Actualizado el 25 de marzo de 2012

Un botón de la Muestra

Por: . 23|3|2012

XI Muestra de Jóvenes RealizadoresSon las 11 a.m. del martes 20 de marzo y me saco la piel de representante de la UNEAC que actúa como jurado, para enfundarme una más cómoda, la del periodista que se apresta a divulgar las propuestas que ofrecerá, entre el 3 y el 8 de abril, la oncena edición del evento de los noveles realizadores del audiovisual.

Solo tengo que dejar el edificio del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos y “dar un brinquito” por sobre la avenida 23, porque justo enfrente está el Centro Cultural del ICAIC donde se ofrece la conferencia de prensa de la Muestra Joven. Encuentro la sala abarrotada: un síntoma muy positivo del interés que este encuentro genera, pues muchos eventos no corren la misma suerte en sus convocatorias a la prensa.

Está al habla Fernando Pérez, quien hasta hace unos días fungió como Presidente de la Muestra. El director de Suite Habana ya explicó recientemente las razones de su personal decisión para no continuar en esa función y ahora argumenta sobre el criterio de selección, que hace a esta oncena edición “más Inclusiva que Selectiva”.

En virtud de ello, serán bien numerosas las cintas aspirantes a los premios en las tres categorías: 37 (Ficción), 41 (Documental) y 9 (Animación) y a la Mejor Música Original. El realizador que ganó la convocatoria anterior con Memorias del desarrollo, Miguel Coyula, será esta vez Presidente del Jurado, y lo acompañarán en las deliberaciones: Daniel Díaz Ravelo, productor de Lisanka y Frutas en el café; la actriz de la puesta teatral La cuarta Lucía, Beatriz Viñas; Yanelvis González, la directora de fotografía en Molina’s Ferozz; y Rubén Valdés, el sonidista de Melaza, largometraje en postproducción. Un joven tribunal que calificará las obras de realizadores con un promedio de edad de apenas 26 años.

Una directora de fotografía con sólo 29 años, Yanay Arauz, falleció hace muy poco y a ella será dedicada la Muestra, según refiere Marisol Rodríguez Rosabal, Directora del evento. También alude al incremento de los fondos financieros aportados por el ICAIC y otras instituciones culturales para apoyar a los proyectos de la sección Haciendo Cine (Caballos de Fabián Suárez, Camino al mar de Laura Conyedo, entre otros).

Los jóvenes del diseño gráfico tendrán igualmente su oportunidad mediante el lauro que se concederá al Mejor Cartel. Y varias instituciones otorgarán Premios Colaterales: UNEAC, Asociación Cubana de la Prensa Cinematográfica, Centro Memorial Martin Luther King, Asociación Hermanos Saíz, Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, Grupo de Reflexión y Solidaridad Oscar Arnulfo Romero, Fundación Browstone…

Como siempre, la ocasión se presta para enriquecer el programa con varias actividades colaterales. Esta podría ser una lista de recomendaciones exclusivas:

—Presentación especial del largo de ficción Juan de los Muertos, de Alejandro Brugués.

—Las exposiciones fotográficas El hombre nuevo de Jaime Prendes y El viaje de Alain Aspiolea.

Compacta y revolucionaria de Claudia Alves, en la muestra informativa La Mirada del Otro.

—El “falso documental” Operación Alfa de Ricardo Figueredo.

¡Sí, van 10!, con los carteles premiados en las diez ediciones anteriores; y otra con los carteles inéditos de obras en concurso.

XI Muestra de Jóvenes RealizadoresDOCUMENTO VISUAL PARA UNA CUBA REAL

Como el nombre del género viene de “documento”, muy al pie de la letra se lo tomaron quienes compiten en Documentales. Una mirada al conjunto de las obras deja ver la intención de erigir un testimonio audiovisual, casi “noticioso”, del momento que vive la isla. Y, sobre todo, resalta la vocación de iluminar áreas de la realidad que suelen ser obviadas por los medios de difusión masiva.

En base a lo que he podido visionar ya, les anuncio que Al final del camino es, esencialmente, un reportaje investigativo sobre el fenómeno del envejecimiento poblacional y sus implicaciones socioeconómicas. Varios trabajos apuntan al entorno rural y señalan el deterioro de un modo de vida tradicional cuyo rescate es vital para la proyección económica del país (Al sur… el mar; La bendición de Dios; La leyenda de la Bruja; ¿Matar al Ermitaño?; Usufructo, Uvero; Universo-Miniatura Las Caobas).

Otra tendencia amplia es aquella que contempla crónicas de vida, la mayoría en lucha contra la precariedad material, el vacío existencial o la marginación (Ausencia; La casita; El círculo; De agua dulce…). En algunas de estas historias (Artesano del tiempo; Más allá del tiempo; Concierto para instrumentos desafinados; El evangelio según Ramiro; Ícaro, una fábula cubana; Cuerda al aire) existe un hobby o pasión profesional, o el amor y la fe religiosa, para servir de refugio o auxilio ante la adversidad.

Hay obras en las que la experimentación visual juega a hacer un extrañamiento de la realidad (Delirio; Estampida; La niña mala). Otras apuestan por disecciones psicologistas, como Pero la noche, enfocada en la pareja humana, desde distintas opciones individuales para el amor y el sexo. Normadentro, donde la mujer que inspiró la película Clandestinos es personaje central, es hoy una rara avis sobre un tema histórico que en otras etapas llenó muchos espacios del documental cubano.

Por último, se puede registrar un bloque que explora diversos ámbitos de “lo cultural”. Desde la indagación en las subculturas con vista a deshacer prejuicios (Rastafari, el mito de la diferencia; La ciudad del Hip Hop) hasta lo más ligero, representado por los making off de una película (Larga distancia, cómo se hizo), un evento cultural (Proposiciones. El Festival) y un concierto (Quiet Nights); pasando por el repaso de los íconos culturales (Guaguancó por Los Naranjos; Memoria del abuelo —acerca del músico Harold Gramatges), y la épica del amor a una disciplina artística, la pantomima, a contrapelo del olvido y la desidia institucional en Marcha contra el viento.

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