Actualizado el 8 de julio de 2011

Humberto Solás y el Cine Pobre están en Regla

Por: . 7|4|2011

Regla, villa célebre por su santuario consagrado al culto de Yemayá, y su vecina menor Casablanca, acogen desde el martes 5 y hasta el 10 de abril, por primera vez, un suceso cinematográfico de nivel internacional.

Ha llegado la oportunidad en este 2011 para la comunidad de casi 45 000 habitantes, ubicada en las orillas de la Bahía de La Habana, de avivarse con el encanto de la novena cita del Festival del Cine Pobre, tal como ocurrió con Gibara desde aquel encuentro inaugural de 2003.

Como expuso el crítico de cine Rufo Caballero, el “Festival de Gibara” es una actitud, un mundo de valores; y visto así, el evento fundado por Humberto Solás puede subsistir, y afincarse, más allá de una locación geográfica, porque su apuesta es por un cine escaso de recursos, pero rico en dignidad estética y ética; y también por el compromiso social y la cercanía de los creadores a las ilusiones de los pueblos.

No obstante a que le duela renunciar por esta vez a su concurso y adquirir carácter de “Muestra” ante las estrecheces económicas, y encima tener que apartarse de su hogar entrañable en la costa norte oriental; la tropa del Cine Pobre enfrenta el reto con ánimo y mantiene la holgura de opciones durante la fecha que celebra el 70 cumpleaños de Solás.

En Regla filmó Adela el padre de este proyecto, y allí será contemplado su cortometraje, como parte de una retrospectiva que ocupa varios programas en el Cine Teatro y los parques de la localidad. El amplio homenaje incluye la exhibición de Miel para Oshún, Barrio Cuba, documentales y cortos del autor de Cecilia.

Para los reglanos hay cine cubano del más contemporáneo, con películas de Tomás Piard, Enrique Pineda Barnet y una selección de piezas de los jóvenes realizadores (Milena Almira, Armando Capó, Adrián Replanski, Carlos Lechuga, entre otros). Una ocasión singular es la presentación de obras en estado de maqueta, como Fábula de Léster Hamlet, Habana Station de Ian Padrón y el filme de Kike Álvarez rodado en Gibara, Marina.

La presencia foránea brinda opciones de relieve, con la exhibición de Last Ball y Contra la corriente, de Peter Callahan (EE.UU); La vida de los peces, del laureado Matías Bize (Chile); y El recuento de los daños, de Inés de Oliveira (Argentina).

Descuellan varias muestras institucionales traídas desde España, de los festivales de cine alternativo la Boca Erótica y La Boca del Lobo, y del Festival Internacional para la Infancia y la Juventud. También concurren el Instituto Mexicano de Investigaciones Cinematográficas y Humanísticas y el parisino Festival Signes de Nuit.

En Casablanca se disfruta del videoarte realizado por nacionales y extranjeros; otras ofertas excelentes de ese audiovisual que Sergio Benvenuto Solás, director del Festival, ha calificado de “inconforme y sugerente” y que se expande gracias a las actuales condiciones de producción y distribución, propiciadas por las nuevas tecnologías.

MÁS QUE UN EVENTO

Más que sólo un evento cinematográfico, el Festival Internacional del Cine Pobre Humberto Solás siempre aspira a ser una fiesta de pueblo, para sembrar utopías y ofrecer las alegrías del mejor arte, para engendrar aspiraciones y fecundar la colectividad donde se realiza.

De ahí que se haya nombrado “Festival y Comunidad” y “Escuelas de Cine y Comunidad” a los programas temáticos audiovisuales que acontecen en la Biblioteca Rubén Martínez Villena del Centro Histórico de La Habana. El emblemático Nelson Rodríguez brinda en esa misma sede una charla sobre “El montaje en el cine”.

A estas actividades, todas desde las 10:30 am, y concebidas como continuación de la tradición del Cine Pobre de incorporar la teoría, la reflexión y el debate; hay que agregar los Paneles Teóricos que se celebran en el aledaño Museo de Historia Natural. El que se titula “Miel… de la Mitchell al digital, 10 años después” trata de recoger las experiencias acumuladas en una década de filmación con la tecnología digital. El otro indaga sobre “La crítica de arte en el audiovisual” y cumple el rol de tributo necesario al recientemente fallecido Rufo Caballero.

Abiertas a cualquier público interesado, estas sesiones ubican a cineastas, investigadores, críticos, periodistas en mesas donde aflora la lucidez del análisis y la pasión del juicio. Entre los invitados a disertar se encuentran: Reinaldo González, Danae C. Diéguez, Esteban Insausti, Sergio Benvenuto Solás, Gustavo Arcos, Joel del Río y Enrique Colina.

¿Está verdaderamente en crisis la cartelística cubana? Para despejar la interrogante ha preparado el diseñador Nelson Ponce una muestra de carteles de cine de la última década que se exhibe en el Cine Teatro Regla. La fotografía tiene también su espacio, gracias a la muestra coordinada por Alicia García y Rufino del Valle, Luz de memoria, que recoge el hallazgo del archivo de una familia de artistas del lente, fundada por Joaquín López y Quintana, pionero de la fotografía en Cuba y gibareño de origen.

El teatro suele ser buena compañía para el Festival del Cine Pobre; y por eso la actriz Beatriz Viñas se transfigura en La cuarta Lucía, un monólogo que se representa en la locación del antiguo Teatro Céspedes de Regla. Santa Cecilia, la puesta dirigida por Carlos Díaz y actuada por Osvaldo Doimeadiós, ocupa ese mismo escenario.

La oportunidad es ideal para que los reglanos demuestren que existe un talento autóctono para las manifestaciones artísticas. Por ello hay horarios reservados dentro de la programación para una acción comunitaria que reúne a niños y artistas plásticos, espectáculos de títeres, y momentos donde los locales exhiben sus dotes en el baile español, la danza folklórica y los bailes populares.

Y la música, que nunca ha quedado fuera de los encuentros en Gibara, acude también a esta novena cita del Cine Pobre. Dos cantantes del momento, David Blanco y Raúl Paz, garantizan que el júbilo desborde en las noches de la ultramarina villa de Regla.

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