Actualizado el 27 de agosto de 2014

Marx, Martí, Engels, Fidel, Gramsci… y las “cosas de intelectuales”*

Por: . 25|8|2014

Ilustración tomada de http://buscaturepuesto.com.ar/general/24-febrero-dia-mecanico/ (Mecánico 2)Con cierto asombro leí el texto «Gramsci y las “cosas de intelectuales” » de la colega Mayra García Cardentey, en Juventud Rebelde. Me lo mandó ayer un filósofo, estudioso del INTELECTUAL italiano; por ello escribo estas líneas unos días después de la fecha de esa publicación: 9 de agosto del 2014.

Quienes me conocen saben que soy una lectora de filosofía por placer. En 1990 se publicó Moro, el gran aguafiestas, mi modesto homenaje a Carlos Marx. Tengo en mi computadora, avanzando de “a poquito”, El general sí tiene quien le escriba, un acercamiento biográfico a Federico Engels. Por tanto, “alguito” he leído de filosofía y filósofos.

Quizás siga con un texto sobre Antonio Gramsci, un marxista consecuente en una época en la que tanto la izquierda como la derecha, por razones distintas, trataron de acabar con el marxismo. Digo esto no por vanidad intelectual… y, a propósito, sí soy una INTELECTUAL, como deben considerarse todos los periodistas, porque ¿acaso no ganamos nuestro pan trabajando con las ideas, divulgándolas, defendiéndolas?

Pero a lo que iba: Gramsci saltaría del pedestal en el que está colocado si leyera cómo se utiliza su pensamiento para contraponer a intelectuales y obreros.

Esa intención ya ha merecido numerosos estudios, ensayos y libros de prestigiosas figuras que se han pre(ocupado) por el ser humano al margen de la profesión que ejerza o su nivel cultural.

¿Quién va a poner en duda el razonamiento de Gramsci: “Cada hombre, considerado fuera de su profesión, despliega cierta actividad intelectual: es un ‛filósofo’, un artista, un hombre de buen gusto, participa en una concepción del mundo, tiene una consciente línea de conducta moral, y por eso contribuye a sostener o a modificar una concepción de su entorno, a suscitar nuevos modos de pensar”?

Habría que ser muy inculto o ingenuo (me niego a pensar en mala intención) para a partir de este texto juzgar a los intelectuales. Mi colega Mayra dice:

“Mi primo, muchos como él, quedan degradados por estos «seudointelectos», más preocupados por la proyección, por el estatus, que por la propia creación.

“Algunos integran esa ralea de demagogia letrada, que se legitima por encima de aquellos ¿«ignorantes»? que no distinguen entre música clásica y de cámara, que se quedan dormidos en una función de ballet, que no saben quién es Borges, Ernesto Sábato, o pronuncian mal Michael Foucault.

“Personas como mi primo son subvaloradas por algunos aliados en subgrupos, que lejos de fundar, como la verdadera intelectualidad, deslindan pequeños feudos de falsa cultura, de aparentes particularidades y con ínfulas de superioridad, que niegan lo multiplicador, lo que indique «plebe y masa», como si no hubieran sido los plebeyos los que tomaron La Bastilla.”

¿Por qué Mayra no nombra a esas personas que integran “esa ralea de demagogia letrada, que se legitima por encima de aquellos ¿«ignorantes»?”.

Leyendo este texto y los comentarios que generó en Juventud Rebelde, me pregunto dónde quedan parados Marx, Martí, Engels, Mella, Villena, Fidel y todos los que, siendo INTELECTUALES, echaron rodilla en tierra con los desposeídos? ¿Alguien osa decir que estos grandes hombres no son INTELECTUALES? No creo que se puedan escribir estas líneas si se ha conocido a Cintio Vitier, Teresita Fernandez, Humberto Arenal, Fernando Perez, Senel Paz, Ernesto Daranas y tantos y tantos hombres y mujeres de letras, vestidos con la sencillez de lo inmenso.

Me preocupa sobremanera un texto como Gramcsi… y las “cosas de intelectuales” en un momento que Cuba exige unidad de todas y todos, no importa credo, oficio, opción sexual, color de la piel… porque si queremos salir de la situación actual todos tenemos que halar juntos. Nada que separe a los nacidos en esta isla contribuye a mejorar su situación, al contrario.

 

*Estas palabras fueron escritas por nuestra redactora Paquita Armas Fonseca el pasado jueves 14 de agosto, a propósito del trabajo de la periodista Mayra García Cardentey aparecido en Juventud Rebelde, con fecha  anterior también a la publicación de la intervención de la profesora e intelectual  Graciela Pogolotti en las propias páginas del periódico de la juventud cubana.

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