Actualizado el 1 de noviembre de 2014

La última aventura de Hindra y Ozzim:

Historietas de Tulio Raggi en la Vitrina de Valonia

Por: . 31|10|2014

Hindra enero de 1965. Aparece a buena hora la Vitrina de Valonia, en La Habana Vieja, donde se promueven tan afortunadas iniciativas como la muestra de una veintena de planas originales de las historietas de aventuras y ciencia ficción, “Hindra” y “Ozzim de Iürm”, creadas en la década de 1960 por Tulio RaggiLa historia del Noveno Arte en Cuba, desde las primeras viñetas decimonónicas del precursor Víctor Patricio Landaluze hasta la última Edad de Oro en la década de 1980, de la cual las revistas Cómicos y Pablo resultan sumo muestrario, es una de las grandísimas deudas a cumplimentar con urgencia, so pena del definitivo triunfo del olvido sobre las cenizas de tantas y tantas brillantes páginas generadas en los últimos dos siglos. Las consecuencias más inmediatas y palpables de esta ruptura entre presente y pasado, son los basamentos referenciales de las nuevas generaciones de historietistas cubanos, donde, salvo raras excepciones, no se aprecia ni el más débil diálogo creativo con los maestros cubanos como Hernán Henríquez, Orestes Suárez, Virgilio, Luis Lorenzo, Emilio, Bencomo, Muñoz Bach, Blanco, Carlucho, Morante y Tulio Raggi, entre muchos otros; obliterado definitivamente queda todo resquicio de posibilidad, por la abrumadora y fascinante avalancha del manga nipón más llano (que no el de los grandes creadores, lo cual es harina de otro costal) y otras zonas igualmente magras…que no hablemos de las palmarias deficiencias técnicas y argumentales.

1.

En esta contienda contra el olvido, por vadear en algo la grieta intergeneracional, no dejan de librarse buenas escaramuzas. Aparece a buena hora la Vitrina de Valonia, en La Habana Vieja, donde se promueven tan afortunadas iniciativas como la muestra de una veintena de planas originales de las historietas de aventuras y ciencia ficción, “Hindra” y “Ozzim de Iürm”, creadas en la década de 1960 por Tulio Raggi, a casi un año de su fallecimiento —sucedido el 3 diciembre de 2013. La primera, publicada entre 1964 y 1965 en el semanal “Muñequitos de Revolución”, suplemento gráfico del legendario “Lunes de Revolución”, donde compartió espacio con obras como la “Gugulandia” de Hernán Henríquez (Hernán H.); la segunda completamente inédita para Cuba, cuyos primeros capítulos aparecieron durante breve tiempo en una revista francesa, clausurada tras los sucesos de mayo de 1968. Estas páginas iniciales no existen en Cuba, dado su envío a Europa, por lo cual los exhibidos en la Vitrina de Valonia resultan de una total ineditez. Nunca enviados, nunca publicados.

Fruto de una concienzuda labor de compilación y restauración, acometida por sus hijos Ossain y Milton, las obras de marras revalidan la faceta gráfica de Raggi, más conocido como cineasta, creador de los dibujos animados de “El negrito cimarrón”, “Sueños y pesadillas”, “La gamita ciega” y numerosas entregas de los “Filminutos”, entre muchos. Faceta gráfica esta que en términos visuales es de guisa más realista, cuya sublimación llega unas dos décadas después con las expresionistas “Rompecoco” y “Ataque a la torre óptica 82” —ambas sobre guiones de Juan Padrón[i].

Desde el justiciero Hindra[ii], que comienza sus avatares en el África colonial y termina como miembro de la Legión Interplanetaria, hasta el fanático guerrero extraterrestre Ozzim, paladín del decadente imperio iürmita, en guerra con los contrincantes itzalitas por el dominio del planeta, se aprecia una evolución en Raggi de la estética y la composición, que transita velozmente desde un realismo tributario más de la historieta estadounidense, hasta una alta sofisticación de la línea, donde el autor desata un gran caudal de fantasía y creatividad en la concepción de mundos, personajes, culturas de mundos ficticios. Esto se inicia como proceso endógeno en el propio “Hindra”, el cual experimenta una verdadera mutación dramatúrgica-conceptual, tras una primera etapa —definitivamente introductoria— como príncipe africano (de origen arábigo) que aparece para salvar a su nación de los colonizadores nazis en la década de 1930, y termina encontrándose con un alienígena de la especie Dak, para así iniciar su periplo cósmico, ya lejos de la Tierra y cualquiera de sus asuntos.

En este ciclo espacial, la visualidad gana en concreción, vivacidad y dinamismo. Librado el autor de recrear paisajes “verídicos”, se dedica entonces a concebir seres y espacios “verosímiles”, regulados sólo por su imaginación. Echa mano Raggi a recursos expresionistas, con un más refinado empleo de la iluminación para conseguir sombras altamente contrastantes que aguzan determinados estados extremos del ser en los personajes negativos, como el esclavista Zhoor; y desarrolla vastas viñetas, donde despunta el característico horror-vacui del autor, junto a sus grandes habilidades de composición y encuadre, en fastuosos y exquisitos planos como el introductorio del capítulo “Las garras de Jason”, para siempre inconcluso, sesgado por la desaparición del periódico “Revolución” en octubre de 1965. Según comentó Ossain Raggi a El Caimán Barbudo durante la inauguración de la muestra, “la pauta de quienes dirigían el nuevo periódico, Granma, cambió y mi padre no quiso adaptar a Hindra. Le pedían que transformara tanto la historieta, que ya no iba a ser Hindra. Entonces, con el último “Muñequitos…” salió el último Hindra, con un Continuará… que nunca continuó.”     Era uno de los momentos de mayor complejización de la historia, del relato, y de la historieta en general, vislumbrándose la definitiva madurez ideoestética.

2.

A este héroe de altas virtudes, donde concurrieron influjos de los clásicos Buck Rogers y Flash Gordon, y hasta algo de Sandokán, Tarzán y Jungle Jim, en su doble naturaleza de justiciero exótico y paladín interestelar, fue sucedido por la que, según Ossain, fue una versión de un héroe espacial creado por Edgar Rice Burroughs, de quien Tulio era gran admirador: “Ozzim de Iürm —así se nombra el planeta donde acontece la historia— es una obra que tiene mucha relación con una historieta que mi padre quiso hacer y nunca se lo permitieron: John Carter de Marte[iii]. Yo tengo algunas de las pruebas que él hizo para este proyecto, y cuando las exponga, se verá que tiene mucha relación con Ozzim. Qué pasa, que al no dejársele hacer John Carter, apareció un guión de Juan Padrón —admirador de John Carter también— que tenía puntos de contacto con este personaje. Era el mismo tipo de imaginería, mezcla de tecnología y estructuras casi feudales, como una especie de retrofuturismo. Ozzim era una idea original, no había forma de negarla y se iba publicar en “C Línea”, una revista muy interesante para la época, muy adelante. Pero después de haber sido anunciado Ozzim en 1968, a bombo y platillo, este jamás vio la luz. Fue una gran frustración para mi padre…”

Con sólo algunos capítulos publicados en la referida publicación francesa, “Ozzim es una historia muy compleja, con el principal mérito de no contener personajes positivos. Son relativos al contexto y los sucesos. Este guerrero es básicamente un fanático religioso, es como un talib; miembro de los iürmitas, una especie de jerarquía teocrático-militar, amos de Iürm durante muchos años. Están afrontando el ocaso, la decadencia de todo su imperio, y el ascenso de una nueva potencia, los itzalitas, volcados hacia la tecnología, más pragmáticos. Se han apropiado de los objetos-símbolos sagrados de los iürmitas, algo así como un knock out ideológico para este grupo de poder, y la solución es enviar a su guerrero sagrado en una búsqueda iniciática, a recuperarlos de Itzal. Búsqueda que no tiene ninguna ventaja técnica ni práctica, es pura ideología. Este personaje, creyente absoluto en la verdad que representa, sale en esta búsqueda y en el camino se encuentra con su Sancho Panza: Moos Gulga, un mercenario, un tipo totalmente hedonista, tiene la moral de un paramecio y mucho sentido del humor. Por una circunstancia en que queda endeudado de por vida con Ozzim, no le queda más remedio, por el honor entre guerreros, que acompañarlo en todas sus aventuras, a pesar de que está convencido de que Ozzim está loco como un cencerro, y va a terminar consiguiendo que lo maten.

“Otros personajes importantes son la sacerdotisa de Asgalt, que pertenece a un tercer grupo religioso, y no tiene nada que ver con Ozzim. Él considera  que ella es una hereje. Ella tiene que defender la ciudad de Asgalt y su religión de la manera que pueda y hasta el último recurso. Está el Donai de los itzalitas, que es como el señor presidente, un tipo que no carece de virtudes; es extremadamente valeroso, convencido de lo que representa. Todos los personajes están convencidos de que su verdad es la Verdad y están dispuestos a hacer cualquier cosa. Es un choque de totalitarismos. Creen que el futuro del planeta depende de que su facción triunfe. Aparece también una especie de aborígenes, que están presentes todo el tiempo. Actúan a favor y en contra de cualquiera de las facciones. Su función es sobrevivir a todos estos locos, pues están convencidos de que heredarán la tierra cuando se acaben entre ellos.”

Última e icompleta página de Ozzim de Iurm 1968. Ozzim bebe de las esencias mitológicas de antaño, donde los dioses, titanes, gigantes, semidioses y héroes como él, guerreaban en todas las esferas de sus respectivos mundos, por motivos más egoístas y hedonistas aún, como la pura gloria personal o las riquezas. Al menos, Ozzim cree a pie juntillas en algo dizque trascendental.Aunque inspirado en un personaje estadounidense, Ozzim remite a estéticas y concepciones popularizadas internacionalmente pocos años después por revistas como la europea “Métal Hurlant[iv], baluarte de creadores como Moebius[v], cuya visualidad barroca de líneas siempre redondeadas, casi perturbadoramente orgánicas, además de los personajes de sencilla grafía y sino medievalista-élfico-nómada, concomitan con la obra de Raggi. Sus meticulosas páginas, armónicamente  compuestas en pos de una narratividad ágil e intensa, son ejemplo de equilibrio, balance y proporción, cuya vigorosa expresividad se sostiene en el grueso y seguro trazo.

Este definitivo “antihéroe” sigue siendo, hasta el presente, casi una excepción en la historieta cubana, donde no escasean personajes como la “Súper Tiñosa”, de Virgilio, o “Los Ninjas”, de José Luis, ambos de sesgo negativo, pero bien son (respectivamente) paródicos de personajes estadounidenses como Superman, bien son altamente farsescos; siempre están signados por el humor en todas sus variantes. Pocos creadores cubanos de la segunda mitad del siglo XX han apostado por crear algo como esta suerte de Quijote religioso y distópico, cruzado suicida inspirado en la dimensión mística del poder que representa, con la intolerancia como gran pendón.

Nadie pelea en “Ozzim de Iürm” por entelequias como la libertad o la justicia inmaculada, nadie guerrea contra los opresores en nombre de los desposeídos, no hay moralina alegórica. La de marras resulta en suma medida, parábola de la mayoría de las grandes guerras de la Humanidad, de los motivos (secretos y explícitos) que las alientan, del gran absurdo que las inspira. Ozzim bebe de las esencias mitológicas de antaño, donde los dioses, titanes, gigantes, semidioses y héroes como él, guerreaban en todas las esferas de sus respectivos mundos, por motivos más egoístas y hedonistas aún, como la pura gloria personal o las riquezas. Al menos, Ozzim cree a pie juntillas en algo dizque trascendental.

El propio conflicto entre Iürm e Itzal, alcanza por su parte otro nivel metafórico, como puede ser el enfrentamiento entre las civilizaciones jóvenes, sin linaje y guerreras, como los romanos o los aztecas, contra las civilizaciones sedentarias y añosas como griegos y mayas, cuyas culturas terminaron siendo parasitadas y absorbidas por los poderosos triunfantes, que no dejan de codiciar y apropiarse de la alcurnia, para legitimarse. Incluso, puede citarse la tardía contienda entre la Unión y la Confederación, durante la decimonónica Guerra de Secesión en los EUA, visto el Norte (Itzal) como la nación joven, bastarda, pragmática, que con su poder tecnológico sometió al aristocrático y tradicionalista Sur (Iürm).

Sí, Ozzim, no es didáctica ni edificante, al menos de la manera rígida y escolástica que ha predominado en la historieta y el dibujo animado cubanos institucionales. No son modelos sus héroes, reina el egoísmo, la intransigencia, la intolerancia, como en la vida real. Acre enseñanza emana de sus páginas, sangrientas como la historia de la Humanidad…

3.

Según comentó Ossain Raggi, octubre de 2015 promete una nueva exposición de la obra gráfica de Tulio Raggi en la Vitrina de Valonia, mucho más abundante y variopinta, que debe incluir los originales de “Rompecoco” y “Ataque a la torre óptica 82”; también story boards de varios de sus animados (como “La gamita ciega”) y “del largometraje que no llegó a hacer: ‘Aires nunca antes navegados’, sobre la vida de Alberto Santos Dumont, el brasileño inventor del avión, a pesar de todo lo que digan los estadounidenses sobre los hermano Wright. Él lo concibió unos cuantos años antes y voló más eficientemente que ellos. Básicamente, esa era la tesis de la cinta, que iba a ser un dibujo animado para adultos.

“Este proyecto es de los años 90, época muy mala, e iba a realizarse en coproducción con Brasil, con Orlando Senna como guionista. Inicialmente sería una película con actores, pero lo decorados, solamente, iban a ser millonarios. Senna, por último, se volvió hacia Padrón y le propuso hacerlo. Padrón le dijo que la persona ideal era mi padre. Se pusieron al habla y estuvieron trabajando este guión, adaptándolo a la dinámica del dibujo animado durante muchos años, tratando además de conseguir el dinero necesario para producirlo. Nunca apareció. Hasta como dibujo animado era un producto caro, difícil. Presuponía de un esfuerzo mayor que todas las posibilidades del departamento de animación del ICAIC y nunca fructificó. Existe como un bellísimo story board. Es como si fuera una novela gráfica, excepto las acotaciones típicas de este tipo de material…Si se publica, es una novela gráfica exquisita, hecha con todo detalle, con toda la habilidad que él pudo en su momento. Y era bastante decir”, subraya Ossain. “También publicaremos caricaturas. Mi padre era un brillante caricaturista, con un gran sentido del humor.”

Continuará…

 



[i] Son las dos primeras de un incompleto proyecto de cinco, que compondría un volumen independiente de tema mambí. Según comentó Ossain Raggi al Caimán, existe el tercer guión, sin haber sido concretado en el papel: versa sobre el contraespionaje mambí en Nueva York.

[ii] Nombre quizás inspirado en la deidad Indra, señor del cielo y dios principal de la religión védica india. Dios de la guerra, la atmósfera, el cielo visible, la tormenta y el rayo.

[iii] Personaje de la autoría de Edgar Rice Burroughs (creador de Tarzán), aparecido en 1912 en la revista “All Story Weekly”, como protagonista de la novela por entregas “Bajo las lunas de Marte”, que luego se publicó en 1917 en un volumen, bajo el título “Una princesa de Marte”, primera de una serie de once libros concluidos en 1964 con “John Carter de Marte”.

[iv] Revista francesa de historietas de ciencia ficción fundada en diciembre de 1974 por Moebius, Jean-Pierre Dionnet y Philippe Druillet, que luego se extendió a Italia, Alemania, Reino Unido y Estados Unidos —bajo el título “Hevy Metal”.

[v] Fundador de Métal Hurlant y creador de grandes clásicos como “El Incal”, con guión de Alejandro Jodorowsky —editada entre 1980 y 1988.

Categoría: Artículos | Tags: | | | |

Director: Fidel Díaz Castro

Diseño web: Héctor Otero

Relaciones públicas: Racso Morejón

Redacción digital: Editor: Racso Morejón y Darío Alejandro Escobar

webmaster: Racso Morejón

Desarrollador web: Escael Marrero

El Caimán Barbudo © Todos los derechos reservados