Actualizado el 4 de agosto de 2017

Rostros que atraviesan la ciudad

Por: . 31|7|2017

Hay rostros que cruzan la ciudad con un sueño encendido salvando esos chorros de transeúntes que la fecundan cada día…

Fotografías de Racso Morejón

Hay rostros que cruzan la ciudad con un sueño encendido salvando esos chorros de transeúntes que la fecundan cada día…

Para muchas celebraciones y festivales en la ciudad ellos “actúan” como manantial humano, pues detrás de sus zancadas emana un río de gente que va confluyendo y carenando en plazas y parques, aceras y balcones, postigos y ventanas atraídos por el espectáculo y el ritmo de conga y comparsa con que sonsacan a los transeúntes de este trozo de urbe adoquinada, sean turistas o nacionales, niños o adultos, estudiantes o trabajadores, torrente humano penetrando a la ciudad.

Al sonido de tambores y corneta se les descubre de pronto, desde cualquier boca calle, ataviados con vestimentas fantásticas, tricornios, capotas, cascabeles, enseres musicales, salir a la luz de cualquier festividad o sencillamente para animar con sus coloridos atuendos las callejuelas de La Habana Vieja en este verano que ya nos azota; pasacalles que realizan trenzando alegría y coreografía; música y cabriolas; teatro callejero y  juegos malabáricos; estatuas vivas armonizadas con performers que transitan alzados en zancos por encima de la cabeza de los caminantes, evocando historia y mito, tradiciones y cultura, todo en gesto delirante de poesía visual y performática; la visualidad de Gigantería marca un antes y un después para cada día que hacen su aparición.

La trilogía silencio-jolgorio-sosiego presume leyenda cada vez que salen a las calles para su presentación, luego del paso de estos muchachos acorazonados que entregan a la ciudad sus rostros y la vida entera en el afán por agasajarnos y alimentar la espiritualidad de una villa que habita entre la  memoria y el sortilegio, la costumbre y la novedad en una coyuntura vital apremiante.

A su ritmo La Habana Vieja se mueve cadenciosa, milagrosa y sempiterna, acogiendo de manera incesante  esos chorros de transeúntes que la habitan.

La ciudad despierta

es un laberinto

y

chorros de transeúntes

invaden sus arterias

se adueñan de su luz

se abrazan a su sombra.

 

La ciudad despierta

albea el desafío

en la bruma me implico

bautizo al error

la duda

el tedio

el silencio lisonjero.

 

La incontinencia se me cuelga al hombro

en una esquina estalla el mendigo

con el mendrugo de soledad

aferrado al socorro.

 

La ciudad despierta

y

chorros de transeúntes

invaden sus arterias.

Gigantería como chorros de transeúntes por las callejuelas de La Habana ViejaGigantería como chorros de transeúntes por las callejuelas de La Habana ViejaGigantería como chorros de transeúntes por las callejuelas de La Habana ViejaGigantería como chorros de transeúntes por las callejuelas de La Habana ViejaGigantería como chorros de transeúntes por las callejuelas de La Habana ViejaGigantería como chorros de transeúntes por las callejuelas de La Habana ViejaGigantería como chorros de transeúntes por las callejuelas de La Habana ViejaGigantería como chorros de transeúntes por las callejuelas de La Habana ViejaGigantería como chorros de transeúntes por las callejuelas de La Habana ViejaGigantería como chorros de transeúntes por las callejuelas de La Habana ViejaGigantería como chorros de transeúntes por las callejuelas de La Habana ViejaGigantería como chorros de transeúntes por las callejuelas de La Habana ViejaGigantería como chorros de transeúntes por las callejuelas de La Habana Vieja

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