Actualizado el 20 de noviembre de 2015

Liuba María Hevia:

Ángel y habanera

Por: . 19|11|2015

“…Estuvo y está muy enferma de buen gusto. Es su mejor padecimiento. No tiene canciones malas. Tristemente dulce. Aletriste. Tristegre. Más tierna que la ternura”. Liuba es un verso ángel colibrí. Una guitarra con alas y duendes. Liuba es la voz de nuestra infancia, la niña que se resiste a dejar de serlo y es también esa habanera que se descubre detrás de otras mil puertas: son y guajira, tango y milonga, canción trovadoresca.

Liuba —como dice el actor Luis Alberto García en el libro-cancionero Tantas vidas— se resiste a moldes y etiquetas: “Por escurridiza. Por inteligente. Por talentosa. Porque el Señor, que tiene locura con ella, la hizo así y ella le ha colaborado a tiempo completo…Estuvo y está muy enferma de buen gusto. Es su mejor padecimiento. No tiene canciones malas. Tristemente dulce. Aletriste. Tristegre. Más tierna que la ternura”.

Así, de todos esos modos se presentó en el Teatro Miramar con su concierto Ángel y Habanera, que puso fin a la tercera edición del Festival Ellas Crean, evento auspiciado por el Ministerio de Cultura de Cuba y la Embajada de España como reconocimiento al trabajo de la mujer en el arte y como extensión del exitoso festival del mismo nombre, surgido en España hace ya once años.

Con los primeros acordes de Ilumíname, apareció Liuba María Hevia en el escenario, acompañada por Carolina Rodríguez en el chelo, Laura Sánchez en los coros, Arnulfo José Guerra en la guitarra y el bajo, Pedro Enrique en el tres, Luis Sandy en la percusión y Michel Herrera en el saxo; y cantando después esos versos de Como un duende, “este universo que nos abraza, no tiene idioma no tiene raza…”, quiso agradecer la existencia de ese evento que apuesta por la temática de género y la creación artística femenina, que es, al mismo tiempo, “uno de nuestros sueños y proyectos cotidianos”, según dijo la trovadora.

La primera en salir a escena fue Laura Sánchez, quien estuvo además haciendo las voces durante todo el recital...El concierto, titulado como la canción misma y otros trabajos de esta cantautora ―por ejemplo, su sede de ensayos en La Habana Vieja― fue nombrado precisamente así “por la suerte de poder reunir en La Habana a varias mujeres artistas, que desde la energía que propone el tema del género traerán su ángel singular”, había dicho Liuba para anunciar a sus invitadas de esa noche: Luna Manzanares, de Cuba; Laura Sánchez, de República Dominicana y Georgina Hassan, de Argentina.

La primera en salir a escena fue la Sánchez, quien estuvo además haciendo las voces durante todo el recital, y antes de interpretar un tema suyo, Entre dos y Habana en febrero de Liuba, contó que esa noche cumplía un sueño acariciado con cautela durante muchos años: “poder hacerle coros a esta gran cantautora y decirle que en muchas partes del mundo su trabajo nos hace mucho bien”.

Luna Manzanares, que canta como los dioses ―diría Liuba―, e interpretó algunos de sus temas preferidos de la cantautora: Alguien me espera, Lejos y, por último, su voz profunda  llenó cada espacio de Ausencia.Cantaron juntas Ángel y habanera, y después de eso el ángel de la mujer en La Habana apareció otra vez con su próxima invitada: Luna Manzanares, que canta como los dioses ―diría Liuba―, e interpretó algunos de sus temas preferidos de la cantautora: Alguien me espera, Lejos y, por último, su voz profunda  llenó cada espacio de Ausencia.

La tercera invitada de la noche tuvo desde muy joven una extraña conexión con Cuba, con su música. Tanto es así, que en lugar de fiestas y trajes pidió a sus padres, como regalo por sus 15 años, viajar a la Isla, y desde entonces aquellas madrugadas de descargas y trova cubana han rociado la obra de Georgina Hassam dentro de la tradición folclórica argentina.

La tercera invitada de la noche tuvo desde muy joven una extraña conexión con Cuba, con su música. Tanto es así, que en lugar de fiestas y trajes pidió a sus padres, como regalo por sus 15 años, viajar a la Isla......De Liuba tomó prestado La mejorana, y confabuladas en ese gusto por las especias, Georgina interpretó también con mucha dulzura ese hermoso tema que es una fiesta de los sabores. Luego, como parte de esta complicidad entre las dos artistas, Hassam agradeció la invitación con un tema titulado Carta de abuelo, una postal en sepia de su propia infancia.

Y como Liuba sabe mucho de abuelos, de nostalgias y esencias, no dejó de cantar después Con los hilos de la luna, una canción que según contó se ha vuelto infaltable en cada uno de sus espectáculos: “No sé si he podido ser, lo que el soñó que yo fuera, lo cierto es que, mire usted, mi abuelo fue mi primera escuela”, cantaba ella.

Otro ángel que estuvo rondando todo el tiempo por el escenario fue el de Lucía Huergo, “es más, esta es la noche de Lucía Huergo”, dijo Liuba María para presentar un momento especial dedicado a esa multi-instrumentista que falleciera en mayo pasado, a quien sus músicos le prepararon un homenaje, imaginándola en el concierto y acompañando con una orquestación el sonido real de su saxofón, que se escuchó en la sala. Mientras, las imágenes en la pantalla nos traían a la Huergo de vuelta a La Habana en algunas escenas junto a Robertico Carcasés, Sara González o Chucho Valdés.

Liuba lo ha dicho en muchas de sus canciones, en algunas de sus habaneras: “Nunca podré escapar de mi niñez”, y nos invita siempre a descubrirla en ella, a recorrerla, porque esa es una parte importante de su vida, “el trabajo más serio de los que hago”, ha confesado. Y en ese sentido hay tres mujeres que siempre la acompañan, por las que siente un amor infinito: Ada Elba Pérez, Teresita Fernández, y María Elena Walsh: tres de las más grandes compositoras de música para niños, y como homenaje especial a ellas cantó El despertar, Lo feo y El brujito de gulubú.

Solo unos pocos días antes de este concierto, la trovadora estuvo presentando en Venezuela los temas de su más reciente álbum de duetos titulado Hay quien precisa, junto a la cantautora Cecilia Todd, pero en este recital ella prefirió hacer un recorrido por temas emblemáticos de su repertorio, entre los que no pudo faltar, casi al final, Si me falta tu sonrisa. “Una de las canciones que más he cantado, y que si bien llegó en un momento de extremo dolor desde el punto de visto afectivo, me ha regalado también grandes amigos, los instantes más lindos de mi carrera”, dijo en el escenario.

Sobre esa canción, las más hermosa jamás escrita al borde de la tristeza, Liuba expresó también hace algunos años en una entrevista concedida a Ernesto Marrero y que se incluye en el libro compilatorio Tantas vidas que desde su publicación en 2014 se ha estado vendiendo en cada uno de sus conciertos: “Esa es la canción que más quiero. Imagínate que he tenido que cantarla dos veces en un mismo concierto. La canción tiene algo. He llegado a un lugar donde no me conocen pero pasa algo misterioso con ella. No la quiero solo por el impacto que ha tenido, sino porque fue una canción que nació así, de parto natural. La hice una mañana cuando me acababa de despertar”.

¿Y qué esperas de la vida?, le pregunta Marrero para terminar:

Liuba María Evia: “No espero tanto. Lo que pido siempre es que yo le sirva a la vida, que yo no la desviva...“No espero tanto. Lo que pido siempre es que yo le sirva a la vida, que yo no la desviva. No pienso en el tiempo, podría vivir diez años más, cinco, uno, lo que quiero es vivirla intensamente. Transitar con coherencia, meterme en los baches, y salir. No desvivirla. No dejar de ser útil. Servir para algo, tener memoria, saber volar”.

Categoría: Artículos | Tags: | |

Director: Fidel Díaz Castro

Diseño web: Héctor Otero

Relaciones públicas: Racso Morejón

Redacción digital: Editor: Racso Morejón

webmaster: Racso Morejón

Desarrollador web: Escael Marrero

El Caimán Barbudo © Todos los derechos reservados