Actualizado el 22 de febrero de 2016

El Caimán :

Entre el medio siglo y la juventud

Por: . 22|2|2016

Al llamado acudieron caimaneros de muy distintas generaciones; desde los de aquella primerísima y poética que inició la empresa en el 66 con su grito de “Nos pronunciamos”, hasta los que mantienen inquieto hoy al hirsuto lagarto de papel gaceta.Aprovechando la XXV Feria del Libro y porque marzo está a cuestión de días, la tropa de El Caimán Barbudo se lanzó a pre-festejar los cincuenta años que ya casi van haciendo del plomo de sus primeras planas.

Para pecar por exceso —como ha sido costumbre en esta revista cultural— se pactaron dos encuentros: uno el sábado 13, en el Pabellón Cuba, y otro el jueves 18, en el laberíntico recinto ferial de La Cabaña.

Al llamado acudieron caimaneros de muy distintas generaciones; desde los de aquella primerísima y poética que inició la empresa en el 66 con su grito de “Nos pronunciamos”, hasta los que mantienen inquieto hoy al hirsuto lagarto de papel gaceta.

Víctor Casaus multiplicado en versos; la lírica Lina, más de Feria que nunca y aún allí, pese a los compromisos; el antiguo jefe de redacción Víctor Rodríguez Núñez, de visita desde Estados Unidos; el sonoro Guille Vilar; la abuelísima Paquita de Armas, con todo y nieta a cuestas; o el Blado Zamora, que es la sal… fueron algunos de los testimoniantes reunidos alrededor de las mesas de este conversatorio dúplex.

“Para bien y regocijo —advirtió Casaus— la actual dirección de El Caimán se ha preocupado mucho por tejer una continuidad entre las generaciones de caimaneros, y nos invita siempre a todos a la hora de los aniversarios, para que esto de estar ya en los cincuenta no nos lleve por el camino de olvidar.”

Cada quien compareció con sus nostalgias y sus confesiones, con gratitud o una inconformidad subsistente, con el anecdotario que nunca falta y el orgullo de aquellos años mozos…y acaso con la esperanza de ver trascendido, en algo vivo todavía, a ese proyecto que una vez fue empeño propio.

Porque a la larga eso ha sido El Caimán: una cofradía de afines a donde se vuelve siempre de vez en vez, empuñando obra y criterio, con ansias de compartir y compartirse.

Víctor Rodríguez Núñez, Rafael Grillo, Víctor Casaus, y el poeta uruguayo Diego Ponce Canzobre A la memoria acudieron todos los ausentes: los perdidos por la muerte física, como Wichy Nogueras, y los alejados por esa otra suerte de muerte que resulta en esta Isla la geografía. Volvieron las vivencias: las tantas veces que una bronca bien echada salvó a las planas de la hoguera literal de la censura, los tiempos duros de la “parametración” y de tener a un oficial de la Seguridad revisando cada línea; la polémica con Heberto Padilla, la llegada de los “sarracenos” después de que expulsaron a la generación fundadora; las suertes inmensas de tener a Padura alguna vez en el equipo de realización o a García Márquez y a Galeano donando capítulos enteros de sus mejores obras para publicar en números sucesivos… los buenos tiempos en que se agotaban en los estanquilloshasta los ejemplares con un roto.

Pero la cosa es que la historia sigue siendo ahora, y que el pasado justifica su mención solo si alumbra e impulsa algo nuevo hacia adelante. Es por eso que El Caimán sumó a mitad o en el centro de sus nostalgias (tipicidad ineludible de todo cumpleaños), la presentación de su más reciente número y el anuncio del resultado de un concurso de periodismo cultural a que convocó el pasado año por lo de su medio siglo.

De la edición de noviembre-diciembre de 2015, decirles que viene con una entrevista del Fide Díaz al señor cantautor Daniel Viglietti, con alguna muestra de poesía (Diego Ponce Canzobre) y narrativa (Matías Mateus) uruguayas, y con un reportaje sobre la reciente 38 Feria Internacional del Libro de Montevideo.

Maykel González GonzálezDel concurso caimanero, destacar que en su gran mayoría fue respondido el llamado por voces jóvenes del periodismo y la literatura nacional, cosa que deja muy contento al consejo de esta revista, que se intenta joven aún a sus cincuenta. Que el jurado lo compuso la trilogía de Norberto Codina (Director de La Gaceta de Cuba), Yuris Nórido (periodista de Trabajadores) y Rafael Grillo (jefe de redacción de El Caimán Barbudo); y, por supuesto, dar el nombre de los afortunados: Yamil Díaz Gómez, con el Accésit, y Maikel González González, con el Gran Premio.

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