Actualizado el 7 de abril de 2016

El concierto cubano de Rolling Stones:

La magia del rock and roll

Por: . 1|4|2016

Mick Jagger en La Habana En la noche del viernes 25, una espera de 50 años ha terminado para los fanáticos del rock en nuestro país. Por fin hemos asistido a un concierto al nivel de los que se ofrecen en las grandes urbes internacionales, no ya por la calidad de la propuesta musical, que aquí las hemos tenido de sobra excelentes, sino en virtud del despliegue técnico de esta presentación de The Rolling Stones. Las pantallas gigantes y los repetidores de sonidos, así como los 1.300 kilos de amplificación, instalados en el escenario aledaño a la Ciudad Deportiva, propiciaron que los que concurrieron al espectáculo de la banda encabezada por Mick Jagger, pudiesen disfrutarlo desde todos los ángulos del terreno.

En mi caso personal, tengo que decir que para mí la celebración fue doble, pues no solo se limitó al placer experimentado durante el concierto. En la noche del jueves 24, la embajada británica organizó una recepción para dar la bienvenida a los miembros de la famosa agrupación y tuve la suerte de ser invitado. En el grupo de los elegidos que pudimos conversar cara a cara con estas leyendas del mejor rock de todos los tiempos estuvimos el bailarín Carlos Acosta, los músicos Carlos Varela, Descemer Bueno, Samuel Formell y el dúo Buena Fe, y en representación de los medios de comunicación Juanito Camacho, Guille Vilar y yo.

The Rolling Stones en La HabanaFui presentado a Mick Jagger, Keith Richards, Ronnie Wood y Charlie Watts por Tim Cole, embajador británico en La Habana, y resultó gratificante dialogar con ellos, no ya del trabajo del los Stones sino de sus propuestas individuales, como el disco She’s The Boss, realizado por Mick Jagger en 1985, o comentarle a Wood que en el momento de ser publicado, escribí una reseña acerca de su CD I Feel Like Playing (2010), noveno álbum en solitario del ex integrante de The Jeff Beck Group y The Small Faces, que luego acortaría el nombre a The Faces, banda de mucho éxito en UK. Confieso que esta ha sido una de las contadas ocasiones en que me habría encantado ser un paparazzi, a fin de documentar el momento vivido.

Del concierto, decir que fue algo compacto, en el que todo, absolutamente todo está pensado y repetido hasta la saciedad. Por eso no fue sorpresa que se ajustaran con milimétrica exactitud a la duración de dos horas y quince minutos, como habían anunciado (la función comenzó a las 8:35 y concluyó a las 10:50). Para esta ocasión redujeron el número de los músicos acompañantes, si bien mantuvieron a varios de sus colaboradores de años recientes, a saber: el bajista Darryl Jones, Bernard Fowler en coros y percusión, el tecladista Chuck Leavell y Tim Ries en el saxo. De la nómina de respaldo al cuarteto, quien me causó una mayor impresión fue la corista Sasha Allen (alguien que de seguro dará que hablar en el futuro), sustituta de Lisa Fisher.

The Rolling Stones, Satisfaction, en La HabanaEn cuanto al repertorio interpretado, los temas que más me emocionaron fueron «Jumpin´ jack flash», «Angie», «Honky tonk women» (recordé la versión al español que entre nosotros hicieran Los Barba a comienzos de los 70), «You got the silver», «Before they make me run» (dos cortes con Keith Richards desbordado en la propuesta de blues), «Gimme shelter» (fenomenal el intercambio entre Mick y Sasha), «You can´t always get what you» (última pieza de la cara B del LP Leet it bleed, publicado en 1969), con la participación del coro Entrevoces, en cuya nómina está una figura emblemática del metal en Cuba, el vocalista Juan Carlos Torrente, líder de Combat Noise (a fines de los 80 e inicios de los 90, a él solían llamarlo Mick Jagger) y por supuesto, el clásico «(I can´t get no) Satisfaction», en un arreglo que alarga su tiempo original de duración y funciona como coda perfecta y contagiosa para un show sencillamente memorable.

Cuando me retiraba del concierto, entre tanta gente divertida y sonriente, con infinitas ganas de ser felices y disfrutar de algo bueno, pensé que la realización exitosa de una presentación como la de The Rolling Stones en La Habana, cumplimiento de aquel deseo manifiesto del desaparecido  Papa Juan Pablo II de que Cuba se abra al mundo y el mundo se abra a Cuba, tal vez me haga creer en los milagros. Y es que quienes estuvimos en la Ciudad Deportiva, por encima de nuestras diferencias generacionales y de concepciones, comprobamos algo que aprendí con los años: la política divide, la música une. En este caso, «es solo rock and roll, pero a mí me gusta».

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