Actualizado el 20 de abril de 2018

Hell Awaits:

Dave Lombardo tocará en Cuba

Por: . 16|2|2018

Dave Lombardo en el Submarino Amarillo.

Mi amigo periodista y yo íbamos en el carro de Dave Lombardo. El exdrummer de Slayer se apoderaba de las calles de La Habana como suele hacerlo de un escenario. “Aquí es la ley del más fuerte”. “Sí, pero también sé manejar con agresividad. No es nada nuevo”. Corta, y sobre la estrechez del pavimento se quita de encima uno de esos grandes vehículos. “Ozzy Osbourne filmó el programa que tiene con su hijo en el lugar al que vamos”. “¿Ah, sí?”. Y mientras traducía a su esposa canadiense las informaciones que le iban dando, por mi mente pasaban conciertos en que una versión a cualquier tema de aquellos primeros discos de la banda californiana no solo volvía a reunir al público esparcido tras varias horas, sino que era como haber tragado un misterioso estimulante para thrashear con menos amarras y más energía que al comienzo.

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Por casualidad nos habíamos cruzado en la calle G algo antes de las 2 de la tarde. Él esperaba allí el carro de Lombardo. Desde una esquina y sonriendo me hizo el signo de Ronnie James Dio. A mí me había avisado María Gattorno —que no necesita presentaciones en el ámbito del rock y el metal en Cuba—. Lombardo estará mañana, a las 2 de la tarde, en el Submarino Amarillo, decía su mensaje. A él se lo había dicho el propio baterista. A partir de una entrevista que le hizo al bajista Bill Laswell, se había convertido en el artífice de la visita del “padre del drum moderno” a Cuba.

En aquella oportunidad con Laswell, el periodista Michel Hernández había conocido algunos detalles sobre el pasado cubano de Dave. Las cosas no quedaron ahí. Volvió a la carga y también tuvo un diálogo con el drummer, que publicó luego. “Desde ese momento yo quise venir. Es un sueño tocar en Cuba”, dijo Lombardo ya en La Habana frente a músicos, reporteros  y sobre todo seguidores de su trabajo que lo esperaron en ese espacio capitalino en que se respira el aire de The Beatles.

Esta vez fue diferente a cuando por el Submarino desfiló Ozzy, quien parecía personificar, entre la seriedad y los escoltas, a un ficticio sargento que contenía su real psicodelia. Y si bien también se agradeció aquel momento efímero con el clásico frontman de Black Sabbath, el ambiente ahora era asequible a cualquiera que quisiera estar unas horas con uno de los bateristas más influyentes en el género del metal desde la aparición del thrash en los ochenta hasta la actualidad.

Antes de la lluvia de preguntas, cayó la noticia. Su visita buscaba amarrar las condiciones para los conciertos que ofrecerá con Suicidal Tendencies, uno en las Romerías de Mayo, en Holguín; otro, en La Habana. Luego añadió: “Quiero traer  a Dead Cross y si puedo a los Misfits. He estado hablando con ellos también. Voy a hacer lo posible para traer bandas mías y otras”. Entre los proyectos que pudieran ver la luz a partir de este intercambio también se encuentran un documental sobre Zeus, una de las alineaciones pioneras del thrash hecho en Cuba, y la producción de algún disco de la escena metalera cubana.

En el Submarino, Dave nos condujo a momentos cruciales en su desarrollo como baterista. Una imagina que sólo hablará de influencias de legendarios drummers anglosajones, teniendo en cuenta la New Wave of British Heavy Metal, el speed y el hardcore punk como antecedentes inmediatos del thrash, pero para sorpresa de muchos refirió:

“Cuando era niño iba a esos clubes de cubanos en los Estados Unidos. Siempre he estado dentro de la cultura y la música cubanas. Quería ser baterista, pero lo que me enseñó a tener candela, a tocar de forma agresiva fueron los congueros que veía tocando y sudando. Eso me enseñó a tocar con pasión. Sin mis raíces no hubiese sido quién soy. En los Estados Unidos me dicen que tengo un feeling, algo diferente al tocar la batería, y eso es por ser cubano.”

También mencionó a Chucho Valdés como creador de una simbiosis alucinante entre la teoría y la ejecución del piano, instrumento que considera “una percusión con melodía”. Después, entonces sí aparecieron los nombres de varios bateristas a partir de los que le nació algún movimiento o actitud con las baquetas en las manos: Ginger Baker, de Cream; John Bonhan, de Led Zeppelin, “quien me enseñó la dinámica de dar duro, pero también suave”; Bill Ward, de Black Sabbath, “que tiene además un corazón de oro”; Peter Criss, de Kiss, cuyas influencias están “de alguna manera en mí”; Tony Williams, proveniente de la escena jazzística norteamericana y que, resalta con seguridad Lombardo, “fue increíble”.

Se detiene más en Clive Burr. Recuerda que a partir de Killers y su atención sobre aquel percusionista de Iron Maiden, cambió el estilo de un bombo al doble bombo, por lo cual es hoy reconocido y seguido a lo largo del mundo. Del puertorriqueño Tito Puente afirma haber profundizado el trabajo rítmico a partir del estudio de sus ejecuciones: “Tenía un disco que se llamaba Top Percussion, con muchos ritmos diferentes. Escuchándolo aprendí a empezar las grabaciones con un ritmo y hacer otro sobre ese, parece que estás haciendo una multibatería”.

Como muchos al mando de platillos, cajas y bombos en el metal, la escuela de Dave Lombardo ha sido la calle. Aun sin renunciar a la teoría, cuenta que su pasión por el rock y la batería le hicieron escuchar mucha música. “Yo sentía que aprendía más escuchando música que repitiendo lo que decía un profesor. Así pude llegar a mi propio estilo”, expresa. Hace ya algunos años es el protagonista de perseguidas drums clinics, a través de las cuales sigue aprendiendo, pero, sobre todo, se ha percatado que “muchos bateristas hacen lo mismo. Están tocando casi los mismos ritmos en diferentes formas, y no encuentran un estilo propio”. Todo lo dicho, frente a drummers de la escena cubana, fue una suerte de clase improvisada que basó en las preguntas hechas por los propios músicos del patio.

De los diferentes proyectos en los que ha estado mencionó algún detalle. Comenzó por Grip Inc, destacando la participación del guitarrista Waldemar Sorychta y del ya fallecido Gus Chambers. “Para la conformación de la banda conseguí a Chambers que era cantante de punk, y como esto me gusta tanto, pensé que era el mejor para el grupo”.

Ante una pregunta sobre la controversial Fantômas, comentó: “La banda la formó Mike Patton (Faith No More) que siempre fue un fan mío. Primero le preguntó a Igor Cavalera, el primer baterista de Sepultura, quien al escuchar dijo: ´no, ese proyecto es para Lombardo´. La música es muy complicada. No imaginan cuánta información musical puede ponerse en dos segundos y medio. Mike Patton escribió una música en la que en dos o tres segundos hay muchos cambios. Estoy impresionado de cómo Mike escribe música. Lo sigo cada vez que hace algo. Él hizo un disco de canciones italianas de pop que se llama Mondo Cane y es fantástico. Para mí es uno de los cantantes mejores del mundo.

“Él escribió toda la música de Fantômas y me presentó un casete. Me dijo que imaginara un libro de comics y que cada canción sería como una historia. Pasamos unas dos semanas grabando la batería en esos discos, Suspended Animation y Delirium Cordia. Cuando voy al estudio trato de grabar en tres o cuatro días, pero esto fue muy complicado.”

Por supuesto, sobre el grupo que lo llevó a la cima de la cultura metalera y de la música en general, no podía faltar una interrogante. “Con Slayer no he cerrado las puertas”, se apresuró en responder Lombardo, aunque dejó claro que hoy no tiene relaciones con algunos de sus miembros como Tom Araya y Kerry King. Sin embargo, en su expresión y sus palabras aparecía la posibilidad de que un día pueda haber otro show donde esté a la retaguardia de una de las cuatro bandas gigantes del thrash norteamericano de todos los tiempos. “¿Qué es lo que más me queda de Slayer?”, piensa un poco y luego dice: “Jeff Hanneman. Éramos muy buenos amigos. Con él fue un tiempo muy bueno”.

En el corto tramo hacia el Submarino me había preguntado: “¿Ya escuchaste Dead Cross?”. Sí, tres cortes del propio Dead Cross. “¿Y qué te pareció?” “Sigue siendo fuerte”. Sonrió. Pero es preciso tener en cuenta que Lombardo va mucho más allá de darle duro y rápido al parche. Él combina la efectividad con el sentimiento, trata de captar el espíritu de un tema y hacerlo volar mientras toca el drum. Su estilo ha impregnado una diversidad de proyectos de los que ha sido parte o con los que ha colaborado, que van desde Apocalyptica hasta Bladerunner, en el que improvisa junto al bajista Bill Laswell y el saxofonista John Zorn.

Sus actuales bandas son Misfist, donde parece reencarnar después que este hardcore punk les volara la cabeza a los de su generación a finales de los setenta; Dead Cross, una alineación que ha echado a andar recientemente y la legendaria Suicidal Tendencies, con la que regresará pronto a Cuba.

En lo que anda Dave Lombardo con Suicidal Tendencies

Fotografía: Pep Williams

En el año 95, dijo, durante una gira con Grip Inc. supo de la escena cubana del metal. Alguien le comentó que las guitarras de acero también sonaban en la Isla. Varios metaleros tuvieron una primera oportunidad con Dave la pasada semana. Ahora, tras esta noticia de su vuelta en mayo, como anuncia aquel disco que no podrá naufragar en las olas del tiempo, “el infierno espera”. Y los cultores del género saben de lo que se trata. Lombardo viene a tocar la música que mejor consigue soltar esos monstruos de libertad que se llevan dentro.

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