Actualizado el 28 de octubre de 2016

Díaz Pimienta sobre Dylan:

Yo prefiero una buena canción que un mal poema

Por: . 25|10|2016

“Dylan merecía el Nobel solo por tres versos de la canción "Tombstone blues": "Mamá está en la fábrica, no tiene zapatos. Papá está en el callejón, está buscando comida. Yo estoy en las calles, con el blues de Tombstone". Y agregó “Es realismo real, con la fábrica, el callejón y la cocina, donde está el niño solo con los blues".El 13 de Octubre último, el mundo del arte, no sólo el literario,  se estremeció: Bob Dylan fue escogido por la Academia sueca como Premio Nobel de Literatura del 2016. Yo, realmente, no creo en los galardones, hay decenas de ejemplos de ganadores  que sólo le interesan a los jurados que confieren el lauro.

Pero en el caso de Dylan me asombra la polarización de las opiniones. ¿Acaso el bardo estadounidense no fue el poeta, sí poeta, más influyente de su generación? ¿Lo niegan porque se trata de poesía cantada? ¿Y qué?

Muchas voces dicen que Nicanor Parra lo merecía más, pero el chileno en el año dos mil  lo predijo. Entonces el autor de Cancionero sin nombre (1937), aseguró que “Dylan merecía el Nobel solo por tres versos de la canción “Tombstone blues“: “Mamá está en la fábrica, no tiene zapatos. Papá está en el callejón, está buscando comida. Yo estoy en las calles, con el blues de Tombstone”. Y agregó “Es realismo real, con la fábrica, el callejón y la cocina, donde está el niño solo con los blues”.

Días atrás Elena Poniatowska,  al hablar del  Nobel a Dylan, y a la periodista Svetlana Alexievich, afirmó que “se abrieron dos puertas y dos ventanas que estaban clausuradas y creo que todo lo que sea una ampliación de los criterios es benéfico para todos”.

Cuba no ha sido ajena a posiciones encontradas, incluso  absolutas. Un  buen amigo me gritó, no me dijo, que Silvio Rodríguez se merece más ese premio. Yo hace mucho tiempo opino que el autor de Ojalá es acreedor con creces del Premio Nacional de Literatura, porque  la mayoría de sus canciones son POEMAS, así con mayúsculas.

Y  gracias a Facebook, tengo la opinión de un estudioso (y autor) de literatura, tanto escrita como oral, el novelista, ensayista, cuentista, poeta y repentista Alexis Díaz Pimienta. Vía FB le pregunté: a)¿Consideras que el Premio Nobel a Dylan es un reconocimiento a la oralidad?  y  b) Algunos especialistas consideran que sus canciones han influido en muchos poetas ¿Es así?. Desde España Ale, me dijo:

“El Nobel a Bob Dylan es un reconocimiento a la Literatura, sin más. Lo contrario es un error metodológico. La polarización que ha generado el premio valida y ratifica algo que llevo años diciendo. La dicotomía “oralidad-escritura”­ no solo es perniciosa porque separa, explique, discrimina, sino porque establece a priori y como estándar per se una jerarquía de lo escrito sobre lo oral, absurdo toda vez que el soporte no hace a la obra, como el traje no hace al monje.

He leído descalificaciones a Dylan de escritores mediocres o aficionados que solo por el hecho de vivir en el mismo barrio que Borges, la escritura, se siente con derecho a echar del barrio a un vecino nuevo que “no escribe”. Es como si Dylan fuera repentista, escribiera las canciones en el aire. En fin, un desatino.

Entre los argumentos para “justificar” el premio está la influencia de Dylan en los literatos de su generación. Creo sinceramente que no habría tanto escándalo si le dieran un premio musical Cortázar o a Borges por sus influencias en la música latinoamericana de los últimos años. Tal vez los músicos son menos elitistas, tienen menos complejos. La oralidad sigue siendo la gran desconocida. Escribir no te hace escritor, del mismo modo que cantar en la ducha no te hace cantante. Y ser lector tampoco te hace crítico. Yo insisto: cuántos de los que critican a Dylan se han leído sus canciones. Hice el experimento. Hace unos días volví a leer sus textos (en una buena traducción) pero de la forma en que me gusta leer la poesía, sin afeites paratextuales, con una profunda abstracción para leerlos sin saber que esos textos se cantan y vienen del inglés. Y te aseguro que son poemas, nada que envidiar a lo mejor de la poesía norteamericana de su generación.

No por gusto tantos buenos poetas lo veneran y se sienten agradecidos a Dylan. El propio Allen Ginsberg dijo en una entrevista de 1994, en un diario de Colombia: “dentro de 100 años, ninguna antología de poesía que se respete podrá prescindir de las canciones de Bob Dylan". No por gusto tantos buenos poetas lo veneran y se sienten agradecidos a Dylan. El propio Allen Ginsberg dijo en una entrevista de 1994, en un diario de Colombia: “dentro de 100 años, ninguna antología de poesía que se respete podrá prescindir de las canciones de Bob Dylan”.

En fin, yo defiendo al Nobel de Dylan no como repentista, no como oralitor, sino como escritor, come lector de poesía. E insisto: no es un reconocimiento a la oralidad, del mismo modo que premiar a Soyinka no es un reconocimiento a los negros ni premiar a Gabriela Mistral fue un reconocimiento a la mujer. Se premia una obra, no su vestimenta. Qué daño hacen las etiquetas y las metodologías, las subjetividad y la arrogancia estética. Puestos a ser exigentes, yo prefiero una buena canción que un mal poema. Y lamentablemente, abundan estos últimos. Digamos que una buena canción es un poema que, de ser tan bueno, admite hasta música; y un mal poema lo contrario. Una mala canción, por ejemplo, no se salva ni leída. En el caso de Dylan muchas de sus canciones son mejores poemas que muchos de los poemas de quienes se han enfadado porque le dan un premio de poesía.”

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