Actualizado el 22 de agosto de 2017

Una Noche con Ray en el Tun Tun

Por: . 12|8|2017

Ray Fernández y Paquita Armas evocan a Bladimir Zamora Céspedes

Fotografía Racso Morejón

 

Hace una buena cantidad de años conocí a Ray Fernández, no como trovador sino en el papel de hacedor de unas recetas de cocina ¿Dónde quieres que te ponga el plato? que publicaba en la entonces revista cultural (digital e impresa) más sonada de Cuba, La Jiribilla.

Llegó a la Jiri de manos de uno de sus fundadores, Bladimir Zamora Céspedes, el Blado que lo acunaba como a otros tantos trovadores, pero con “las recetas”, inventos suculentos de Ray, buen cocinero, éste se ganaba unos kilitos.  Y por supuesto, de manos del Blado también tocaba en los lugares donde se descargaba trova.

Siempre me gustaron su voz bronca, su agilidad mental y lo que cantaba, pero como he dicho tantas veces, de música (en un sólido decir)  que hable el Doctor Joaquín Borges-Triana, él es el indicado.

En la tofografía (Bladimir Zamora Céspedes) Paquita Armas, Fidel Díaz, Ray Fernández, Racso Morejón y Joaquín Borges-Triana

Imagen tomada por Danay Ramos

Ahora ¿por qué fui a dar al Tun tun  en una tarde donde (lo sigo repitiendo) se puede “freír un huevo en el asfalto”? Porque el trovador le dedicaba su tercer disco, Mamá, ando contento, a mi (nuestro) querido Blado, el padrino eterno de su hijo, del que Bladimir hablaba como un abuelo chocho.

Fui porque el propio trovador me ofreció  buscarme en un carro. Lo hizo a través del Joaco, que esa noche estaba tan  curda que me llamó desde el celular (pagando él, por supuesto),  porque su teléfono no tenía tono, y tenía que decirme que “había bajado” una botella de un whisky  (no sé su nombre, ni me interesa), pero al otro día, otro hermano del Blado,  el Fide, (Fidel Díaz Castro) me dijo que el incondicional Silvano nos recogería y bueno, me fui por esa opción porque, lo confieso, temía que con los  ¿traguitos? Joaquín me hubiera hablado de un carro imaginario. Cuando llegamos nos encontramos a otros dos caimaneros Racso y Danay el primero tirando fotos, buenas, las que lleva esta nota, y la segunda con una conversación amena, coherente como las que se suceden entre los saurios barbados.

Ahora alguien estará pensando ¿y a mí qué me importa eso? Pues sí, importa, porque en una mesa del Tun tun, y en todo el local, “caminó”  Bladi, especialmente cuando pasaron una suerte de clic con la canción «El ausente», ilustrado con fotos de ese gran amigo con Ray, su ahijado y  Lenia (la brillante doctora neonatóloga, amante, esposa, productora, niñera del popular trovador).

Diana Ferreiro y Paquita Armas intercambian impresiones sobre el Tun tun, El Caimán Barbudo, lo humano y lo divino...Ray me contó que el Blado lo arrastró a una feria del libro, lo obligó a comprar un libro de Eugenio Florit,  y él se lo leyó de un tirón. Por la noche lo llamó y le dijo que ya tenía musicalizado un poema, no lo dejó terminar, le dijo «El ausente», ¿premonición? No sé, sino hubiera sido porque Ray dijo un epitafio cuando acabó el clip, me hubiera echado a llorar, lo que para nada le hubiera gustado a Zamora Céspedes porque parecen versos hechos  para todos los que compartimos amistad, tragos, broncas, chistes, con el bayamés  que se nos fue entre tanto ron y desastrosa manera de alimentarse. En esos  meses finales Ray Fernandez junto a otros de los muchachos que él “empujó”, fueron su sostén y ayuda. Eran, SON, amigos agradecidos de verdad.

Luego del clic ¡como Marx manda! echamos un chorrito de cada botella  para el Blado, incluso de un excelente whisky, que Fide sólo me permitió derramar una goticas “contra, Paca, va y el Blado se emborracha nos cae arriba y nos aplasta”.

En la presentación del disco a cargo de Joaquín (¿Quién mejor para hacerlo?) Ray estableció un te a te con el ciego que tiene 20/20, sobre la cantidad de canciones, un buen chiste de una enjundiosa presentación con mucho olor a…ron.

...que hable el Doctor Joaquín Borges-Triana, él es el indicado.Confieso que para mí   que no había ido al Tun tun, el espectáculo de Ray me impresionó. Hay risas, actuación, saludos, “broncas” con los sonidistas, un rico diálogo con Lenia y descubrí que la oncóloga Olguita tiene una voz excelente (según mi gusto, no se que dirán los expertos). Se pasa de maravilla porque el anfitrión transita por diversas músicas, de un  son a una descarga afro, todo salpicado por un humor permanente, a veces fuerte, sobre la sociedad cubana.  Invita a algún trovador presente y canta acompañado por músicos que me fascinaron. Son buenísimos (¿verdad Joaco?) que se integran al espectáculo.

Diana Ferreiro,  joven periodista, dos años de graduada, me confesó  que desde hace casi  una década los jueves son para el Tun tun, con Ray, que en un momento la Facultad de comunicación, completa  se daba cita allí. Este jueves caliente de agosto no fue una excepción,  el local estaba lleno  de muchachos y muchachas.

El espectáculo, aparte de la música, es para no perdérselo. Cada día es distinto. Ray hace mucho tiempo  dejó de ser el chama que escribía recetas jodedoras, lo supe en las veces que ha conducido Entre manos, pero verlo en vivo, en su ambiente,  me hizo no perder ni un detalle de ese especial showman que atrae a diversos públicos. En fin, gracias a Joaco y Fide por el empujón y tú, Blado, ¡qué feliz debes estar!:

Ray Fernández agradece a los músicos que le acompañaron en la aventura de su disco Mamá ando contento...El espectáculo, aparte de la música, es para no perdérselo.Ray hace mucho tiempo  dejó de ser el chama que escribía recetas jodedoras......verlo en vivo, en su ambiente,  me hizo no perder ni un detalle de ese especial showman que atrae a diversos públicos.Se pasa de maravilla porque el anfitrión transita por diversas músicas, de un  son a una descarga afro, todo salpicado por un humor permanente, a veces fuerte, sobre la sociedad cubana.Ramón David fue uno de sus invitados en la noche del pasado jueves de Tun tunNo podía dejar de invitar al trovadicto Fidel Díaz, más que a duo lo hicieron por complotEste jueves caliente de agosto no fue una excepción,  el local estaba lleno  de muchachos y muchachas....y tú, Blado, ¡qué feliz debes estar!:

 

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