Actualizado el 28 de enero de 2015

Obama no es bueno ná

Por: . 25|1|2015

Ilustración del caricaturista Ares, realizada para este trabajo. Ares es Premio Nacional de Humorismo y resultó ganador del Premio Grand Prix Precursor de la paz, en el XV Salón Internacional de caricatura antiguerra en 2009Ahora porque haya escogido el tema Cuba, para asegurarse un buen slogan histórico, no vamos a olvidar que Obama es uno de los genocidas más grandes que ha pasado por el sillón presidencial de los Estados Unidos, lo cual no es poco decir. Ya hay quienes están escribiendo hasta la bobería de que, con esto del restablecimiento de las relaciones Cuba-Estados Unidos, se está mereciendo el Premio Nobel de la Paz que le habían regalado, antes de haber hecho nada….

Voy a revelar aquí cómo fue a parar Barack Obama a la Casa Blanca, y cómo le ponen alfombra para que salga ahora. Me ha llegado un sobre, cuya fuente no debo revelar por ahora, con la síntesis de dos reuniones muy importantes. 

Veamos a un fragmento de la primera reunión secreta del grupo de la Criptocracia para el caso “salir de W”, efectuada en diciembre de 2006. El momento en que se “cocinó” elegir a Barack Obama como presidente de la nación, en la mesa secreta de los mega-magnates.

Todos halándose los pelos (síntesis de los primeros planteamientos): ¿Qué hacemos ahora con el desastre del zocotroco este de Buch? Estamos llegando a 0 popularidad, hay que dar un palo mediático, pero ¿cuál? Ya no nos quedan recursos; necesitamos un buen escándalo.

Sonó el timbre de un celular. Al por entonces simple aristócrata, Barack, le vibró el móvil, le entró una llamada; pidió permiso (que educado es) y cuando se levantó para apartarse y no interrumpir la charla, iluminación en la mesa: lo miraron, se miraron y abrieron los brazos, mientras él se alejaba tras la puerta:

—“¡Coño, el negro en la Casa Blanca! ¿Cómo no se nos había ocurrido? Ese es el show que nos hace falta. Inteligente, sereno, de buenos modales, un hombre de familia… ¡Muchacho! con ese notición nada más que se va a hablar de eso”…— Y… en eso (todo esto, una versión contada de los hechos reales, como hace Hollywood cuando le interesa fijar algún tema escabroso, aunque sea un tupe) pues… en eso, retornó del saloncito contiguo (donde atendía su llamada) Barack. Lo ponen al tanto y queda atónito:

—“¡Eso está fuerte! ¿Y se creerá la gente que yo soy negro?”

—“¡Yeyo, compadre! –riposto el de más agilidad mental, adelantándose al enjambre de manos levantadas (¡Profe yo, profe yo, yo, yo!) —seguramente algún cubanín, colado en la estratosfera imperial— ¡pa´ qué tenemos la maquinaria mediática? Eso lo suelta CNN, como sabe hacerlo, y eres Malcom X… brother!”.

Pues así llegó Obama a la presidencia (no hace falta desclasificar más); y ahora, para salir, hace falta otro espectáculo inolvidable, o más bien “olvidante” de todas las barbaridades que ha (han) hecho, y que lo colocan en niveles similares a los de Bush. Veamos la síntesis del informe de la reunión de inicios de 2014.   

Vuelve a reunirse la asociación secreta del poder: “¿Y ahora qué inventamos?”

Se miran, rostros preocupados, contrariados, este 2014 el presidente está barriendo el piso en los estados de opinión. Más guerras, más racismo, menos economía…ejércitos desperdigados por medio mundo, Latinoamérica compacta (y negociando, ya como bloque, con la neoURSS y China).

Piensan: estamos tocando fondo. Si la carta Obama se despide tan sucia de la Casa Blanca, estamos embarcados, nadie va a creer a quien encaramemos en el trono, con semejante desprestigio. Se nos están acabando los trucos.

“­–Acere… ¿y si viramos la tortilla con los cabrones cubanos esos? Oye, llevamos cincuenta años comiendo mierda de Lobo feroz, el bloqueo… y la bobería esa no da na´”— ­dijo, seguramente, algún otro latino del select group, yunta del cubano­­.

–“Bueno, mi ambia, pero hay que masticar bien eso, porque yo tengo mi comisión allá con el grupo de teatro ambulante The White Ladies Actors, y si nos hacemos socitos, pierdo money ahí— dijo el cubanichi preocupado.

–“Oye, compadre, si las viejas esas tienen un gallinero y un sal pa´ fuera tremendo. Se están sacando las tiras del pellejo por el dinero —repuntó el latin socio y con cara de suspicacia remató: —además, mi ecobio, tú sabes que por los menos la mitad son del aparato. El G2 se está autofinanciando a costa nuestra.”

–“Dear gentlemans, dejen el menudeo y vamo´ a pensar en grande, ¿somo´ o no somo´?— Soltó inesperadamente la jefa de despachado, Maricuqui, retando con su mirada por encima de los lentes, a los magnates. Antes de que le criticaran el desacato, argumentó: —“Esa gente está haciendo negocios con todo el mundo, estamos fuera del pastel, y el bloqueo ese cada día nos pone más contra la pared. Estamos perdiendo un buen filón, ya se nos están quejando nuestros empresarios de la agricultura, los petroleros, los del turismo… algunos están en el contrabandeo, negociando por detrás del tapete; nos están virando los cañones, pues ven el mercado en la esquina que estamos perdiendo; y los chinos, los rusos y hasta los pobretones del sur se nos están colando, sacando lascas.”

Uno de los yanquis de verdad meditó tras un wiskizaso: —¿Y el voto de La Florida? ¿Cómo enfrentamos a la jauría miamense y la Fundación Cubanoamericana?

El propio cubanin saltó: —“Oye, brother, esos son cuatro viejos cagalitrosos histéricos que la gente lo que hace es reírse de ellos. Los cubanos que han echado pa´ acá, desde hace rato lo que están es pal negocito, y quieren invertir allá, y pasar las vacaciones en Varadero.”

Se miraron, fueron masticando, asentando con sus cabezas, y el que estaba al frente del banquete (que no es Obama) puso cara de alegría: ­—“¡Creo que la partimos! A los Castro esos no hemos podido ni matarlos ni tumbarlos, son gatos. Ya ha pasado hasta el pipisigallo por la Casa Blanca, más de cincuenta años y ellos ahí. Me parece que hay que cambiar la bola para poner malo aquello, y es poniéndola buena; es hora de sacar la careta de buena gente, porque a la cañona está demostrado que perdemos. Me tiene jodío la ONU esa ya, todos los años con la cantaleta de las votaciones, y siempre el mundo en contra, solo los cabrones israelitas de nuestra parte, y a la cañona también, porque somos los únicos que le tiramos un cabo en sus masacres; claro, que ahí sacamos tajada con el armamentismo, pero a un costo de opinión tremendo. Como si no nos bastara con la mala fama, para echarnos arriba la de ellos.  Muy buena esa idea, de Cuba ¿pero cómo hacemos ese cambio sin que se den cuenta del rejuego, porque es difícil hacerle creer al mundo que ahora queremos hacernos amiguitos de ellos?”

—“La tengo —dijo la jefa de despacho, que tomaba nota— Está pintada la jugada para los Cinco, y así acabamos de salir de ellos, que nos tienen marcados, cada vez más. Estos tipos están escapados, son luchadores y arriba intelectuales, hasta simpáticos, (bueno, disculpen, quise decir que se comunican muy bien) se nos han vuelto superhéroes, una honda como de Superman o Spiderman. ¡Son ídolos y no uno: cinco de un palo, loco! Eso no hay quien lo aguante, es una bola de nieve creciendo pa´ arriba de nosotros y ustedes me disculpan, pero hay que pararla.”

Hubo un silencio sospechoso y flotó la sospecha: ¿será agente del G2 la secre?

El jefe respiró el ambiente: —“Maricuqui es de mi entera confianza. Y es verdad, caballero´, que nos hace falta salir de los agentes cubanos esos que están virándonos esto aquí, y mientras más tiempo peor: cartas, poemas, pinturas, vallas, Danny Glover, los Free the five que me salen hasta en la sopa, ahora hasta bates de beisbol están repartiendo esa gente en su propaganda comunista… le ronca el mango, me tienen muy cabrón ya.”

– “¿Pero soltarlos así? Van a decir que nos rajamos —por fin habla Obama, pensando en su próximo papel en el melodrama— aunque me gusta para limpiarme un poco, tengo la mierda hasta el cuello. No obstante, no puedo aparecerme en pantalla de cara linda, con mi sonrisita ya medio gastada, diciendo que soltamos a los tres esos que nos quedan, así como así; además, piensen que eso va a ser… los carnavales en Cuba… los van a recibir con fuegos artificiales…

– “Chico ¿y allá no tenemos a un viejo espía, medio enclenque ya? ¿cómo se llama?” –pregunta nada menos que el mayimbe del banquete.

–“Alan…Moore, Prouce, o Crose… algo así —puntualizó Obama—, pero nos vamos a desprestigiar con el change for change ese. Coño, tres por uno, y el uno quemao; van a decirnos el perrito goloso. Hace falta algo que tape un poco esa jugada.”

–“Oigan ¿y por qué no aprovechamos el ambiente este y le pasamos la cuenta, a Posada Carriles?” —preguntó uno, como quien no quiere las cosas. Maricuqui, sin dejar de tomar nota.

–“Posada, el Destripador, cará, nuestro mejor asesino… —reflexionó el gran jefe— sería bueno sacarlo del medio también. Hemos estado esperando a ver si le llegaba su turno, pero hasta la pelona evita cuentos con él. Voy a revisar a ver cómo le adelantamos la muerte, porque a juicio no lo podemos llevar con lo que nos sabe el cabrón terrorista ese.

–“Más respeto pa´ los terroristas, caballero, que aquí el que no apunta, banquea.” —Se atrevió a decir el guatacón que nunca falta en estos casos; y para ganarse unos punticos remató: —“Podemos revisar, jefe, los expedientes Testigos de la muerte de Kennedy, ahí tenemos buenas variantes de viajes al otro mundo…casualesssss” —enfatizó con una risita a los Humphrey Bogart, y viendo que había hecho gracia, se explayó:  —“caídas de escalera, frenos de auto que no funcionan loma abajo, cuello roto tras un traspiés, cáncer inyectado, un pedazo de balcón que se desprende coincidiendo con la entrada del sujeto al edificio…”—

–“Bueno, bueno, dejemos a Carriles que ya tiene que estar al tocarle ¡cojollo!, y vamos al grano. Si acordamos cambiar la fracasada política de tumbar a los cubanos con agresión y bloqueo, por la de seducción puedes tirar un adelanto, Obama, para que no tengan tanto impacto los dichosos Free the five, que me salen hasta en la sopa” —puntualizó el megajefe.

–“¿Y al de la USAID esa, qué hacemos con él?” —Pregunta un magnatón de segunda línea.

–“A ese hay que borrarlo del mapa, que nos tiene choteado con su incapacidad, —argumenta el jefesón— de sobra tenemos con Julian Assange y el desgraciao WikiLeaks, que nos pone las nalgas al aire todos los días. Me tiene sala´o ya. Cuando lo coja, lo amarro en la silla, un poquito de agua fría en su cabeza y un tin de electricidad. Encima, la cagazón de la USAID esa, con los pitirres, los gorriones, los zunzunes o el pajarraco que sea, lo que traen es un escándalo tras otro: que si la privacidad, que si el espionaje mediático. Tenemos que estar poniendo parches cada tres horas, y la filibustera esa de Yusnavy, la bloguera… me tiene hasta los mismísimos… déjame guardarme la palabrota que está Maricuqui delante. Pero ni un premiecito más para la Yusnavy esa, que es una hija boba que tenemos pegada ahí como un chicle y no sabe ni escribir.

­—“No, hasta a mí me metió en su salcocho la bloguera esa, tú —se indigna, Obama— le sacaron una entrevista apócrifa, en la que yo decía no sé ni qué mierdas…  como si yo estuviera para perder mi tiempo en responderle un cuestionario solariego de esos del chancleteo que ella arma pa’ buscarse los kilos; algo espantoso, como si yo no tuviera nada que hacer. Yo, que no paro: entre cocteles de figurines que tengo que recibir a diario, mis juegos de tennis por las tardes, para mantenerme en forma,  darle la comida a los perros, que me gusta hacerlo personalmente, el té de las cinco, que es religioso,  y leer el parte policial diario, que eso nada más merece un salario. Son como 500 hojas cada día: matan a un negro por allá, sale un chama con una ametralladora en una escuela, en otra tiran una granada, manifestación de emigrantes por la ley no sé qué, los desempleados que quieren hasta comer,… oye, la calle está en candela. Y para colmo, el que atiende la correspondencia en la Oficina de Intereses allá en La Habana, le responde a la loca esa el cuestionario y lo firma por mí. Hay que acabar el relajo ese. Y al de la USAID esa, nos lo llevamos en fade-in cuando anunciemos lo de restablecer las relaciones.”

—Óiganme, eso hay que pensarlo bien. Cuando empiece el relajito, la gente a turistear pa allá y por ahí al bloqueo lo que le queda es un kíkiriqui… —alertó el latino.

—“Tranquilos, abriendo el banderín le llenamos aquello de marcas y etiquetas y la gente se va a quedar loca con el consumismo. Se han pasado la vida jamándose un cable y cuando vean que le llevamos el jamón, van a comer en nuestras manos, como cuando cayó el Muro de Berlín; en unos meses les minamos la ideología. Vaya, eso pienso yo, modestamente”— acotó la jefa de despacho mientras se ajustaba sus gafas y volvía a tomar nota en su laptop.

—“Es posible que algunos se traguen la píldora de los yanquis buenos, pero esa gente está muy escamada, tienen alto nivel profesional y escolar; y por otra parte, cuando levantemos restricciones, la economía de ellos va a crecer, y eso es un peligro….” —apuntó otro de segunda línea para anotarse unos punticos haciéndose el alertador.

­—“Pues yo estoy loco ya por ir allá, —abrió la boca, por fin, el estudioso Kerry, subsecretario de Estado— y no creo que tengamos peligro alguno. Los que han ido, dicen que nos tratan mejor que en la mayoría de los países donde nos queman las banderas y hasta te puedes ganar una pedrada si no estás a la viva. A mí lo que me cuentan de Cuba es de mulatonas, el mojito, el museo de automóviles vivientes… no tienen na´, pero gozan… ”

—“Coño, pero no te me chotees así con el pseudo folklore para turistas —acotó Obama, preocupado por el entusiasmo— acuérdate que la cosa es tumbarlos, no que nos tumben a nosotros.”

—“Bueno, no me caigan en controversias. Espero, Obama, que estés contento, vas a salir con el cartelito de buena gente que me pediste el otro día” —apuntó el jefezaso, levantándose y pasándole la mano por el hombro.

—“Gracias, jefe, creo que he cumplido bien en este tiempo. He estado entre los más genocidas de nuestra historia, y siempre con mi sonrisa monnalísica, mostrando aplomo, mientras esparcimos plomo. Hemos logrado con el poderío militar apuntalar la economía de mierda que tenemos, y la gente se nos queja por todos lados, pero casi nadie se entera gracias a los gloriosos medios masivos de comunicación que tenemos. Agradezco ese toque para la Historia, que me dejará una imagen de tipo progre, a pesar de tener tantos muertos y destrucción en mi hoja de presidente yanqui. Pocos pensaron que podría superar a Bush en tragedia humana repartida, y ya ven, lo logré y me voy por lo alto, con cara de bueno.”

Visiblemente emocionado, Obama estrechó la mano al jefe de los megamagnates, quien levantó su copa, mientras todos se ponían firmes, de pie con las suyas.

—“Brindemos porque esto salga bien, conscientes de que la jugada es dura. No por gusto nuestros predecesores tenían cerrado el cuadro. Los cubanos esos son del coño e´ su madre”  —dijo el jefe máximo con su copa congelada por la inesperada reflexión que le brotaba— “Tenemos que hacer trabajo ideológico con nuestra gente. En un principio puede ser que el pueblo cubano se bandee un poco con la sociedad de consumo, o lo que dejen que le colemos de ella allá, pero ojo: los nuestros que se han dado su vueltecita por la Isla, vienen hablando maravillas, en lugar de echar pestes y eso que la Isla está económicamente en la fuácata. Los rojos aquellos con prosperidad pueden resultarnos un boomerang.”

—“No se preocupen, muchachos, todo va a salir de maravillas, los vamos a tumbar con la seducción” —exclamó, atrevidamente, la jefa de despacho, haciendo chocar las copas, precipitando el tin tin que sellaba el acuerdo.

Bueno hasta aquí, el informe de las reuniones, que desclasifico. Lo hago ahora pues ya el objetivo se cumplió (y hasta sobrecumplió), y quien me lo envió está a salvo en su país de nuestro continente con su verdadera identidad, la cual no puedo revelar, pero sí su nombre de guerra: Maricuqui.

Categoría: Artículos | Tags: | | | |

Director: Fidel Díaz Castro

Diseño web: Héctor Otero

Relaciones públicas: Racso Morejón

Redacción digital: Editor: Racso Morejón

webmaster: Racso Morejón

Desarrollador web: Escael Marrero

El Caimán Barbudo © Todos los derechos reservados