Actualizado el 19 de mayo de 2017

Te extrañaremos Guille

Por: . 17|5|2017

Lo que si recuerdo bien es que el Guille junto a Jesús Díaz fue el alma de una preciosa edición homenaje a Wichi Nogueras a raíz de su muerte.

Fotografías de Racso Morejón

Me llega un correo de la UNEAC y lo abro pensando en ¿qué será? Las dos líneas me golpean el rostro, el corazón, el alma: murió Guillermo Rodríguez Rivera. Increíblemente no pienso en el poeta, el ensayista que brilló con luz propia entre tantos otros que se adjudican el título, sin poseerlo en esencia, pienso en el inventor de “la cola permanente” de la sala del té de la Unión de Periodistas de Cuba en los años 90.

El lío es que el ron escaseaba ¡y de que forma!, y  allí en la cuna del chácata (te congelado con ron) se podía coger un trago en la cola que todos hacíamos. Rápidamente adicionamos el hábito de la cola cubana: se marca adelante, en el medio y atrás. Los consumidores cumplíamos con el requisito de adquirir un trago frente al mostrador y los dependientes, especialmente Enrique, seguían las instrucciones. Entonces, al menos tres veces (en oportunidades era más) nos servían la bebida,

Por la revolución permanente de Trotsky, el Guille bautizó aquello como la cola permanente.

Y mucho que hablamos de Marx, Lenin, Trotsky, Gramsci, Mahoma, Mao, en fin, la mar. Quienes eran contertulios y chacaterianos lo recuerdan. Ya con nuestros vasos íbamos a las mesas, yo trataba de sentarme cerca del profesor destacado de la universidad, merecedor de no sé cuantos premios pero sobretodo de un jodedor cubano de altura. De él como creador que escriban otros, yo lo hago desde el sentimiento de este instante.

Sabía de su existencia desde mucho tiempo antes de que lo conociera en El Caimán Barbudo. Y no sé si fue la vez que sostuvo una intensa y extensa polémica con otro reconocido intelectual. Lo que si recuerdo bien es que el Guille junto a Jesús Díaz fue el alma de una preciosa edición homenaje a Wichi Nogueras a raíz de su muerte.

Defensor de la música cubana y un conocedor de ese arte, el Guille también era un aficionado a la pelota, y por supuesto, amaba las palmas, el mar Caribe, las mujeres, los cantares, los cuentos, es decir a Cuba.Cuando menos lo imaginaba se aparecía en mi oficina y a las peñas. Una noche me ofreció botella, acepté y cuatro cuadras antes de llegar a mi casa me dijo que andaba sin licencia, me asusté por él, no por mi y su respuesta seca fue “¿tú eres policía?, no, verdad, entonces nadie se va a enterar”.

Ahora hacía tiempo que no lo veía, ya su andar del famoso “jorobado de La Habana” se había muy difícil. Pero lo leía especialmente en el blog Segunda cita de su amigo Silvio.

Defensor de la música cubana y un conocedor de ese arte, el Guille también era un aficionado a la pelota, y por supuesto, amaba las palmas, el mar Caribe, las mujeres, los cantares, los cuentos, es decir a Cuba.

Nuestra cultura pierde uno de sus hijos más ilustres, Cuba un auténtico defensor, el Caimán uno de sus fundadores y todos nosotros la posibilidad de sostener un diálogo inteligente, culto y sabroso con un verdadero sapiente de este archipiélago. Te extrañaremos Guille.

Categoría: Artículos | Tags: | | |

Director: Fidel Díaz Castro

Diseño web: Héctor Otero

Relaciones públicas: Racso Morejón

Redacción digital: Editor: Racso Morejón y Darío Alejandro Escobar

webmaster: Racso Morejón

Desarrollador web: Escael Marrero

El Caimán Barbudo © Todos los derechos reservados