Actualizado el 9 de octubre de 2017

Y si Lloga no llega al radio

Por: . 7|10|2017

El Lloga reúne a mentalidades frescas que exponen sus programas y luego a golpe de teorías desacralizan si hiciera falta, sin embargo, el Lloga no nos salva de alguna pereza impuesta desde hace muchos años...En un festival Antonio Lloga in memoriam de principios de siglo, un joven habanero propuso un programa experimental que me pareció fascinante. El programa era simple, un dial que iba de punta a punta por toda la frecuencia modulada, cuando el presunto oyente regresaba en el dial, cada emisora repetía el mismo discurso. El aplauso fue unánime. Hoy lo recuerdo sobre el olvido de otros programas radiales premiados o transmitidos. En el presente, cuando el siglo trepa en su madeja de tintes  anti ecológicos, mucha tecnología, fascinación programada  y nueva guerra fría, la radio sigue en pie pero da sensación de andar sobre cuerda floja.

Si la radio cubana se pareciera a los debates del Lloga sería fascinante . Hay que estar ahí. Escuché a muchachos de apenas 20 años entrar en pelea con la mismísima Josefa Brasero. No escatiman. Los 20 años sirven para eso, estos muchachos no tienen qué perder, tienen conocimiento fresco que sacan en las audiciones y descalifican si hace falta una locución demasiado pura, un guión inexacto, una producción musical descolocada, sin embargo poco nos llega a los medios.

Cerró hace poco el certamen, recuerdo los tiempos en los que solía ir a escuchar a los muchachos, debatir e incluso participar. Abro facebook y busco el nombre de Eric Caraballoso, el periodista estuvo a cargo de la radio muchos años en la AHS de Santiago de Cuba, publicó un libro en el que puede leerse la historia de la radio santiaguera, coincide conmigo que:

«Esta es la gran insatisfacción, me parece (Habla de la relación del debate con la producción radial) , y no solo del Lloga,  sino también de la mayoría de los eventos de este tipo, ya sea el Caracol, el Félix B. Caignet o los festivales de la radio: pasar del dicho al hecho porque en los eventos hay, digamos, un espíritu propicio que luego choca contra incomprensiones, carencias, rutinas y problemas cotidianos una vez que los realizadores regresan a sus provincias y emisoras. Quiero creer, no obstante, que algo queda y que más de un programa meritorio es resultado de alguna manera de la experiencia adquirida por su realizador en una edición anterior del Lloga. De hecho, estoy seguro que sí porque más de uno me lo ha dicho personalmente, que oír tal idea o tal forma de hacer lo motivaron para crear luego su propio programa. Y eso no es poco, aunque una golondrina no hace verano».

En los tiempos de Caignet la experimentación, aún condicionada por los sponsors no era imposible, al contrario, aquellos radialistas crearon patrones que luego de sesenta años se repiten. El Lloga reúne a mentalidades frescas que exponen sus programas y luego a golpe de teorías desacralizan si hiciera falta, sin embargo, el Lloga no nos salva de alguna pereza impuesta desde hace muchos años, lo comparto con Eric Caraballoso,

«Más que un espíritu de creatividad creo que podría hablarse de una voluntad de creatividad, de un deseo de hacer, que sin embargo no siempre ha logrado traducirse en creatividad real. Había y hay, me parece, una voluntad de diferenciación, de marcar distancia de lo que se tiene por obsoleto e intrascendente, pero aun así sobreviven muchos vicios y rutinas y problemas que hacen difícil llevar ese deseo a la práctica, así que los ejemplos de creatividad diferenciadora han sido pocos en realidad».

«Hablamos de un grupo reducido, formado principalmente al calor del mismo Lloga y otros eventos sin menospreciar su formación local, pero con lagunas teóricas en no pocos casos, y ese espíritu, asumido, luego cuesta traducirlo en sus espacios locales por muchas razones. No obstante, aun así algunos realizadores han conseguido hacer trabajos destacables y por eso muchas veces los premios se han repetido entre un evento y otro».

Pero el Lloga , el certamen Antonio Lloga in Memoriam, insisto, es una “pelea de gallos” a veces.

Más que un espíritu de creatividad creo que podría hablarse de una voluntad de creatividad, de un deseo de hacer, que sin embargo no siempre ha logrado traducirse en creatividad real. Había y hay, me parece, una voluntad de diferenciación, de marcar distancia de lo que se tiene por obsoleto e intrascendente...«Los debates siempre han sido críticos. Ese es el pollo del arroz con pollo, lo mejor del Lloga en mi opinión. No faltan comentarios insulsos o poco aportativos ni tan poco otros incendiarios, pero muchos saben llegar donde debe ser y de manera constructiva. Anécdotas hay muchas pero mi mala memoria conspira en nuestra contra: Puedo decirte, eso sí, que incluso siendo yo jurado, reconsideramos algún premio –no diré cual para no pecar de indiscreto– porque en los debates escuchamos cosas de las que no nos percatamos en las escuchas del jurado».

Me quedo con eso último. Conozco a Caraballoso, lo leo, sé de su conocimiento de la radio, que tiene oído fino, sin embargo, él mismo lo ha dicho; esos debates son, casi siempre profundísimos, los muchachos se presentan con toda la frescura y conocimiento, pero cuando encendemos la radio, Lloga no llega o arriba poco y hay que volver a esperar.

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