Actualizado el 29 de enero de 2013

Jorge Luis Sánchez:

Antes que la felicidad, elija la libertad

Por: . 28|1|2013

Jorge Luis SánchezMientras en las pantallas de las salas de exhibición de la Isla los espectadores se retiraban con apreciaciones personalísimas (positivas, negativas, indiferentes), del filme Irremediablemente juntos, la bien o mal llamada “crítica establecida” de los mass media del país, guardaba un silencio sobrecogedor, que todavía hoy llena de interrogantes a esta redactora. Hubo sin embargo una decena de comentarios favorables en el ciberespacio, y otros cuatro devenidos ataques; en consecuencia, carentes de valor para quien escribe.

UN SALTO CUALITATIVO

Irremediablemente juntos, por el dominio de todos los factores en juego (dirección de actores, guía del personal, tanto artístico como técnico, costos de producción y gastos en publicidad), significa un salto cualitativo en la obra fílmica de Jorge Luis Sánchez, lo que —sin dudas—, también ha sido posible por el nivel de los profesionales que lo acompañaron en su empeño…” (Jorge Calderón: “Irremediablemente juntos. Nuevo aporte al cine musical cubano”).

PENSADA Y ENSAYADA

La oportunidad que ofrece la entrevista al creador para satisfacer algunas de las preguntas latentes, tanto en los “especialistas” como en los espectadores, enriquece la visión de unos y otros respecto a la obra. Para satisfacer una parte de las interrogantes probables, tiene la palabra, Jorge Luis Sánchez.

—Concluido Irremediablemente juntos, ¿resultó el filme que visualizaste hace dos años cuando te dispusiste a re-crear por encargo la obra de teatro Pogolotti-Miramar, de Alexis Vázquez, en un largometraje de ficción?

—Definitivamente sí. Aunque entre el guión imaginado y la realidad concreta de la filmación, y luego la edición, siempre hay sus sorpresas, algunas buenas y otras regulares. No obstante, esta ha sido una película bastante pensada y bastante ensayada, lo que me permitió que mis de compañeros tuvieran el máximo de conocimiento y yo el máximo de control sobre su desempeño. Puedo decirte que este asunto lo manejé hasta la exhaustividad. No me gusta dejar nada a la más pura improvisación. Prefiero la organización estricta para luego intentar que ciertos aspectos de la puesta en escena se perciban como fruto de la espontaneidad.

SU PROPIA BRÚJULA

“… personajes bien meditados que representan generaciones, clases sociales y razas, y van despuntando a lo largo del filme explicándonos cada uno su historia (…) dejará satisfecho al público que busca una historia de amor en una Cuba sin coloretes ni paños tibios (…) Aunque no pierde su propia brújula (Jorge Luis Sánchez), permite a cada personaje, defender su punto de vista, y en ese respeto al criterio ajeno, que parte de un reconocimiento de las miserias personales de cada quien, se encuentra quizás el mejor discurso de tolerancia en este filme” (Justo Planas: “Raza y sociedad”).

EXCELENTE Y COMPROMETIDA TRADICIÓN

—¿Debemos esperar del realizador de películas de ficción los temas que atañen a las zonas dañadas de nuestro entramado social, como lo has hecho en la gran mayoría tus documentales?

—El cine cubano, con sus altas y con sus bajas, siempre ha luchado por mostrar las zonas conflictivas de la realidad cubana, tanto con asuntos de nuestro presente como del pasado. Yo crecí dentro de esa excelente y comprometida tradición. Desde el cine puedo mostrar los matices y las aristas que puedan hacer pensar a mis compatriotas. Aunque en ocasiones quizá mi mirada tendrá que irse al pasado para ver el presente en toda su vasta complejidad.

Irremediablemente juntosMUCHÍSIMOS RIESGOS

“… con el musical se corren muchísimos riesgos que ni un buen presupuesto puede evitar, pues es difícil equilibrar armoniosamente diálogo, música y coreografía… (Indudablemente faltan secretos por aprender y concesiones que tomar en cuenta, aunque siempre las osadías dejan un buen sabor). Miremos entonces (…) una película de aprendizaje, una aventura en un género difícil pero que nos inunda de sensaciones misteriosas”. (Andy Muñoz Alfonso: “Irremediablemente juntos: altos contrastes”).

HUIR DE LA FRIVOLIDAD

—Según mi punto de vista, pautas ex profeso en el guión del filme ciertas circunstancias para hacer guiños a algunos cineastas o estéticas: Serguei Einseinstein y la secuencia del coche que rueda escaleras abajo en El acorazado Potemkin —en cuyo caso percibo más una actitud lúdica que un homenaje, aunque lo es de manera implícita—; algunos referentes al estilo perturbador de Nicolás Guillén Landrián; un montaje —también perturbador— tajante, vertiginoso, del cual se apropia con maestría Manuel Iglesias y del que hicieran gala en el pasado de nuestra cinematografía algunos de los mejores especialistas cubanos en la materia. ¿Es así? ¿Qué te propusiste desde el punto de vista estético? ¿Qué otras intenciones de ese tipo se me escapan?

—Es probable que una de mis obsesiones pudo haber sido la de huir de la frivolidad y la bobería en la que generalmente, salvo notables excepciones, se ha empantanado el cine musical. Necesitaba encontrar ciertas dosis de densidad que indisolublemente formaran parte del espectáculo. Que el espectador, a la vez que se entretuviera, pensara. Los extrañamientos que están en la película buscan ese desborde racional. Para seguir con tu ejemplo, me apropio del archiconocido cochecito rodando por la escalinata —que lamentablemente muchos achacan a Brian de Palma por Los Intocables e ignoran que en 1925 esa imagen salió de la cabeza del ruso Einsenstein—, para provocar el análisis en los espectadores. Fue mi pretensión. Y sé de personas que lo han disfrutado. Aplaudo y reverencio a la inteligencia.

SE SUPERÓ A SÍ MISMO

“Arriesgada la empresa de Jorge Luis Sánchez de asumir la realización de un drama musical en una isla donde al cine se le había olvidado que la música nos corre por las venas, y además de ser actuado, también se puede cantar y bailar. Es un riesgo hacer algo diferente de los clásicos musicales de Hollywood, pero a mi entender se superó a sí mismo. Respeto su afán de desengrasar esa maquinaria que durante años ha permanecido oxidada en las manos de centenares de creadores cinematográficos, y aún cuando ciertos críticos especializados puedan desmembrar algunos momentos de la cinta, le asiste a Sánchez el mérito de convertirse en redescubridor de esas potencialidades existentes en nuevos y en consagrados”. (Yoel Rivero: “Irremediablemente juntos. Crónica de un espectador”, publicado en el blog Sagua Viva).

POR AHÍ ME QUEDA UN GUIÓN

—Paradójicamente, en “a Isla de la Música”, como dijeras en algún momento hablando de cine, la producción de filmes musicales a lo largo de cincuenta años ha sido ínfima. Tus dos largos de ficción, en cambio, son: dedicado a un músico el primero, con la consiguiente profusión de música; y un musical propiamente dicho el segundo. ¿Tienes algún interés particular por ese tipo de cine o ha sido algo circunstancial?

—Tal vez hubiese sido bailarín, coreógrafo o violinista, no sé. Pero ni esta película ni la anterior deben suponer que seguiré haciendo películas musicales. Aunque por ahí me queda un guión sobre la historia de un cabaret; si llego a filmarlo, habrá abundante música, y con casi todos los ritmos cubanos. Digamos que cuando lleve a la pantalla ese guión, probablemente estaré cerrando una trilogía de filmes donde la música juega un importante rol.

CartelARDUO Y RIGUROSO TRABAJO

—En Irremediablemente juntos llevas al plató a actrices y actores debutantes y otros más conocidos en el teatro y la televisión, junto con la legendaria Fela Jar, ¿cuál fue tu criterio de selección?

—Para contar esta historia me propuse trabajar con actores poco conocidos en el cine, como lo es la mayoría. Como Julio García Espinosa, quería que el espectador viera al personaje y no al actor o la actriz famosa, y ese es el caso de la pareja protagonista. Pero trabajar con actores con poca experiencia, por lo menos en el cine y para mí, implicó un arduo y riguroso trabajo. No porque los actores fueran mediocres, todo lo contrario, son muy talentosos, sino porque al venir de disímiles experiencias, los tuve que “nivelar” para que sintonizaran con las exigencias histriónicas de una película musical. Puedo asegurarte que estoy muy satisfecho con el nivel de las actuaciones que se logró.

A LA EXPECTATIVA

“Los puntos de giro a lo largo de la película colaboraron con el cambio que siempre se busca al emplearlos y causaron el asombro en el espectador quien se mantuvo siempre a la expectativa del desarrollo de Irremediablemente juntos hasta su punto final”. (Claudia Martínez Bueno: “La igualdad racial en la pantalla grande cubana”, en Radio Ciudad del Mar).

LO ESENCIAL ES LA COMUNICACIÓN

—Has dicho que esta película es un drama. Sin embargo, provoca no pocos momentos de hilaridad. ¿No crees que, como saldo, ello atenta contra el acento que querías insuflarle? ¿Es algo deliberado? De ser así, ¿opinas que lograste tu objetivo?

—Yo no hice una comedia, pero tampoco pensé que la película debía ser una tragedia en términos absolutos. Bienvenida la risa que pueda provocar la película porque eso quiere decir que hay emociones, y lo mejor, comunicación. Tampoco creo que los espectadores se rían todo el tiempo, y mucho menos que se desternillen de la risa. Pienso que las veces que el espectador se ríe, es porque se convierte en cómplice de un personaje o porque al tener ciertos antecedentes se adelanta al posible desenlace. También porque no queda otra salida emotiva ante determinadas situaciones de carácter irónico, o absurdas. Nada de lo anterior atenta contra el tono general de la película. Para mí lo esencial es la comunicación que ella pueda establecer con el espectador.

SU MIRADA INDAGADORA

“Aparece con su mirada indagadora (la de Jorge Luis Sánchez) cuando la nación ha estado recordando la llamada ‘Masacre de los independientes de color’, a cien años de aquel brutal acontecimiento que no injustificadamente se menciona en los primeros cuadros de esta película”. (Adalys Pérez Suárez: “Otra película cubana intenta musical en el cine”, en CMBF, Radio Musical Nacional).

—¿Qué temas te obsesionan? ¿Qué cine quieres hacer desde el punto de vista temático y artístico?

—Me estás obligando a comentarte los guiones que tengo escritos, algo que no me hace ninguna gracia hacer. No me queda más opción que decirte que me obsesionan esos años que van de 1899 a 1902, cuando Cuba vivió bajo el mando de los interventores norteamericanos; la vida del poeta Julián del Casal; y el cercano 1999, con los avatares de una familia que quiere vivir de un negocio privado; la ingeniosidades de un pícaro adolescente que en medio del período especial ve trunca su aspiración de irse a estudiar a la Unión Soviética, hasta un semilargo etcétera. Antes ya te hablé de un cabaret…

LIBRE DE LOS EXTREMOS

“No hay amago fantasioso, ni desdén por el mundo oficial; libre está de los extremos que se tocan más fáciles cuando no hay centro. Es por ello que la película se ejecuta desde un centro objetivamente real, sin hipérboles inculcadas, ni eufemismos baratos. Dobla en peso la realidad, acaso siendo un propio fragmento inclemente de ella”. (Luis Orlando Rodríguez Rodríguez: “Juntos e irremediablemente revueltos”).

FALTA DE SINCRONÍA

—En la premier explicaste que había, en algunos momentos, falta de sincronía entre el doblaje de los actores que no cantan y la emisión de las voces. Dijiste que el problema no era del filme, sino de nuestras salas de cine. ¿Puedes explicar qué sucede desde el punto de vista técnico?

—Es muy sencillo. Hacemos la postproducción de las películas con tecnología de punta, de primer mundo, pero la proyectamos en los cines con tecnología casera, propia del decimoquinto mundo. Los espectadores cubanos ahora mismo no tienen acceso a una proyección de calidad. Nuestras películas se ven en soporte DVD —las más afortunadas en Blu-ray, que sigue siendo una tecnología doméstica—, en salas que tienen treinta metros de largo, por lo que llega a la pantalla una imagen pésima, oscura, sin definición. El sonido, producto de esa desproporcionada distancia y por los equipos domésticos, llega con retardo, inaudible y generalmente fuera de sincronismo. Como lo que llega a los espectadores es un desastre para el que ni mi equipo ni yo trabajamos, dolorosamente decidí no entrar a ver la película con público. Me perdí esa importante retroalimentación, pero me libré de un infarto o algo por el estilo.

“No he leído en ningún medio especializado que ya es un hecho que el 35 mm se está desmontando en el mundo a una velocidad galopante. Irremediablemente juntos se terminó en formato DCP, que es el equivalente digital a una copia en 35 mm, creo que es la tercera película cubana que se termina así. Y no es que ahora mismo no exista la tecnología para verla en Cuba, el problema es que no se avizora. Aunque se trata de costosos proyectores, muchos de ellos fabricados por empresas norteamericanas —y sabemos que el bloqueo existe—, estimo que los cineastas no reclamamos con la fuerza que toca sensibilizar a las autoridades con facultades para acabar de tomar ese tipo de decisión”.

Irremediablemente juntosNADA PASÓ, NADIE PAGÓ

—¿A qué atribuyes la baja asistencia de público a los cines durante las dos semanas de exhibición en los cines del circuito de estrenos?

—La película terminó con unos cincuenta mil espectadores. La asistencia a nivel de país no fue baja. Por ser un musical, para mí es una cifra respetable. Yo esperaba mucho menos. No todos somos espectadores de ese género. Luego estuvieron como fuertes contrincantes las Olimpiadas, los carnavales y, para no variar, el mal estado de los cines, no solamente el tecnológico antes apuntado, sino la falta de aire acondicionado en no pocos cines y en pleno agosto. Pero el daño más siniestro fue el robo de una copia de trabajo tres meses antes del estreno. Hurtaron la copia delante de las narices de las autoridades que debían velar en el ICAIC porque esto no pase. No es la primera vez que sucede. Pero nada pasó, nadie pagó, mientras la película sin terminar, indiscriminadamente, se vendía a treinta pesos por quienes comercializan cuánta obra audiovisual consiguen a como dé lugar. Lo inaudito es, y empato aquello con esto, que al proyectarse comercialmente nuestras películas en DVD y Blu-ray se las estamos entregando a la piratería en bandeja de plata. Entre la última tanda de un cine y la primera al otro día, cualquiera desliza la copia a una computadora, quema un disco y al otro día ya está en todos los bancos que venden películas en Cuba. Con una copia en DCP es más difícil tal pillaje, pues viene codificada precisamente para que esto no suceda.

“Mucho antes, en una reunión en la UNEAC, se tocó este asunto de la venta de filmes cubanos por personas que no pagan absolutamente un centavo por tal derecho. Percibo que en el papel y en la catarsis quedaron las recomendaciones que hicimos allí. No me quiero extender, solamente señalo que todo ello daña la imagen de las instituciones, y el creador cinematográfico no cuenta con las más elementales protecciones para con su obra.”

Categoría: Audiovisuales | Tags: | | | | | | | | |

Director: Fidel Díaz Castro

Diseño web: Héctor Otero

Relaciones públicas: Racso Morejón

Redacción digital: Editor: Racso Morejón

webmaster: Racso Morejón

Desarrollador web: Escael Marrero

El Caimán Barbudo © Todos los derechos reservados