El show va dirigido sobre todo a Amèrica Latina y el caribe, que son quienes màs consumen este tipo de programas, no dejo de reconocer que puede existir frivolidad y banalidad en el mismo…es parte del show…pero ademàs hay que ponerse a pensar que tanto en Amèrica Latina y el Caribe hay muchas personas de muy bajo nivel cultural y que encuentran en este tipo de programa un entretenimiento facil, demasiado ligerio dirìa yo..pero bueno, què hay de malo??
Esas chicas, ganen o no tienen un futuro asegurado en algo que les gusta, pasarela, Tv, comerciales etc..y para eso no necesitan ser doctoras en ciencias ni master en nada…
No todo tiene que ser tan serio ni tan perfecto…ademàs todo el mundo sabe que el dinero es lo que vale y funciona en este tipo de show!!, no importa què recursos se utilicen para lograrlo!!
13 charlie.. 13|5|2014 a las 9:58
Y bueno, la Cubana Alina Roberts quedò fuera de las 4 finalistas, yo supongo que por un problema de estratègia para no hacerle la competencia a la puertoriqueña Aleyda Ortiz, de seguro le ofrecieron a la cubana un buen trabajo en Univisiòn, que al final era lo que ella estaba buscando.
Sin dudas la corona se la lleva Aleyda Ortiz..
Saludos a todos los seguidores de este reality show!
14 charlie.. 19|5|2014 a las 9:51
Gana Puerto Rico la 8va corona de Nuestra Belleza Latina.
Aleyda Ortiz se coronò anoche como la nueva Belleza latina.
15 charlie.. 5|6|2014 a las 11:34
Muy buen comentario el de Tomyone, al menos veo que tiene los pies muy bien puestos sobre la tierra, sus conceptos estàn muy claros, auqnue a muchos no les guste.
Es muy cierto, con criticar al capitalismo y todo lo que de èl se deviene, no va a cambiarlo…acaso ellos tendràn intenciones de hacerlo? querràn ellos renunciar a su sistema??…por què entonces pretendemos hacerlo nosotros??
Tenemos siempre la desafortunada maña de criticar todo lo que de allà viene, sin embargo, como consumimos nosotros todo lo que de allà nos traen, incluyendo la tele y sus programas banales y superficiales y todos los adjetivos que quieran utilizar.
Deberiamos nosotros ser màs eficientes antes de criticar lo que otros hacen.
cada quien hace lo que le sea màs rentable, nosotros deberiamos hacer lo mismo.