Actualizado el 21 de abril de 2014

Animado cubano a flote con “Mundo sumergido”

Por: . 17|4|2014

El mundo sumergidoCurioso que en una 13 Muestra Joven con OVNIS en su imagen promocional, salga a cartelera la rara avis de un audiovisual cubano del género de ciencia ficción (CF). Otra coincidencia, aunque atañe sólo a este redactor, es que justo por los días que contemplo el Mundo sumergido de Alien Ma Alonso (La Habana, 1981), estuviera leyendo la novela homónima de J.G Ballard.

Pero salvo las concurrencias de titulación y género, poco hay de común entre el animado y el clásico literario publicado en 1963. Ya Alien Ma advirtió en una entrevista que su punto de partida fue un cuento escrito por él mismo. Aunque eso sí, y para concernir a su título, en ambas creaciones se nos pone en presencia de un planeta inundado.

La primera exigencia que la CF impone a cualquiera que se adscriba a sus convenciones genéricas es producir un “efecto disruptivo”, de extrañamiento del espectador (o del lector si fuera en un libro) respecto a ese universo que se nos presenta en pantalla, necesariamente distinto de aquel que nos ofrece la realidad empírica. Y la segunda, tan importante como la anterior, es que ese “mundo otro” sea verosímil y posea unas reglas de funcionamiento racionales, aunque le fuesen muy particulares.

De ahí que en la correspondencia con las normas anteriores encuentro el primer —y el más grande— acierto del Mundo Sumergido de Ma Alonso. Aquello que los teóricos del género llaman el worldbuilding (construcción de mundos) se expresa en este animado de una manera total, pues al planeta cubierto de agua y habitado por seres inteligentes, antropomorfos y con cabeza de aves, se le ha dotado de los suficientes elementos físicos (leyes físicas, climatolología y aspectos geográficos), histórico-sociales (un pasado histórico y formas de comunicación y de jerarquía), científico-tecnológicas (con la ilustración del herramental autóctono) y culturales (vestuario, expresiones artísticas como la pictórica).  De este último acápite cabe subrayar el esfuerzo del realizador para llevar su esfuerzo especulativo hasta el hecho de dotar a sus criaturas, incluso, de una expresión oral sui generis y coherente con su apariencia de pájaros.

Para sortear los escollos que demanda una recreación del tipo “fantasía post-apocalíptica” —si bien esto no se hace explícito en la historia hasta bien avanzado el metraje pues constituye una de sus sorpresas argumentales—, Alien Ma va a descansar en una cuidadosa dirección de arte y en sus habilidades de diseñador-artista para ofrecer factura visual a lo exigido en términos imaginativos por su narración. Este interés por el entretenimiento- espectáculo alcanza puntos sublimes en momentos como la “danza” de peces luminosos alrededor de la batisfera —una recreación bastante realista del comportamiento de un cardumen— o en los vistazos desde el artefacto submarino a los vestigios de civilización yacentes en el fondo del océano.

Ante criterios sobre cierto hieratismo y rigidez en el movimiento de los personajes, achacados a la producción de bajo presupuesto o hasta la inexperiencia del realizador para sacar mejor provecho de la animación digital en 3D (que aquí se combina con el 2D), sostengo la opinión de que puede ser un resultado deliberado, que confirma la credibilidad de un decorado retro-futurista (con esbozos de la vertiente steampunk, expuesta en la inserción de un ambiente tecnológico basado en la máquina de vapor), afín con la ilustración de una sociedad de tipo arcaico, con claras reminiscencias a la civilización egipcia dada en los trazos pictóricos bidimensionales en las paredes, que ha sido acelerada en su evolución tecnológica por el contacto con el saber de una civilización anterior (la humana, enterrada bajo el mar a causa de la catástrofe ecológica desatada por el empleo voraz del combustible fósil).

Si algo he de reprocharle a esta fábula sobre el destino (más allá que) humano y el peligro de “querer volar más lejos” de lo admisible, o de “lo sostenible” —hablando en los términos de los ecologistas actuales—, es el exceso didáctico de su moraleja. Y más que ello, el que no confiara siempre su realizador ni en la capacidad de discernimiento de su espectador ni en las cualidades narrativas implícitas de lo visual, y cayera en redundancias entre parlamentos explicativos e imagen, o en demasías literarias del guión.

Fuera de esto, cabe anotar esta incursión de Alien Ma Alonso (y a los Estudios de Animación del ICAIC como productora) en la CF dentro del capítulo de los más venturosos aterrizajes de la animación cubana de los últimos tiempos en la tierra lejana de la excelsitud.

Categoría: Audiovisuales | Tags: | |

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