Actualizado el 25 de septiembre de 2014

Personal

Mike Porcel

Por: . 18|9|2014

Mike PorcelHace poco más de tres años, desde estas páginas de El Caimán Barbudo, comentaba el primer disco publicado por Mike Porcel. Por suerte, el destacado cantautor no demoró mucho en poner en circulación un segundo fonograma a su nombre. Gracias a Tony Pinelli pude acceder a una copia digital de dicho material.
Aunque la obra de Mike Porcel no ha corrido con la suerte que se merecería dada la tremenda calidad de la propuesta, los conocedores del quehacer juglaresco en Cuba de las cuatro décadas anteriores, valoran con sumo aprecio el trabajo de este músico que ahora, a la edad en que ya muchos se retiran, ha cobrado algo así como un segundo aire y ha empezado a editar álbumes que debieron haber salido a la luz pública hace tiempo.
Bajo el título de Personal y nuevamente a través del sello independiente MusicMP Inc., este CD de Mike Porcel repite la fórmula ya empleada en el anterior, en cuanto a incluir en el repertorio de la grabación tanto viejos temas que se dieron a conocer allá por el decenio de los setenta de la pasada centuria, como otras composiciones fechadas en momentos más cercanos. Así, aparecen en total 16 cortes, en los que prevalece el acompañamiento orquestal sobre el guitarrístico. La excepción en dicho orden lo constituye la recordada composición denominada “Alejandra”, uno de los clásicos de la cancionística de Mike desde que comenzara a interpretarla en los setenta, y que en la presente versión retoma el espíritu inicial de la pieza.
Entre esos temas rescatados del pasado hay tres que en lo personal me traen muy gratos recuerdos. Hablo de los cortes titulados “A un reloj de pared”, “Pajarillo que vienes del sur” y “Don Carlos”, canciones que formaron parte de un grupo de composiciones de Porcel que, según tengo entendido, él grabase en Radio Progreso durante la segunda mitad de los setenta y que en algún momento yo pude copiar en un cassette que aún conservo. De los tres temas aludidos, hay uno que, en mi opinión, figura en cualquier selección que se haga de la cancionística cubana facturada de los setenta hacia acá. Me refiero a “Don Carlos”, obra inspirada en el padre de Carlos y Oscar Ruiz de la Tejera, un personaje que entre 1978 y 1980, los entonces jóvenes que como yo visitábamos con frecuencia el teatro Hubert de Blanck, nos lo encontrábamos mientras él se desplazaba por los alrededores de Calzada y A, en El Vedado.
En el esfuerzo por saldar parte de la enorme deuda que Mike tiene con su propia creación y con los que le hemos admirado durante años, otro corte que retoma del pasado es “Paloma sin nombre”, que de inicio conociéramos a través de la versión llevada a cabo por Farah María. No creo exagerar si afirmo que para no pocos que por aquellos lejanos tiempos nos interesábamos en la canción de origen trovadoresco y hacíamos los primeros tanteos con una guitarra, este tema nos representó descubrir todo un horizonte armónico al que hasta ese instante no teníamos acceso.
¿Y qué decir de “Diálogo con un ave”? El trabajo guitarrístico que Mike Porcel y Pedro Luis Ferrer hicieron como acompañamiento del tema en la interpretación de Beatriz Márquez, sigue siendo toda una clase magistral para los interesados en la materia. Ahora, el autor de esa pieza la incluye en su disco Personal, pero con una versión orquestal que, en mi modesta opinión, no logra superar la belleza y magia que tuvo aquel arreglo para dos guitarras y voz llevado a cabo allá por 1970. Es que en dicho momento el empaste entre lo guitarrístico y el canto, que Mike logró dar a sus trabajos, registra un nivel cualitativo sencillamente impresionante, como lo testimonian piezas de por entonces, al corte de la denominada “Pido”, aún no grabada oficialmente y que nunca olvido por la frase en la que se afirmaba: “Pido la saliva de una escuela para el cerebro de un anormal”.
De los temas que aparecen en el segundo disco acreditado a Mike Porcel y que, al menos para mí, resultan nuevos, destacaría “Mi familia”, con interesantísimo trabajo en lo textual; “Ritos de la espera”, con elementos morfológicos cercanos al lied; “En un viejo armonio”, concebida con reminiscencia de la música de corte religioso y por momentos con aires del rock sinfónico, estilo por el que Mike apostara en el primer LP de Síntesis, cuando él dirigía dicha agrupación; así como “Recuérdame muchacha” y “Qué hubiera sido de mí”, canciones que sobresalen por sus orquestaciones en las que se evidencia que la etapa de Mike como integrantes de bandas de rock como Los Dada y Síntesis marcó para siempre su proyección como compositor y arreglista.
Si me preguntasen qué aspecto no me satisface completamente en el CD Personal, creo que solo señalaría uno, y es que en el mismo, dado que es una producción independiente y por ende con limitados recursos, predomina la utilización de teclados, samplers y en general sonidos programados, pues emplear la cantidad de músicos, acorde con las orquestaciones para los diversos formatos instrumentales a los que aquí se echa mano, implicaría unos costos de producción imposibles de asumir de forma individual por el propio Porcel.
Así pues, con una obra que desborda los límites de lo trovadoresco para ubicarse en lo que algunos gustan denominar como “canción de arte”, Personal, el segundo fonograma de Mike Porcel, corrobora que él resulta un creador que no hace concesiones a lo trillado en lo textual, ni en los giros melódicos ni en los ciclos armónicos, aunque ello conlleve seguir siendo un artista contracorriente o lo que es lo mismo, un desconocido para las grandes audiencias tanto en Cuba como en el extranjero. ¡Qué lástima!

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