Actualizado el 19 de noviembre de 2015

Novela corta en el País de la Vida Breve

Por: . 16|11|2015

A Jacque.

 

Los hechos son siempre vacíos,

son recipientes que tomarán la forma

 del sentimiento que los llene.

Juan Carlos Onetti.

Se había repartido ya entre las  editoriales nacionales y extranjeras una gran carpa tendida sobre la plaza aledaña y la inmensa planta baja del edificio de gobierno. Nos toca en el entrepiso, al fondo, junto a la entrada de la cafetería. “Finis Terrae, el culo del mundo”, pienso, pero expreso la queja con lenguaje cortés. “Confirmaron tarde”, se disculpan los organizadores. EL POZO1

Mucho frío, con llovizna y ventisca. “Si ahora es así, cómo será el invierno”, comenta, tiritando, el cubano recién llegado. “Ná, más o menos igual”, le responde el compatriota asentado en Montevideo. “¿Y el verano?” “Ah, solo espera un rato y verás”.

Con semejante chiste el corresponsal de Prensa Latina en Uruguay me resume los vaivenes del clima. Por un instante la luz es ideal para las fotos y al minuto siguiente el cielo entero se encapota. Los naturales de acá culpan a una primavera que no acaba de asentarse. Pero a mí, que dejé La Habana ahogada en un septiembre de records históricos de calor, el cambio de temperatura me colma de energía.

Para una primera insatisfacción, he de aguardar al momento de personarme en la Intendencia y conocer el espacio reservado al stand que representará a Cuba entre el 29 de septiembre y el 11 de octubre, los días de la 38 Feria Internacional del Libro de Montevideo 2015. Se había repartido ya entre las  editoriales nacionales y extranjeras una gran carpa tendida sobre la plaza aledaña y la inmensa planta baja del edificio de gobierno. Nos toca en el entrepiso, al fondo, junto a la entrada de la cafetería. “Finis Terrae, el culo del mundo”, pienso, pero expreso la queja con lenguaje cortés. “Confirmaron tarde”, se disculpan los organizadores.

En el suelo patrio de Juan Carlos Onetti enseño la faz de campeón entre los amargados; “qué remedio”, me digo, empiezo a abrir cajas y armar el tinglado; yo, “intelectual” en turno al bate de “vendedor emergente”, llamado por la Cámara Cubana del Libro para sustituir a la poeta que a última hora desistió de tomar el avión.

Acabado de rodearme con los astros de Martí, Carpentier, Lezama y sinfín de autores contemporáneos en volúmenes salidos por los distintos sellos editoriales cubanos, hago inspección del terreno adyacente. Justo enfrente: retratos de Carlitos, el Zorzal Criollo, cuyo nacimiento porfían los oriundos en fijar en Tacuarembó; y de Gerardo Matos, autor de la célebre “Cumparsita”, y otras imágenes del patrimonio fotográfico acopiadas en la expo Tango revelado. Alineadas por delante de mi stand: un medio de prensa nombrado la diaria, la Casa de los Escritores de la ciudad, la enigmática Embajada de los Estados Unidos (sin libros ni estantes, solo confortables butacones; “vendrán a hacer el cuento”, discurro); a continuación, ya en mi costado, El Popular, órgano de prensa del Partido Comunista (“¿…?”). Más allá, un lugar para los autores de los Países Nórdicos (“refrescarán el ambiente”, cavilo yo). Descubro una tabla de salvación en la cercanía de los salones de lanzamiento, que me abonarán algunos horarios con picos de venta.

NIÑA EN STAND  DE CUBA HOJEA LIBRO DE EDITORIAL CUBANA: Comparto el stand con Jorge Acosta, representante de la empresa cubana Citmatel y sus publicaciones electrónicas. El resto de la delegación arriba al día siguiente: los escritores Laidi Fernández de Juan y Jesús David Curbelo, con oportunidades garantizadas en el programa del evento para lanzar libros suyos; y Ángel Gárate, vicepresidente del Instituto Cubano del Libro, en plan de refrendar acuerdos preliminares puesto que será Uruguay, precisamente, el país invitado de honor a la Feria del Libro de La Habana en 2016. Por mi parte, además de la función comercial, lucho un huequito en la programación donde presentar Isla en negro, una antología de cuentos policiales cubanos que publiqué este año.

FUENTE DE LOS CANDADOS.Alojado en un confortable Chrystal Palace, sobre la Avenida 18 de julio, a 50 metros de la estatua de Gardel y la Fuente de los Candados y apenas a dos cuadras del recinto ferial, las inquietudes personales que aún almacenaba, tendrán resolución positiva al paso de los días:

¿El partido Uruguay-Bolivia de la eliminatoria mundialista? Al cruzar la calle, sobre la fachada de un edificio oficial, hay instalada una pantalla gigante y con solo desplazarme los metros que separan al stand de la terraza de la Intendencia, veré desde ahí la proyección.

NOCHE DE TANGO: Los uruguayos son gente amable y se percibe tranquilidad en el ambiente. ¿Tendré mi desgarradora velada de tango? “Nostalgia, de sentirme abandonado”, entonará el cantante a petición mía, mientras me acuerdo de la esposa dejada en casa, durante una noche en el Baar Fun Fun.2 ¿La garra charrúa? Se la reservan para sacarla en el fútbol. Los uruguayos son gente amable y se percibe tranquilidad en el ambiente. ¿Tendré mi desgarradora velada de tango? “Nostalgia, de sentirme abandonado”, entonará el cantante a petición mía, mientras me acuerdo de la esposa dejada en casa, durante una noche en el Baar Fun Fun.2

¿Algún sitio a visitar con las huellas del autor de La vida breve? Existe un premio literario en su nombre pero no una casa-museo. Qué lástima. Verdad que después del encarcelamiento y su posterior exilio en 1974, nunca más regresó y sus restos reposan en cementerio madrileño. Verdad que este país ha alumbrado a muchos grandes: Julio Herrera y Reissig, Delmira Agustini, Horacio Quiroga, Idea Vilariño, Mario Benedetti, Eduardo Galeano. Pero al existencialista, al genio pesimista del siglo XX, al Premio Cervantes de 1980 le tocaría un alto sitial en el panteón. ¿Pido demasiado cuando es quizá cuestión de gusto personal?

UN SUEÑO REALIZADO

BANDA OPRIENTAL: Con las Ediciones de la Banda Oriental arrojaron luz sobre la realidad del país y el continente, hasta que les vino encima la sombra de la dictadura...Lo de Banda Oriental no es alusión musical. Así se llamaba antiguamente esta región geográfica. En cuanto a la editorial, el año de nacimiento es 1961 y de la mano del crítico literario Heber Raviolo. Entonces, “Latinoamérica no existía —me dice Alcides Abella, su director actual—, pero sí había un gran fervor político social y hambre de cultura”. Eran jóvenes e intelectuales y se reunieron; el ensayo Uruguay: Realidad y Reforma Agraria de Eliseo Salvador Porta fue la primera obra editada.

Con las Ediciones de la Banda Oriental arrojaron luz sobre la realidad del país y el continente, hasta que les vino encima la sombra de la dictadura. “No nos dejaban publicar nada que fuera más allá de los años 20 de la historia uruguaya”, rememora Alcides esas décadas de censura y quema de libros. Como refugio se inventaron un Club de Lectores, para el que publicaban al menos los clásicos de la literatura autóctona y la universal.

Un volante emitido para la Feria anuncia que el tal club cumple 37 años. “Hoy tenemos ya más de 4000 suscriptores, quienes reciben mensualmente un libro en casa por módico precio”, explica el hombre que anda por los 70 vividos.

Un repaso a su catálogo muestra a Kafka y O. Henry, al lado de vernáculas glorias de ayer (Morosoli, Felisberto Hernández), de ahora (Thomas de Mattos, Mario Delgado Aparaín), y hasta algunos cubanos (Laidi Fernández de Juan, Eduardo Heras León). Patrocinan el premio “Narradores de la Banda Oriental”, publican la enciclopedia escolar La Mochila y se anotan exitazos como la novela Amores cimarrones. Las mujeres de Artigas, de la nativa Marcia Collazos. Pero Abella, de pelo rebelde, no se obnubila en ilusiones cumplidas y saca a relucir “la cara de la desgracia”:3

—Con la entrada de la mentalidad del capital al mundo editorial, el editor dejó de preocuparse por el interés social de los libros. La ideología ya no importa, solo la rentabilidad.

Un panorama donde no cabe la poesía y solo hay espacio en estanterías para el bestseller de la gran editorial. Banda Oriental sobrevive en un puñado de librerías chicas; la vi en una de ellas compartiendo planta con Teatro El Galpón.

—Frente a esa realidad hay que defender a las editoriales pequeñas, las locales, que son quienes preservan la cultura y la memoria del país.

Por la alta conectividad a internet en Uruguay y que el gubernamental Plan Ceibal ha dotado a todos los escolares de una tablet, mi última pregunta va de si avizora alternativas con el nuevo soporte del libro digital. Alcides responde:

—Es como una sombra que sé que existe y anda ahí, detrás de mí… pero no sé todavía qué traerá, ni hacia dónde se mueve.

JACOB Y EL OTRO

En el principio fue una misteriosa campaña de lanzamiento: “¿Quién es el dueño de la diaria?”. Sellada con un sorprendente eslogan: “Nosotros somos los dueños de la diaria”. Porque no hay un nombre detrás, hay muchos, todos los miembros de esta empresa de medios.

En 2006 el periódico la diaria había salido a la calle bajo rúbrica de sociedad anónima. Pero el funcionamiento colectivo y la toma de decisiones en Asambleas de trabajadores, los indujo a formalizarse como Cooperativa desde 2010.

Un chico de Ventas en su stand de la Feria, me aseguró que las encuestas colocan a la diaria en el segundo puesto en cuanto a cantidad de lectores de todas las publicaciones periódicas del país. Mas no la encuentro en ningún kiosco de la ciudad y la curiosidad me atrae hacia la sede en los altos de Soriano 774.

—Ahí estuvimos un tiempo y no funcionó —me explica José G. Lagos—. Eso tuvo una buena consecuencia secundaria porque la gente sabe que la distribución está en manos de un monopolio, y el que nosotros decidiéramos salir por otra vía reforzó el que somos un medio independiente, no solo por los contenidos sino por usar una forma de distribución también independiente.

Otro lema: “El diario que depende solo de vos”, aclara esa vía alternativa. Circulan por suscripción4 y la cifra de más de 8 100 ejemplares diarios, en un país de apenas 3 millones de habitantes y en competencia con varios medios de comunicación, avisa de una saludable perspectiva.

—La historia de la prensa nacional hasta el golpe militar de 1973 estuvo marcada por la clara identificación de los diarios con los partidos políticos. A partir de 1985, aunque esa situación cambió bastante, la mayoría de los medios surgidos adoptó un rumbo conservador, de derecha, ligados a intereses económicos. Pero nuestra postura se define como no partidista y acorde con la de medios de izquierda al estilo Brecha—dice el hombre alto de la barba rojiza, como para reafirmar que tienen voz propia y patean a la zurda.

Lagos, quien sobrepasa los cuarenta años, asegura que “la diaria es el periódico con mayor proporción de jóvenes entre sus lectores”. Mitad de ese éxito podría explicarse con el promedio de 35 años de edad al interior del equipo de realización, en donde se conjugan jóvenes salidos de la carrera de Comunicación con redactores de superior experiencia y formaciones profesionales diversas, además del personal administrativo y contable, de logística y ventas, hasta alcanzar el total de 140 puestos de trabajo garantizados por la Cooperativa. 6

La otra parte está en la divisa de conseguir “un periodismo que sea disfrutable de hacer y de leer”. No se observa en la diaria el picotillo de notas informativas que tipifica hoy a los medios. Hay predominio del texto de opinión y mayor calado, publican crónicas, son abiertos a “elementos narrativos, fragmentar la estructura, permitir un lenguaje de cierto vuelo literario”.

A la publicación corriente le han adicionado más productos comunicativos. Hace poco crearon Incorrecta, suplemento a propósito de AFROS – FEMINISMOS – MIGRANTES -·SEXUALIDADES; y antes, la revista mensual Lento. Mi interlocutor funge ahí como Director y Redactor Responsable; de ella expone: “Surge por la necesidad de captar a un sector determinado de lectores, y también de asimilar otro tipo de publicidad, más vistosa, que no cabía en el periódico”.

Lento es de aspecto elegante y contenidos afines al perfil moderno del periodismo cultural, admite textos sobre vida cotidiana y problemática social, arte y tecnología, crónicas de viaje, secciones de humor y agenda de espectáculos, promueve concursos de periodismo de investigación y alberga páginas para el comic o la ficción narrativa.  Aunque el diario camine a través de la actualidad y Lento por circunstancias de más largo plazo, “ambas redacciones se complementan, en aras de una mayor racionalidad de la empresa”.

En cambio, “tenemos como un debe en el tema de lo digital”, acepta un Lagos de mirada concentrada tras los espejuelos. Presumen de 100 mil visitas mensuales en ladiaria.com, más se debaten aún en cómo solventar el desafío de la Red sin afectar la rentabilidad económica. “Recién pasamos de un sistema de tener on line solamente una pequeña selección de contenidos pero abierta a todo el mundo, a otro donde el contenido total está a disposición de los lectores pero bajo condiciones de pago y restringido para el no suscriptor“.

Se da el chance para conocer al director del periódico. Bajo y morocho, Lucas Silva es antinomia de Lagos. Quedamos en vernos sobre las 11pm, al cierre de la nueva edición. Arribo a la hora acordada y todavía se hacen retoques a la diaria de mañana. Se acerca Fermín, redactor de deportes, que al saberme cubano habrá visto cielo abierto, pues justo prepara una entrevista a mis compatriotas Jasiel Rivero y William Granda, de momento jugadores contratados en la Liga Uruguaya de Basquetbol.

Al fin concluye el laburo y andamos hasta la fonda de al doblar la esquina. Nos cogen las tres de la madrugada entre pizzas, cervezas e intercambio de interrogantes: “y cómo está Cuba”, “y cómo está Uruguay”. La ronda nocturna habitual entre cofrades del periodismo.

PARA UNA TUMBA SIN NOMBRE

MONUMENTO ARTIGAS: Al pie del Monumento a José Gervasio Artigas, exhibido de jinete viril que reta a la historia desde un pedestal en la Plaza de la Independencia...Llevo días sobando continuamente ese rostro, acuñado en monedas de uno, dos, cinco, diez pesos uruguayos, donde alterna protagonismo con las estrellas de la fauna local: la mulita, el carpincho, el ñandú, el puma…7

Caigo en cuenta de que el prócer independentista del Uruguay sobrevive en la calderilla, mientras las efigies del papel moneda representan a José Pedro Varela (filósofo y pedagogo, 50 pesos), Eduardo Fabini (músico, 100), Pedro Figari (pintor, 200), Alfredo Vázquez (jurista, 500), Juana de Ibarbourou (poeta, 1000 pesos) y Dámaso Antonio Larrañaga (botánico y director de la Biblioteca Nacional, 2000). Un bando de letras y ciencia; a la inversa que en mi nación, donde Martí, el intelectual, ocupa el billete de 1 peso y las denominaciones superiores ostentan mártires guerreros: Che Guevara, Antonio Maceo, Máximo Gómez, Camilo Cienfuegos…

TEATRO SOLIS: Dan para regocijarse los alrededores de esta plaza con el imponente patrimonio arquitectónico de Montevideo. Veo el Teatro Solís, construido a mediados del XIX, con su frontispicio neoclásicoAl pie del Monumento a José Gervasio Artigas, exhibido de jinete viril que reta a la historia desde un pedestal en la Plaza de la Independencia, hago memoria de que el fundador de la Unión de los Pueblos Libres, conoció a la postre la derrota militar y el exilio en Paraguay, al abrigo del dictador Francia, sin que tuviera participación alguna en la definitiva declaración del Estado Oriental del Uruguay, en 1828. Le tocó morir sin sobresalto, en aquel país, viejo de 86 años; y allá fue enterrado. Después aconteció el largo peregrinar de sus huesos, hasta que la urna funeraria vino a reposar en donde hoy puede, finalmente, contemplársele: un Mausoleo inaugurado en 1977 y ubicado justo detrás del orgulloso líder a caballo.

Dan para regocijarse los alrededores de esta plaza con el imponente patrimonio arquitectónico de Montevideo. Veo el Teatro Solís, construido a mediados del XIX, con su frontispicio neoclásico; y el Palacio Salvo, terminado en 1928 y entonces mayor rascacielos en Sudamérica, art déco en esencia, aunque abigarrado maravillosamente con toques de varios estilos, y por cuyos corredores —se dice— deambulan los fantasmas de los infortunados hermanos empresarios que lo edificaron.

En el trayecto a pie hasta aquí, a través de 18 de julio y las calles vecinas, iba trazando paralelos con mi Habana, por su semejanza en la supervivencia de tesoros del art noveau y las vertientes arquitectónicas de las primeras décadas del siglo XX. Como es natural, también percibía las diferencias: menos vertimientos de basura aunque más grafitis afeando fachadas, y una insólita procesión de comercios y servicios en las plantas bajas.

Parecidas reminiscencias se destapan al atravesar un vestigio de antigua muralla, el portalón de entrada a la Ciudad Vieja. En la zona de “casco histórico” pululan los consabidos mercaderes de bisutería para turistas y el pintor callejero y naif. Para la obra del artista verdadero, aquel de la América invertida, discípulo de Gaudí y teórico del Universalismo Constructivo, está el Museo Joaquín Torres García.

MONTEVIDEO: Como sucede a todo hijo legítimo de puerto, soy imantado por el olor a salitre y la caminata automática hace desembocar frente al mar. Como sucede a todo hijo legítimo de puerto, soy imantado por el olor a salitre y la caminata automática hace desembocar frente al mar. No hay Malecón y rocas sino Ramblas y arena; y el agua parda del Río de la Plata en su desembocadura en vez del verdiazul de mar abierto. Análoga hilera de edificios en plan de revestir el skyline urbano.

Saciada el ansia de ambientación en ciudad ajena, regreso por derrotero idéntico, cual si apenas remontara afluente arriba. Acarreo la sensación infiltrada del explorador primitivo, la de aquel que revisaba la comarca allende a su paisaje cotidiano. Uno que trae reliquias robadas, más en su recuerdo volátil solamente y no atrapadas en los bolsillos.

Me siento experto viajero del tiempo, poseedor de la sabiduría cardinal sobre los acomodos de la historia humana para ser siempre distinta y a la vez similar. En todo momento, en todas partes, el único escenario del mundo, la breve vida, la larga muerte…

JUNTACADÁVERES

Dice Uno: —En la sociedad contemporánea asolada por la violencia, el género negro funciona como una incitación al crimen…

Replica Dos: —Argumentos como ese solo han valido a los académicos para sustentar el desprecio que la novela negra todavía sigue pagando. Y Tres: —La novela negra no ensalza el crimen. Todo lo contrario, al buscar una solución a la desestabilización provocada por el delito. En una realidad donde muchos crímenes quedan sin respuesta, ella aporta una restitución del caos. Y Cuatro: —Pongo un ejemplo para el desmentido: El largo adiós de Raymond Chandler es un himno a la amistad y el detective Marlowe se comporta como un moderno caballero andante.

Dice Uno: —Ese tipo de literatura no trasmite valores didácticos y solo es perjudicial para la salud mental.

Impugna Dos: —¡Y a mí que me importa tu salud mental, bah! Tres: —Esa acusación valdría para cualquier tipo de literatura. ¿Por qué sería más sano leer el Ulyses de Joyce que a Dashiell Hammet? La literatura es, precisamente, un revulsivo; y un indispensable instrumento de conocimiento. Cuando Hammet se basa en su propia experiencia  como detective para escribir El halcón maltés, introduce veracidad en la literatura, personajes más humanos, con sus facetas positivas y negativas, cercanos al hombre común. Cuatro: —Lo didáctico en la novela negra es como cuando la gente de antes llevaba al hijo a iniciarse al burdel. Es un choque con la realidad.

Dice Uno: —Desde su nacimiento el negro es literatura hecha para gente de bajo nivel cultural. Con su lenguaje simplificado, ni siquiera sirve para educar a los lectores.

Rebate Dos: —¡Eso fue un golpe bajo! Estás juzgando solo por su momento iniciático en el pulp fiction. Hoy la novela negra está al nivel de la mejor literatura. Y el hecho de que atraiga al lector no es sinónimo de simpleza literaria…Y Tres: —Me resisto a aceptar que la gente es idiota; si los lectores la siguen es porque vale la pena. ¿No resulta llamativo que el género negro haya encontrado una manera propia de expresarse en cada país, dentro de cada cultura autóctona? Y Cuatro: —Más bien creo que la novela negra ha tributado a la literatura, enseñando economía de recursos para contar una historia. Estoy pensando en James Ellroy, autor de L. A. Confidential.

Dice Uno: —Vamos, si es que para escribir una novela policial basta con seguir la receta, como al hacer bizcochuelos.

Contradice Dos: —Ahora con el auge del marketing, ¡cualquiera es autor no de serie negra sino de “gran literatura”! No cabe generalizar a partir de algunos casos. Como en todo: hay autores verdaderos que trascenderán en el tiempo, y los que aplican recetas y son olvidados a la vuelta de tres meses. Tres: —En la novela negra hay “reglas” y no recetas. Lo que hay son convenciones establecidas entre autor y lector, como existen en todas las formas literarias y no sólo en los llamados géneros populares. ¿Es que no aplica reglas la poesía? ¿El realismo narrativo no es también una convención? Cuatro: —La gente que cocina sabe muy bien que las recetas sólo son una guía. Los mejores platos salen de la intuición del cocinero.

La parábola gastronómica sirve de epílogo al show ocurrido en el Salón Azul. Actuaron: el periodista Jaime Clara, en el rol de juez descalificador; y los escritores Hugo Burel (Montevideo noir), Milton Fornaro (Cadáver se necesita) y Renso Rosello (Las furias), como un dream team a favor del policial. La polémica puesta en escena se nombraba La novela negra en el banquillo.

Reconocí a Fornaro de años atrás, cuando en La Habana compartió panel de Casa de las Américas con Daniel Chavarría, el uruguayo Premio Nacional de Literatura de Cuba. Aprovecho su tránsito con la esposa por delante de mí para juntarnos en una foto.

Sangre y oscuridad tiñen bastante los alrededores en estos días, por culpa de las presentaciones de Cosecha Roja. Concebida por Marcela Seborido y perteneciente a Editorial Estuario, la única colección para policiales en el país me arroja la certeza de varias lecturas pendientes: Rodolfo Santullo, Damián González Bertolino, Pedro Peña…

EL ASTILLERO

MARTIN_ESTUARIO: —Somos los hermanos carmelitas de la edición nacional. No es que publiquemos lo que sea, pues recibimos muchos manuscritos y elegimos con cuidado lo que entra a nuestro catálogo. —Somos una pyme de verdura, loco. Laburamos ahí solo cuatro o cinco, uno que hace correcciones, otro el diseño, alguien se encarga de la ventas… Y cuando te digo que somos independientes, es en todo sentido: de pensamiento, en economía, de decisión, de ganas. Y no hacemos lobby, no andamos atrás de fondos.

Al habla Martín Fernández: espigado e intranquilo, barba negrísima. Su  vehemencia le pone calor a la tarde que va cayendo y arrastra el termómetro por debajo de los 10 ºC. Estamos sentados en la intemperie del balcón de la Intendencia porque es el único reducto para fumar y huir del bullicio de feria.

A sus treinta y pocos años ya acopia asaz experiencia en este mundillo del libro, de donde alguna guita saca para ir viviendo pero al que más valora como emprendimiento cultural que de negocio rentable.

Es curioso que, según confiesa, “cuando pibe no me bancaba mucho eso del libro”. Descreído de la letra impresa, allá por 1998 se dio a conocer en la “poesía viva”. En público declamaba con seudónimo, montó un espectáculo poético multimedia, hasta que maquinó con un amigo la creación del proyecto editorial Artefato y tal empeño le sirvió para las “formativas como editor”.

En 2007 se tiró a fondo con Editorial Hum, proponiéndose armar un “catálogo for export” de los que consideraba pesos pesados en la actual literatura uruguaya. Seis meses después funda Estuario, con la tarea de explorar el nuevo talento local.

—Somos los hermanos carmelitas de la edición nacional. No es que publiquemos lo que sea, pues recibimos muchos manuscritos y elegimos con cuidado lo que entra a nuestro catálogo. Pero sí asumimos esos libros que otras editoriales no se arriesgan a tomar.

El verbo de Martín no es “muy lineal”, como él mismo advirtiese, y la emprende con otra cuestión:

—La Feria es aburrida, como paseo es monótona, solo libros, no te quedás, nada invita a regresar. Pero es la única instancia del año en que tenés 50 mil personas viendo libros. Las empresas ven la oportunidad de sacar lo que tienen de clavo en los depósitos; en cambio nosotros trabajamos mucho para aprovechar este momento y proponer novedades.… Pará, loco, mirá, te están llamando…

Dejo el grabador junto a Martín y le prometo volver rápido. En el stand esperaban el ex tupamaro Asdrúbal Cabrera y su esposa, para obsequiarme el libro fruto de la investigación sobre las jornadas del Che en Uruguay en 1961. El flujo del horario me enreda, atiendo varios clientes, hasta que una presencia me asalta de súbito. “Tomá”, dice Martín y extiende el aparato. Le pido disculpas y él: “Bah, no importa, escuchá, ahí te seguí hablando”.

Le supongo contrariado y, al primer instante de tranquilidad, despejo dudas. De la grabadora brota una voz áspera pero melódica, que cuenta de las peculiaridades de su Conciliábulo de Lectores:

—Me niego a hacer pulpa los libros como hacen las trasnacionales para mantener precios. Es abominable eso. Las grandes editoriales llevan un ritmo altísimo de rotación de novedades y se quedan las librerías sin espacio para tener libros. Son muchos títulos sacados de circulación por no tener venta inmediata… Nuestro conciliábulo nace por la necesidad de mover esos libros que parecen agotados, que no ves en librerías porque se mandaron al almacén, a la espera de la Feria para situarlos de saldo… Cada mes ponemos en circulación cinco títulos de esos, entre los publicados por Hum y Estuario, a través de los 250 socios que tenemos y ellos así nos ayudan a mantener este museo de libros vivos… En una plaza tan chica como Uruguay hay que cuidar a ese grupo reducido de lectores. Nuestro club de socios nos banca buena parte de la infra fija.

LOS ADIOSES

DOMINGO 11. JORNADA FINAL DE LA FIL MONTEVIDEO. 9 PM

Sobre la hora del cierre hay gente dándose de bruces todavía con la presencia de un stand de Cuba. Mi último cliente fue un chino. Chino de China. Mientras se llevaba un montón de títulos a precio de remate, él sonreía y afirmaba con la cabeza, como diciéndose “oh, qué buena compla toy haciendo”.

3 HORAS ANTES

Le pido a Jorge que haga mis quehaceres por un rato. Tengo deseos de emprender una travesía postrera por el ámbito ferial. Para martirizarme una vez más. Como resguardo porto en la cache mental unas palabras de Jorge Fierro leídas en la diaria: “Vengo a ver, no a comprar. Hay permiso para la excepción si —y sólo si— encuentro un pequeño y barato tesoro”.

Paso de largo por delante de La chica del tren de Paula Hawkins, y de Lo que no te mata te hace más fuerte, el revival del Millenium de Stieg Larsson escrito por un tal Lagercrantz. Voy diciéndome: “Viniste a Montevideo a vender libros, no a comprarlos”, y eso me basta para escapar de Planeta y los cantos de sirena que atrapan incautos con el bestseller de turno.

Entro al área de outlets, donde las casillas para libros devaluados. Cualquiera de ellas podría ser Isla del Tesoro. Me acerco, unos libros han comenzado a brillar, a encandilarme la vista, el precio es asequible…

LUNES 12. ÚLTIMO DÍA EN MONTEVIDEO. 12 M

Queda tiempo para un último paseo y he recibido una invitación de Sonia. Ella tiene unos hermanos en La Habana que son mis amigos. Es hija de uruguayos perseguidos durante la dictadura y en mi país creció y estudió. Hasta estudió en el Pre Vocacional Lenin igual que yo. Sonia es gran anfitriona, y además habla que te habla, como yo.

El recorrido propuesto por Sonia es equivalente al que hice un par de días atrás con otro socio montevideano: a lo largo de la franja de la costa hacia el barrio de Carrasco. Pero en esa ocasión circulé en automóvil, el tiempo estaba malo, pésimo para las fotos. Hoy el tiempo es espléndido, para darse gusto sacando instantáneas, y andaríamos en guagua, ruta 104, cual si estuviéramos en La Habana. Partimos.

El paisaje reconocible de sucesivas playas, muelles con barquitos anclados y nombres de lugares como Pocitos y La Mulata, se imponen cual crónica de una partida anunciada. A distancia cercana del litoral brota una Isla de las Gaviotas ocupada por palmeras. La última parada nos deja en un sector tan señorial como el habanero Miramar.

HOTEL CASINO CARRASCO: Todo delata la influencia europea en esta tierra de inmigrantes. Nada como nuestro destino definitivo para servir de ejemplo: el monumental Hotel Casino Carrasco, existente desde 1921, luce gemelo de un palacio francés: macizo, de cubiertas en mansarda, ornamentación barroca y jardines autour. En derredor hay construcciones con techos en pico a lo germánico, veo cúpulas italianas y fuentes a lo Tréveris. Todo delata la influencia europea en esta tierra de inmigrantes. Nada como nuestro destino definitivo para servir de ejemplo: el monumental Hotel Casino Carrasco, existente desde 1921, luce gemelo de un palacio francés: macizo, de cubiertas en mansarda, ornamentación barroca y jardines autour.

“Aquí se alojó Humberto Solás cuando vino a Montevideo”, me revela Sonia: una elección más que plausible en el cubano que trasladó al cine la novela El Siglo de las Luces de Alejo Carpentier. En sus promociones sobre huéspedes notables, el Carrasco resalta al físico alemán Albert Einstein en 1925; y el poeta español Federico García Lorca en 1934, ambos en sus estadías únicas por el territorio de la Banda Oriental.

8 HORAS DESPUÉS

En sus promociones sobre huéspedes notables, el Carrasco resalta al físico alemán Albert Einstein en 1925; y el poeta español Federico García Lorca en 1934, ambos en sus estadías únicas por el territorio de la Banda Oriental.Chirrín chirrán, hágase la maleta. La creí tarea fácil; sin embargo, en la habitación se me aparecían libros por doquier. Obtenidos como regalo, claro. Excepto uno: el tesoro, claro. Que no tenía necesidad alguna de comprarlo, pero…

Sobre una tarima yacen en fila las Obras Completas publicadas por Galaxia Gutenberg en 12 volúmenes. A sólo 100 pesos8 cada ejemplar. “Si ya te has leído todo Onetti”, argumenta la parte lúcida de mí. “Uno, al menos uno”, ruega la otra, voraz, que no se deja disuadir ni ante la imagen de la casa abarrotada de libros. “Uno solito”, repite la del sentimiento de culpa, que no admite ir a una Feria del Libro sin que se compren libros.

“Está bien, agarra uno”, cede, por comprensión, la mitad más consciente. Y la mitad compulsiva, la muy tonta, como si por la sola magia del título fuera a ocupar menos espacio, escoge el tomo quinto, Novelas breves.

El periodista Rafael Grillo, a la salida de Punta Carretas...

 

 

NOTAS

1. Todos los capítulos se apropian de títulos de la obra de Juan Carlos Onetti.

2. No es una errata, así se llama el centro nocturno.

3. También alusión a un título de Onetti.

4. Según datos aportados por “Nosotros”, edición de la diaria del viernes 23 de marzo de 2012, proviene de los suscriptores el 75% de los ingresos de la cooperativa mientras que la publicidad conforma el otro 25%.

5. Brecha se fundó en 1985, con Hugo Alfaro a la cabeza y otros miembros del equipo de redacción del izquierdista semanario Marcha, clausurado por la dictadura en 1974.

6. Otro dato relevante: el salario de los cooperativistas logra estar al nivel de la media nacional en el sector de la prensa.

7. La mulita es una especie de armadillo; y el ñandú, versión americana del avestruz. El puma es bien conocido: suerte de leoncito sin melena. De entre todos, el carpincho es el más exótico. Fui hasta el montevideano Museo de Historia Natural “Dr. Carlos A. Torres de la Llosa”, expresamente para conocerle y hacerle una foto al ejemplar disecado. Me recordó a la cubana jutía conga, pero sin cola y de medio metro de altura y casi uno y medio de largo. Es considerado el roedor viviente de mayor tamaño y peso del mundo.

8. Aproximadamente 3. 50 USD, con la tasa de cambio a 1 USD = 28 pesos.

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